30 Julio 2006

195. Todo se magnifica. INT./NOCHE



Hace un par de semanas, Christian me sorprendió con su incorporación como concursante, casi de un día para otro, al programa "Empieza el espectáculo", uno de los inventos de TVE para sus noches de verano. Es como una especie de "Operación triunfo" para actores de musicales, pero sin cargar las tintas en la vertiente de reality show, ya que los participantes no están encerrados ni hay resúmenes diarios.

Christian entró en "Empieza el espectáculo" en calidad de aspirante y, por lo que entendí viendo el programa del jueves, la misión del aspirante consiste en competir en un reto musical con el concursante fijo que haya sido nominado por el jurado para que, después, el mismo jurado decida nuevamente si se queda el nominado al que ya conocen o el aspirante recién llegado. Ay, no sé, algo así, no me enteré bien de la dinámica del asunto, pero la cuestión es que Christian derrotó al concursante fijo tras cantar junto a él la canción "Sandy", de la banda sonora de "Grease", y se ganó su permanencia en el concurso una semana más. Una semana más que precisamente será la última, ya que TVE ha decidido cancelar el programa por sus bajos shares (en torno al once por ciento). Pues vaya.

Así, este jueves se emitirá la precipitada gala final, en la que Christian lidiará por el preciado premio: un contrato de no sé cuántos miles de euros para protagonizar un musical. Tendría gracia que, siendo un recién llegado al programa, Christian se hiciera con el botín. Hace un rato hablé con él por teléfono y está muy tranquilo, más pancho que Pancho, y se toma esta inesperada participación en un concurso de TVE con la profesionalidad, que a veces me resulta insólita para sus veintidós años, con la que afronta cada paso en su trayectoria.

En la foto de arriba, recogí el momento en el que el jurado, presidido por un tipo que parece Leo Bassi, comunicó a Christian que se quedaba en el programa una semana más. Él, emocionado, abrazó a su contrincante, mientras la pava de Miriam Díaz Aroca fingía lagrimear asomando su jeta por allí. Y Pablo, que estaba en casa conmigo echando un vistazo a la tele de vez en cuando, me preguntó: "¿Pero Christian cómo puede llorar en un programa como éste?". Pablo es un insensible. "¿No lo entiendes?, sabes muy bien que un reality todo se magnifica", le respondí. Y, al afirmar esto, me sentí como un ex-concursante de "Gran hermano" de gira por los platós...

Y luego pensé que yo, sin darme cuenta, debo de vivir en un reality show perpetuo, porque soy experto en magnificarlo todo. Y Pablo también, así que mejor que no hable. Minutos después, el propio Pablo abrió la bandeja de entrada de su correo electrónico y se topó con excelentes y esperadas noticias. "Es que incluso tengo ganas de abrazarte", me dijo en medio de su alegría. ¿Lo veis? Si es que aquí el que no lo magnifica todo es porque no quiere...

FUNDIDO A NEGRO




28 Julio 2006

194. Reme te responde. EXT./NOCHE



En la foto de arriba, Sonia homenajea improvisadamente a la Marilyn de la famosa secuencia de la rejilla en "La tentación vive arriba", de Billy Wilder. Ocurrió hace un par de viernes, la noche en que cenamos juntos para celebrar el viaje a Madrid de Reme, la inigualable mamá de Sonia.

Ya que en La finca de Susana no había quien entrara, Sonia, Sam, Reme y yo terminamos cenando en The wok, una especie de restaurante chino pretendidamente cool, franquicia del omnipresente Grupo Vips. No nos gustó el invento este de The wok: camareros excesivamente agobiantes y con espeluznante sonrisa falsa, una carta que hay que leer doscientas veces para entender algo (los crípticos platos se llaman cosas como "Choi sum wok", "Kakiakei" o "Nasi goren"), comida atiborrada de especias picantes, postres raros y escasos... "Aquí ya no venimos más", sentenció Sam. Ha dicho.

Por suerte, Reme nos amenizó la velada con su sabiduría, sus anécdotas y sus descacharrantes expresiones. La relación entre Reme y Sonia es entrañable, mágica, difícil de etiquetar. Son madre e hija, pero también son amigas, hermanas, cómplices. Y es que Reme es una tía joven a pesar de sus años, muy moderna, con espíritu de artista (nos contó que, de niña, ella acudía, en Málaga, a la misma escuela de baile que ¡Marisol!), e irradia constructivismo, alegría y buen rollo. "Esta noche no quiero caras tristes", nos advirtió.



No se queda atrás tampoco la química aplastante que fluye entre Reme y Sam. Él se parte el culo con las ocurrencias de Reme y para ella, y así lo dice, Sam es su niño. "Mi madre y Sam se entienden a la perfección, tienen su propio código", me comentó Sonia, quien, como demuestran las fotos, lucía esa noche un atuendo arrebatador, compuesto por un escotado vestido verde y unos zapatos de tacón de color amarillo mostaza. Pura presencia etérea. Contemplar a Sonia caminando por las calles del centro de la ciudad, vestida así, bajo la luna de la calurosa noche madrileña, supuso un espectáculo de lo más delicioso.



"Reme es muy buena consejera", me explicó Sam en otro momento, algo que la mamá de Sonia demostró cuando, tomando Martini con limón en La fábrica del pan, el devenir de la charla sacó a colación varios traumas recientes en nuestras vidas. Ante situaciones de sufrimiento reincidente, Reme siempre aconseja cortar por lo sano con el dolor, pasar página lo más rápidamente posible, afrontar las consecuencias de nuestras decisiones...

Le planteé a Reme la posibilidad de inaugurar en esta web una sección de consejos sentimentales: "Reme te responde" o algo así. Y le pareció buena idea, así que, a partir de ya, podéis enviar a mi correo vuestros dilemas amorosos, inseguridades, miedos, problemas en las relaciones con ex-parejas y demás males del corazón, que yo se los reenviaré a ella para que os conteste y aconseje cómo solucionar vuestros pesares. Je.

De una forma o de otra, al despedirnos, prometí a Reme que verá muy pronto y casi en primicia el montaje final de "Nuestro propio cielo", el corto protagonizado por Ale y Sonia. Fue esta promesa el colofón perfecto para una noche amena, diferente, sin cabida para conflicto generacional alguno.

"Cuando entro en tu web y veo que no has escrito nada nuevo, me mosqueo", me dijo también Reme. Pues nada, que Reme no se mosquee hoy.

FUNDIDO A NEGRO




25 Julio 2006

193. Sietemesino. INT./NOCHE



Alucino con las ecografías de estos tiempos modernos tan convulsamente tecnológicos...

Hace unos días, Ruth me envió la imagen de arriba, en la que, por obra y gracia del último grito en ultrasonido, aparece un muy nítido Gabriel, su todavía feto. Gabriel terminará de formarse a principios de septiembre, que es cuando Ruth sale de cuentas. Y, ciertamente, choca un poco contemplar el aspecto del futuro bebé en estado amarillento y sietemesino, con ojos y brazos a medio hacer, pero se aprecia sin duda que Gabriel apunta maneras de guapo. Me pregunto qué careto tendría yo dos meses antes de nacer... Más o menos como ahora, supongo. Después de todo, aún no dejo de sentirme un poco sietemesino en general.

Espero ver a Ruth antes de que rompa aguas, que últimamente me he vuelto experto en dar largas a varios de mis amigos a la hora de quedar. Parece que me estoy especializando en excusas con las que posponer encuentros, pero que conste al menos que no utilizo cualquier triquiñuela cutre para esquivar el bulto. Me lo curro, intento ser creativo y epatar con mis disculpas, que siempre suelen tender hacia la infalible escatología. Una diarrea repentina, por ejemplo, es una excelente excusa para no quedar con alguien. O decir que en el último momento me han dado cita para una rectoscopia o para una operación de fimosis. Qué sé yo. Eso sí, ninguna de mis excusas superará jamas la que le escuché una vez a Sumaya: "No puedo quedar hoy, es que tengo que lavarme el pelo". Fascinante. Ventajas de contar con una larguísima y difícilmente lavable melena...

Vaya, ahora que me doy cuenta, se acerca la secuencia número 200 y yo en bragas... He prometido por ahí que la número 200 será una secuencia especial, pero no sé bien cómo o por qué podría serlo. Se me ocurren algunas ideas que no terminan de convencerme:

-publicar una sesión de fotos de Eneko en bolas, pero lo malo es que Eneko se encuentra ahora mismo disfrutando de unas vacaciones de alto riesgo en la India y no le tengo a mano.
-revelar el verdadero nombre de Cucún.
-publicar al fin una primera foto de Froid y conseguir que me odie de verdad y no sólo a medias.

Pensaré un rato. Mientras, no contéis conmigo en exceso, que he de lavarme el pelo.

FUNDIDO A NEGRO




23 Julio 2006

192. Wind Jet es caca de vaca. INT./NOCHE



Hace ya más de mes y medio, al aterrizar en Madrid procedente de Palermo, descubrí con estupor que, cuando la descargaron del avión, mi silla de ruedas no funcionaba...

Para los que no sepáis cómo va esto, os cuento que siempre que viajo en transporte aéreo, en la puerta de embarque me esperan unos tipos que se encargan de sentarme en una silla especialmente estrecha, diseñada para moverse a lo largo del angosto pasillo del avión. Mientras estos tipos me trasladan al asiento que me hayan asignado en facturación, otros operarios se llevan mi propia silla y la "acomodan" en la bodega, como una maleta más.

Es habitual que en las bodegas de los aviones las sillas sean tratadas como el culo, como pura mierda, como una cosa amorfa que estorba y que puede ir colocada de mala manera en cualquier rincón. Así, al llegar a mi destino, suelo encontrarme con sorpresitas desagradables, como que han desmontado la silla porque sí o que hay algún cable fuera de lugar, pero lo que ocurrió en el vuelo entre Palermo y Madrid superó mis más temibles augurios.

La silla llegó a Barajas totalmente K.O.: con el cajón de la batería rajado, las ruedas medio deshinchadas y, lo peor, los cables de los motores arrancados. Todo gracias a los desalmados, necios y anormales operarios de la compañía italiana Wind Jet, que se cebaron a gusto.

Hice una reclamación en el mismo aeropuerto de Barajas, pero allí, como es habitual, se lavaron las manos. Me dijeron que Wind Jet no tiene sede en España y que, al ser domingo, llamarían a Italia al día siguiente para comunicar la situación. Mientras, envié inmediatamente mi silla al servicio técnico, pero, ante el estropicio ocasionado, se vieron obligados a mandarla a su fábrica oficial, en Gerona. Una semana después, la silla regresó arreglada a Madrid y me la entregaron tras abonar una factura de 188,40 euros.

En Barajas esquivaron el bulto y me aseguraron que la compañía se haría cargo de la factura, pero hasta ahora la respuesta que he obtenido por parte de Wind Jet es absolutamente inexistente. Wind Jet ha ignorado la reclamación y las decenas de e-mails y faxes que les he enviado desde el día del incidente. Incluso le pedí a Irene que me tradujera al italiano el texto de la reclamación, y esta traducción también la mandé por fax y por e-mail tropecientas veces. Ni en español ni en inglés ni en italiano. Ni puto caso me han hecho esos cabrones.

En fin, que la finalidad de estas líneas no es daros la lata con esto, que ni os va ni os viene (bueno, el resto de lo que escribo casi que tampoco), pero quiero introducir en esta web el siguiente párrafo para intentar al menos que aparezca en Google siempre que a alguien se le ocurra buscar información sobre Wind Jet. Allá voy:

Wind Jet es una mierda. No vuele usted con Wind Jet. En Wind Jet son todos unos cabrones. Wind Jet es caca de vaca o, en italiano, cacca di mucca. La mujer del presidente de Wind Jet le pone los cuernos con uno de los azafatos de la compañía. Los motores de los aviones de Wind Jet hacen ruidos raros. Los de Wind Jet son unos cerdos pestilentes. Los asientos de los aviones de Wind Jet huelen a pota reseca. Las azafatas de Wind Jet escupen en los vasos de agua que ofrecen a los viajeros. Ah, y el presidente de Wind Jet la tiene pequeña.

Bueno, ya se me ocurrirán más improperios con los que vengarme... Por otro lado, mañana, y por una simple cuestión de dignidad, pondré una denuncia contra Wind Jet en la comisaría más cercana, aunque mucho me temo que, por desgracia, debo empezar a olvidarme de mis 188,40 euros.

De todos modos, creo que me va a gustar esto de poner denuncias a tutiplén y soñar con el día en que, cual Sonia Arenas de la vida, los micrófonos de "Aquí hay tomate" me acosen a la salida de los juzgados de Plaza de Castilla... "No tengo nada que declarar, ahora mismo el asunto está en manos de mis abogados", diré. Ay.

FUNDIDO A NEGRO




20 Julio 2006

191. Últimos besos. INT./DÍA



El otro día le recomendé a Cucún que viera (se bajara) "El último beso (L'ultimo bacio)", una peli italiana que hace un tiempo me vapuleó como sólo me vapulean esas (putas) pelis que hablan certeramente de la vida cuando te acercas a la treintena, del terrible pánico con el que se afrontan las responsabilidades que se adquieren con la edad, de la supuesta madurez que espera el mundo de ti cuando te haces "adulto".

Al principio de la película, lo que dice la voz en off del protagonista, Marco (Stefano Accorsi), resulta toda una declaración de intenciones: "Dentro de un mes cumples treinta años, licenciado, un trabajo envidiable y en casa todos bien. Llevas con ella tres años, pensaste que era la mujer de tu vida y te fuiste a vivir con ella, pero pasaron los primeros tiempos, siempre pasan... No te hace gracia pensarlo, pero has empezado a aburrirte, sientes que empieza a faltarte algo, pero ¿qué?, ¿qué es lo que echas de menos?". Segundos después de escucharse esto, Marco y su novia anuncian a los padres de ambos que están esperando un bebé.

Si la veis doblada, "El último beso" os parecerá de todo menos una peli italiana. Varios de sus protagonistas habitan en mansiones con jardines que bien podrían encontrarse en California y su puesta en escena cuenta con la elegancia y la suntuosidad típicas de comedias románticas estadounidenses como "La boda de mi mejor amigo" o cualquier otra. Será por eso que los americanos no han tardado en echarle el ojo y en otoño estrenarán el remake, "The last kiss", escrito por Paul Haggis, director y coguionista de "Crash", y protagonizado por Zach Braff, el tipo feo de "Scrubs" y "Garden state", y por Rachel Bilson, la mítica Summer de "The O.C.".

Espero que el remake sea capaz de captar la riqueza abrumadora que esconde "El último beso" más allá de su trama, que a efectos prácticos es muy sencilla: Marco, cuya novia desde hace tres años acaba de quedarse embarazada, conoce en la boda de un amigo a una chiquilla buenorra, y casi adolescente, por la que inmediatamente comienza a beber los vientos; mientras a su alrededor sus amigos se enfrentan también a sus propias decisiones de adultos, Marco se deja tentar por la chiquilla maciza y provoca un cataclismo en su mundo de aparente estabilidad. En la captura de arriba, Marco besa con desenfreno a la maciza.

Y es que el poder verdadero de "El último beso" radica en los dardos que constantemente lanza a un espectador vulnerable como yo: dardos sobre la forma correcta de amar, sobre la necesidad de tomar las decisiones adecuadas (¿y qué diablos es lo adecuado?), sobre la tan extendida desorientación sentimental, sobre lo fácil que es caer en una espiral de vacía promiscuidad... Uno de los amigos de Marco, Alberto, se dedica a tirarse cada noche a una tía diferente. Pero hay una con la que de repente empieza a repetir un día sí y otro también. "¿Nuestra relación es sólo una historia de sexo o además me quieres un poco?", pregunta ella a Alberto después de uno de sus coitos. "Además te quiero un poco", responde él con impulsivo desconcierto. Y ella sonríe aliviada.

"La fidelidad es una utopía", se escucha en otro momento. "A los cuarenta la vida se acabó", afirma otro de los amigos de Marco. Pero la línea de diálogo más perturbadora de la película pertenece a la chiquilla maciza: "¿Cómo puedes enamorarte si al menos al principio no crees que durará para siempre?", pregunta ella a Marco desde su ilusa juventud. Y él no responde...

Aish. Mientras se me pasa la tontería, escucho la arrebatadora canción de los títulos de crédito finales de "El último beso", a cargo de la sin par Carmen Consoli.

A todo esto, hoy 20 de julio Cucún cumple veinticuatro años. A él aún le falta más de un lustro para los treinta. Qué suertudo. Felicidades, Cuc.

FUNDIDO A NEGRO




18 Julio 2006

190. Intrínseco. EXT./NOCHE



Anoche, por aquello de pasar página después de nuestro último e irracional distanciamiento, volví a quedar con Pablo. Deshidratados a causa del atosigante calor, deambulamos por lugares ya demasiado comunes, cenamos en una impersonal terraza de Vallecas que últimamente se ha revelado como enclave ideal para confesiones anacrónicas y finalmente nos dedicamos a maldecir el mundo junto al decrépito ventilador que airea a duras penas mi sala de estar.

El resumen que me hizo Pablo de su intensísimo mes de junio, durante el cual no hablamos, me provocó escalofríos familiares y me recordó a tiempos que creía caducados. Al llegar a Madrid hace casi seis años, Pablo y yo, cuales personajes memos e ilusos de una forzada teleserie casposa a lo "Dawson crece" en versión paleta, nos transformamos en ínmediatos expertos en mortificaciones sentimentales, pasos en falso, despedidas lapidarias, callejones sin salida y triples o cuádruples tropiezos en la misma piedra. Y aprendimos a hablar con constantes y cansinas metáforas... Y a casi regodearnos en nuestro propio sufrimiento. Nos convertimos en adictos al drama.

En este comienzo de verano, y después de unos años de aparente estabilidad, el drama planea de nuevo a nuestro alrededor y el suelo que pisa Pablo ha vuelto a resquebrajarse a fuerza de mudanzas irreversibles, decisiones peliagudas, sentimientos desbocados y hojas de libros arrancadas de cuajo. Anoche me lo contó todo...

Y cuando miro la foto de arriba, pienso inevitablemente en la gente que siempre regresa y me encuentra aunque me aleje o me pierda, en la gente ante cuyas vidas me resulta imposible permanecer indiferente por más que lo intente tres mil doscientas cuatro veces, en la gente que ha influido en lo que ahora soy o dejo de ser.

Pienso en la gente que forma parte intrínseca de mí mismo.

FUNDIDO A NEGRO




14 Julio 2006

189. Premio número siete. EXT./DÍA



En la foto, Paloma y Nacho hacen el tonto en un momento del rodaje de "Vuelco". Durante aquellos días en el cruce de carreteras, ellos eran como los niños de "Los otros": excepto cuando rodábamos, les prohibimos expresamente que se expusieran lo más mínimo al sol, no fuera a ser que sus frentes y mejillas enrojecieran y jorobaran el preciado raccord. De ahí sus inseparables paraguas...

Ayer me comunicaron que "Vuelco" ha ganado el Premio de Cortometraje de CajaCanarias. Competía con cincuenta y ocho obras en cine y vídeo, toda la producción canaria del año, y el jurado se decantó por nuestro corto en la categoría de ficción. Millones de gracias. El Premio de Cortometraje Documental se lo adjudicó "El último minutero", de Elio Quiroga.

El de CajaCanarias es el séptimo galardón que obtiene "Vuelco" en su trayectoria. No es para tirar cohetes, pero tampoco está mal. El corto ha participado en casi sesenta festivales nacionales e internacionales y ha sido visto en quince países: Italia, Austria, México, Portugal, Senegal, Estados Unidos, Suecia, Uruguay, Cuba, Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Marruecos y Croacia. Actualmente, está seleccionado en el II Festival Internacional de Cine de Monterrey (México) y en el Motovun Film Festival 2006 (Zagreb, Croacia).

Un paraguas como el de Paloma y Nacho debí haberme llevado yo a Cádiz. Definitivamente, no me gusta estar moreno. Donde esté mi color blanco enfermizo de toda la vida...

FUNDIDO A NEGRO




13 Julio 2006

188. Tortitas para olvidar. INT./NOCHE



La semana pasada, antes de pirarme a Cádiz, cené una noche con Christian. Hacía casi un año que no nos veíamos... Y, mientras cenábamos (por supuesto, ligeras ensaladas, como no podía ser de otra forma en muchachos metrosexuales que cultivan su cuerpo como nosotros, ay), le hice a traición la foto desenfocada de arriba.

Esta vez Christian viajó efímeramente a Madrid para acudir a un curso de voz impartido, entre otros, por aquella carismática profesora inglesa de las dos primeras ediciones de "Operación Triunfo", Helen Rowson. Qué tiempos los de la primera edición de "OT"...

A lo que voy, que, en medio de mi hastío estival, me alegré un montón de reencontrarme con Christian, tan enérgico, espontáneo y entusiasta como siempre. Y cargado de novedades, laborales y también sentimentales. En lo profesional, que es lo que nos concierne en esta web tan poco sensacionalista que están ustedes leyendo, actuó el sábado en Noia (A Coruña) y le aguardan otros cinco conciertos este verano en Galicia. Después, a partir de octubre, protagonizará un prometedor musical que se estrenará en Vigo y más tarde rulará por la geografía española. Pinta bien la cosa.

Lo que me resulta increíble es que haya pasado ya un año desde aquellos días en los que Christian se alojó en mi casa; un año desde que me presentó a Bea y ella lloró viendo "Vuelco"; un año desde que fuimos juntos a ver la obra que Ale representaba en el Teatro Muñoz Seca; un año desde nuestros apasionados debates noctámbulos sobre la posibilidad/viabilidad de querer a dos personas a la vez. A escasas conclusiones llegamos...



Del verano pasado a éste, mucho he ido y mucho he venido. Y, en el camino, se han sucedido tropecientos palos de ciego. Me costó resumirle a Christian tanto tumbo y tanto sentimiento enrabietado. "Pero ahora estás bien, ¿no?", me preguntó él. "Sí, bueno, supongo, más o menos, he decidido no hacer planes más allá de la próxima semana ni pensar más de lo justo en mi futuro afectivo", respondí. "Yo hago lo mismo, es lo mejor, ¿pedimos tortitas con nata?", añadió después Christian. "Vale", accedí impulsivamente. Y las pedimos.

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12 Julio 2006

187. La playa por la noche. EXT./NOCHE



Ya de vuelta en Madrid, más negro que Tony Anipke por culpa de mi inconsciente exposición al sol gaditano, me hace gracia repasar una cinta que, durante varias noches, grabó Cucún con mi cámara desde la ventana de la habitación del hotel.

El hotel Tryp La Caleta, en el que nos alojamos, está situado en primerísima línea de playa en la parte nueva de Cádiz. Y desde sus ventanas delanteras se contempla una vista inmejorable de un buen trozo de la Playa de La Victoria, donde, de madrugada, se suceden las más variadas y furtivas perversiones del ser humano.

La imagen de arriba corresponde a uno de los momentos más lights de los que fuimos testigos de excepción gracias al zoom de la cámara: una tipa culona, con la falda levantada, se sube las bragas después de aliviar la vejiga en plena arena. Por respeto a la intimidad de los sujetos grabados y por temor a las posibles querellas (je), no publicaré más capturas, pero cierto es que en la cinta hay de todo: morreos, meadas a tutiplén, baños en bolas, meteduras de mano, intercambios de parejas, fornicios tras las torres de tumbonas, borracheras, grupitos de adolescentes metiéndose rayas...

Qué cosas... Es una lástima que ya no exista aquel programa espantoso de Inés Ballester y Liborio García, el de "Ver para creer". Nos sacaríamos unas buenas pelas enviando esta cinta.

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09 Julio 2006

186. Telegrama playero. EXT./DÍA



Estoy en una habitación de un hotel gaditano. Stop. Transcurren días de hipersensibilidad y tristeza alegre. Stop. Pese a todo, Cádiz mola, quillos. Stop. Hacía años que no pisaba la playa. Stop. Si el agua del mar me cubre hasta los hombros, soy capaz de caminar despacio sobre la arena, y me siento como Clarita, la amiga de Heidi, cuando comienza a andar después de que una vaca le pegue un susto. Stop. A falta de vacas y de milagros de verdad, me gusta esto de pasar horas muertas bajo el sol, padecer insolaciones y enrojecer rumbo a la incandescencia. Stop. Cucún se ha achicharrado hasta las cejas. Stop. Aquí parece que el tiempo se ha detenido, es como si mi vida se hubiera pospuesto. Stop. A tomar por culo el mundo. Stop.

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05 Julio 2006

185. Al fin del mundo. EXT./DÍA



Hace unas horas, la foto de arriba aterrizó en mi móvil acompañada por un escueto pero ensoñador texto: "Besos desde el fin del mundo. Son y Sam". Y es que, tan monísimos y buenorros como siempre, Sonia y Samuel andan por las costas gallegas luciendo palmito. Como tiene que ser. Ellos lo valen.

Últimamente, cuando el desencanto me posee y me da por afirmar que eso de la amistad pura, verdadera y eterna no existe, pienso en Son y en Sam y en su vínculo inquebrantable, en su relación sincera, desnuda y sin tapujos, como en la foto. Ambos saben de verdad, y no hay certeza más envidiable que ésta, que se tienen el uno al otro siempre que necesiten escapar al fin del mundo... Y, además, sobra decir que son muy sabios, pues en cuanto llegan a su destino, eligen, sin duda, la mejor opción de todas las que ofrece el fin del mundo: despelotarse.

Hoy me piro yo también a mi fin del mundo particular, pero que no se asuste nadie, he decidido llevar bañador. Y, como Son y Sam, prometo mandar besos desde allí...

FUNDIDO A NEGRO




03 Julio 2006

184. Niño hostia. EXT./DÍA



No recuerdo cómo fue que empezamos a hablar de extraterrestres...

Cucún no cree en la vida alienígena. "¿Realmente piensas que no existen los extraterrestres?, ¿acaso crees que este planeta es el único lugar habitado en todo el universo?", le pregunté a Cuc en medio de mi perplejidad. Y me faltó tiempo para citar la célebre frase de la doctora Ellie Arroway (Jodie Foster) en mi venerada "Contact", de Robert Zemeckis: "Si estamos solos en el universo, ¡cuánto espacio desaprovechado!".

Después, tampoco recuerdo cómo, salió el tema de mi fascinación infantil hacia Estados Unidos. Desde pequeño, probablemente debido a mi fanatismo por el cine juvenil americano de los ochenta, siempre he querido vivir en una casa blanca como la de los niños de "Cuenta conmigo" o la de Kevin Arnold en "Aquellos maravillosos años", con jardín, porche y un neumático colgando de un árbol para columpiarme. "Ya, y una pistola bajo la almohada", añadió Cucún. "Bah, di lo que quieras, pero lo que está claro es que si E.T. de verdad viniera a la Tierra, iría a Estados Unidos, a Los Ángeles o a Pittsburgh, pero nunca a Vallecas o a Getafe", contesté. "¿Y tú dices que tienes veintiocho años?", contraatacó él, burlándose de mi supuesta inmadurez de niñato.

Entonces, para cambiar de tema, le conté a Cucún el que es mi chiste favorito de todos los tiempos:

-"Mamá, mamá, en el colegio me llaman peludo".
-"¡Pepe, Pepe, el perro habla!".

Pero tampoco le hizo gracia... Dice Cuc que soy un poco niño hostia. "Define eso", le pedí. "Un niño hostia es un niño que te pone de los nervios y te dan ganas de matarle a patadas hasta que sangre por los ojos", respondió él. Ah, vale.

Pero ¿a que nadie se imagina a E.T. campando por Getafe? Es que no pega.

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02 Julio 2006

183. Rumores valencianos. EXT./NOCHE



El otro día, en la mesa redonda de "Canarias en corto" que se celebró en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes, David y Rubén, director y coguionista de "El intruso" respectivamente, me comentaron que corre por ahí un insistente rumor que cuenta que me emborraché hasta las trancas a base de copas de "agua de Valencia" en la fiesta del Mercado del Cortometraje de Cinema Jove. Hay que ver... Qué criticona es la gente.

Se trata, además, de un rumor susceptible de magnificarse con grotescos y atractivos datos accesorios: yo haciendo eses con la silla por las calles de Valencia, yo potando sobre mis ruedas... Pero, tras mis días de necesario silencio, aquí estoy con el comunicado oficial: sí, bebí unas copas de esa sustancia endemoniada que llaman "agua de Valencia", pero luego, cuando empecé a marearme como un perro, regresé al hotel cual niño bueno y responsable junto a Manolo Píxel, Isabel Coll y Nicolás Melini. En la Plaza del Negrito, dejé a Aarón, Juanmi, Eduardo, Jairo, María Eugenia... De ellos sí que podría comenzar a difundir unos cuantos rumores etílicos, pero no lo haré porque soy buen amigo y tengo un mínimo de clase. Ji.

En la imagen de arriba, Juanmi y Aarón me declaran la guerra fotográfica (el tipo que sale al fondo no sé quién es). Con Aarón y con Juanmi pasé la mayor parte de mi breve estancia en Valencia, donde presentamos el catálogo de "Canarias en corto" a los apáticos compradores del Mercado y nos tocó vendernos un poco, cosa que se nos dio mal a todos en general. Y eso que Juanmi propuso excelentes técnicas de marketing, con frases promocionales tan irresistibles como "Compre todo el cine canario por sólo 19,95 euros".

En cualquier caso, si a Juanmi se le da mal esto del marketing, siempre le quedará su rol de referente estilístico en mi vida. Desde hace un tiempo, sigo las tendecias que Juanmi marca en lo que a moda se refiere, así que pronto me compraré una camiseta de cuello de pico como la que él lució la noche de la fiesta en la Plaza del Negrito. Véase:



Por cierto, Aarón ha colgado en Google Video su último corto, con fotografía de Juanmi: "Encuentro", del que ya hablé aquí hace unos meses y que es una delicia del todo recomendable. "Encuentro" también formó parte del catálogo del Mercado de Cinema Jove, en el que, por primera vez, los cortometrajes canarios contaron con su propio stand y con el apoyo de una cuidada edición en DVD para compradores. Aplauso para Canarias Cultura en Red y para Patricia González-Cámpora por la incansable labor de promoción que están llevando a cabo con nuestros trabajos.



En Valencia, también me alegré un montón de reencontrarme con Eduardo, director de "A love model". Eduardo es un tío grande y su cortometraje bien merece una secuencia aparte que espero escribir pronto. "Tengo la sensación de que todo lo que hable contigo aparecerá en tu web", me dijo Eduardo al saludarnos. Ya ves que sí, tío. Je.

FUNDIDO A NEGRO