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27 Septiembre 2005

Copio a continuación parte de una crítica que ha hecho de "Vuelco" un usuario del foro de cortometrajes de Cinépatas. Su nick es "El que soy" y yo no tengo ni idea de quién diablos es, pero igualmente agradezco mucho sus palabras.
Esto es parte de lo que "El que soy" dice, y lo reproduzco tal y como él escribe, con extraños saltos de línea, partes en negrita, otras en cursiva...
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Vuelco, del veterano Roberto
Pérez Toledo, es un soplo de aire
limpio para el sucio programa
de festejo, es cine diáfano y
noble, sin aras de polución,
es poesía en estado puro,
es dialéctica reconfortante.
Toledo es humilde,
sencillo, directo,
sentimental, humano
y, para nada,
empalagoso
(fama del todo
gratuita, por
lo que veo).
El protagonista,
es un chico sano
y con todas las armas
para comunicarse,
pero no lo hace,
no se expresa a no ser
que esté absolutamente
solo, y aunque vaya en bicicleta...
El antagonista
(digamoslo así)
es una chica enferma
(digámoslo asá),
una señorita privada
de voz y oído, que juega
con desventaja, pero que se
expresa y exterioriza desbordándose,
no hace falta tener
buenas cartas para ir a por
el órdago.
Preciosa paradoja
de punto de partida.
El encuentro de los dos
es puro lirismo.
Una despedida seguramente
eterna en la que nuestra
"antagonista" dice todo lo
que piensa y en la que nuestro
protagonista piensa mucho más
de lo que dice.
Un grito a una espalda sorda,
un plano cenital que deja a nuestro
hombre solo con su sombra y un futuro
desolador sin posibilidad de esperanza.
¿Ñoño? Aquí hay más de uno que
no se ha enterao...
Todo este gran estímulo servido
con una perfecta cámara cuasi-invisible
pero voyeur, unos encuadres con oficio,
una fotografía naturalista perfectamente
entonada, un sonido deslumbrantemente
cercano, una localización clara y concisa
allá donde los descampados cruzan sus caminos,
una música algo redundante y empalagosa,
SÍ, pero sinfónica y adecuada,
un trabajo de peluquería, maquillaje
y vestuario deslumbrante, de esos que se funden
con la narración y el paraje
y una producción impecable
que sabe hasta dónde puede llegar
y lo adecúa a su historia, para que ésta
nunca quede carente,
simplemente a tono.
El montaje subraya coherentemente
todo el conjunto y Nacho Aldeguer y
Paloma Soroa cumplen como deben,
pese a que el primero sea demasiado
átono en su off y la segunda haga demasiado
de sí misma..., mal menor ya que parece
que Toledo sabía todo esto y lo vuelve
a usar para su hermoso Vuelco.
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Gracias, desconocido.
FUNDIDO A NEGRO
26 Septiembre 2005

"A veces creés que encontrás a la persona ideal, pero después resulta que no es para vos... o que no llegás a tiempo", dice Abril en "Entre Abril y Julio", la película de Aitor, que al fin he podido disfrutar. En la foto de arriba aparece la actriz argentina Marina Seresesky, que interpreta a Abril.
Enhorabuena, Aitor. No esperaba una peli tan descarnadamente sentimental, tan valientemente romántica, tan poco temerosa de resultar cursi. Y eso me ha gustado mucho, me ha creado una empatía inmediata con el cine que haces. "Entre Abril y Julio" es una historia muy sencilla que no busca la originalidad, pero está narrada con desprejuiciada pasión, contagiosa complicidad y consecuente compromiso. Y se nota, y cuando eso ocurre, da igual el precario presupuesto con el que cuentes.
Abril y Julio son dos personajes con el nombre de dos meses separados por mayo y junio. Abril y Julio, por tanto, pertenecen a estaciones diferentes, también a países diferentes; no están destinados a encontrarse pero se encuentran... "Quizás es que estoy cansada de desilusionarme", le dice Abril a su padre. "Si te desilusionas es porque antes hubo ilusión. Nunca pierdas la esperanza de encontrar a tu amor. No hay que inventarlo. Está ahí fuera", responde su padre.
Ilusa esperanza
Con apariencia de cálida comedia netamente romántica donde lo previsible se vuelve deseable, "Entre Abril y Julio" es de esas películas que no es recomendable ver a los veintisiete años, porque los temas que toca te salpican a ratos de forma incómoda: la edad que acucia, el momento de la vida en que se supone que uno debe encauzar no sé qué camino, la necesidad obsesiva de encontrar a la persona perfecta, el amor llevado al altar... Se agradece, por eso, la clara apuesta que el guión hace por la ilusa esperanza y el ansiado optimisto. Todo irá bien, ya aparecerá alguien, o eso nos dice Aitor. Je.

"Entre Abril y Julio" es también una historia sobre casualidades sincrónicas, sobre desencuentros que se encuentran, sobre rebuscadas maneras de conocer a la persona que esperas, sobre la mágica conexión que de repente surge entre dos desconocidos, sobre manuales de instrucciones escritos en cartas que sólo deben entregarse al destinatario adecuado...
Y me gusta mucho el trabajo de los actores. Javier Albalá es un tío que me cae genial y que siempre consigue componer personajes con mucha carne y mucho hueso como si no le costara trabajo alguno. También lo hacen muy bien Marina Seresesky, Roberto Enríquez, interpretando a un calzonazos gangoso, y Pilar Punzano, en la piel de una especie de versión morena de Terelu (que Pilar no me odie, pero es que en esta peli se parece muchísimo, físicamente incluso, a la gran Terelu).
Es el personaje de Punzano el que simboliza otra concepción mucho menos mágica de las relaciones amorosas: ella es la churri pija, trepa y frívola dispuesta a pillar el mejor cacho sin que los sentimientos, la química o la magia intervengan demasiado en sus decisiones. Cuc y yo hemos hablado mucho últimamente de este tipo de chicas...
Miradas esquivas
Una de mis secuencias favoritas de "Entre Abril y Julio" es la del primer encuentro cara a cara de Abril y Julio. Te identificas muy fácilmente con lo que ocurre porque el guión es muy certero a la hora de recrear un primer encuentro entre dos personas que se conocen pero no se conocen: movimientos incompatibles, miradas esquivas, silencios incómodos, comentarios estúpidos, palabras que se pisan las unas a las otras, chistes malos y desafortunados... También me encanta el diálogo entre Punzano y Albalá justo antes de que ella se case, porque está repleto de poderosas connotaciones sobre las vidas que no vivimos.
En fin, Aitor, enhorabuena de nuevo y gracias por enviarme el DVD. Tío, vas a arrasar con "Little big apple". Mucha suerte.
Pizzas quemadas
Y yo aquí sigo, agradeciendo que el cine de Aitor me insufle un poco de esperanza en estos días de vueltas concéntricas por Vallecas, de ponernos malísimos, de secretos revelados en terrazas de poca monta, de libros marcados con viejas entradas de conciertos de Roxette, de pizzas quemadas y recalentadas a las seis de la mañana, de colillas que flotan en el agua del retrete, de palabras no pronunciadas, de despedidas al borde de una escalera mecánica, de vales por un abrazo...
Transcurren, en definitiva, días extraños, repletos de sentimientos sin nombre.
FUNDIDO A NEGRO
24 Septiembre 2005

El jueves, una llamada mañanera de mi madre me sorprendió con una nefasta revelación. "Te llamo para darte una mala noticia: Spielberg ha muerto", me dijo a bocajarro.
La broma de mal gusto de mi madre me dejó sin oxígeno durante tres segundos. Por suerte, inmediatamente me aclaró el verdadero sentido de sus palabras. En realidad, no mentía, porque el jueves murió mi pez, al que mi madre siempre llamaba Spielberg aunque su nombre real era Steven a secas, en homenaje al nombre de pila de mi venerado director predilecto.
Steven vivió seis sorprendentes y largos años. Mi madre me lo regaló en mi último curso en Salamanca, en cuarto de carrera. Acabo de recordar que, en las vacaciones navideñas de ese curso, mientras yo estaba en Lanzarote, Zaida se llevó a Steven a su casa y se encargó de cuidar de él... Steven fue un pez con suerte.
Cuando mi etapa salmantina terminó, el pez, metido en una bolsa con agua, sobrevivió a duras penas a un agotador viaje Salamanca-Madrid en bus y Madrid-Lanzarote en avión. Desde ese ya lejano año 2000, vivía apáticamente en una típica pecera en el patio interior de mi hogar conejero.
Steven también aparece en mi primer corto, "Mar adentro", interpretando a la mascota de Blas, el personaje protagonista. El pez interpretó su papel convincentemente, sin sobreactuar lo más mínimo, y resulta muy creíble en los planos en los que nada de un lado a otro de la pecera mientras Blas le echa comida... Que me perdonen Daniel y Rous, pero Steven es el mejor actor de ese infame corto. Je.
Hasta el jueves, a todos nos alucinaba la longevidad del pez. Durante una época, contó con un compañero de pecera, otro pez al que bauticé como George, por aquello de propiciar entre ambos una amistad tan sólida y fructífera como la que Spielberg mantiene desde hace años con George Lucas. Pero George no duró ni dos meses y Steven volvió a quedarse solo en la pecera.
De alguna forma, yo sentía que la cámara con la que le apuntamos, hace ya más de cinco años, le había convertido en un pez eterno, en una especie de plano cinematográfico proyectado para siempre en el patio de mi casa. Pero no, hace tres días Steven amaneció inmóvil, flotando boca arriba en el agua. "¿Y eso? ¿Por qué se ha muerto?", pregunté estúpidamente. "Pues la autopsia no se la hemos hecho", respondió mi madre, especialmente sarcástica esa mañana. "No he querido tirarlo a la basura, está enterrado en una maceta", añadió.
La muerte de Steven me ha traído recuerdos del triste y traumático fallecimiento de mi mascota anterior: Caos, el conejo enano. Esa historia ya la conté en la web de "En otra vida". Aquí va la única foto (desenfocada, cómo no) que conservo de Caos.

Definitivamente, no quiero que nadie me regale una mascota nunca más... Me pregunto si Caos y Steven creían que existe un cielo para conejos y peces de colores. Ojalá que sí. Todo es menos doloroso cuando uno es capaz de creer que la muerte tiene algún sentido o que el cielo y una vida mejor nos esperan. Yo realmente envidio a los que tienen fe en ello.
Que el aleteo de Steven no se detenga...
FUNDIDO A NEGRO
21 Septiembre 2005

Hace tiempo alguien me regaló un ejemplar de "Una casa en el fin del mundo", de Michael Cunningham. Yo en ese momento no lo sabía, pero era un regalo envenenado, al igual que la dedicatoria que la persona regaladora me escribió: "A veces es difícil distinguir lo que pasa de lo que podía haber pasado". Esta dedicatoria parafrasea una afirmación muy similar que el personaje de Jonathan, uno de los tres protagonistas, hace en varias ocasiones al principio de la novela.
Leí el libro ávidamente y luego, no sé muy bien por qué, decidí olvidar lo leído. De paso, también olvidé a quien me lo regaló... Recuerdo que la lectura me produjo a ratos un extraño desasosiego, me generó una serie de sentimientos no demasiado agradables ni identificables y algunos pasajes se clavaron en mi estómago como desgarradoras puñaladas.
Pero "Una casa en el fin del mundo" volvió a mi vida cuando Pablo decidió comprárselo hace poco. Y tuve que soportar varias llamadas nocturnas suyas en las que no paraba de hablarme de las poco etiquetables vicisitudes de Jonathan, Bobby y Clare. Me animé entonces a releer varios extractos del libro y descubrí algunas páginas que yo mismo marqué por alguna razón durante la primera lectura. En cursiva, copio algunos de mis párrafos favoritos (tranquilos, no desvelan detalles importantes del argumento):
Bobby: "Esto es lo indecible de nosotros: Jonathan y yo formamos un equipo tan antiguo que nadie podría unirse a él aunque quisiéramos. Adoramos a Clare, pero no forma del todo parte del equipo. La verdad es que no. Lo que nos une es más fuerte que el sexo, más fuerte que el amor. Somos familia. Cada uno de nosotros es el otro nacido de una carne diferente. Podemos amar a Clare, pero ella no es nosotros. Sólo nosotros podemos ser nosotros mismos y el otro al mismo tiempo".
A través de estas páginas marcadas y desde una perspectiva más digerida, me he reconciliado un poco con Cunningham y con su libro, tanto que hace unos días le regalé un ejemplar a Cucún. En teoría, Cuc no debía empezar a leerlo hasta que terminara su época de exámenes, pero no ha podido esperar y lo está devorando ya en los trayectos de ida y vuelta en autobús entre su casa y la biblioteca. "El fin del mundo es Vallecas", le dije, pero no sé si me creyó.
Jonathan: "Y ahora, por primera vez, yo quería tener algo para mí solo. No estaba seguro del motivo. (...) No sabía lo que sentía y me molestaba que me pidiesen dar un nombre a mis sentimientos. Acaso temía que al describirlos tan prematuramente iba a socavar su potencial de aumento o cambio. Quizá estaba en lo cierto".
Como veis en los párrafos reproducidos, en el libro la historia se cuenta desde cuatro puntos de vista diferentes, el de Jonathan, el de Bobby, el de Clare y el de la madre de Jonathan. A cada uno de ellos corresponden varios de los capítulos en que se divide la novela.

Y "Una casa en el fin del mundo" es ahora también una película, estrenada en Estados Unidos pero aún inédita en España. La peli, con Colin Farrell como improbable Bobby; Dallas Roberts como Jonathan y Robin Wright Penn como Clare, puede descargarse en eMule con subtítulos en castellano, pero tampoco me apetece mucho verla, y menos después de averiguar algunos de los cambios que el propio Cunningham introdujo en el guión con el fin de que resultara menos deprimente y más accesible para un público amplio y comepalomitas.
Clare: "Bobby y yo, y Jonathan y yo, nuestra mezcla de amor y amistad, la familia desequilibrada que habíamos intentado formar, había llegado a parecer sólo otro episodio insensato".
Creo que lo que más me atrae de "Una casa en el fin del mundo" es precisamente su historia tan extraña, difusa y enfermiza sobre amor y amistad a tres bandas. Cunninghan habla de un tipo de vínculo irracional, ilógico, confuso, no verbalizable, que se halla por encima de sexos y de cualquier forma de sexo. Es una novela sobre la búsqueda de un lugar propio, de un hogar, al que uno pueda pertenecer y que le pertenezca a uno, aunque se encuentre en el fin del mundo...
Jonathan, Bobby y Clare intentan crear una familia inventada, utópica, sin normas, sin roles. Cuando bromean, se hacen llamar "los Henderson"... Por eso sí que me gusta el slogan con el que venden la película, que es como lo que dice Leo en "Bailad para mí": "Tu familia está donde tú quieras que esté".
Como guionista, me interesa mucho ese tipo de vínculo inquebrantable y forjado a fuego que de repente surge entre gente antitética, no unida por ningún lazo de sangre y no destinada a conocerse. "¿Dónde lo encontraste?", le pregunta su madre a Jonathan refiriéndose a Bobby. "Él me encontró a mí", responde Jonathan...
Bobby: "...el hogar es también un sitio para escapar. Éste es el nuestro; lo tenemos para huir de él y para volver a él".
Y me despido por hoy con el párrafo estrella, el que más me gusta de todo el libro:
Jonathan: "Al parecer, ambos andábamos por la mitad del espectro del riesgo. (...) Habíamos esperado vagamente enamorarnos, pero sin preocuparnos mucho por ello, porque pensábamos que teníamos todo el tiempo del mundo. El amor parecía algo definitivo y aburrido; era el amor lo que había destruido a nuestros padres, lo que los había entregado a una vida de plazos de hipotecas y reparaciones en la casa, de trabajos sin el menor atractivo y pasillos fluorescentes de supermercados a las dos de la tarde. Nosotros esperábamos un amor de otro tipo, un amor que conociera y perdonase nuestra fragilidad humana sin empequeñecer la gran idea que teníamos de nosotros mismos. Parecía posible: si no nos precipitábamos ni nos comprometíamos, si no nos dejábamos ganar por el pánico, podía aparecer un amor a la vez desafiante y nutricio. Si la persona en cuestión era imaginable, es que podía existir".
Pues eso. Que yo también creo que puede existir.
FUNDIDO A NEGRO
20 Septiembre 2005

Hoy me han vuelto a sacar sangre. En la foto, mi musculado brazo minutos después de la extracción. Lo malo es que esta mañana no le tocaba trabajar a mi extractora de sangre favorita, una chica joven, rubia y bastante guapilla que siempre me mira y me sonríe mientras la sangre sale de mi vena rumbo al tubito. Es romántico... y un poco gore. Podría enamorarme de ella y provocar una tormentosa historia de pasión intravenosa, litros de hemoglobina y amor no correspondido. "Amor en vena" se titularía el guión.
Habrá que esperar para ello, porque esta mañana no encontré ni rastro de su tranquilizadora sonrisa y encima me tocó sufrir una larga cola en una insulsa sala de espera, rodeado de reproducciones de cuadros de Gauguin en las paredes y de gente con cara de mala leche y vasos llenos de pis entre las manos.
Aburrido, me dediqué a comparar los distintos vasos al alcance de mi vista. A quién le importa la pintura neoimpresionista de Gauguin cuando hay vasos de pis que comparar... Los pises (¿se dice "el pis" o "la pis"?), en general, eran de un amarillo normal tirando a intenso, pero había una señora gorda con un pis realmente oscurísimo. Sintiéndolo mucho, no le auguro nada esperanzador al diagnóstico de esa señora.
La importancia del pis
Pero es que parece que si no llevas el vaso de pis, lo tuyo no es serio. En la sala de extracciones de un hospital, el pis te proporciona respeto como paciente. "¿Traes orina?", me preguntó una enfermera, allí delante de todo el mundo, como si preguntara qué hora es... Creo que no estoy preparado para ese tipo de preguntas a las ocho de la mañana. "No, no, orina no", respondí rápidamente.
Y entonces, desde la cola, escuché: "Que pase el chavalito de la silla". Gracias por lo de "chavalito", pero en fin... La voz era de un señor cincuentón y despeinado, con pinta de haberse jalado media botella de ron en el desayuno y de no disponer, a causa de ello, de un pulso precisamente fino.
Este nuevo y poco delicado extractor me buscó una vena medianamente consistente en mi flaco brazo y, sin echarme un poco de alcohol ni nada (seguro que no quedaba alcohol porque él se lo había bebido todo), clavó la aguja sin compasión... "No sale", observó cuando, segundos después, la sangre seguía sin circular por el tubo. "Ah, ahora sí", dijo en cuanto la sangre comenzó a salir... Esto no es serio. Tras sacar la aguja, me cascó sobre el agujero una buena ración de algodones y esparadrapos dobles. "Para que puedas conducir bien el carro", concluyó muy orgulloso el despeinado señor. ¿El carro? ¿El de Manolo Escobar?
Es raro eso de largarte y dejar allí tu sangre almacenada en tubos etiquetados con códigos de barras... Además, seguro que esta vez en los resultados de la analítica me aparece de todo: el colesterol por las nubes, ácido úrico a tutiplén, pepinillos en abundancia...
Es que Cucún y yo almorzamos ayer en un Burger King. "No seas paranoias, tu cuerpo ya ha eliminado el Big King", me aseguró Cuc esta mañana cuando me llamó para contarme que ha aprobado como un campeón, y como el empollón que en realidad es (je), las dos asignaturas a las que se presentó la semana pasada.
Que no, Cuc, tú serás casi un médico, pero yo noto que el Big King sigue dentro de mí... Ya me imagino al doctor dentro de una semana diciéndome algo como: "Te advertí que dejaras los pepinillos".
Otro retrato
Cambio de tema y cuelgo a continuación un dibujo que me ha hecho Miguel a partir de una foto del rodaje de "Vuelco". Miguelito se picó con el retrato que me dedicó Cucún, y decidió demostrar su habilidad con el lápiz, que yo desconocía.

Miguel dice que últimamente ya no le cuento nada, y que de personaje estelar ha pasado a convertirse en un simple extra en la teleserie de mi vida. Pero no es verdad. Puede, eso sí, que, de un tiempo a esta parte y pese a lo que parezca, el hermetismo se haya puesto más de moda que nunca.
Aún así, Miguel elabora distintas y delirantes teorías a raíz de lo que lee en este diario. Sostiene que me he liado con la mitad de las y los que aparecen en estas líneas. Lo que hay que oír... Consultaré con mis abogados por si este tipo de injuria es querellable. En los juzgados de Plaza de Castilla nos veremos.
Ya me siento como un cutre famoso con esto de "mis abogados". Ja. ¿Es que ningún famosillo tiene solamente un abogado? ¿Para qué hacen falta más? Seguro que ahora hay paparazzis en mi puerta... Ya lo estoy viendo. Cuando salga, me acosarán a preguntas. "¿Traes orina?", me preguntará un reportero del "Tomate"...
FUNDIDO A NEGRO
18 Septiembre 2005

Arriba, una foto tomada directamente a mi televisor. Christian ha comenzado una nueva etapa como presentador en el programa "Luar", de la Televisión Gallega. Copresenta la sección "Canteira de cantareiros", un espacio que descubre a nuevos cantantes y en el que el propio Christian resultó vencedor hace ahora dos años.
Por lo poco que pude ver, el programa este de "Luar" es larguísimo y, todo hay que decirlo, bastante infumable (con todos mis respetos, je), así que se agradece mucho el rato en que Christian aparece en pantalla con su soltura y desparpajo habituales. Definitivamente, no le imponen lo más mínimo las cámaras y lo hace realmente bien. Enhorabuena, tío, y mucha suerte con lo que viene.
La suerte del madrugador
En sus madrugadores días de exámenes y estudio, Cucún me ha contado que ayer sábado a las seis y media de la mañana pilló un trozo de "Sensación de vivir" en Tele Cinco. No tenía ni idea de que volvían a emitir la serie a esas horas en las que toca rellenar parrilla con lo que sea...
Tele Cinco maltrató mucho las desangeladas últimas temporadas de la ya legendaria "Beverly Hills 90210", y yo les perdí la pista a los capítulos, que ahora ni siquiera están disponibles en eMule, y me quedé sin ver el final de la serie... La cuestión es que Cuc me ha descrito por encima la escena con la que se topó mientras desayunaba. "Donna y David se estaban casando", me dijo.
Sin saberlo, Cucún ha visto parte del último y definitivo episodio de "Sensación de vivir", el número veinticinco de la décima temporada, en el que una ya desvirgada Donna se casa por fin con el bobalicón de David.
Acabo de comprobarlo en una guía de televisión. El capítulo que Tele Cinco emitió ayer sábado se titulaba "Un himno a la alegría", traducción del inglés "Ode to joy", que es justo como se titula el desenlace de la serie... Qué capullo, Cuc, qué suerte tienes. Ya me podías haber llamado para despertarme y compartir un momento tan mítico.
La degeneración de un clásico
"Sensación de vivir" es uno de los ejemplos más brutales de cómo una serie puede degenerar a fuerza de traicionarse a sí misma con renovaciones de temporadas e innumerables cambios de casting. Evidentemente, el declive comenzó con la marcha de Brenda a París. La pobre Brenda se piró y nadie la echó de menos. Es lo que tienen estas series cuando desaparece un actor, que luego es como si nunca hubiera existido. Sólo recuerdo que, en un episodio posterior, su madre comentó con desdén algo como "ha llamado Brenda desde París" y en seguida cambiaron de tema. Hay que ver, qué mala madre la Cindy Walsh...
El colmo llegó cuando, poco antes de que Dylan cumpliera los treinta y cinco años, concluyó la época del instituto con la imprescindible ceremonia de graduación y las togas azules. Empezó la era universitaria y definitivamente todo se volvió un rollo irreversible. Mis recuerdos como espectador se difuminan a partir de entonces...
La zorrona de Tiffani-Amber Thiessen animó ligeramente el cotarro con sus morritos de chica mala, sus camisas marca-pezones y su escandalizadora afición a fumar porros, pero poco podían hacer ya los desganados guionistas. Me acuerdo de tramas sueltas infernales, como cuando Andrea Zuckerman, ya hecha una antifotogénica señora obesa, le ponía los cuernos a su marido o cuando Dylan se buscó una novia relacionada con la mafia. Un desvarío.
Los nuevos peinados
Sí que he encontrado en eMule la careta de arranque de la séptima temporada, que no sé qué pinta perdida en la red, pero resulta que se puede bajar. Una nueva temporada suele ir acompañada de algunos cambios en esta careta del comienzo de cada capítulo. Y, mientras se sobreimpresionan sus nombres, los actores aparecen ante la cámara con nuevas y sofisticadas poses, estilosos atuendos de moda, ridículas miraditas y deslumbrantes peinados.
A veces, también se cambia un poco el grafismo o el tema musical (no en el caso de "Sensación de vivir", que siempre mantuvo su inconfundible y estruendosa sintonía) por aquello de transmitir más intensamente la sensación de que todo es nuevo. Olvida lo visto hasta ahora. Cada temporada debe superar a la anterior o no merece existir.
En los créditos de la séptima temporada ya no aparecen ni Luke Perry (que regresaría después), ni Gabrielle Carteris ni los padres de Brandon y Brenda (en mi colegio había una niña repipi que decía "Brandon y Brendan"), así que la palma se la lleva sin duda... ella, esa mujer, Tori Spelling, encarnación mundial del más descarado enchufismo, hija de papá por antonomasia, mona vestida de seda en grado sumo...
Yo siento debilidad por Tori, me cae bien y hasta le encontré en su día un estimulante lado morboso. Atención al careto que pone la talentosa actriz al ritmo de la sintonía...

Eso sí que es una forma de posar junto a tu nombre y lo demás es falta de profesionalidad. ¡Quiero enviarle un guión a Tori! Voy a probar a añadir al Messenger la dirección torispelling@hotmail.com, a ver si es ella su dueña... Sueño con el momento en el que de mi barra de tareas emerja una ventanita en la que pueda leerse "Tori acaba de iniciar sesión". Ya os contaré.
Vallecas 90210
En Vallecas, la nueva temporada también progresa adecuadamente, con tramas interesantes, personajes que dan juego y correctos índices de audiencia. Aunque yo aún voy en manga corta, Cuc no quiere ser menos que Tori y, mientras se consolida como personaje esencial, ya ha estrenado la moda de otoño, algo que se aprecia en la siguiente imagen, en la que luce un jersey a lo "abeja Maya". Je.

Es que es verdad, ¿por qué a nadie se le ha ocurrido hacer la versión vallecana de "Sensación de vivir"? Yo sería el protagonista: el chico inocente recién llegado desde Minnesota (en mi caso, Lanzarote) dispuesto a integrarse entre los latin kings (equivalentes a los pijos de Beverly Hills) y a liarse con una teñida churri a lo Belén Esteban (que vendría a ser como Kelly).
Eso sí, me pregunto cómo se titularía el último capítulo de "Vallecas 90210". "Un himno a la alegría" seguro que no.
FUNDIDO A NEGRO
15 Septiembre 2005

Ayer hablé un rato con Aarón y me dio una muy buena noticia. La postproducción de "Phenomena" ha terminado al fin y su emisión comenzará en TV Canaria el domingo dieciséis de octubre. Se emitirá todos los domingos a las 22.50 horas, un horario privilegiado que contará con el arrastre de los abundantes espectadores del programa previo, "En clave de Ja", un espacio humorístico muy popular en las islas y presentado con mucho desparpajo por la buenorrísima Eloísa González.
"Phenomena" es una teleserie creada y dirigida por Aarón y compuesta por trece episodios de media hora. Para mí fue un placer ayudarle con el guión de seis de estos capítulos. Y también supuso un soplo de aire fresco eso de ponerme a escribir durante un tiempo sobre extraterrestres, espíritus errantes y bichos chupacabras. Recuerdo aquellas noches del verano pasado escribiendo a solas en casa... Me acojonaba ya sólo con la documentación que me enviaban Aarón y Juanmi.
A medio camino entre el documental y la ficción, cada episodio de "Phenomena" está dedicado a una leyenda paranormal célebre en Canarias o a casos inexplicables ocurridos en el archipiélago. Aunque aún no he podido ver nada, estoy seguro de que el resultado final es explosivo. Me muero por ver los capítulos.
Aarón es un gran amigo pero también es el mejor director de cine que conozco, y a mí me da ochenta vueltas en lo que se refiere a garra narrativa, creación de ritmo y forma de planificar. Sé que la mastodóntica producción de "Phenomena" le ha quitado el sueño durante meses y que se ha dejado la piel lidiando con interminables y problemáticos planes de rodaje, decenas de actores, un montón de ambientaciones de épocas diferentes y constantes cambios de localizaciones. En la siguiente imagen, un momento de la grabación del episodio en el que se relata el origen de la leyenda de la isla de San Borondón.

Me acuerdo de la cara de cansancio que tenía Aarón la última vez que nos vimos, en la noche del estreno de "Vuelco" en Tenerife. "¿Ya puedes dormir?", le pregunté ayer. "Todavía no, no me acostumbro a la idea de que esto ha terminado", me contestó. Ánimo, loco, que ahora llegarán las satisfacciones, los shares estimulantes y, sobre todo, los próximos proyectos. ¡Y vente a Madrid y tráete los capítulos!
Antes de acabar por hoy, os cuento que ya está a la venta el número siete de Travelling, en el que se incluyen una entrevista que le hice al cortometrajista Darío Stegmayer y dos críticas que escribí de las películas "Cinderella man" y "Guía del autoestopista galáctico". Ya sabéis, compradla (je).

Volviendo a "Phenomena", aún no sé si se emitirá también en la versión internacional de TV Canaria que se sintoniza en Digital +, Imagenio y operadores de cable. Espero que sí. De todos modos, los canarios ya estáis avisados, ¡sobre todo si tenéis audímetro en casa!
FUNDIDO A NEGRO
14 Septiembre 2005

Una tarde con Froid. Ocurrió hace una semana...
a) En mi sala de estar.
YO
Eh, ¿por qué no vemos una peli en VHS? Empiezo a estar harto de la nitidez de imagen de los DVD's.
FROID
Es verdad, qué asco da el sonido tan limpio... ¿No echas de menos ver una peli VHS con la típica raya en medio de la pantalla?
Froid se acerca a un rincón de la estantería en el que aún conservo unos cuantos títulos en VHS.
FROID
No puedo creer que tengas "Todos los cabellos bellos"...
YO
Siempre me toca explicar a todo el mundo por qué tengo esa peli. La compré usada en un Cash Converters por dos euros hace un montón. Y deja de decir "cabellos bellos"...
FROID
Yo siempre he pensado que es "Todos los cabellos bellos" y que va de la vida de unas peluqueras...
YO
Sí, claro, Penélope de peluquera...
FROID
¿Por qué no? Si hizo de mandolina...
YO
¿Cómo que hizo de mandolina?
FROID
En "La mandolina del Capitán ese", ¿ella no es la mandolina?
YO
Qué dices, tío. La mandolina es un instrumento musical, como una guitarrita.
FROID
Yo creía que mandolina es como putilla o algo así. Ah, ya, es que siempre confundo mandolina con concubina... Oye, ¿en Cash Converters puedes vender algo que hayas comprado en Cash Converters?
CORTE A:
b) En el vídeo-club; perdón, en el dvd-club...
FROID
¿Tenéis pelis en VHS?
EL TÍO DEL VÍDEO-CLUB
(sorprendido)
No... Ya no tenemos ninguna...
FROID
Ah, ¿y "Dale caña, que es francesa"?
EL TÍO DEL VÍDEO-CLUB
¿Cómo?
FROID
Que si tenéis "Dale caña, que es francesa".
EL TÍO DEL VÍDEO-CLUB
¿Es una película?
FROID
Claro.
EL TÍO DEL VÍDEO-CLUB
¿Pero el título cuál es? ¿"Dale caña"?
FROID
No, "Dale caña, que es francesa".
EL TÍO DEL VÍDEO-CLUB
¿Pero lo de que es francesa lo dices tú?
FROID
No, es parte del título. Es "Dale caña, que es francesa", como si dijeras: "Dale caña a esa chica, porque es francesa"
EL TÍO DEL VÍDEO-CLUB
¿Y es francesa?
FROID
¿La chica?
EL TÍO DEL VÍDEO-CLUB
La película, digo.
YO
No, es americana, de hace dos o tres años. Creo que en cines la distribuyó Filmax...
FROID
(cachondeándose de mí)
Gracias por esa información tan útil.
EL TÍO DEL VÍDEO-CLUB
No me suena de nada. Espera que miro... ¿Cómo me habéis dicho? ¿"Dale caña, porque es francesa"?

CORTE A:
c) En mi habitación. Suena una canción...
FROID
¿Quién canta?
YO
Lisa Loeb.
FROID
¿Ésa quién es? Canta igual que todas.
YO
A mí me trae recuerdos.
FROID
¿Cómo se llama la canción?
YO
"Underdog".
FROID
¿"Los bajos del perro"?
YO
¿Cómo va a significar "Los bajos del perro"?
FROID
¿Qué significa "Underdog" entonces?
YO
No sé... Significará algo como... "Debajo del perro".
FROID
Peor me lo pones. ¿A la Lisa la mola estar debajo de los perros y canta canciones sobre ello?
YO
¿"La mola"? Si no fueras laísta, me caerías mejor. Bueno, y si no te gustara Melendi...
FROID
Vale, pero que sepas que Lisa Loeb es una puta zoofílica. Y sí, soy laísta, pero un laísta consciente.
YO
¿Consciente por qué?
FROID
Pues porque cuando digo un laísmo, me doy cuenta y, aún así, lo digo.
YO
Tío, tú tendrías que decir: "Dala caña, que es francesa".
FROID
No, porque los laístas respetamos los títulos.
YO
Es un detalle por vuestra parte... Oye, ¿por qué no te vas a tu puta casita a estudiar, que no vas a aprobar ni una?
FROID
Me da perecita.
Y Lisa continúa cantando: "I am the underdog. I am the last in line. Don't be the enemy, don't stand in back of me. I am the underdog. I am the last in line..."
He indagado un poco en Google y ya sé lo que significa underdog. En inglés, el término se usa para designar a los no favoritos, a aquellos por los que nadie apuesta. En un partido, el underdog es el equipo que nadie espera que gane. En un combate entre una obsoleta cinta VHS y un flamante DVD, la VHS sería el claro underdog... ¿Quién iba a preferir a estas alturas una imperfecta cinta VHS?
Un underdog es un pringao, un perdedor de antemano, un previsible fracasado que, sin embargo, puede que algún día deje a todos con la boca abierta. Como Froid y yo.
FUNDIDO A NEGRO
13 Septiembre 2005

Lo normal es que la gente siempre me regale cosas como un DVD, un libro, una camiseta... No sé, chorradas típicas vinculadas al cine de una u otra forma o cualquier objeto de merchandising relacionado con pelis de Spielberg y sobre todo con mi venerada "E.T. el extraterrestre". Es que me tienen encasillado...
Por eso he agradecido con mucha ilusión un inesperado regalo de Cucún: esta entrañable dentadura que veis arriba. Creo de verdad que es uno de los mejores regalos que me han hecho jamás. Es incluso bonita; irradia paz y serenidad... Podría pasar horas mirándola sin cansarme. Gracias, Cuc.
Ahora bien, ¿dónde se coloca una dentadura para que luzca en todo su esplendor? ¿Sobre el televisor? ¿En la encimera de la cocina? ¿Dentro del frigorífico? Estoy un poco desorientado al respecto. ¿Por qué las revistas de decoración no recomiendan dónde colocar las dentaduras? Creo que probaré a concederle su propio lugar en el mueble del salón, junto a unos premios que han ganado los cortos. Sí, es una buena elección. Nadie se fijará nunca más en los premios. La dentadura robará todas las miradas...
Estos días también tengo que hacerles hueco a las múltiples copias oficiales de "Vuelco" en DVD, que, tras muchos retrasos, han llegado al fin.

A todo esto, "Vuelco" participará el mes que viene en la Sección Oficial de MadridImagen, y con "Globos" estaremos compitiendo en el Festival de Cine de Pamplona.
Por lo demás, me siento como un niño con dientes nuevos... Las caries pueden esperar.
FUNDIDO A NEGRO
10 Septiembre 2005

En la foto, mi cabeza de perfil según un improvisado retrato perpetrado por Cucún en apenas cinco minutos. Soy un penoso modelo y no me mantuve quieto ni dos segundos, pero, por mucho que el dibujo mole, nada justifica que Cucún me haya encasquetado esa horrible y muy gay ¡boquita de piñón!, ni esa barbilla de bruja del bosque. Además, el capullo del dibujante se ha encargado de hacerme parecer un orondo cuarentón, cuando todo el mundo sabe que continúo siendo un púber acneico al que le salen gallos al hablar... Hace un rato le enseñé el retrato a Píter. "Pareces tú pero en versión culturista", ha dicho.
Mientras escribo esto, Píter consume televisión del futuro en mi sala de estar. Hace unos meses me llamó una de esas infernales churris robóticas de Telefónica y acabó calentándome tanto la cabeza que le respondí que sí a todo con tal de que me dejara en paz. Así que ahora estoy abonado a esa cosa llamada Imagenio y la imagen llega a mi televisor a través de una línea ADSL...
Los canales de Imagenio son los típicos de los paquetes básicos: Calle 13, AXN, Factoría de Ficción y otras cacas cuya programación jamás apetece ver. Con tan desoladora oferta, casi el mayor aliciente lo constituyen MTV y sus delirantes formatos de reality show. Píter los conoce casi todos y siempre me explica al detalle sus estúpidas dinámicas de funcionamiento.
I'm dismissed
"Dismissed" es probablemente el reality más clásico de MTV, protagonizado por un chico o una chica que debe elegir entre dos descerebrados del sexo contrario y termina expulsando a uno/a de ellos/as con la ya mítica frase "you are dismissed", pero luego hay otros estrambóticos formatos, como "Room raiders" (en el que eliges a la chica o al chico de tus sueños según te guste o no su habitación), "One bad trip" (donde un grupo de pardillos hace un viaje de juerga y desfase sin saber que están siendo observados por sus padres), "Wanna come in?" (donde estudiantes feos y fracasados intentan ligar con una tía buena), "Becoming" (en el que MTV te transforma en un clon de tu ídolo y protagonizas una réplica exacta de uno de sus vídeo-clips) o "Date my mom" (en el que un chico se cita con tres madres y acaba consiguiendo una cita con la hija de la madre que decida elegir).
Pero, sin duda, hay un reality de MTV que nos fascina a Píter y a mí: "Rich girls", quizás el más absurdo y patético de todos. En los programas que hemos visto de "Rich girls", las cámaras siguen el día a día de una chica pijísima y supermillonaria, en este caso la fea y muy dentuda Ally Hilfiger, hija de Tommy.
El reality muestra la vida de Ally, de su amiguísima Jaime (una obesa repelente y aún más fea que la hija de Hilfiger) y de su grupo de amigos como si de un rancio culebrón se tratara: sus fiestas en mansiones brutales, sus constantes llamadas a través de móviles de ultimísima generación, sus ridículos amoríos, sus borracheras y potas, sus traslados en limusinas...
"Por tu graduación he decidido regalarte una donación para las niñas de Etiopía", le dice Tommy Hilfiger a su hija en un momento del programa. "Sí, genial, eso y una fiesta a lo grande", contesta Ally. En fin, apasionante. Sin más.
Veinticuatro horas de O.T.
El otro gran aliciente de Imagenio es la posibilidad de contemplar en directo lo que ocurre durante la jornada de clases y ensayos en la academia de "Operación Triunfo", programa al que este verano no ha quedado más remedio que engancharse por aquello de la inercia y la desidia. Lo del canal "veinticuatro horas" es un coñazo como una casa, pero narcotiza eso de contemplar, cual lamentable voyeur, a Lidia y a Sandra tomando el sol en silencio durante una hora... Mira, ahora pasa una mosca y Lidia la espanta con el brazo... Pura antropología.
Mi concursante favorito de esta omnipresente edición es, sin duda, la teñida, neumática y muy pija Edurne, de la que también Ale es fan. Froid, como no tiene criterio y se pone cachondo con todo lo que huele a España profunda, prefiere a Soraya, de la que no puedo hablar mal, ya que su primo Alberto lee habitualmente este diario. Je, no te piques, Albertito. Sólo citaré una frase de Píter, si bien no me responsabilizo de las opiniones ajenas vertidas en estas líneas: "Soraya a veces sale guapa, pero en otros momentos parece una auténtica vacaburra".
Las nuevas tramas
Hablando de televisión, la nueva temporada ya está aquí y regresan las grandes series. "The O.C." arrancó el jueves su tercera temporada en Estados Unidos y "Lost" vuelve el miércoles veintiuno a ABC. Mi nueva temporada también comienza estos días... Las tramas entran en embullición y el mundo se muestra repleto de posibilidades.
Los personajes recién incorporados despliegan repentinamente sus armas y comienzan pisando fuerte. Y cuando creías que ya lo habías visto todo, de pronto aparece alguien que te desconcierta, te desafía y te coloca en un novedoso abismo de sensaciones, deseos y expectativas. Es alguien que decide besarte por primera vez dos minutos antes de que llegue el taxi en el que se marchará. Y en esos dos minutos, tu pequeño e inestable universo amenaza con resquebrajarse del todo... Y cuando el taxi se aleja, nada se te antoja más costoso que contener el impulso de enviar un arrebatador mensaje de móvil...
Bienvenida sea la nueva temporada. Larga vida a las nuevas tramas.
FUNDIDO A NEGRO
07 Septiembre 2005

La semana pasada, Ale me presentó a su amiga Águeda, también actriz y compañera de promoción en la RESAD. Águeda es de Huelva y desprende una aplastante fotogenia junto a una extraña mezcla de salero, misterio e ingenuidad. Será un gran descubrimiento, y me ha hecho gracia presentárosla con esta formularia frase de "Please meet...", tal y como suelen hacer en la portada de IMDB con prometedores actores y actrices.
Y Ale trajo a mi casa una cinta con su primer corto, "La crónica", que grabó en Málaga antes de venir a Madrid para formarse en la RESAD. El corto es una exagerada y extrema parábola sobre la incomunicación en la familia, y Ale interpreta al pajillero y malhumorado hijo menor. "Eh, qué gran actuación, te pajeas de forma muy convincente", le dije. "Lo pasé fatal, tuve que aparentar que me pajeaba con la mano izquierda", respondió. Una risa.

Y con esta breve ración de gente guapa, me despido por hoy... Está decidido, yo de mayor quiero ser Ale.
FUNDIDO A NEGRO
06 Septiembre 2005

En la foto, Cucún muestra las líneas de su mano izquierda. "Una amiga me dijo que, si eres virgen, la mano que hay que leer es la derecha, pero si no lo eres, te tienen que leer la izquierda", me comentó Cucún. "¿Y eso por qué?", pregunté. "No sé, mi amiga lo leyó en Super Pop", respondió él como si nada. Ante este brutal y aplastante argumento de autoridad (cuánta sabiduría nos ha aportado a todos esa gran revista llamada Super Pop), no me quedó más remedio que leerle la mano izquierda...
Cuestión de líneas
No tengo ni puta idea de quiromancia, las cosas como son. Y realmente me parece una monserga como otra cualquiera, pero hace tiempo investigué un poco sobre ello para escribir un guión de un corto titulado "Sofía en el jardín". En este guión, la protagonista es una joven experta en lectura de manos que se topa con un tipo ansioso de que le cuenten monsergas que aporten algún sentido a su vida. Y ella lo hace...
"Eh, tu línea de la vida se corta a la mitad", le aseguré a Cucún. Qué buen rollito... "¿Pero ésa es la línea de la vida o es esta otra?", preguntó él ligeramente preocupado. En fin, tranquilo, tío, que no tengo ni pajolera idea. Ojalá yo fuera capaz de creer un poco más en este tipo de videncias, o como se llamen, o en eso de los signos del zodiaco y las compatibilidades que provocan entre las personas. Qué memez.
Y es que me flipa la peña que se escuda en su signo para afirmar que su carácter es de una forma u otra. "Pues yo, como buena Libra, soy cabezota, orgullosa y pienso mucho en mí", me dijo hace tiempo una mala influencia de cuyo nombre no quiero acordarme. Tú eres una capulla y punto; deja de echarle la culpa al día de tu cumpleaños. En cuanto a mí, soy inseguro, plasta y un poco gilipollas... Así que ya me diréis el favor que le hago a los Aries como yo...
Mi fallida experiencia esotérica
Recuerdo que cuando acabamos COU, Germán y yo decidimos visitar a una vidente que vivía en un pueblo perdido de Lanzarote y que se había hecho popular en la isla por su alto grado de aciertos. Creo que la mujer leía las cartas y yo quería preguntarle sobre cómo sería mi vida en Salamanca, si cumpliría mi gran sueño de convertirme en director de cine... Qué pardillismo el mío, me está dando hasta vergüenza contar esto.
Mis padres nos llevaron en coche, y en el camino nos perdimos y dimos unas cuantas vueltas que deberían habernos servido para recapacitar sobre la absurdez de aquella delirante idea. Cuando llegamos, la vidente no estaba en su casa... Germán y yo la esperamos durante un rato en la puerta, pero no apareció.
Menos mal, quizás no me habría gustado nada lo que aquella mujer pitonisa me iba a decir. Seguro que se habría fijado en mi habitual cara de susto y habría aprovechado para profetizarme todo tipo de nubarrones negros. Y lo peor es que habría tenido razón, casi como ocurre en el capítulo diez de "Lost (Perdidos)", uno de mis favoritos, ése en el que la embarazada Claire visita a un vidente y se enfrenta a la fatalidad de su destino...
Jennifer y el agua negra
Hablando de destinos fatales, el sábado Cucún y yo pagamos entrada por el remake americano de "Dark water". Me apetecía mucho ver esta primera y peculiar experiencia estadounidense de Walter Salles, ya que cuando saltó la noticia de que el director de "Diarios de motocicleta" se haría cargo de este proyecto, aluciné un poco. También me estimulaba la simple presencia de Jennifer Connelly, artífice de los mejores y más brutales primeros planos que una cámara puede filmar hoy en día.

A mí la "Dark water" japonesa ni me va ni me viene. La vi con un doblaje horrible y me dejó tan frío como el otro sobrevaloradísimo rollo nipón de Hideo Nakata: "The ring". Sin ánimo de sonar cutremente pro-Hollywood, esta versión de Salles es otra cosa. Primero es un desasosegante deleite visual, con una fotografía que envuelve, deprime y perturba, y con una dirección artística que inquieta desde el primer momento y casi consigue que te salpique y te pringue ese agua negra y sucia que cae del techo y de los grifos. Después, lo más sorprendente en la película es su escasa cantidad de efectismos casposos destinados a sobresaltar fácilmente al espectador; la peli tiene apenas tres o cuatro sustos de verdad, muy bien colocados en el relato y por ello muy eficaces.
Y, sobre todo, esta "Dark water" es una estremecedora historia sobre desarraigos y soledades, sobre cómo influye en tu vida la presencia o la ausencia de una madre, sobre la angustia que supone parir un hijo y estar a la altura de lo que se espera de ti... Jennifer se sale en su rol de joven y torpe mamá eternamente pálida, más atormentada por el hecho de que su progenitora la abandonara y por sus propios y terribles fantasmas que por la asquerosa gotera negra que se extiende por el techo de su apartamento. Y encima la chica está muy bien rodeada por unos secundarios muy consistentes, como el abogado al que interpreta Tim Roth o el casero al que encarna John C. Reilly.
Dos minutos después de que arrancara la peli, Cucún predijo el final y casi acierta... Ajeno al argumento de la versión japonesa, durante unos segundos incluso creyó regodearse en su acierto, si bien, en ese momento, a "Dark water" aún le faltaban sus diez últimos y espeluznantes minutos...
A Cucún le gusta adivinar finales, pero él mismo constituye un personaje un tanto imprevisible, capaz de provocar un desenlace de cualquier tipo. "¿Tú qué querías ser de pequeño?", le pregunté no hace mucho. "Yo, de pequeño, simplemente no quería ser", contestó. En fin, habrá que permanecer a la expectativa... o mirar mejor en la palma de su mano.
FUNDIDO A NEGRO
01 Septiembre 2005

Es septiembre y el mundo resucita. Se supone que todo vuelve a la repulsiva normalidad y que ya no hay excusas para vaguear con eso de "es que es agosto" o "el verano es para descansar un poco". Qué rollo.
El comentario capullo que me hizo Cucún después de ver "Vuelco", eso de que Nacho en bicicleta le recordaba al mítico Piraña en la sintonía de "Verano azul", consiguió picar mi curiosidad, y el otro día decidí bajarme un episodio de la tan repuesta serie de Antonio Mercero para revisar esos famosos planos de los actores pedaleando y silbando al son de la muy irritante musiquilla.
Creo que nunca me he tragado "Verano azul" en su totalidad o de forma cronológica. Sólo recuerdo decenas de retazos de capítulos vistos en una reposición o en otra, en un verano u otro de mi vida, siendo yo un niño, un adolescente o lo que quiera que soy desde que la adolescencia me abandonó. Sí que me acordaba más o menos vívidamente, sin embargo, de la secuencia final de la serie, la de la despedida entre Pancho y Julia, así que, con ganas de volver a ver precisamente ese momento, me bajé el último episodio, el número diecinueve, titulado "El final del verano".
A día de hoy, el encanto de "Verano azul" está por encima de su tosca planificación y su rudo montaje, de esos zooms espantosos y propios de la época, de la robótica actuación de muchos de sus jóvenes actores... Revisando este último capítulo me di cuenta de que la imperecedera emoción de una serie como ésta procede de rincones más intangibles y menos localizables a primera vista. Y eso es lo más complicado de conseguir. Pero es que, de todos modos, creo que a mí me pueden estas historias ambientadas en veranos, condenadas a finalizar con abrumadoras secuencias de despedidas y con vidas cambiadas para siempre. En la foto de arriba, los chicos de "Verano azul" pedalean en el plano general con el que concluye la sintonía.
A lo mejor, y si lo pienso, Cucún no iba tan desencaminado a la hora de comparar "Vuelco" con "Verano azul", puesto que el corto es también una pequeña historia de verano y despedidas. Eso sí, como se demuestra en la siguiente doble imagen, Cucún chochea y su estrambótica y concreta comparación resulta especialmente odiosa.

Semanas antes de comenzar la filmación de "Vuelco", nos dimos cuenta de que la localización que habíamos elegido en Tenerife sufría temibles cambios de clima de un momento a otro y que había muchas posibilidades de que este factor nos jodiera el plan de rodaje. Ubicado en una zona muy alta de la isla, es fácil que en el Llano de la Laguneta de repente comience a correr un fuerte viento o que su cielo se nuble rápidamente, algo que en aquel momento me descompuso los nervios.
"Pues elegimos otro vestuario para los actores y ambientamos la historia en otoño", señaló Ana con su mente de productora siempre en busca de las soluciones más eficaces. "No, la historia ocurre en una tarde de finales de verano, eso es muy importante", insistí yo. "¿Y por qué?", preguntó Ana. "Pues... porque la vida de mucha gente cambia cuando acaba el verano", contesté. Supongo que este argumento que defendí suena patético y fantasioso y ni yo mismo termino de creérmelo, pero por suerte conseguimos sobrevivir a las imprevisibles condiciones climáticas de la localización, y "Vuelco" es finalmente una historia que transcurre en una de las últimas tardes de un verano cualquiera.
Despedidas dramáticas
Lo reconozco, tanto en la realidad como en la ficción, soy adicto a las despedidas dramáticas, sobre todo si tienen lugar al final del verano. En mi futuro largometraje habrá unas cuantas... Me apasionan demasiado las palabras que no pronunciamos al despedirnos, los abrazos y besos que no somos capaces de dar, los coches que se alejan mientras alguien te contempla desde la ventanilla trasera preguntándote con su mirada cómo sería tu vida si esa despedida no se hubiera producido. Y suena la música. Y los ojos se humedecen...
Mi vida no ha cambiado mucho este verano, no más de lo justo. Y creo que no me he despedido de nadie en estos meses. Bueno, sí, de Froid cuando se marchó a Benidorm, aunque no resultó demasiado cinematográfico:
FROID
Bueno, tú, que te den.
YO
Que te den más a ti. Y que bailes mucho "Los pajaritos" de María Jesús y su acordeón, que creo que en Benidorm es la eterna canción del verano...
FROID
Te odio. Ojalá te salgan más granos.
Por cierto, Froid está de vuelta en Madrid, con nuevos bríos de destrucción. Ha regresado con un renovado odio hacia el ser humano y dice que si vuelve a escuchar la canción esa de "Gasolina", cogerá una escopeta y se irá al Retiro a disparar a diestro y siniestro a quien pille, como Dylan Baker en "Happiness". Además, je, yo he agravado su ira provocando que hace un par de días fuésemos al cine a ver esa peli española, "La noche del hermano", que nos horrorizó a ambos...
Retomando asuntos más emotivos, "Verano azul" termina con Julia marchándose de Nerja en un taxi mientras el Dúo Dinámico canta "El final del verano". Julia, interpretada prodigiosamente por una María Garralón a la que Globomedia aún no había convertido en la chacha habitual de sus series, ordena al taxista que se detenga cuando ve a Pancho a través de la ventanilla. Y Julia pide a un orondo guardia civil, Barrilete, que entregue al chico un lienzo envuelto. Pancho desenvuelve el lienzo y descubre que se trata de una surrealista pintura de la pandilla volando sobre el mar junto al barco de Chanquete. Y Pancho corre tras el taxi mientras agita su mano y se despide de Julia... Y ella enjuga las lágrimas sintiendo ya nostalgia por lo que deja atrás... Y el coche se aleja...
Y el Dúo Dinámico continúa cantando:
El final del verano llegó...
y tú partirás...
Yo no sé hasta cuándo...
este amor recordarás...
FUNDIDO A NEGRO
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