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29 Octubre 2005

En la foto, Toño, Rous y León en una secuencia de "En otra vida" que grabamos en el Cementerio de La Almudena. Después de hacer algunas averiguaciones, descubrimos que es muy complicado conseguir permiso para grabar en el cementerio y que, en el caso de que te concedan ese permiso, te exigen un abultado desembolso económico, así que, como quien no quiere la cosa, nos perdimos entre los múltiples senderos de lápidas y, con un equipo mínimo, nos la jugamos a la hora de registrar los planos que necesitaba.
Fue un poco estresante aquello. Cuando veíamos que algún coche se acercaba, escondíamos como podíamos el trípode con la cámara y disimulábamos patéticamente. Y yo vaticiné varias veces que en cualquier momento llegaría alguien de seguridad y nos expulsaría como perros o nos encerraría en un calabozo, pero finalmente salimos airosos.
"En otra vida" es un cortometraje sobre la muerte, sobre su irreversibilidad y su contundencia, sobre lo injusta que resulta cuando llega en la juventud, sobre el desamparo que provoca en aquellos familiares y amigos que continúan viviendo, sobre esa afirmación que, tiempo después de la grabación del corto, haría el personaje de Virginia Woolf en "Las horas": "Alguien tiene que morir para que los demás apreciemos la vida".
Ahora que se acerca el día festivo en el que se rinde homenaje a la memoria de los difuntos, me doy cuenta una vez más de que la gente no tolera que le hables de la muerte. Para muchos, hablar de ella equivale a un mal fario; piensan que es tétrico o macabro. Cucún tampoco soporta que le mencione siquiera el tema. Pero a veces le pregunto si irá a mi entierro y qué ropa se pondrá para tan especial día...
Froid me enseñó hace mucho una foto del ataúd en el que quiere que le entierren, uno muy elegante en madera negra y con doble colchón, por aquello de estar cómodo. Parecía acogedor y confortable... Me entraron hasta ganas de tumbarme en él y dormir una siesta. Según me contó Froid, el último grito en ataúdes es un modelo que incluye una ruidosa sirena de alarma, para que puedas avisar desde dentro si te entierran vivo y te despiertas horas después... Gran acierto.

A ratos, yo también me planteo cómo será mi ataúd, quiénes acudirán a mi entierro y quiénes no, quiénes llorarán y quiénes, en cambio, mantendrán la compostura o me olvidarán rápidamente. Son pensamientos que no puedo evitar. Qué chorrada eso de creer que tardarás más en palmar si no hablas de ello... La vida remite constantemente a la muerte y mil cosas mueren a tu alrededor cada día: un estado de ánimo, una amistad, un vínculo, una convicción, una idea, un proyecto...
No deja de resultar paradójico, por otro lado, que la víspera del día de los muertos sea casi mi noche favorita del año desde que era un niño. Y todo por culpa del cine. La celebración de Halloween era antes una costumbre meramente yanqui, pero, a día de hoy, parece brutalmente implantada en el resto del mundo. Yo descubrí la fiesta de Halloween en "E.T. el extraterrestre".
Es en la noche de Halloween cuando E.T. y Elliott cruzan la luna en bicicleta... Y de pequeño (bueno, ahora también), yo quería ser Elliott y golpear las puertas de mis vecinos gritando eso de "¿Truco o trato?", pero, hace veinte años, esos vecinos me habrían abofeteado sin compasión. Por niño gilipollas. Por peliculero.
Creo que en la próxima noche de Halloween, dentro de un par de días, visitaré a mis vecinos de Vallecas. "¿Truco o trato?", les ofreceré desde el umbral de la puerta. Y una de dos: o me siguen el juego o me clavan un navajazo bien clavado... Venid a vivir a Vallecas. It's a nice place to live!
Ahora que lo pienso, esa noche también puedo usarla para llevar a cabo un ejercicio menos arriesgado: invocar el espíritu de la niña que habita en mi casa, la niña de la comba. Hace ya unas semanas que la chiquilla no se manifiesta... ¿Dónde andará? Mierda, ha sido nombrarla y ya empiezo a escuchar el leve sonido de una comba rozando el parqué...
FUNDIDO A NEGRO
27 Octubre 2005

En inglés, el término spoilers hace referencia a aquellos datos que revelan detalles importantes del argumento de una película o de su final. A menudo, en muchos sitios y foros de Internet, por respeto, se avisa desde el titular cuando un artículo contiene spoilers, para que el lector, bajo su propia responsabilidad, decida si continúa leyendo o no.
Y es que mucha gente está obsesionada con los finales. De verdad, la peña detesta en grado sumo que le cuentes demasiados detalles sobre una peli más allá de su premisa de partida, y si ya se te ocurre desvelarles el final, algunos y algunas serían hasta capaces de introducir una barra de hierro candente por tu recto.
Yo, francamente, no lo entiendo muy bien. Sé que a mi alrededor me he ganado cierta fama de destroza-finales. Pero no lo hago adrede ni con mala intención; es que me pongo a hablar de una película y se me escapa el final sin querer... Cuando Pablo aún no había terminado de engullir la primera temporada de "Lost", el muy paranoico no me permitía siquiera comentar la tipografía de los títulos de crédito de la serie por miedo a que se me escapara algún dato trascendental... Que conste que en esta página, por respeto a vuestras diversas susceptibilidades, me autocontrolo y me corto bastante a la hora de irme de la lengua.
Los finales están sobrevalorados. Porque para mí los finales son sólo finales: un elemento más dentro del conjunto. No son para tanto. Será que, desde pequeño, estoy acostumbrado a entrar en la sala de cine cargadísimo de información sobre la peli que voy a ver. No puedo evitarlo. En muchas ocasiones me sé el final antes de comprar la entrada. Es lo que tiene leer tanta revista de cine e indagar demasiado en Internet cuando algún título me interesa... Pero ¿y qué? El caso es que no disfruto menos de la experiencia cinematográfica por conocer el desenlace de lo que me están narrando.
La boca abierta
Definitivamente, cuando me cuentan una historia, casi prefiero que quien me la cuenta comience por el final... No me gustan las sorpresas, nunca me han gustado, así que prefiero saber a qué atenerme, predisponer mis emociones, conocer de antemano si voy a llorar o a reír al final del viaje...
Además, los giros finales sorprendentes están haciendo mucho daño en el cine de ahora, especialmente en el terreno de los cortometrajes. Finales chocantes han existido siempre, pero supongo que gran parte de la culpa de esta obsesión actual la tiene el cine de Shyamalan, artífice del síndrome "Te dejaré con la boca abierta me cueste lo que me cueste". Y el síndrome se inauguró con los últimos minutos de "El sexto sentido", que exigen al espectador que se trague que Bruce Willis está muerto desde el principio. Y parece que da igual que, por culpa de este rocambolesco giro, el resto de la peli carezca de verosimilitud y coherencia.
Todo esto lo comentaba hace unos días con Marty en el Messenger. A Marty le pedí insistentemente que me contara el final de "Ausentes", lo nuevo de Daniel Calparsoro, que ha pasado sin pena ni gloria por la cartelera. Y el tío flipó un poco ante el hecho de que le pidiera, así por las buenas, que me desvelara el final supuestamente sorprendente de una peli que quizás yo vea algún día. Pues sí, tras darle la plasta un rato, Marty me chivó el final de "Ausentes". Y vaya final sorpresa más cutre...
El final es lo de menos
En mis cortos, por ejemplo, no importan demasiado los finales. Odio escribir un guión supeditando la historia a un deselance sorprendente a toda costa. Mis cortos acaban y ya está. Y, para que cunda el ejemplo, aquí os cuento todos sus finales:
-"Mar adentro": Los dos bobalicones protagonistas deciden pasar el resto de sus vidas juntos, van a la estación y allí suben a un autobús para viajar rumbo al mar.
-"Lluvia": Las leónidas irrumpen en el cielo y los seis personajes protagonistas se percatan de que han cambiado con respecto al comienzo de la noche: Marian ha roto con Alberto; parece que algo nace entre Verónica y Dani; y Emma y Jorge abren una puerta al mañana mientras bailan bajo las estrellas.
-"Gara y los sueños": Gara asume que su vida adulta no es más que una constante decepción.

-"En otra vida": Tras su agónica enfermedad, Sandro muere, dejando solos a sus tres mejores amigos. Y Gonzalo, Rebeca y Mario caminan hacia un futuro desorientado.
-"Estrela": Estrella escapa tras el beso de Diego. Meses después, Diego observa a la chica desde la azotea. Ella ya ha dado a luz una niña y, en off, Diego se pregunta cómo se dice Estrella en portugués. Y "Estrella" en portugués es "Estrela".
-"Contar las nubes": La chica decide tener el hijo que espera, aunque el padre sea un completo desconocido con el que se lió en una noche de desfase y borrachera. Descubrimos que él se llama Alberto. Ella es Ana.
-"Globos": Emma accede a fornicar con Fran. Un mes después, la chica, abandonada por su supuesto novio, se enfrenta, en una consulta ginecológica, a un futuro plagado de peligros e incertidumbres.
-"Vuelco": La chica sorda se pira a Australia y el muchacho se queda solo en medio del desolador cruce.
-"Bailad para mí": Leo muere tras una larga agonía que no estaba prevista en el plan trazado por sus amigos.
Listo. Ya me he quedado a gusto. ¿Veis que no pasa nada? Ojalá también pudiera contaros el final de este diario. Ojalá pudiera preverlo, planearlo, escribirlo, saber si lloraré o sonreiré. La historia de mi vida es arrítmica, deslavazada, repleta de giros redundantes y de algunos spoilers de mierda, pero hay días en los que un final empalagosamente feliz se me antoja posible... Quién sabe.
FUNDIDO A NEGRO
26 Octubre 2005

"Yo sólo miro" es el título del que será uno de los mejores cortos del año próximo. Lo dirigirá Gorka, amigo intermitente con el que me reencontré no hace demasiado gracias a nuestra colaboración conjunta primero en Cómo Hacer Cine y después en Travelling. Y me alegro mucho de este reencuentro. Arriba, podéis ver un primer y prometedor cartel, a modo de teaser, del futuro cortometraje.
Ha pasado más o menos un año desde que leí el guión de "Yo sólo miro". Creo que fui de los primeros en enfrentarme a sus páginas y le agradezco un montón a Gorka su confianza en mí como temprano termómetro de opinión. Nada más comenzar la lectura, me absorbió la precisa inteligencia del guión, escrito con desasosegante poder evocador y en el que no sobra ni una sola línea. Y me quedó mal cuerpo durante unos cuantos días...
Cuando pronto se convierta en imágenes, estoy seguro de que "Yo sólo miro" constituirá verdadero material incendiario, una terapia matrimonial de auténtico choque y un dardo valiente, atrevido y certero que, sin embargo, resultará incómodo y de difícil digestión para un gran número de espectadores.
La historia de Julia y Eduardo es un retrato a bocajarro de la clase media más gris; una desesperanzada y desoladora exploración del matrimonio en su fase más madura, rutinaria y vacía. Será un corto sobre las dobles vidas eternas, sobre secretos guardados durante décadas, sobre los inescrutables recovecos del deseo y sobre la más terrible de las soledades, que es la que se vive en compañía.
Estoy deseando disfrutar de "Yo sólo miro" a veinticuatro fotogramas por segundo. Y también ardo en deseos de comprobar la materialización visual del estremecedor desenlace de la historia, que inevitablemente provocará en muchos espectadores miradas de escándalo, rechazo y algún grito en el cielo. Y, si Gorka no ha cambiado de idea, en los títulos de crédito finales escucharemos los gemidos de placer de los protagonistas, que se clavarán en nosotros como punzadas...
Gorka y "Puerco"
Gorka es un tío sabio (su cultura cinematográfica y en materia de bandas sonoras es infinita) y su estreno como guionista y director de cine sólo puede resultar un éxito. Él y yo nos conocimos en Internet allá por 1999, cuando arrancaba mi vida internauta. Coincidimos en un aburrido chat cinéfilo y durante un tiempo, mail va, mail viene, Gorka soportó mi alto grado de inmadurez y niñatismo. Al final de cada correo, nos recomendábamos temas de bandas sonoras. Luego, hasta nuestro reencuentro en Cómo Hacer Cine, la propia red y otras catastróficas circunstancias nos separaron. Recuerdo que hasta, sin querer, mandé a Gorka un correo con un virus que destrozó su ordenador. Si es que soy de lo más vírico...
Gorka fue también de los primeros en ver "Vuelco". Como sabía que su habitualmente exigente opinión me importaría mucho, le invité a la primera proyección que hicimos del corto en Madrid Film, con la copia recién salida del laboratorio. A esta proyección también acudieron Hastiado, Ale, Pablo... Fue un día extraño.
Lo mejor es que cuando Gorka llegó a Madrid Film, comentó a la recepcionista: "Vengo a ver un corto que van a proyectar". "¿Que corto?", preguntó ella. "Vuelco", respondió Gorka. "¿Cómo? ¿Puerco?", preguntó de nuevo la sordeta recepcionista... En fin, que Gorka vio "Puerco" y el balance que hizo fue más positivo que negativo, aunque agradecí que me explicara claramente lo que no le gustaba del corto.
Y nada, Gork, desde aquí te envío los mejores deseos para ese futuro "Yo sólo miro" que todos miraremos ávidamente. Que consigas el casting con el que sueñas y que la siempre infernal preproducción no te atosigue demasiado. Ánimo.
Y, definitivamente, me encanta "Puerco" como título. A partir de ahora, "Vuelco" será "Puerco". Ya le vale a la recepcionista de Madrid Film. Con lo aseadito que aparece Nacho en el corto...
FUNDIDO A NEGRO
22 Octubre 2005

El jueves grabé con Ale un vídeo para la posteridad. Él necesitaba una presentación para su video-book, así que, con la blanca pared de mi salón como fondo, le apunté durante un rato con la cámara. Y Ale, con su habitual y aplastante fotogenia, comenzó con la presentación: su nombre, su año y lugar de nacimiento, sus últimos trabajos... Ale nació el mismo año en que se estrenó "E.T. el extraterrestre". Como Cucún. Qué míticos.
Luego se nos ocurrió grabar un improvisado final para el video-book, un trozo en el que Ale cuenta por qué siempre ha querido ser actor. Quedó muy chulo, muy sincero, y de fondo, coloqué uno de los temas que el gran Alejandro Ventura compuso para "Bailad para mí". Y mientras intentábamos exportar lo grabado a DVD, Ale y yo nos aburrimos mucho, tanto que, en medio de la empanada mental y de la lucha informática, hasta empezamos a engullir como perros el estreno de "Gran hermano 7". Y flipamos con algunos de los nuevos concursantes, con una tipa repulsivamente maquillada y con una loca terrorífica que toca el violín y que además es paisana de Ale.
Entre tanto, hablamos de chorradas, y Ale pronunció una antológica sentencia: "De mí la gente puede decir de todo menos tres cosas: que soy pelota, que soy mala persona y que tengo mal gusto en el vestir". Ja.
Tu vida bajo tierra
Creo que fue precisamente en "Gran hermano" donde alguno de los concursantes habló de su costumbre de enterrar cápsulas del tiempo... Hace tiempo le propuse a Pablo que enterráramos una, pero lo cosa no prosperó.
Lo de enterrar cápsulas del tiempo es una costumbre muy yanqui que a mí me fascina. Los americanos suelen hacerlo en grupo el día en que se gradúan en el instituto; en una caja meten objetos representativos de su presente y de su amistad, recuerdos que forman parte de lo que son en ese momento. Y entierran la caja bajo un árbol o en algún parque, con vistas a desenterrarla cinco o diez años después para reencontrarse con lo que eran, con lo que fueron.
La pandilla de "Sensación de vivir" entierra una cápsula en uno de los capítulos de la serie. Y en un flash back de un episodio de "Lost", vemos a Kate y a un novio de su adolescencia desenterrando otra de estas cajas repletas de recuerdos. Descubrimos que Kate y su primer amor guardaron en su cápsula una cinta en la que, con sus voces adolescentes, aventuraron dieciséis años antes cómo sería su futuro. Y, tras desenterrarla, escuchan esa cinta en el interior de un coche. Y la secuencia es poderosa y brutal.

Busco voluntarios para enterrar una cápsula del tiempo en este ya cercano final de 2005. Que alguien proponga un lugar en el que hacerlo. Será una caja plagada de objetos que hablen de nuestro yo de ahora, que formen parte de lo que ahora somos.
Podemos enterrar en la caja el vídeo en el que Ale cuenta por qué siempre quiso ser actor, la dentadura que me regaló Cucún, la peli porno de "Kelly la empollona" que tanto gusta a Froid, el colgante del canguro que luce Paloma en "Vuelco", la entrada de cine de "Otros días vendrán" que Nacho firmó a Cuc, mi ejemplar dedicado de "Una casa en el fin del mundo", alguno de los guiones que nunca rodaré...
Y dentro de diez años, a finales de 2015, alguien tendrá que atreverse a desenterrarla, para enfrentarnos a los sueños cumplidos... y también a los incumplidos, para comparar irremediablemente lo que seremos entonces con lo que somos ahora.
Creo que imprimiré esta secuencia número 70 que estáis leyendo y la enterraré también. Al fin y al cabo, y de alguna forma, este diario no es más que una cápsula del tiempo sin enterrar...
FUNDIDO A NEGRO
19 Octubre 2005

Hoy he vuelto de Alicante, ciudad a la que viajé ayer para participar en las VII Jornadas Informativas "Discapacidad, al día", organizadas por la sede de COCEMFE en esta provincia de la Comunidad Valenciana. Como ya comenté hace unos días, formé parte de una mesa sobre medios de comunicación y discapacidad, para aportar, en teoría, mi vivencia como niñato en silla de ruedas que se dedica a esto del cine.
Se supone que yo, sobre aquel escenario, tenía que pronunciar algo parecido a una ponencia y luego dar paso a la proyección de "Vuelco". Me acompañaban en la mesa Begoña Echevarría, profesora en la Universidad Cardenal Herrera CEU, y José Requena, jefe de informativos en Onda Cero Alicante. Ambos llevaron a cabo unas ponencias impecables sobre el tratamiento, correcto o incorrecto, que los medios de comunicación brindan a las personas con discapacidad. La profesionalidad y las tablas en estas lides de Begoña y José se encargaron de agravar mis nervios...
Pavor escénico
Y es que no consigo superar mi miedo escénico. Me llevé cinco folios con un resumen de mi trayectoria, algunas anécdotas, mi opinión sobre esto y lo otro, mis intenciones con "Vuelco"... Durante el largo trayecto en tren rumbo a Alicante, repasé mucho los papeles, hice esquemas para ordenar ideas y demás, pero cuando comencé a hablar, supe que no contaría ni un quince por ciento de lo que había preparado.
Hablar ante un público me anula, me bloquea, me transforma en una versión histérica de mí mismo. Y mi voz se quiebra. Ayer me salieron gallos, muchos gallos. "Normalmente me salen gallos, pero no tantos", comenté sin más remedio al público. Y la gente se rió...
De todos modos, creo que más o menos salvé la papeleta, que los asistentes siguieron con atención mis incongruencias y que les caí medianamente bien. En una entrevista, soy capaz de dar el pego, respondo brevemente a las preguntas y aguanto el tipo, pero el hecho de tener que hablar ayer fluídamente a lo largo de veinte minutos me generó un vértigo especial.
En cualquier caso, después de la orgía de gallos, los asistentes a las Jornadas vieron "Vuelco". Y aplaudieron y me felicitaron. Lo típico. Una mujer con muletas me dijo algo como: "A ver cuándo haces una película con cojos como yo". Minutos después, un señor mayor se acercó a mí y, en referencia al final del corto, me comentó: "Yo no habría dejado que la muchacha se marchara, habría echado a correr detrás de ella".
Las chicas de COCEMFE-Alicante
Lo mejor del breve viaje (aparte de alojarme en una gigantesca habitación del increíble Hotel Spa Porta Maris, con espectaculares vistas al Mediterráneo) fue conocer a las cinco chicas que trabajan en COCEMFE-Alicante: Virginia, Noelia, Paqui, Merche y Cristina.
Me trataron excepcionalmente bien y me gustó conocer un poco el trabajo que realizan en el lado más reivindicativo de la vida, luchando con simpatía por un mundo más justo en el que no existan las causas perdidas y lidiando con las obtusas mentes políticas que racanean el dinero que deberían destinar a proyectos muy necesarios. Abajo, de izquierda a derecha, Cristina, Noelia, Virginia y Merche.

Pasé mucho tiempo sobre todo con Virginia y con Noelia, dos tías geniales con un incansable sentido del humor. Virginia también me rescató cuando casi me quedé atrapado en el baño... femenino. "El aseo de las chicas es más amplio", me aseguró Virginia. Y allí me fui, pero por culpa del pestillo casi no salgo. "El ponente se encuentra atrapado en el aseo femenino", habrían explicado un rato más tarde a los asistentes a las Jornadas.
Virginia y Noelia incluso se ofrecieron como actrices para futuros proyectos. No sé cómo degeneró mi conversación con ellas, pero cometí el error de hablarles de mi distorsionada visión sobre las mujeres. "En mis cortos, las mujeres siempre salís mal paradas, siempre hacéis sufrir a los chicos, os marcháis y nos dejáis solos", afirmé. "¿Y a ti qué te han hecho las mujeres para que pienses eso?", me preguntó Noelia. Ay, Noelia, si yo te contara...
En fin, vaya tontería la mía, porque en el fondo sí que creo que tiene mucha razón el señor ese que, al hilo del final de "Vuelco", me vino a decir que hay que correr detrás de lo que uno quiere, porque si no, se esfuma o se va lejos. El error es quedarse quieto, inmóvil, paralizado mientras ves cómo lo que deseas se evapora para siempre. Yo, por primera vez en mucho tiempo, siento que estoy corriendo detrás de alguien...
FUNDIDO A NEGRO
17 Octubre 2005

Anoche Gara me envió un mensaje al móvil para contarme que se encuentra en Madrid. Del 18 al 20 de octubre, a las 21 horas, representará la obra "A puerta cerrada", de Jean-Paul Sartre, en la Sala Tis, situada en la calle Primavera número 11, en el barrio de Lavapiés. En el mensaje, Gara también me comenta que se queda a vivir indefinidamente en la gran ciudad, algo que me alegra, ya que me gustaría contar con ella para algunos futuros proyectos.
Tengo muchas ganas de ver "A puerta cerrada" y de comprobar las cualidades de Gara sobre el escenario. Será una buena oportunidad para reencontrarme con ella después de más de tres años sin vernos. Sí que ha pasado el tiempo... Fue en el verano de 2002 cuando Gara se convirtió en la protagonista absoluta de "Gara y los sueños", el corto que dirigí durante la primera edición del Festivalito de La Palma y que se alzó con el primer premio en la noche de clausura.
En los dos casi insignificantes minutos que dura el corto (la foto de arriba es una captura del plano con el que arranca), la voz en off de Gara habla de la fatalidad de los sueños, de la pesada carga que suponen las metas incumplidas, de la frustración que conlleva percatarte de que el futuro soñado es ya un decepcionante presente. "Ojalá nadie me hubiera leído cuentos, ojalá no existieran las películas con finales felices, así sería más facil aceptar el caos", dice Gara en el corto.
En 2005, tres veranos más tarde, mis sueños no han cambiado demasiado. Supongo que ahora, a medida que algunos de ellos comienzan aparentemente a cumplirse, los vivo de forma más reposada y menos intensa; también, me temo, de manera más desencantada y escéptica. Hay sueños viejos que continúan sin cumplirse, pero también hay sueños nuevos e inesperados.
Qué mierda eso de soñar. Es verdad lo que dice Cucún: "Es mejor ser simple y ya está, aspirar sólo a tener dinero para pillar pedos el fin de semana y para tunear el coche". Yo quiero ser simple, y no soñar ni ambicionar nada ni dejarme la piel y los años en estúpidas vocaciones. ¿Y si empiezo por tunear mi silla?
Soy Frijolito
Hoy toca texto pesimista. Soy un puto triste, ya me lo dice también Cuc. Según Eneko y Miguel, dos lectores nada representativos de este diario, esta web necesita más carnaza, más sensacionalismo: sexo, corrupción, trapos sucios en abundancia, fotos robadas y otros degenerados aspectos de la naturaleza humana. Dicen que están hartos de "Vuelco", de mi típico autobombo... Tienen razón.
Sé que esto a ratos parece una teletienda (vea usted dos cortos míos y le regalo el tercero) con forma de rancio y anodino culebrón. Nacho comentó una vez que estas líneas son como la "Pasión de gavilanes" del mundo del cine y de los cortometrajes. No sé como tomármelo... Según el capullo de Cuc, en cambio, este diario es más como "Amarte así, Robertito". Definitivamente, me siento mucho más cerca del niño feo, iluso y lerdo del culebrón de TVE que de los rancheros mamporreros, sudorosos y descamisados de Antena 3.
En "Amarte así, Robertito", sin embargo, las tramas se hallan algo estancadas, entre palabras pronunciadas por primera vez, gélidas charlas en callejeras terrazas que resisten la llegada del frío, exultantes ataques de felicidad y un "yo también" como respuesta para casi todo.
Bueno, ahora que recuerdo, Cucún casi fue atropellado hace dos días en una deprimente calle de Vallecas... Seguro que este angustioso momento supuso un buen pico de audiencia.
En cualquier caso, no os llevéis a engaño. En el fondo, y pensándolo bien, este diario no es más que una triste herramienta para ligar.
FUNDIDO A NEGRO
16 Octubre 2005

Hoy domingo 16 de octubre se estrena finalmente la teleserie "Phenomena", creada y dirigida por el gran Aarón y en la que colaboré en varios de los guiones (véase la secuencia 53).
"Phenomena" se verá en Televisión Canaria a las 22.50 horas (hora de las islas) y a las doce de la noche (hora de la península) en la versión nacional de Televisión Canaria que se sintoniza en Digital +, Imagenio, etc. Tenéis más información en la nota de prensa.
En el extensísimo plantel de actores (más de cien) que intervienen en los trece capítulos de la serie, destaca, sin duda, una mujer, ella, Mariluz, modelo, actriz y camarera en un local de copas de Puerto de la Cruz (Tenerife). Un mito viviente para Aarón y para mí. Uníos ya mismo al club de fans de Mariluz...

Aunque, si lo preferís, también podéis apuntaros al club de fans del mítico Juanmi, mano derecha de Aarón, excepcional director de fotografía de "Phenomena" y metrosexual en sus ratos libres.
Juanmi es único a la hora de lucir modelos de gafas que yo siempre envidio, así como una cuidadísima barba con forma de línea que contornea y perfila su rostro. Sepan las lectoras femeninas de este diario que el móvil de Juanmi está a disposición de las primeras que me envíen un correo solicitándolo. Ja. Aquí abajo, Juanmi retratado por Aarón.

Vaya día más tonto que tengo. El martes me piro a Alicante para participar en unas jornadas informativas sobre discapacidad que se celebran en la universidad de la ciudad. Intervendré como ponente en una mesa sobre cine y medios de comunicación.
Me han dicho que mi ponencia debe durar... ¡cuarenta minutos! ¿Me imagináis a mí hablando durante cuarenta largos minutos? No se me antoja una pesadilla mayor, ni para mí ni para los incautos que acudan a las jornadas...
Por suerte, como parte de mi ponencia proyectaré "Vuelco"... Cuarenta minutos menos catorce, veintiséis. ¿Y si proyecto también el making of? Serían quince minutos menos. Veintiséis menos quince, once. Aún así, once minutos de parloteo también me parecen más que pesadillescos... Creo que mañana los organizadores de las jornadas leerán estas líneas y cancelarán mi intervención. Je. Es broma, ¡prometo hacerlo bien! Mejor dicho, prometo intentarlo, al menos.
Definitivamente, vaya día más tonto... O deprimente, a secas. Menos mal que se estrena "Phenomena". Aarón, tío, mucha suerte. Arrasarás.
FUNDIDO A NEGRO
14 Octubre 2005

Lo que veis aquí arriba se publicó en la revista Fotogramas en octubre 2001, en su apartado de "El diario de la redacción". Se me heló la expresión al leerlo en su día, pero no me queda más remedio que asumir que así de triste y lamentable fue mi primera aparición en la revista de cine más popular del país.
El suceso al que hace referencia este breve texto ocurrió un mes antes, a principios de septiembre, cuando Oset y yo acudimos a la rueda de prensa de presentación de "Los otros" en el Hotel Ritz con el fin de cubrir el estreno de la película para el portal Noticine, en el que colaborábamos en aquel momento.
Antes de salir del piso rumbo al Ritz, Oset empezó a bromear con sus típicas chorradas. Y las chorradas degeneraron en grado sumo... "¿A que no te atreves a darle alguno de tus cortos a Amenábar?", me preguntó Oset finalmente. "Bah, claro que me atrevo", contesté yo en plan chulito.
Sobre la marcha, y con mucho cachondeo, preparamos dos cintas VHS, una con mi cortometraje "Lluvia" y otra con un corto dirigido por Oset hace unos años y titulado "Vértices". En las portadas (qué pardillos éramos) escribimos incluso nuestros datos de contacto. Claro, no fuera a ser que Amenábar quisiera llamarnos y no tuviera nuestros teléfonos...
Al llegar a la sala del Ritz, me tragué mi chulería. Ya allí, me apabulló el ambiente, la masa de periodistas, la deslumbrante presencia de Nicole, el perturbador peinado de Fionnula Flanagan... Todo. "Creo que no me voy a atrever", le comenté a Oset con vergüenza, y él comenzó a descojonarse de mí. "Ya sabía yo que no te atreverías", me soltó.
La rueda de prensa fue un rollo, como casi todas, y cuando concluyó la ronda de preguntas, una horda de supuestos periodistas reconvertidos en histéricos fans se abalanzó sobre la mesa de Amenábar y los actores a la caza de autógrafos, de un pelo de la Kidman o de lo que se pudiera pillar en medio del caos.
Y no recuerdo cómo conseguí armarme de valor, pero supongo que lo hice para dar por saco a Oset y para no soportar sus posteriores mofas... Así que, con las dos cintas en la mano, cuando noté que Amenábar se quedaba más o menos solo y ya se disponía a abandonar la sala, me acerqué velozmente a él. No recuerdo con exactitud qué le dije, pero sí es cierto que él aceptó los cortos con mucha amabilidad, dándome las gracias.
Lo curioso es que no sé quién diablos filtró este estúpido asunto a Fotogramas. Creo que cuando le entregué las cintas a Amenábar, a su lado sólo estaban Margarita Kramer, jefa de prensa de la película, y otro tipo que debía trabajar en Fotogramas y en el cual recaen todas mis sospechas. También me cuesta entender por qué esta anécdota les pareció publicable o qué patético interés encontraron en especificar que voy "en silla de ruedas".
Tras la rueda de prensa, al director de "Tesis" aún le quedaba una tarde atareada y repleta de entrevistas, así que mucho me temo que, con tanto ajetreo, las copias de nuestros cortos terminaron olvidadas en algún rincón y con destino directo a alguna ostentosa papelera del Hotel Ritz.
Mucha gente me pregunta si el corto mío que le pasé a Amenábar fue "Mar adentro", lo cual explicaría que me robara el título unos años después, je, pero no. El corto que le di fue "Lluvia".
En cuanto a mi relación con Fotogramas, poco después ya aparecí en sus páginas como director con nombre y apellidos en el número en el que se mencionó el palmarés de la segunda edición del Festivalito, y hace unos meses publicaron este generoso recuadro sobre el lanzamiento de "Vuelco".

En fin, amigos de Fotogramas, gracias y saludos del joven en silla de ruedas.
FUNDIDO A NEGRO
12 Octubre 2005

Desde hace más o menos una semana, algunos y algunas no paran de hablarme de cierto asunto muy cansino. Y lo peor es que abordan el tema con sutil delicadeza, como si me hablaran de algo doloroso para mí, como si me acompañarán en no sé qué sentimiento o temieran la aparición de mis lágrimas en cualquier momento. El asunto en cuestión es el siguiente: el embarazo de Katie Holmes.
A ver, ¿cómo queréis que os diga que Katie Holmes ya NO es mi actriz favorita, que ya ni me gusta lo más mínimo? Dicho esto, ¿a mi qué más me da si está preñada de Tom Cruise? Por mí, como si pare quintillizos cabezones que desgarren su vagina...
El pasado sábado, Nacho me ayudó a tomar una catártica decisión. Él se encargó de hacer algo a lo que yo no me atrevía: arrancó de mi estantería la foto de Katie y la descuartizó salvajemente en pedazos... Fue divertido. Y liberador. Ahora sí que puedo tener otras actrices favoritas. La candidata con más posibilidades: Rachel McAdams, fascinante protagonista de la muy digna y entretenida "Vuelo nocturno".
Por suerte, los trozos de la foto de Katie no se quedaron en mi habitación. Nacho se los llevó con él. Hace unos días, en un correo electrónico, me relató el destino de los pedazos, que, de camino a su casa, fueron repartidos por contenedores y papeleras varias de Madrid. "Es cierto, Katie está de Vallecas a Cuatro Caminos, incluso bajé en la parada de Sol del metro un segundo para tirar un trozo en una papelera", me cuenta en el e-mail. Ja. Nacho es el mejor.
Contracciones silenciosas
Definitivamente, a Katie se le ha ido la pinza. En lugar de aprovechar el tirón del éxito de "Batman begins" para rodar pelis decentes, ha preferido desperdiciar varios meses de su vida ejerciendo de churri de Cruise en Praga (mientras él rueda "Misión: Imposible 3") y dejándose fecundar entre toma y toma por los torpes espermatozoides que no preñaron a Mimi Rogers ni a Nicole Kidman.
Dicen que la Iglesia de la Cienciología obliga a procrear en un plazo máximo de dos meses desde que se anuncia un compromiso... "Y he leído que, según Kelly Preston, las cienciólogas no pueden gritar mientras dan a luz", me comentó también Nacho.
Todo es realmente escalofriante y, por si fuera poco, ahora Katie ya no quiere llamarse Katie. Ahora es Kate, porque es así como la llama su querido fecundador. Por tanto, en sus próximas películas (si es que alguien la contrata después de tanta grima mediática), Katie Holmes será Kate Holmes (o incluso, me temo, Kate Cruise Holmes), la chica de Ohio que en realidad no soñaba con triunfar como actriz sino con transformarse en la reina del braguetazo.
Pieces of Katie
A mí la foto de arriba me recuerda al título de la película de Katie que más me gusta de su errática filmografía: la muy independiente "Pieces of April", titulada "Retrato de April" en España, que grabó en vídeo hace dos años con un mísero presupuesto de trescientos mil dólares.
En "Retrato de April", Katie es April, la oveja negra de la disfuncional familia Burns, cuya estrambótica y cancerosa madre está interpretada por una genial y estremecedora Patricia Clarkson. Y la peli, aunque con un final excesivamente precipitado y condescendiente, es una sencillísima pero brutal radiografía de los vínculos de sangre, el amor materno y las relaciones entre padres, hijos y hermanos.
En fin, Katie, que sepas que yo jamás te llamaré Kate. Que disfrutes de tu estancia en las papeleras de Vallecas. Suerte con los quintillizos cabezones... Gritarás en el parto. Seguro que gritarás.
FUNDIDO A NEGRO
09 Octubre 2005

El viernes se estrenó al fin "Otros días vendrán", de Eduard Cortés, la esperada película que Nacho rodó antes de protagonizar "Vuelco". Anoche fuimos a verla a los Cines Princesa y puedo afirmar que incluso a Cucún le encantó.
Me sorprendió el trabajo de Nachete en su primera interpretación física ante una cámara tras muchos años como actor de doblaje. En un registro totalmente antitético al de su personaje en "Vuelco", Nacho resulta sincero, desgarrado y perturbador en la piel de un desequilibrado adolescente adicto al sexo cibernético y obsesionado con la madurita a la que encarna Cecilia Roth, una mujer enganchada al lado más oscuro y cerdo de Internet.
En la película, el nick de Nacho en los chats es Zak y, en la foto de arriba, Cuc hace un homenaje a Zak mediante unas gotas de ketchup en su muñeca... Y, como diría Mayra Gómez Kemp, hasta aquí puedo leer, porque "Otros días vendrán" es una de esas películas que uno disfruta mucho más cuando apenas sabe de qué va su argumento. No fue mi caso, ya que el capullo de Nacho me destripó hace tiempo algunos de sus secretos, pero, aún así, la historia me mantuvo en vilo hasta su perfecto y rotundo final, tan aparentemente feliz como profundamente amargo.

Cecilia Roth y Antonio Resines interpretan a dos seres en busca de desesperado y limpio afecto; dos maduros marcados por su necesidad de olvidar y ansiosos por comenzar cuanto antes una vida nueva y mejor. "Yo también necesito... que me quieran", dice la Roth al final de un diálogo muy emotivo entre ella y un Resines esta vez serio y atormentado pero tan cercano y creíble como siempre.
A pesar de algunos giros de guión pillados con alfileres, la película es original, compacta y coherente, con personajes muy jugosos, momentos de hilarante humor que se agradecen y un cuidado diseño de producción. En fin, pagad la entrada y sobre todo no os perdáis el desaforado polvo en el coche entre Nacho y Cecilia Roth, en el que el chico mete mano sin cortarse un pelo. Je.
Crítica odontológica
"Otros días vendrán" satisfizo, por tanto, el selecto y sibarita gusto cinematográfico de Cucún, tanto que en un ataque de fanatismo me pidió lo siguiente: "Eh, dile a Nacho que me firme la entrada". Estos fans...
Eso sí, Cuc siempre hace una crítica diferente de las películas... En su vertiente de futuro odontólogo, pronuncia comentarios que ya desearían para sus reseñas los prestigiosos críticos de Dirigido Por o Cahiers Du Cinéma, como: "La película es buena, pero los actores necesitan urgentemente un asesor dental" o "Cecilia Roth siempre lo hace bien, pero la pobre está periodontal perdida". ¿Mande?
Pues resulta que, según Cuc, la protagonista de "Todo sobre mi madre" padece la enfermedad periodontal, es decir, que sus dientes se están aflojando y saliendo progresivamente de sus encías. Vamos, que a los dientes de Cecilia Roth les quedan dos telediarios. Alguien debería alertar a Cecilia de ello...
Y mientras Cucún escribe el ensayo "Los dientes a lo largo de la historia del cine", que se publicará próximamente, yo me dedico a acosarle con mis cámaras, de vídeo y de fotos. Y él poco a poco se acostumbra a ser amigo de una especie de implacable paparazzi como yo, obsesionado con mirar el mundo a través del objetivo de una cámara. Se rueda... "El doCUCmental".

Y acabo con el soneto de Pablo Neruda cuyo primer verso se ha convertido en el título de la película de Eduard Cortés. Bienvenidas sean las cosas puras...
Otros días vendrán, será entendido
el silencio de plantas y planetas
y cuántas cosas puras pasarán!
Tendrán olor a luna los violines!
El pan será tal vez como tú eres:
tendrá tu voz, tu condición de trigo,
y hablarán otras cosas con tu voz:
los caballos perdidos del Otoño.
Aunque no sea como está dispuesto
el amor llenará grandes barricas
como la antigua miel de los pastores,
y tú en el polvo de mi corazón
(en donde habrán inmensos almacenes)
irás y volverás entre sandías.
FUNDIDO A NEGRO
07 Octubre 2005

Sonia Blanco ha escrito una reseña de "Vuelco" en su blog de cine en Espacio Fílmica. Meses atrás, a raíz de la publicación de la nota de prensa sobre el rodaje, Sonia manifestó su interés por ver el corto, y hace poco le envié al fin una copia en DVD. La crítica no está mal, pero su autora me llama algo así como "inmaduro sentimentalmente hablando"...
Sonia escribe al final de la reseña:
"No recuerdo quién dijo algo como que la juventud es una enfermedad que sólo cura el tiempo. Un handicap que se encuentran muchos cortometrajistas jóvenes es precisamente ése, la falta de experiencia vital a la hora de interpretar un determinado momento.
La infancia, la adolescencia, el primer amor, el primer desengaño... Todo ello es algo cuya percepción personal va cambiando a través de los años y no podemos valorar igual a los veintitantos, a los treintaitantos o a los taitantos.
Por eso a veces cuando un guionista joven pretende hablar de emociones y sentimientos, siempre me queda la sensación de que su visión es sesgada, una visión que aún no está completamente asimilada, y que como lo buenos vinos, ganará con el tiempo. Por eso a veces echo en falta en el mundo del cortometraje historias más sencillas, que no por ello son menos complejas de contar y plasmar".
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Sé que "Vuelco" es un corto deliberadamente ingenuo e infantil, en el que se muestra una visión extrema, tontita e idealizada de los sentimientos amorosos no correspondidos, pero me sorprende que alguien determine, a través de su guión y sus imágenes, el alcance de mis experiencias vitales...
Vale, que soy un pánfilo y un inmaduro, lo asumo, pero ¿por qué "Vuelco" muestra una visión sesgada y no del todo asimilada de las emociones y los sentimientos? ¿En qué diablos consiste una visión completa de asuntos tan intagibles, personales, subjetivos, variables, irracionales? ¿Quién te dice cómo es correcto experimentar o evocar un sentimiento? ¿Acaso existe algún manual de instrucciones al respecto? Sonia, ¡explícanoslo!
No sé, no tengo nada contra la crítica en sí porque en general es muy generosa y doy las gracias por ello, pero estos citados párrafos me han hecho pensar un rato: tres minutos y doce segundos para ser concretos. En el fondo, agradezco a Sonia que hable desde su madurez y que me aclare y asegure que, con los años, la enfermedad se curará, que este constante deambular entre el cielo y el infierno no es eterno y que el desequilibrio de ahora se convertirá en serena y asimilable estabilidad futura.
Menos mal, porque, por momentos, da la sensación de que esto será así siempre y, por lo que yo mismo vivo y veo entre mis amigos, casi no me queda duda alguna de que eso del amor y los sentimientos sólo genera desasosiego, dolor, pesadumbre, comecocos, mortificación, inseguridad, nudos en el estómago, pasos en falso, crueldad, indecisión, lágrimas, múltiples complejos y nubarrones negros. ¿A qué edad exactamente se cura la enfermedad? ¡Que yo ya tengo canas! Bueno, también sigo teniendo acné...
A todo esto, "Vuelco" se proyectará el 12 de octubre a las 22.30 horas en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes de Madrid, dentro de la Sección Oficial del Festival MadridImagen 2005. Allí estaremos si os queréis pasar.
Y, aunque no viene mucho a cuento, acabo de recordar el final de "Las horas", la peli de moda para Cucún, que la vio hace apenas unos días. ¿También le dijeron a Virginia Woolf que los sentimientos son sencillos y llevaderos?
En cualquier caso, en "Las horas" sí que parece que Woolf termina llegando a conclusiones sensatas y no demasiado complicadas, a tenor de la carta que deja a su marido antes de hundirse en el río y cuyas palabras pronuncia Nicole en off al final de la película, mientras suena la música de Philip Glass:
Querido Leonard:
Mirar la vida a la cara. Siempre hay que mirarla a la cara. Y conocerla por lo que es. Así podrás conocerla, quererla por lo que es. Y luego, guárdala dentro... Leonard, guardaré los años que compartimos, guardaré esos años... siempre. Y el amor... siempre. Y las horas...
Pues eso. A guardar las horas compartidas...
FUNDIDO A NEGRO
05 Octubre 2005

FUNDIDO DE APERTURA A:
Lunes 3 de octubre.
14:43 horas.
Viajo en un tren rumbo a Pamplona. Esta noche proyectan "Globos" en la capital navarra, dentro de la Sección Oficial "Alternatif" de su Festival de Cine. Allá voy para presentar el corto, con mi penoso don de gentes y mi nefasta y balbuceante verborrea.
En el tren ya me embarga la pereza. No estaré ni veinticuatro horas en Pamplona. Encima los monitores emiten "Crueldad intolerable" y, en un día como hoy, el cine reciente de los Coen sólo sirve para incrementar mi apatía natural. Me aburro. Al menos viajo en el vagón preferente...
Me traen una comida rarísima. El primer plato está compuesto de lechuga, un queso que huele muy mal y nueces... Definitivamente, mi paladar se ha atrofiado tras tantos años engulliendo comida basura, así que la alta y fina cocina no es lo mío. Además, desde pequeño detesto las nueces. Y las pasas. Y el salami. Intento tragar sin pensar. En fin, donde esté un whopper...
CORTE A:
17:22 horas.
Llego a Pamplona. Eneko me espera en la estación. También ha venido una chica de la organización del Festival. Ella se llama Maijo y es realmente encantadora.
"Ah, no sabía que tenías un amigo aquí en Pamplona", comenta Maijo refiriéndose a Eneko. "Bueno, somos más bien conocidos", responde con sorna el capullo de Eneko.
CORTE A:
17:48 horas.
Me alojo en el Hotel Maisonnave, en pleno centro de Pamplona. Todo genial si no fuera porque mi silla no cabe por la puerta del cuarto de baño de la habitación que me asignan. Explico mi gran problema en la recepción del hotel y deciden enseñarme otra habitación, pero ocurre lo mismo. Parece que el ancho de las puertas del cuarto de baño de todas las habitaciones es el mismo. Excepto en una...
Solución rápida por parte del hotel: me alojan en la flamante suite, con cama gigante, dos televisores, jacuzzi... Qué desperdicio de habitación para mí solo.

CORTE A:
19:17 horas.
Después de un rato de charla con Eneko en la suite (son tiempos de cambios y catástrofes domésticas para él), me dirijo con Maijo hacia los cines Saide Carlos III, donde proyectarán "Globos" a las ocho de la tarde, junto a otros cinco cortos.
Maijo vuelve a demostrar su radiante simpatía. Me cuenta que ella es de Lugo pero estudia Publicidad en Pamplona. De camino, me enseña la famosa plaza del chupinazo y el hotel en el que se alojaba Hemingway. Hablamos del Festival, de cine, de cortos, de lo mucho que ella odia que le saquen fotos... También de libros. "Soy experta en empezar libros que no termino de leer", me dice.
CORTE A:
20:55 horas.
Llega el turno de la proyección de "Globos". Y me toca colocarme delante del aforo de la sala y pronunciar palabras coherentes... No sé qué diablos digo, cosas inconexas supongo. Intento decir algo como: "Notaréis que este corto tiene un cierto afán didáctico", pero me trabo con la palabra "didáctico". Digo "didácquito", "didáctoqui"...
Luego se me ocurre balbucear algo como: "En realidad este corto está dirigido al público adolescente, y no veo muchos adolescentes aquí". Nadie se ríe. Al contrario, todos me miran con cara de "¿nos está llamando viejos?". Creo que lo mío no es ganar puntos de cara al Premio del Público...
Al fin doy las gracias, suelto el micrófono y me piro. "Lo has hecho muy bien", me dice Maijo. Gracias, Maijo, pero ni de coña.
CORTE A:
22:19 horas.
Maijo me acompaña al restaurante en el que cenaremos los invitados del Festival, pero ella no se queda a cenar. Nos despedimos por si al día siguiente no volvemos a vernos. "Odio las despedidas", me dice. Intercambiamos correos. Le doy la dirección de este diario. "¿Es una bitácora?", me pregunta. "Bueno, algo así", respondo. Y nos despedimos tres o cuatro veces...
CORTE A:
23:57 horas.
Tras dar nuevas muestras de asocialidad y pasar de tomar copas con los del Festival en no sé qué pub, estoy de nuevo en mi suite con jacuzzi. Hablo con Cucún por teléfono. "Me has cortado el rollo con tu llamada", me cuenta. Y es que Cuc está viendo "Las horas". "¿Por dónde va la peli?", le pregunto. "Pues el tío con SIDA acaba de tirarse por la ventana", contesta.
Me pregunto si mi caída desde una ventana del quinto piso del Hotel Maisonnave resultaría tan estética como la de Ed Harris en "Las horas", pero luego decido que un suicidio en Pamplona carece de todo glamour cinematográfico.
CORTE A:
Martes 4 de octubre.
9:55 horas.
Bajo a la recepción del hotel y allí está... ¡Maijo! Nuestras despedidas de anoche han perdido vigencia. Le doy una copia en DVD de "Vuelco". Me piro del hotel, seguro de que volveremos a vernos a lo largo de la mañana.
CORTE A:
10:43 horas.
"Globos" se proyecta de nuevo, esta vez ante cuatrocientos o quinientos adolescentes, dentro de la sección paralela "Educatif". Chicos y chicas se descojonan bastante durante el visionado. Parece que viven el corto, que se identifican con ciertos momentos. En el tramo final, sin embargo, guardan silencio.

Tras la proyección, Idoia, encargada de la sección "Educatif", me presenta ante la masa de púberes. También están allí un sexólogo, Floren, y una experta en drogodependencia juvenil, Mariví. Floren y Mariví comentan distintos aspectos de "Globos", animando a los chicos a hacer preguntas... Ninguno se anima. Todos se cortan.
Una señora que debe de ser profesora dice algo entonces: que le parece que el corto está muy logrado y que lo que plantea es muy realista, pero le sorprende que lo hayamos dirigido tres chicos, tanto que me pregunta si a la hora de escribir el guión conté con el asesoramiento de alguna mujer... Ya estamos, a vueltas con mis lados femeninos. Mariví corrobora esto después; según ella, el corto está contado desde una perspectiva muy femenina. Supongo que lo dicen porque, en la historia, Azucena es la víctima y "Chispa", el capullo.
Una jovencísima espectadora se anima a hacer un comentario al fin. "A mí me parece que el corto es muy real, porque la vida es así. Los chicos te prometen de todo y luego si te he visto, no me acuerdo", expone la desencantada joven.
CORTE A:
13:02 horas.
Vuelvo con Maijo al hotel. Pido un taxi para regresar a la estación de trenes. Maijo y yo nos despedimos otra vez. "Hasta pronto", me dice ella.
CORTE A:
14:55 hotas.
Eneko me ha hecho compañía durante un rato de espera en la estación, y ahora estoy de nuevo en el tren, de vuelta a Madrid. La peli que emiten los monitores en este trayecto es "Todo lo demás", de Woody Allen. Reveo algunos de mis trozos favoritos mientras echo un vistazo a unos folletos que me dio Floren y que edita la asociación en la que él trabaja, Hegoak, con información para jóvenes sobre drogas, sexualidad...
Me llama la atención el progresismo de un folleto sobre cocaína. A pesar de que se explican con todo lujo de detalles los múltiples peligros que conlleva la consumición de tal droga, el folleto asume que muchos jóvenes deciden meterse coca igualmente, así que las últimas páginas informan sobre cómo hacerlo de la mejor manera. A saber:
-Pica bien la raya y alterna las fosas.
-No compartas los rulos.
-No utilices tarjetas o carnés de valor para hacer las rayas, por si los extraviases en el baño o donde sea.
Y me aburro. Y pienso en Azucena, la protagonista de "Globos", que está a punto de dar a luz una niña que se llamará Lucía. Y me acuerdo también de los múltiples libros empezados por Maijo. Y aventuro los posibles títulos de algunos de ellos...
FUNDIDO A NEGRO
02 Octubre 2005

Creo que tenía catorce o quince años cuando saqué esta foto. Los rácanos Reyes Magos aún no me habían regalado mi primera y ansiada cámara de vídeo, así que, a falta de recursos audiovisuales, me dedicaba a componer planos mediante imágenes estáticas...
Recuerdo que mi prima Eloísa estaba pasando el verano en Lanzarote y, muy aburridos, encontramos en el frigorífico un bote repleto de moras que había traído mi padre de no sé dónde. "Parece sangre", comentamos refiriéndonos al líquido rojo en el que flotaban las moras. La idea surgió de cajón. Y dicho y hecho.
Mi prima se convirtió en rápida e improvisada actriz, pero con ciertas condiciones de auténtica diva: nada de mancharse el pelo, nada de ensuciar demasiado su cara... "Es que el pelo me lo lavé ayer", explicó ella esperando que yo pudiera comprender de inmediato eso que nunca entendemos los chicos: el verdadero suplicio que supone lavar una larga y densa melena.
A escondidas de nuestros padres, la propia Eloísa esparció un poco de agua de moras por su mejilla (nótense las marcas de sus dedos) y colocó su pelo convenientemente sobre la mesa para no ensuciarlo lo más mínimo. Puso más cara de loca que de muerta salvajemente asesinada y yo saqué la chapucera foto.
Pues eso, que a los quince años Spielberg dirigió una peli bélica de cuarenta minutos titulada "Escape to nowhere" y yo... saqué esta foto. Por favor, evitemos las comparaciones.
Prometedora imagen
Ahora, once o doce años después, cuando mi futuro largometraje parece que comienza a cuajar, tengo que soportar a amigos capullos como Cucún, a quien le voy contando poco a poco detalles del guión y de los personajes protagonistas. Anoche, Cuc me envió una foto tonta y cruel que le llegó a través de no sé qué correo en cadena, uno con el siguiente asunto: "Fiestón de teleco". "Mira, esta foto me ha recordado al argumento de tu largo", me comentó con mucha guasa.

Pues pinta bien mi largo, ¿no? Seguro que ya ardéis en deseos de verlo. Creo que, después de esto, nombraré a Cuc jefe de prensa para la campaña de promoción de la película. También se encargará de venderme bien como director a base de algunas de las perlas que me ha soltado últimamente. Tres ejemplos:
-"Eres muy raro".
-"Eres un poco crío para algunas cosas".
-"Eres un puto triste".
Ten amigos nuevos para esto...
FUNDIDO A NEGRO
01 Octubre 2005

Un terrible escalofrío recorre mi cuerpo. Ha llegado a mis manos un arrugado y amarillento papel, conservado durante siete largos años en el interior del estuche de una cinta VHS. Es la entrada de un concierto, pero no es un concierto cualquiera...
El/la dueño/a de esta entrada, avergonzado/a, me ha pedido expresamente que no rebele su identidad. La entrada es de un concierto de Spice Girls... Corría el año 1998. Ocurrió un lunes 16 de marzo. Geri, Victoria, Mel B, Emma y Mel C actuaron en el Palacio de los Deportes de Madrid ante una horda de histéricos y desmedidos fans.
En aquel momento, todavía faltaban tres años para que el Palacio ardiera literalmente en llamas. Eran tiempos de inocencia. Mel C nos devolvía la fe en el chándal como estilosa prenda de vestir, Victoria desconocía la existencia de Beckham y el concepto de braguetazo, y Rebeca Loos aún estudiaba en el instituto...
Pero la cuestión es: ¿quién pagó 3.500 pesetas para ver a las Spice Girls actuando a costa de un infame playback? ¿Quién cantó a gritos la mítica letra de "Wannabe" desde el asiento 77 de la fila 7 de la Tribuna Superior FII?
Me apabulla poseer ahora tan deseada reliquia, así que he decidido sortear esta legendaria entrada, plastificada y enmarcada, entre todos los que adivinéis la identidad de quien la compró en su día. Para concursar, sólo tenéis que enviar la palabra ENTRADA seguida del nombre de la persona que creéis que es su dueño/a al 5557.
Je. Qué cosas. Y qué infierno esto de los mensajitos de móvil para todo: para salvar a Idaira con su cara de estreñida, para ganar premios en metálico, para que no sé qué bruja te cuente tu futuro inmediato o para cenar con uno de los tíos de "Pasión de gavilanes" (Pablo me ha contado que María mandó varios mensajes para esto último).
Ya puestos a que un sms cambie tu vida por unos ochenta céntimos de nada, yo abogo por crear mensajes con utilidades realmente prácticas y mucho más socorridas en un momento dado:
-Si de pronto te agobian tus sentimientos...
envía DejarDeSentirEsto al 5557.
-Si te comes mucho el coco últimamente...
envía EstoyHastaLosHuevosDeRayarmeConTodo al 5557.
-Si te gustaría esfumarte y desaparecer un tiempo...
envía QueMeEngullaLaTierraYLuegoEructe al 5557.
Enviaré los tres en cuanto acabe de escribir estas líneas. De momento, y mientras llegan vuestros mensajes, que suene el sabio estribillo de la más famosa e inolvidable canción de las Spice Girls:
If you wanna be my lover, you gotta get with my friends,
make it last forever, friendship never ends,
if you wanna be my lover, you have got to give,
taking is too easy, but that's the way it is...
FUNDIDO A NEGRO
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