|
|
30 Enero 2007

Tengo carrete nuevo para mi vieja cámara Polaroid. Y el primer fotografiado ha sido Batboy. Con cotidiano atuendo de paisano, claro, cual Clark Kent o Peter Parker.
El otro día, un ruso borracho nos increpó a Batboy y a mí en un autobús. Con aliento pedo y acento moscovita profundo, el ruso nos llamó gilipollas y nos gritó que nos fuéramos a la mierda antes de abandonar el bus con paso tambaleante. Hay que ver. En muchas ocasiones, Madrid se torna una ciudad inhóspita y sin ley, plagada de potenciales villanos. Y se hacen imprescindibles los superhéroes urbanos como Batboy.
"¿Cuál es el punto débil de Batboy?", me preguntó Pablo no hace mucho. Pues no lo había pensado. Y es que todo superhéroe tiene su particular kriptonita: una debilidad que le vuelve vulnerable, corriente, vencible.
Aún desconozco el punto débil de Batboy, pero permaneceré atento. De momento, me conformo con que me defienda del mal... y de los rusos borrachos.
El otro día, Batboy me defendió incluso de mí mismo. Y de mi tendencia a convertirme en villano de mi propia vida.
FUNDIDO A NEGRO
29 Enero 2007

A Sumaya, en plena ceremonia de boda, le dio por descojonarse... Después de dar el "sí" y mientras le colocaba el anillo a su ya casi marido, le entró un irrefrenable ataque de risa. Y a mí, que observaba la escena, se me contagió su hilaridad.
En la cara de Sumaya se leía algo así como "anda, mira, soy yo, qué cosas, ¡me estoy casando!, quién me lo iba a decir, me parto". Y rió y rió hasta que el concejal y la abogada pusieron fin al breve acto. Entiendo más que bien a Sumaya. Si yo me casara, por más enamorado que estuviera, también me partiría el culo.
El día de la boda, además, en Lanzarote hizo frío y llovió a tutiplén. Las autoridades decretaron incluso la alerta roja ante la posibilidad de que el temporal empeorara. Me causó gracia esto también. Y menos mal que Sumaya está feliz y ahora ya pasa de las señales y las relecturas. Con lo paranoico que soy yo para estas cosas, le habría encontrado mil angustiosas metáforas al hecho de casarme en un día de alerta roja...
Por lo demás, en la celebración-comilona de la boda, lo pasé guay con mis compañeras más próximas en la mesa presidencial, Vanesa y Mary Rosy, amigas del instituto a las que hacía un montón que no veía. Y casi había olvidado lo divertidas que son.

"No pienso invitarte a mi segunda boda", me amenazaba Mary Rosy cuando yo soltaba alguna impertinencia. Dice también Mary Rosy que quiere hacer de extra en mi peli, pero que, por descontado, será una extra muy sobreactuada. "Soy venezolana, la sobreactuación forma parte de mí", aseguró. Je.
La de la boda fue, en definitiva, una emotiva velada de revival, de regreso a los despreocupados tiempos del instituto, en los que conocí a Sumaya y nos hicimos amigos pedantemente cinéfilos, orgullosos de ser los únicos de nuestra clase que conocíamos a gente como Emma Thompson (sobre alguna peli de Emma y Kenneth Branagh giró nuestra primera conversación) o escuchábamos bandas sonoras de John Williams y James Newton Howard.
Pero la otra noche, mientras disfrutábamos del revival, por alli pululaba, implacable, el acta matrimonial de la boda recién celebrada, cortándome el rollo, recordándome que tengo veintiocho años y canas que contrastan con mis marcas de acné, dejándome claro que ya no es tiempo de chorradas, porque no estoy en tercero de BUP ni hay vuelta atrás en el tortuoso camino hacia no se sabe bien dónde. La gente se hace mayor, se casa, se compromete, cree encontrar su lugar, establece prioridades... Y todo cambia. Sumaya volvió a descojonarse cuando el camarero la llamó "señora"...
Sobra decir que deseo una enorme dicha y empachos constantes de perdices a Sumaya y a su entrañable Carlos en su nueva vida de casados. Pero, inevitablemente, yo me descojono también, me parto, me entra la carcajada tonta a poco que lo piense fríamente. Nunca falla: la idea de comenzar a comportarme como un adulto... me da risa.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-¿Posible remake a la vista?
-Zapatillas cochambrosas para una boda.
-Vuelo con Nau.
-Bailando en el parque.
25 Enero 2007

Sumaya se casa. ¡Ella! La mujer que, tan sabiamente, me llamó "desubicado" antes de darme con la puerta en las narices. La misma mujer con la que escuchaba canciones de Pimpinela cuando realizábamos las tareas domésticas en la época en que compartíamos piso.
Sumaya es mi primera amiga en casarse. Releo la felina invitación (ella es amante de los gatos) y me cuesta creerlo. Es mi primera amiga que se hace adulta de forma oficial, tomando la decisíon más escalofriante y trascendental que se puede tomar cuando uno se siente mayor: unirte a alguien para toda la vida. Y allí estaré para contemplarlo. Se puede ir a una boda con zapatillas, ¿no? El tiempo que hace que no voy yo a una boda...
Y tragaré saliva. ¿Quién será el próximo o la próxima? Lo de comprometernos y hacernos mayores oficialmente debe de ser como formar parte de una peli adolescente con psicópata y asesinatos. Se supone que todos los protagonistas caeremos más tarde o más temprano y nos miramos los unos a los otros preguntándonos con ojos pavorosos quién será el siguiente... Y hacemos apuestas.
En mi terrorífica peli teen de bodorrios y amenazantes compromisos adultos, quiero ser el que sobrevive al final. Quiero ser Neve Campbell en la trilogía de "Scream". Y permanecer inmaduro para siempre, eternamente a falta de un hervor, inmune a las garras del peligro.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-Jugando con condones.
-"The prestige (El truco final)".
-Los veintiocho de Tilo.
22 Enero 2007

-Lunes 15 de enero, 16:35 horas.
Cielo gris. Hace frío. Demasiado ruido (de tráfico y obras) en la Plaza de Chamberí. Mejor grabamos esta parte del guión en la Plaza de Olavide...
Estamos en la calle, grabando "Bifurcación", el cortito que he escrito para el "Desafío FICS" del Festival Internacional de Cine Solidario: dos días de grabación y dos días de montaje. Con lo puesto. Sólo me acompañan Píter con la cámara y los tres actores protagonistas: Sam, Son y Pablo.
Durante la mañana hemos estado grabando planos un poco anárquicamente, a matacaballo. Aquí te pillo, aquí te mato: de esto va el asunto. Cine de guerrilla puro y duro.
No me queda más remedio que establecer prioridades. Aunque me pesa, apenas dirijo a Sam, Son y Pablo. Intento acumular a marchas forzadas todos los planos que necesito para montar algo mínimamente coherente y decente.
Además, sólo contamos con un micrófono omnidireccional sobre la cámara, así que se vuelve primordial que el ruido ambiente (de los coches, la fuente, las obras y demás) no impida que se escuchen con nitidez las frases de los personajes. El raccord de luz diurna es lo de menos. La composición de los encuadres también es secundaria. Hay que grabar y grabar.
Tenemos frío. Se me congelan las manos. Estoy incómodo. Quién me habrá mandado a mí a meterme en este fregao...
-Martes 16 de enero, 12:23 horas.
Grabamos más planos, esta vez en la calle Trafalgar, con el coche de Píter aparcado en doble fila. Un follón.
Un camión comienza a descargar ladrillos a nuestro lado. El estruendo de fondo que se cuela en el micrófono es insoportable. Sam, Son y Pablo repiten sus frases un montón de veces con tal de que se oigan.
Nos reímos por no llorar. A Sam se le ocurre un corto alternativo que podríamos haber grabado para el "Desafío FICS": se vería a Son corriendo por varias calles y callejones, huyendo de algo, terriblemente angustiada; al final se descubriría que, en realidad, Son está huyendo de mí, que la persigo con la cámara; el título del corto: "Pánico escénico".
Hace más frío aún que ayer. Son tirita y me asusto. Ella todavía está convaleciente de su reciente neumonía y me aterra que recaiga por mi culpa.
Hay que concluir "el rodaje" cuanto antes.
-Miércoles 17 de enero, 17:44 horas.
Tras grabar la voz en off de Sam que se escuchará durante buena parte del corto, me enfrento al montaje del corto en EIMA (Escuela Internacional de Medios Audiovisuales), en una sala con varios ordenadores y paredes pintadas de violeta. EIMA colabora con el Festival y la sala es el lugar que se ha acondicionado para que editemos nuestras piezas.
Me presentan a un alumno de montaje de la Escuela, un chico muy majo cuyo nombre no recuerdo, que se encargará de montar mi corto en AVID siguiendo mis instrucciones. Tras digitalizar mis caóticos sesenta minutos de brutos, comenzamos a seleccionar planos... Pero entonces me agobio, me mareo, me asfixio entre las cuatro paredes violetas.
Descubro que soy penoso dando instrucciones a un montador, que necesito tomar yo mismo las riendas del montaje o no avanzaremos... Y, lo que es peor, me percato también de que no tengo demasiado claro cómo quiero montar la pieza. ¿Y si al final "Bifurcación" resulta una puta mierda, una gran cagada? Me sobreviene el pánico. Me falta el aire. Qué yuyu más chungo.
La distensión con la que pretendí enfrentarme a este reto se ha transformado una vez más en un salto sin red hacia el abismo. Quiero escapar, correr como corren los protas de "Bifurcación" en uno de sus planos (ver la foto de arriba), correr como habría corrido Son en el corto alternativo que no grabamos. "Pánico escénico": vaya título más premonitorio.
Por mi cabeza desfila el recuerdo de todo lo logrado hasta ahora en mi trayectoria, y este recuerdo se une al pavor que me generan las expectativas de futuro. Salgo a la calle. No valgo para esto. Pienso en abandonar el Festival. Cojo el móvil: ¿llamo a Pablo para contárselo?, ¿telefoneo a Batboy para que venga a salvarme? Pero no llamo a nadie. A la mierda todo. Soy un cobarde, lo asumo. Me dedicaré a vender cupones de la ONCE. Cualquier cosa con tal de no regresar a la asfixiante sala violeta.
Hablo con Carlos Payá, organizador del "Desafío FICS". Le cuento que no me encuentro bien y que me marcho a casa. Él se muestra comprensivo, amabilísimo. Es un tío increíble y se lo agradezco un montón. "Esto se ha pensado para que lo pasarais bien", me dice, "y si no lo estás pasando bien, pierde su sentido". Pues no, no lo estoy pasando bien.
Carlos me pide que no me preocupe, que relativice el asunto. "Hagas lo que hagas, tu corto estará bien, como siempre", me asegura. Le doy las gracias, pero esas palabras no me ayudan en este momento.
Llega mi taxi. Aclaro a Carlos que necesito descansar un poco y pensar, que ya le diré algo. Este tipo de crisis es habitual en mí durante los procesos de montaje, pero la diferencia es que esta vez tengo testigos presenciando mi arrebato de angustia.
Y me largo en el taxi. "Ese sitio de donde sales... ¿qué es?", me pregunta el curioso taxista. "Es una escuela de cine", respondo. "¿Estudias cine?", me vuelve a preguntar. "Más... o menos", contesto.
-Jueves 18 de enero, 20:09 horas.
Estoy de nuevo en la sala violeta de EIMA. He montado el corto yo mismo en mi propio portátil. Al final, parece que ha cogido forma. Ha quedado una cosita muy imperfecta, muy sucia a nivel visual y auditivo, pero creo que es una pieza digna, fruto de la guerrilla, de las condiciones de grabación.
No quiero tocar el corto mucho más. Es mejorable en muchos aspectos, pero me estoy meando y en EIMA no hay baño en la planta baja ni ascensor para subir al de arriba: es una buena razón para dar por finalizado el montaje y pirarme a casa.
-Sábado 20 de enero, 16:03 horas.
Se proyectan los cortos en una sala/lata de sardinas del Palacio de Congresos de Castellana.
No sé cómo se verá y oirá "Bifurcación" en pantalla grande, así que no he avisado a nadie. Allí estamos los justos, Sam, Son, Pablo, Píter y Batboy, más una pequeña representación malagueña que ha viajado por sorpresa para la ocasión: la infalible Reme, Antonio y su madre y también la mamá de Sam. En la oscuridad de la sala, diviso a Tilo unas cuantas filas por delante de mí y nos saludamos.
Proyectan "Vuelco" y a continuación "Bifurcación". Se ve y oye más o menos. Bueno. Se me quitan los complejos en cuanto descubro otras piezas con las que competimos. Hay fallos técnicos por doquier en ellas. Por lo que se ve, aquí todos las hemos pasado putas.
Respiro.
-Domingo 21 de enero, 21:10 horas.
Gala de clausura del Festival Internacional de Cine Solidario en el auditorio del Palacio de Congresos. Paloma Lago presenta el acto, así que la cosa tiene atisbos de "Noche de fiesta" y nos divertimos. Sam y yo estamos en primera fila. Batboy, Pablo, Píter y la mamá de Sam también han venido.
Se anuncia el premio ex-aequo del "Desafío FICS": para "Como yo", de Alauda Ruiz de Azúa, y "A primera vista", de Diego Sanchidrián, dos cortos correctos que cuentan con el indispensable toque social y solidario que yo me pasé por el forro de mis testículos. Je.
Bromeo con Sam sobre eso. Le mandamos un sms a Son: "¿Cómo aspiramos a ganar en un Festival Solidario habiendo hecho un corto de lo más insolidario sobre una tía muy egoísta que quiere a dos maromos sólo para ella?".
Perdedores pero contentos y aliviados por haber salvado la papeleta, nos marchamos del Palacio de Congresos. Termina el domingo y, con él, una semana de locura e inestabilidad a varios niveles.
Y, cuando regreso a casa en bus, leo un mensaje en mi móvil y me doy cuenta de que, al final de la semana, mi premio es otro bien distinto... Y sonrío al sentirme tremendamente afortunado. Y en equilibrio.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-Luis Tosar canta.
-Gracias a Reme.
-Una gala sin ballet.
-Las jijas y sus sinónimos.
-Repitiendo besos.
-Caminando hacia.
-Trío rarito.
16 Enero 2007

El cortometraje que estamos grabando para el Festival Internacional de Cine Solidario (FICS) se titula "Bifurcación". Stop. Lo protagonizan Sam, Son y Pablo. Stop. Es una historia mínima que va de dar la mano por la calle a dos personas a la vez. Stop. Y ahí andamos, metidos en faena, helándonos en exteriores, con mi cámara como único equipo técnico. Stop. De nuevo, el abismo de sentir que dirijo algo. Stop. Seguiré informando si, una vez más, consigo sobrevivir al pánico. Stop.
FUNDIDO A NEGRO

Y en el spin off...
-El cielo sobre Batboy.
-Welcome to the jungle.
-En proceso de bifurcación.
12 Enero 2007

Qué me gustan los embolaos...
La próxima semana participaré en el I Festival Internacional de Cine Solidario de Madrid, dentro de la sección "Desafío FICS".
En FICS, han seleccionado obras de varios cortometrajistas (en mi caso, "Vuelco") y nos han retado con un estimulante pero temible desafío: grabar un corto durante dos días (lunes y martes) por las calles de Madrid y montarlo en los dos días siguientes. El lema argumental al que deben ceñirse las historias: "Yo soy el otro". Duración máxima de las piezas: cinco minutos. El sábado se proyectarán los resultados en el Palacio de Congresos del Paseo de la Castellana y un jurado entregará un premio de 3.000 euros al mejor. Ay.
El Festival nos facilita una cinta miniDV de sesenta minutos y una sala de montaje. Para todo los demás (audio, actores...), debemos buscarnos la vida. Y competiré con la gran Alauda Ruiz de Azúa, Diego Sanchidrián, Ana Rodríguez Rosell, Javier San Román, Sara Sáez y Guillermo Fernández. Ay.
Apenas faltan tres días y aún no sé bien qué diablos voy a contar en el corto, pero el desafío no me asusta en exceso. Será que soy un inconsciente. Y ya he pasado por trances similares en dos ediciones del Festivalito (Festival Internacional de Cine Digital de La Palma) y en ambas ocasiones salvé la papeleta (el primer año con "Gara y los sueños", el segundo con "Contar las nubes"), así que me lo tomaré con calma y que salga lo que tenga que salir, que no estoy yo para estresarme de más en este momento.
Tiraré de mis amigos y actores fetiche. Nos congelaremos en la calle. Algo haremos. Permaneced atentos.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-Sopor entre planos.
-Nacho, hombre de escena.
-Enfocando a Pablo.
-Nerd spex.
-El pendiente de Ale.
08 Enero 2007

La teoría de los seis grados de separación sostiene que cualquiera de nosotros está conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no sobrepasa los cuatro intermediarios, es decir, todos estamos interconectados en seis pasos como máximo, porque siempre conoces a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que te conoce a ti.
Esta temporada, la ABC ha estrenado "Six degrees", una serie sobre esta teoría aplicada a una gran ciudad como Nueva York (me bajé el capítulo piloto con enorme expectación, pero no me entusiasmó) y, progresivamente, me doy más cuenta que nunca de que, también en Madrid, dicha teoría se pone en práctica constantemente, con menos grados de separación incluso.
Cuando naces en un lugar tan pequeño como Lanzarote y aterrizas en una ciudad con más de seis millones de habitantes, piensas que aquí todo es distinto, anónimo, desvinculado, que nadie conoce a nadie, pero la paradoja de las grandes urbes es precisamente que enseguida generan lo contrario: una avalancha de casualidades y vínculos por doquier. Así, últimamente, a mi alrededor sólo hay casualidades, unas agradables y otras no tanto, pero esto parece una versión paródica de, por ejemplo, "Tu vida en 65 minutos" (los que la hayáis visto, sabréis a qué me refiero).
Porque, aunque no lo parezca, en ocasiones Madrid es como un pueblo, como un pañuelo con cuatro mocos, y provoca sorpresas, encontronazos y giros que en un guión resultarían de lo más forzados e inverosímiles. Y todo el rato te encuentras con gente que conoce a gente que conoces, gente que se ha enrollado con gente con la que te has enrollado, gente que ha oído hablar de ti y de la que tú también has oído hablar, gente que cree conocerte sin conocerte, gente que reaparece en medio de cualquier callejón perdido... Qué hartura.
Lo hablaba con Batboy el otro día, y él, que tiene una visión amplia y global de la ciudad como superhéroe que es, asegura que en el fondo esto es normal, porque al final siempre acabamos moviéndonos y relacionándonos en un círculo que responde a un ajustado perfil de edad (de veintipocos a treinta y pocos), zonas (el centro), profesiones (audiovisuales y artísticas) y gustos (cine, cine y más cine). Es cierto: esta explicación es muy lógica y puede encontrarse en la base misma de la teoría de los seis grados de separación.
Pablo, por su parte, ha creado su propia teoría paralela, aún más escalofriante, donde los grados se convierten en besos y conexiones salivales: es fácil besar a alguien que ha besado a alguien que ha besado a alguien que te ha besado o te besará a ti. Por tanto, de alguna forma, tu propia saliva termina regresando a tu boca. Y no sé qué pensar, porque es un poco asquerosito todo, la verdad.
Que viva Madrid, pero que las casualidades me dejen descansar durante un tiempo.
FUNDIDO A NEGRO
07 Enero 2007

Hace ya tiempo que quiero felicitar al gran Manolo Píxel por su nominación al Goya gracias a su cortometraje animado "La noche de los feos".
"La noche de los feos" forma parte, como "Vuelco", del catálogo de "Canarias en corto 2005/2006" de Canarias Cultura en Red, así que es un cortometraje que me he hartado de ver en las distintas proyecciones que se han hecho del catálogo aquí y allá. Manolo también está hasta los huevos de tragarse "Vuelco" en las mismas tesituras, así que el sentimiento es mutuo. Je.
En serio: me encanta "La noche de los feos", ilustración elegante y sobria de un hermoso cuento de Mario Benedetti acerca de dos seres marcados y solitarios que una noche se encuentran y conocen en un cine en el que proyectan "Cayo Largo", con Humphrey y Lauren.
Y, de cara a la próxima gala del 28 de enero, deseo la mayor de las suertes a Manolo, que es un tipo inteligente e ingeniosísimo, rey de la ironía, siempre con la coña adecuada en la boca. Además, ha prometido que, si gana el Goya, me lo prestará de vez en cuando para impresionar a productores y distribuidores. Cruzaremos los dedos.
Ponte guapo, Manolo. Y si subes al escenario, suelta alguna coña de las tuyas.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-Chistes de autor.
-Productores helados.
-Soledad.
-Accidentado Sam.
-Dieta para perra.
-Rober au chapeau melon.
01 Enero 2007

-Estrenar de una vez "Nuestro propio cielo" y currarme su recorrido por festivales.
-Teñirme el pelo de azul.
-Estar un poco enamorado en primavera, romper en junio para pendonear en verano y luego, cuando llegue el frío, volver a enamorarme ya de verdad.
-Rodar en inglés un cortometraje titulado "Washing it".
-Tener una gata a la que llamaré Chelo.
-Hacer dieta sana, comer fruta y beber mucha agua.
-Cambiar de gafas.
-Viajar a México y plantearme la posibilidad de rodar algo allí.
-Morderme las uñas durante todo el año ante el estreno en mayo de 2008, ahora sí que sí, de la cuarta entrega de "Indiana Jones" (hace unos días, George Lucas ha hecho el anuncio oficial del rodaje de la esperadísima y aplazadísima película).
-Mejorar mi inglés hablado.
-Rodar un arriesgado corto que se titulará "Natural".
-Ser más detallista con mis amigos.
-Cumplir la única fantasía sexual que me falta por cumplir (je).
-Estar pendiente de mi móvil y responder siempre que me llamen.
-Ver al fin en DVD todas las temporadas de "Alias", "Nip/Tuck" y "A dos metros bajo tierra".
-Ser más puntual.
-Viajar a Estados Unidos, donde dormiré en un motel de carretera.
-Hablar un poco más alto y sin que parezca que estoy eternamente dormido/cansado.
-Rodar mi primer largo, "(Im)perfecto".
-Cruzar los dedos cada mañana para que al menos se cumpla una cuarta parte de estos objetivos.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-De amarillo.
-Regreso al pasado.
-Perfilando a Irene.

|
|