31 Agosto 2005

46. "Nuestro propio cielo": El comienzo. INT./DÍA



A continuación, y como hoy no tengo ganas de escribir, os adelanto el comienzo del guión (aunque realmente no dice gran cosa) que dirigiré en próximamente, y del que ya he hablado en repetidas ocasiones en estas líneas. Se titula "Nuestro propio cielo". Muy pronto, todos los detalles sobre la pareja protagonista y el equipo técnico que me acompañará en el rodaje.

Si es que no hay otra: lo mío es el masoquismo...

---

01. Dormitorio. INT./DÍA

Un trozo de piel...

La piel pertenece a la espalda de un chico de unos veinticinco años, moreno, con el pelo corto. Está tumbado sobre una cama, boca abajo.

Hay una chica junto a él, también morena, con el pelo largo hasta los hombros. Con el dedo índice de su mano derecha, la joven recorre despacio la espalda del muchacho, acariciándola.

En la espalda del chico destacan varios lunares, algunos pequeños e insignificantes, otros un poco más grandes... El dedo de ella se dirige hacia uno de los lunares en concreto.

ELLA
(refiriéndose al lunar)
Éste es nuevo.

CORTE A NEGRO

Rótulo: Nuestro propio cielo

CORTE A:

02. Dormitorio. INT. / DÍA

Una nube bordada...

El chico y la chica aparecen ahora tumbados boca arriba en la cama, uno al lado del otro, desnudos. La luz mañanera entra por la ventana e inunda la habitación.

La nube forma parte de la colcha que cubre la cama sobre la que chico y chica están tumbados. Es una colcha azul, ahora algo arrugada, que reproduce la imagen de un cielo, con nubes...

Silencio... Serenidad... Apenas se escucha un tenue zumbido urbano que se cuela a través de la ventana cerrada.

Ella rompe el silencioso momento.

ELLA
Nunca me has contado tus fantasías...

ÉL
¿Qué?

ELLA
Tus fantasías sexuales...

ÉL
(a la defensiva, extrañado)
¿Y... por qué iba a tener fantasías?

ELLA
(sonriendo)
Venga ya, todo el mundo tiene...

CORTE A:

...PRÓXIMAMENTE




27 Agosto 2005

45. No a las metáforas. INT./NOCHE



La foto fue tomada esta tarde... En ella aparecemos Píter, Sumaya, yo y mi colcha de Ikea. "Tenemos que inmortalizar este momento", afirmó Sumaya contundentemente, pero parece que mi cámara no opinaba igual y se resistió a ello. Las pilas gastadas impidieron que apenas pudiéramos encuadrar la imagen, y sólo sacamos dos fotos antes de que la cámara muriera del todo. Ambas salieron movidas y desenfocadas...

En mi penosa búsqueda de forzadas metáforas detrás de cualquier tontería, puedo interpretar de varias maneras esta reticencia de mi cámara a registrar el inesperado reencuentro de nosotros tres en un mismo espacio (mi piso) y después de más de un año, pero no sé si quiero hacerlo. Creo que debo empezar a ignorar las metáforas cutres... o las que resultan demasiado obvias.

La cuestión es que el detonante de esta inservible fotografía se produjo ayer viernes. Mientras almorzaba con Jesús y Natalia, recibí en mi móvil un mensaje en el que Sumaya me hacía saber que se encontraba en Madrid, de paso hacia Mallorca. "Recomiéndame alguna película para ver en el cine", me decía al final del mensaje.

¿Una peli recomendable? La cartelera apesta... Hace unos días, soporté a duras penas el tedio indiferente que me provocó "Sr. y Sra. Smith" (rebautizada por Froid y su poder de concreción como "Los señores Smith") y, víctima de la pereza, aún no he pagado entrada por esos supuestos títulos indispensables de la temporada estival, como "Sin city" o "Charlie y la fábrica de chocolate".

"No sé, si quieres acojonarte un rato, ve a ver la versión americana de 'Dark water', pero sólo si no has visto la japonesa", le respondí finalmente a Sumaya un rato más tarde, por aquello de contestar algo y sin saber que su fugaz visita a Madrid aún seguiría coleando...

Sumaya de nuevo en Vallecas

Mi sábado comenzó con una llamada de Píter, que ha vuelto a la gran ciudad tras el mes largo de veraneo en su palentino pueblo. "No hay agua en mi casa y huelo a tigre", me contó mientras yo terminaba de despertarme y de abrir los ojos. Lo siguiente lo recuerdo difuso: Píter eliminando su olor animal en mi cuarto de baño, comida a domicilio, Cucún en el Messenger, una llamada... Sumaya, que continuaba en Madrid, telefoneó a Píter a eso de las dos del mediodía. Su avión rumbo a Mallorca no salía hasta las siete de la tarde...

"Dile que venga", le pedí a Píter casi impulsivamente. Y así fue como Sumaya regresó a mi vallecano hogar... Incluso me trajo de regalo unas cuantas latas de Coca Cola Light (hay gente que me conoce bien) compradas en la tienda china cercana a mi piso, la misma que ella y yo solíamos saquear a menudo el año pasado. "El chino me ha reconocido, le he preguntado si se acordaba de mí y me ha respondido que sí", me aseguró orgullosa.

Y, entre bromas, comentarios absurdos y chorradas varias, Sumaya, Píter y yo evitamos los silencios extraños y los recuerdos fatídicos, tanto que casi añoré viejos tiempos y olvidé las razones de distanciamientos, mosqueos y despedidas lapidarias. "¿Y ahora quién duerme aquí?", preguntó ella mirando su antigua cama. "Nadie", contesté.

Antes de que Píter la llevara al aeropuerto, obligué a Sumaya a tragarse "Bailad para mí". "Vaya tratamiento de choque, ¿no?", dijo cuanto terminó el visionado, supongo que refiriéndose al argumento del corto y a su dramático final. Pues eso mismo digo yo con respecto a esta tarde de sábado: que se ha parecido muchísimo a un tratamiento de choque... Qué hartito estoy de las metáforas.

Me gusta / No me gusta

Sumaya y Píter no han sido los únicos que han visto "Bailad para mí" este fin de semana. Cucún también lo sufrió anoche, aunque luego no soporta eso de que le pregunte su opinión sobre tal o cual aspecto. Dice que no sabe de cine y que sus conclusiones sobre una película no van más allá de un simple "me gusta" o "no me gusta"... En esta tesitura de reacciones silenciosas por su parte, no me queda más remedio que escudriñar la expresión de su cara mientras ve un corto u otro, a la caza y captura de la más mínima y significativa alteración de su gesto. Porque, al fin y al cabo, hay muchos tipos de silencios.

"Es angustioso", me soltó en el caso de "Bailad para mí". Y cuando vio "Vuelco", sólo me dijo que los planos del prólogo del corto, esos que muestran a Nacho en bicicleta, le recordaron a las imágenes del Piraña al principio de "Verano azul" y que hasta sintió ganas de silbar la sintonía de tan mítica serie. Cucún es un capullo, pero, aún así, me cae bien. En mi desenfocado fin de semana, él no podía ser menos, así que aquí va su propia ración de desenfoque...



En realidad, Cucún nos tiene tirria a los que nos dedicamos a esto del cine. Dice que vamos de guays por la vida, que nos creemos superiores con nuestro rollo de "soy director", "soy actor" o "vivo para el arte", y que somos repelentes y antilibidinosos. ¿Antilibidinoso yo? Lo que hay que oír...

Menos mal que Cucún me entretiene con sus teorías, sus manuales de instrucciones y sus historias sobre su imperiosa necesidad de abrazar después de follar... "Es curioso, todos hablamos siempre de los polvos que no echamos, pero no de los abrazos que no damos", me comentó ayer. Es verdad. Qué mierda, con lo que joden los abrazos no dados...

Y volviendo a la obsesiva búsqueda de metáforas, acabo de recordar que Cucún y yo nos topamos anoche con Tony Genil en la Estación de Méndez Álvaro. Vaya, me siento alividado, porque, por más que lo pienso, a esto soy incapaz de encontrarle un lado metafórico...

FUNDIDO A NEGRO




25 Agosto 2005

44. Huellas efímeras. INT./DÍA



En la foto, Cucún deja su huella de incondicional fan en el muro de los legendarios estudios de grabación de los Beatles en Abbey Road, Londres. Esto ocurrió a finales de julio. "Para ser una pared tan mítica, tampoco se ven tantas inscripciones, quedan muchos espacios donde escribir", le dije a Cucún. "No, lo que pasa es que, cada cierto tiempo, la pared la pintan de nuevo de blanco", me respondió él. Pues vaya, qué decepción, ¿no?

Uno llega allí de lo más emocionado y con grandes ilusiones de posteridad y escribe palabras tan apasionadas y sinceras como "no concibo mi vida sin vuestras canciones" o "engendré a mi hijo el mayor mientras mi marido y yo escuchábamos 'Lucy in the sky with diamonds" y, días después, un desconsiderado y obeso pintor inglés se encarga de borrarte... Eso está muy feo.

Si yo hubiera sido Cucún, habría pasado enormemente de devanarme los sesos pensando qué escribir y habría garabateado algo como "soy Roberto y me encanta que me echen pintura encima" o "vengo de otro país para que usted, señor pintor de brocha gorda, se sienta con potestad para borrarme de esta pared" o, mejor aún, "recuerdo que de pequeño me encantaba colocarme con el olor del típex, así que ahora estoy haciendo realidad un viejo sueño". Además, con esto último no estaría mintiendo... Je.

Cucún no me ha dicho exactamente lo que escribió, pero me pregunto cuánto tiempo permanecerá su efímera huella en esa pared, ese texto tan cuidadosamente escrito ¡con un boli BIC! Sí, sí, un BIC de toda la vida. BIC Naranja escribe fino y BIC Cristal escribe normal... Cucún es el mejor. Él sí que es mítico y no la pared esa llena de garabatos.

De todos modos, este rollo de borrar las huellas que la gente deja me ha hecho pensar un rato (un minuto y doce segundos para ser exactos) sobre la cantidad de brochazos de pintura blanca que yo mismo he aplicado últimamente sobre paredes diversas. Lo peor llega cuando la huella se resiste a ser borrada y hay que echar pintura y más pintura... Ya sé que soy cansino con mis metáforas baratas.

Contando nubes... dos años después

Cambiando de tema, ayer me reencontré con Bernabé tras dos años sin vernos. En los últimos meses, él viaja a menudo desde Sevilla a Madrid porque aquí vive ahora su novia y porque un médico madrileño se encarga de revisar periódicamente su rodilla. Hace nueve meses Bernabé sufrió un accidente de moto muy chungo. Yo me enteré un tiempo después, cuando me llegó un correo en el que me lo contaba...

"Han pasado muchas cosas desde la última vez que nos comunicamos. La semana siguiente tuve un accidente de moto del que salí bastante mal parado. Parte de lesiones: derrame en el hígado, contusiones en espalda y hombro, una costilla rota y, lo peor, fractura abierta de fémur, con el hueso asomando por fuera de la pierna (por suerte no lo vi, porque lo tapaban los vaqueros). Estuve dos semanas en el hospital y pasé las peores Navidades de mi vida", me explicaba en el e-mail. Me quedé helado con este correo y me alegré mucho, y doblemente, de verle ayer, casi completamente recuperado y sin ninguna secuela.



Bernabé es el protagonista masculino de "Contar las nubes", el corto que grabé durante la segunda edición del Festivalito. En esta instantánea e improvisada historia, Bernabé interpreta a un tipo de pocas palabras que de repente tiene mucho que compartir con una desconocida con la que se lió en una noche de cogorza y desfase. Y, en pocos minutos, ella se encarga de que él se convierta en contador de nubes... "La formación de las nubes también me recuerda a mi vida, que siempre vuelve a los pequeños puntos de los que parte", dice la voz en off de Bernabé en el corto.



Ayer Bernabé y yo regresamos al punto de partida y nos pusimos al día mientras comíamos en una terraza cutre de la calle Luchana. Hablamos de casualidades y de encuentros inesperados, de aventuras pasadas y de expectativas futuras... Como ya comenté hace tiempo en este diario, Bernabé ha rodado una peli en Suiza, "A l'est", que esperemos que encuentre distribución en España. Y ahora tiene entre manos un entrañable documental que promete mucho.

Y en la calle Luchana quedé también con Nachete, a quien debía una copia de "Vuelco", que se verá mañana viernes en Bayuela (Toledo), como complemento a la presentación que hará Salvador Aldeguer, padre de Nacho, de su muy recomendable libro "¡Burp! Ideas y mecanismos para eructar el mal rollo, los agobios y las prisas sin sentido", un original y divertido manual de autoayuda.

"Vuelco" también se proyectó en la anterior presentación del libro de Salvador en Talavera de la Reina, y acabo de encontrar en Google un artículo del periódico La Voz del Tajo en el que puede leerse: "Como colofón a la presentación, se dio paso al visionado del corto 'Vuelco', protagonizado por el hijo de Salvador Aldeguer, Nacho, y que fue fuertemente aplaudido por el numeroso público presente".

Guay. Tenía razón Nacho entonces con eso de que el corto gustó mucho en Talavera, tanto que casi consiguió ligarse a dos becarias buenorras que le hicieron una entrevista... En la foto de abajo, el chico de las gorras luce una de sus piezas más selectas, perteneciente a su exquisita colección de más de cien.



A Bernabé también le hablé de "Nuestro propio cielo" y luego, al llegar a casa, le mandé el guión para que le echara un vistazo. Esta mañana encontré un e-mail en el que me dice que el guión le ha encantado y que le parece muy realista, que teniendo en cuenta lo retorcidas que son las tías, hasta me he quedado quedado corto... A estas horas, Bernabé vuela en un avión rumbo a Sicilia, donde pasará unos días de vacaciones.

Y retomando las casualidades como tema de conversación, otra más: Bernabé y Ale se encuentran los dos pendientes, en estos últimos días de agosto, de las decisiones que tomará pronto cierto actor muy conocido que está a punto de dirigir nueva película en España. Mucha suerte a Ale mañana y a Bernabé con lo que ocurra en la primera semana de septiembre.

Es que odio eso de desear "mucha mierda", que me suena como el culo. Vamos, que conozco el origen histórico de la expresión, pero cada vez que me dicen a mí lo de "mucha mierda", tengo la sensación de que me están deseando que las ruedas de mi silla pisen un zurullo de perro al girar la esquina. Y no sería la primera vez...

FUNDIDO A NEGRO




21 Agosto 2005

43. Mensajes desde el filo. EXT./NOCHE



En su día, recuerdo que me gustó "Postales desde el filo", una olvidada película de Mike Nichols cuyo guión firmó Carrie "Leia" Fisher basándose en un libro escrito por ella misma, con un alto contenido autobiográfico.

Condenada a papeles de segunda, víctima de kilos de más y de adicciones varias y eternamente subyugada por la pesada y célebre sombra de la Princesa Leia, Carrie Fisher narra, tanto en la novela como en el guión, la historia extrema de una actriz de Hollywood en decadencia y enganchada a las drogas, así como la tarumba relación que mantiene con su madre. Meryl Streep y Shirley MacLaine interpretan respectivamente a la hija y a la madre (habría sido cachondo que fuera al revés, porque con estas actrices de edad indefinida nunca se sabe), ambas perfectas en esos roles de mujeres histéricas y neuróticas que tanto dominan. La Streep incluso consiguió una nominación al Oscar, otra más en su larga lista.

Pero sobre todo me fascina el título, "Postales desde el filo", o, en inglés, "Postcards from the edge". Hoy la gente ya no envía postales, todo se soluciona con llamadas, mensajitos de móvil o correos electrónicos, pero "el filo", ese lugar metafórico en el que es tan fácil pender de un hilo y estar al borde de la caída, continúa configurándose como remite habitual desde el que enviar señales de vida. De hecho, anoche Froid me mandó noticias desde su filo particular...

Froid se encuentra ya en Benidorm, y allí pasa el tiempo muy a disgusto, casi obligado por sus circunstancias y rodeado de gente a la que detesta. Antes de irse, le pedí que me enviara una postal desde la costa alicantina... Y no sé si lo hará, pero la cuestión es que el título de la peli de Nichols vino a mi cabeza cuando desperté esta mañana y descubrí un par de mensajes de Froid en mi móvil, uno de las cinco y cuarenta y ocho de la madrugada y otro de dos minutos después.

Edito los mensajes (Froid escribe como el culo) y los transcribo. El primero: "Hoy he visto a una guiri vieja y demente cagándose en la playa. Su familia intentó llevarla al baño, pero la mujer no podía caminar apenas y se cagó encima y su mierda se extendió por todo el bañador naranja mientras ella lloraba. Prométeme que no dejarás que me haga viejo". Y el segundo: "No puedo sobar desde que llegué, así que espero despertarte a ti también y de paso joderte el día con la historia del bañador naranja. Sé bueno y no bebas mucha Coca".

Desde Benidorm, informando del lado más triste, senil y terrorífico de la tercera edad que visita la costa mediterránea, Froid el capullo.

Santi en Famara

Por suerte las noticias que me llegan de amigos que se encuentran lejos de Madrid no son todas como las de Froid. Ahora, mientras escribo estas líneas, hablo un rato con Santi en el Messenger. Santi es de Lanzarote, como yo, y allí se encuentra en este momento, pero estudia periodismo aquí en Madrid. Me cuenta que ha pasado el domingo en la playa de Famara y que acaba de llegar a casa... De repente, no sé por qué, siento un inaguantable deseo de huir a Lanzarote.

Santi suele recomendarme y enviarme canciones a menudo. Él se ha encargado de que ciertos temas de Sade, Nelly Furtado, Shaznay Lewis o Natalie Imbruglia terminen por gustarme. Y no podía ser de otra forma: Santi también me habla de Coldplay y me dice que "Fix you" es su canción favorita del nuevo disco del grupo. Y añade: "Casi me pongo a llorar cuando la escuché por primera vez. ¿A ti no te pasó? No sé, a veces pienso que a mí la música me coloca".



Aunque él lo niega, Santi es un tío indudablemente fotogénico, y desde hace un tiempo, medio en serio, medio en broma, barajo la posibilidad de apuntarle con una cámara para que demuestre sus ocultas dotes interpretativas. A pesar de su reticencia inicial, parece que estos días se muestra más predispuesto a probar. En cualquier caso, a ver si quedamos más a menudo en el nuevo curso, ya que quedar con Santi es como quedar con un trozo de Lanzarote aquí en Madrid. Es guay y reconfortante escuchar su marcado y perfecto acento conejero, que continúa intacto mientras el mío se desvirtúa a marchas forzadas después de casi nueve años fuera de la isla...

Cuestión estética

Y ahora que miro la foto de Santi, recuerdo lo que me reprochó Cucún hace poco: que en este diario sólo aparecen fotos de guapas y guapos, que parece que todos mis amigos lo son... En realidad, sí, mi entorno se me antoja demasiado estético, como una especie de parodia siniestra de "Beverly Hills 90210". Bueno, Pablo, Carlos y Píter son feos, pero ellos, en conjunto, vendrían a ser como la Tori Spelling que toda serie requiere para resultar mínimamente realista y creíble. Je. Pobre Tori, esa gran mujer, esa gran actriz a la que en el fondo añoramos...

En mi anárquica y despendolada "Sensación de vivir", yo sería un Brandon Walsh en versión amorfa, discapacitada y acneica. Y lo que no sabe Cucún es que, al fin y al cabo, él es ya el guest star que toda nueva temporada precisa, y que pronto contará con su propia foto estética con la que presumir y hasta con posibilidades de convertirse en personaje fijo.

Antes de concluir por hoy, tengo que reconocer que Froid no logró despertarme anoche con sus mensajes, pero sí ha conseguido su propósito de joderme el día, no sólo porque mi cabeza imagina y recrea constantemente la imagen de esa anciana con bañador naranja en la playa, enfrentada a su propia e irreversible vejez, sino por esa promesa que él, aunque lo pida con su coña habitual, necesita que alguien le haga.

"Prométeme que no dejarás que me haga viejo"... Vale, ¿y quién me lo prometerá a mí? Yo también necesito que alguien me asegure que no acabaré senil en medio de una atestada playa de Benidorm, cagándome encima y llorando de pena...

Abrazos desde el filo.

R.

FUNDIDO A NEGRO




17 Agosto 2005

42. Casualidades cósmicas. EXT./DÍA



El otro día se me ocurrió enviar un mensaje al móvil de Zaida. Hacía un montón que no sabía de ella y quise preguntarle por su cuenta de correo electrónico actual para darle un poco la lata vía e-mail. He medio escrito un guión que me gustaría que ella protagonizara pero no quiero marearla hasta que tenga claro si el corto se hará o no.

Zaida es mítica; es una tía encantadora, muy inteligente y divertida. Y no es actriz ni creo que quiera serlo. Quizás precisamente por eso su actuación en "Lluvia" resultó tan natural, despreocupada y espontánea. Durante los cuatro años que compartimos en la facultad de Ciencias de la Información, en Salamanca, le di enormemente la brasa con lo de que algún día haríamos un corto y que ella actuaría en él. Y Zaida me respondía siempre con cariño, aunque a ratos con expresión de "sí, niño plasta, sigue soñando y déjame en paz, que llego tarde a clase".

Cuando, poco después de graduarnos, la llamé para que interpretara a Verónica en "Lluvia", creo que se lo tomó un poco a guasa y que finalmente accedió a hacerlo para que yo dejara de incordiarla de una vez, pero, en cuanto empezamos a ensayar (bueno, lo cierto es que sólo ensayamos un día), me di cuenta de que mi intuición no había fallado en absoluto y de que ella era perfecta para el personaje. Curiosamente, su química con Pablo, su compañero de diálogo y de secuencia, también funcionó de maravilla, y mucha gente recuerda con especial énfasis esa parte del corto que ambos protagonizan.

En el mensaje que le mandé hace unos días, le decía a Zaida que estoy dispuesto a darle de nuevo la brasa para repescarla pronto como actriz. Y ella me contestó a los pocos minutos que la idea le parece "genial". "Qué fuerte, hoy he estado pensando en ti, ¿casualidades cósmicas?", me escribió después del segundo mensaje que le envié yo. Tiene razón Zaida; es curioso y escalofriante eso que pasa a veces: pensar en un amigo al que hace tiempo que no ves y que de pronto tu teléfono suene y ese amigo dé señales de vida. Nunca sabremos por qué ocurre, pero ocurre...

Zaida trabaja en "Aquí hay tomate" desde que comenzó el programa. En un principio, fue de las reporteras que aparecían delante de la cámara, a la caza y captura de Pantojas, Carminas, Aídas y otros sujetos de indudable interés general. Y a mí me hacía mucha gracia verla entrevistar a famosillos de baja estofa mientras ponía su genuina e irónica cara de "¿pero qué me estás contando?" y aguantaba el chaparrón de trolas delirantes que le soltaban.

Me acuerdo sobre todo de una vez que entrevistó a un tipo impresentable que aseguraba haberse liado con Alberto de Mónaco y que conservaba unos calzoncillos con su semen. O de una vez que se montó un pollo en la fachada de un restaurante de Julián Muñoz en Marbella y a la pobre Zaida casi la zurran... ¡Qué grandes momentos! ¡Historia viva de la televisión moderna! Poco después, ella decidió apartarse de la palestra tomatera y dedicarse a tareas de producción, redacción y locución en el programa, donde es habitual escuchar su voz en uno o dos vídeos al día.

Debe de ser cosa de las mismas casualidades cósmicas de las que me habló la propia Zaida, porque, horas después de este intercambio de mensajes entre ella y yo, Aitor me escribió un e-mail en el que, entre otros asuntos, me preguntaba por Zaida... "Recuerdo que cuando vi tu corto me quedé muy impresionado con esa chica, me apunté el nombre y me propuse saber más de ella. Luego, al poco, empezó el Tomate y ahí estaba ella de reportera. Y no sabía si era una actriz que estaba en la tele o es que era una joven periodista que hacía de actriz amateur", me dice Aitor en el correo (tío, yo transcribo tus mails y ni te pido permiso; ya sé que soy lo peor, me estoy ganando a pulso que nadie me escriba ni me cuente nada).

En cualquier caso, estas palabras de Aitor corroboran mi antigua sospecha de que Zaida debe regresar al cine con carácter de urgencia. El guión que le he escrito se titula "Brecha" y es una pequeña historia estúpida sobre pupas, cicatrices, heridas profundas y otros males del alma, con un personaje femenino y dos masculinos.



Y también se me ha ocurrido otra idea... En "Lluvia", Pablo y Zaida interpretan a dos jóvenes con apenas veinte años recién cumplidos. Y Pablo pregunta a Zaida: "¿Cómo te imaginas dentro de diez años?", y ella, apabullada, responde: "No sé, creo que ya me resulta demasiado complicado vivir el presente. ¿Cómo te imaginas tú?", y Pablo, ni corto ni perezoso, contesta: "Creo que desde que empecé a pensar en mi vida en serio, siempre he tenido muy claro que lo mío es el matrimonio. Me imagino a mí mismo con un buen trabajo, casa propia, un bonito perro, una esposa maravillosa y varios hijos, no menos de tres".

De momento sólo han pasado cinco años desde aquel encuentro y, vale, ya sé que estoy demasiado influido por mi fascinación hacia una peli como "Antes del atardecer", pero no deja de resultar interesante imaginar cómo viven estos dos personajes a día de hoy, cinco años antes de que se cumpla ese terrible plazo en el que se supone que debes labrarte un futuro estable, maduro y responsable. A mí me faltan tres años para llegar a los treinta y aún voy de culo...

Alguien me está suplantando...

Cambio de tema o me deprimiré (más). Lo que no ha sido una casualidad cósmica es la espeluznante foto que me llegó anoche a mi correo electrónico. Aquí va:



Menos mal que la foto no llegó desde un correo anónimo, porque, de ser así, me habría cagado por la pata abajo. La bromita es obra de Nacho, que, a raíz de lo narrado en la secuencia 40, decidió volver al Starbucks Coffee y utilizar mi nombre a la hora de pedir su frappuccino... Punto para Nachete. Realmente ingenioso.

Por cierto, para calentar motores, abajo, y antes de que lo publiquen todas las revistas de cine, podéis ver un prometedor fotograma de "Otros días vendrán", la película dirigida por Eduard Cortés y en la que Nacho comparte reparto con Cecilia Roth, Antonio Resines y Fernando Guillén. Se estrenará el 7 de octubre, así que todos al cine y a cruzar los dedos a ver si hay suerte y a Nacho lo nominan al Goya de Actor Revelación. Estaría guay. Y viendo lo cachas que está el niño, no sé cómo no se me ocurrio ponerle una estilosa camiseta de rejilla en "Vuelco". Ja.



Por lo demás, corren días apáticos en Madrid. Es agosto, no queda nadie en la ciudad e incluso Froid se pira a Benidorm... Sin comentarios, aunque podría hacer alguno, ya que Froid pasa de leer esta web y no habrá represalias. "Sólo escribes mierda pedante, y la mierda pedante huele mucho peor que la mierda normal", responde el muy capullo cuando le pido que lea algo que he escrito en esta página.

En fin, al menos Benidorm es un lugar lejos de esta insulsa rutina, porque yo debo ser de los pocos pringados que, a estas alturas del mes, se pasan el día currando delante del ordenador y con el ventilador al lado. Suerte que tengo a Cucún y que intercambiamos míticas e internautas conversaciones nocturnas, mientras él se empeña en buscar tildes mal colocadas en este diario (je). Los dos dormimos de día y, mayormente, vivimos de noche, así que compartimos horarios locos en nuestro agosto al revés. Ya os contaré la increíble y preocupante teoría del quinto beso, que ha monopolizado nuestras recientes charlas...

Y acabo por hoy mientras escucho la excelente versión doméstica que ha hecho Cucún, con su voz y su guitarra, de "Green eyes", de Coldplay, un grupo que de repente aparece por doquier en mi vida. Qué le vamos a hacer... Dejemos que suene la canción:

Honey you are a rock
Upon which I stand
And I come here to talk
I hope you understand

That green eyes
Yeah the spotlight shines upon you
And how could anybody deny you
I came here with a load
And it feels so much lighter
Now I met you
And honey you should know
That I could never go on without you

Green eyes...


FUNDIDO A NEGRO




14 Agosto 2005

41. Lo entrañable. INT./NOCHE



En "Cortomanía", libro escrito por Antonio Sempere que se publicará próximamente, Sempere dice: "¿Por qué la palabra 'entrañable' está tan devaluada? Lo que hace Roberto Pérez Toledo, ahora y siempre, es entrañable, sin que ello tenga que tener una connotación negativa. Todo lo contrario". Antes de nada, he de agradecerle a Sempere que nos haya permitido, primero a Ovidio y después a mí, echar un vistazo a la prueba de imprenta de su libro, pero sobre todo le doy las gracias por estas palabras que me dedica a raíz de su comentario de "Vuelco".

Sempere también escribe: "La humanidad se divide entre quienes piensan que el dinero es el motor del mundo y quienes, como Roberto Pérez Toledo, están convencidos de que es el amor el que lo mueve todo". Ja. Realmente se nota que Sempere no me conoce... Definitivamente, estoy harto de mis cortos, de la imagen pastelosa, sensible y almibarada que se me atribuye a causa de ellos. Vale, sé que la culpa es mía. Sé que he dado demasiadas vueltas sobre los sentimientos amorosos y amistosos como eje de mis historias, pero ya me gustaría a mí creer de verdad que es el amor lo que mueve el mundo.

Puede que el amor mueva el mundo, pero, si es así, también lo jode, lo ensucia, lo resquebraja, lo pone patas arriba... Y quiero pensar que mis guiones hablan más bien de esta segunda vertiente dolorosa, aunque quizás sea cierto que, para desembocar en ella, muchas veces caigo en la trampa de mostrar el amor, y los sentimientos que genera, como algo excesivamente idealizado, elevado o supremo. No sé. Será eso.

En cualquier caso, me temo que el siguiente paso de mi precaria carrera es una reacción impulsiva ante mi etiqueta de "director entrañable". Y así me ha salido un guión con muchos desnudos, muchas guarradas y mucho de todo. No, no es para tanto. A pesar de su engañoso título, "Nuestro propio cielo" será un cortito muy ordinario y bastante basto, pero en realidad los palos que toca no me resultan ajenos y, aunque de otra forma y en menor medida, ya he hablado de ellos en otras historias: la inseguridad y la desconfianza en la pareja, el desasosiego sentimental, los reversos tenebrosos de la mente, el choque entre lo que se siente y lo que se dice, la incapacidad para querer a alguien de una manera rutinaria y convencional, la necesidad de sentirnos a salvo en nuestro ínfimo trozo del mundo o del cielo o de lo que sea... En la foto de arriba, el cielo sobre mi edificio. Mola el cielo de Vallecas.

Hace un rato me encontré en el Messenger a Irene, que continúa con sus ociosas vacaciones en Lanzarote hasta que toque regresar a Bolonia, y le pasé el guión de "Nuestro propio cielo". Transcribo una parte de nuestra conversación posterior:

IRENE
pero qué es estooo?????

YO
pues un guión...

IRENE
es en serio?????? vas a hacer esto y lo verán tus papis???

YO
tampoco es para tanto, ¿no?

IRENE
jajaja, es autobiográfico????

YO
dejad de hacerme esa pregunta... y por qué te escandalizas?

IRENE
no, si no me escandalizo, teniendo en cuenta tu retorcida cabeza, el guión me parece incluso suave...

En fin, ¿se nota mucho que Irene me odia? Como venganza, he decidido colgar esta traidora foto de su delantera. Ella sostiene desde que la conozco que, por una cuestión genética, las tetas le crecerán de repente en cuanto cumpla veintitrés años, pero nadie cree a la pobre chica. Irene cumplirá veintiuno el próximo mes de noviembre, así que para entonces todavía faltarán dos largos años para que se cumpla el anunciado milagro de los panes y las tetas. Si este diario sigue vivo en noviembre de 2007, prometo fotos del antes y del después.



Y volviendo a "Nuestro propio cielo", espero que, desde su sencillez y su falta de pretensiones, resulte un interesante viaje a bocajarro al lado más oscuro de una pareja aparentemente envidiable. Si no se me va la mano en el montaje, el corto no durará más de seis o siete minutos. Un equipo mínimo de rodaje me acompañará en mi huida hacia derroteros menos entrañables. Y esta semana se producirá el primer encuentro entre Ale y Paz...

¡Que tiemblen Brad y Angelina y su supuesta química en "Sr. y Sra. Smith"! La química cinematográfica cobrará nuevas acepciones a partir de "Nuestro propio cielo". Je. Por no crear expectación que no sea...

Se despide atentamente,

el chico ex-entrañable.

FUNDIDO A NEGRO




11 Agosto 2005

40. Llamadme Rodolfo. EXT./DÍA



En "Tienes un e-mail", Meg Ryan dice que el Starbucks Coffee permite que cualquiera piense que tiene una gran personalidad, ya que te ofrece tantos tipos de cafés y aditivos que uno se cree superespecial y extravagante cuando se sirve su precisa combinación de café de Guatemala con dos cucharadas de azúcar, una y media de canela, dos chorritos de caramelo, uno de vainilla y unas cuantas gotas de chocolate blanco, como si de siempre te gustara el café así y sólo así. Con independencia del sabor que tenga esta mezcla (la cuestión es echar cosas en el vaso), yo voy más allá que Meg Ryan (un apunte rápido: porfa, Meg, deja el Botox) y aseguro que la repercusión de Starbucks Coffee en nuestras existencias es mucho mayor, porque el Starbucks Coffee te permite reinventar tu vida o, lo que es mejor, inventarte una nueva.

Suelo visitar de vez en cuando algunos Starbucks de Madrid, sobre todo el que está en la Plaza de Neptuno o el que hay en la calle Alcalá, muy cerca de Sol. A pesar de que sus precios son un aplastante timo y duele pagar más de tres euros por un vaso de leche con café, sus franquiciados sabores molan, normalmente sus locales no tienen escalones en la entrada y se puede quedar ahí con la gente para hablar un rato con tranquilidad, todo muy en plan Central Perk pero sin Phoebe tocando la guitarra y cantando "Smelly cat".

Sin embargo, hay algo del Starbucks que detesto: que, una vez que pides lo que quieres, el cajero o la cajera (siempre chicos y chicas que van de monos y exhiben espeluznantes sonrisas prefabricadas) te pregunte tu nombre para escribirlo con un rotulador en el vaso en el que, acto seguido, te echarán el café, el frappuccino o la mezcla delirante de ingredientes líquidos y viscosos que hayas pedido. No sé si es por esta timidez mía que aflora en los momentos más estúpidos e inesperados, pero siempre me da palo decir mi nombre, porque no sólo lo escucha la cajera mona, sino también los que están detrás de ti en la cola, y a ver qué necesidad tiene esa peña de enterarse de cómo decidió llamarme mi madre al parirme o la que tengo yo de saber cómo los llamaron a ellos las suyas tras expulsarlos por sus vaginas.

Alguna vez he dicho mi nombre con un volumen tan bajo que la cajera mona ha preguntado "¿cómo?", y tener que repetirlo es todavía peor... Hace unos días, no obstante, Nacho me proporcionó la solución para este acuciante problema; una brillante idea que, aunque sencilla, no se me había ocurrido: mentir como un capullo.

La semana pasada quedé con Nacho en el Starbucks de Neptuno y, mientras en mi vaso habían escrito mi nombre letra a letra, él apareció con un frappuccino en el que podía leerse "Rigo". "Les he dicho que me llamo Rigo, de Rigoberto", me dijo como si nada. Nacho es actor hasta la médula, interpreta papeles en las más variopintas circunstancias y se lo pasa bien dejándome largos mensajes en el contestador en los que finge ser algún disparatado personaje. Su última creación: Marcos, un fumeta que me deja mensajes recordándome que he olvidado la maría en su casa y que, si no voy a por ella, se la fumará él. Tío, la próxima vez quiero ver a Marcos en el Starbucks, a ver cuánto tiempo tardan en echarte a la calle. Je.

En fin, que ayer decidí imitar a Nacho. Pedí un frappuccino de crema con caramelo (o algo así) y cuando el cajero mono me preguntó "¿tu nombre?", respondí: "Rodolfo". Quería decir algún nombre más estrambótico, tipo Eufronio o Aquilino, pero al final, impulsivamente, me salió Rodolfo. ¿Que cómo es Rodolfo? Pues es mi antítesis. Rodolfo es extrovertido, avasalladoramente sociable, sin un solo complejo, seguro de sí mismo y de lo que quiere y de cómo conseguirlo, capaz de expresar en todo momento y sin reparos lo que piensa y siente. Rodolfo odia las metáforas, las medias tintas, los rodeos y las máscaras; pasa de comerse el coco y reboza alegría, naturalidad y optimismo. Gracias, Starbucks, por permitirme que me invente, aunque sea por unos segundos, un modo de ser que en el fondo envidio cuando lo percibo en los demás. Larga vida a Rodolfo.

Paz y el Starbucks

Hace unos días también quedé en Starbucks con Paz Gómez. Paz es mítica y encantadora. Ella se hizo popular al protagonizar un vídeo-clip de Prince, "The most beautiful girl in the world", y luego presentó un recordado programa en las veraniegas mañanas de La 2: "Clip Clap Vídeo". En los últimos años ha aparecido en películas como "Rewind", "Las razones de mis amigos", "Intacto" o "Sin noticias de Dios".

Si todo termina de cuajar, Paz será la protagonista femenina de "Nuestro propio cielo", el corto que dirigiré a principios de septiembre, pero esto os lo contaré extensamente el próximo día. "Odio estos sitios, son carísimos", me comentó Paz refiriéndose a Starbucks y cuando ya nos encontrábamos dentro del local, así que, a fuerza de rebeldía y morro, nos quedamos un buen rato ocupando una mesa y un sofá y sin pedir nada... Los cajeros monos nos miraban con mala cara. Que les den, por cotillas, por tener esa fea costumbre de preguntarle descaradamente el nombre a todo el que entra.

Froid, Rodolfo y las barras de pan

Ahora me pregunto si Rodolfo le caería bien a Froid, quien, mientras escribo estas líneas, me da la lata vía Messenger. Acaba de enviarme su nueva canción preferida, "Fix you", de Coldplay, y me cuenta su sueño de anoche. Desde hace unos días, Froid sueña de forma recurrente que va a comprar el pan y le atiende una famosa. En su primer sueño de este tipo, la panadera era Mercedes Milá (Froid no recuerda si en el sueño la Milá le aconsejó que dejara de fumar) y, a partir de ahí, el nivel de prestigio de las famosas en cuestión ha caído en picado. "Anoche la barra de pan me la dio la sobrina de Rocío Jurado", me dice. "A este paso, esta noche te venderá el pan la prima de Yola Berrocal", le contesto. "Mola", responde Froid, eterno fan de Yola y de su prima.

Abro "Fix you" con el Winamp y me doy cuenta de que ya he escuchado esta canción. Suena en el penúltimo capítulo de la segunda temporada de "The O.C.", mi más absurdo enganche televisivo: una serie sobre un conflictivo chico de la calle que se amansa en cuanto comienza a vivir con unos niños pijos y asquerosamente millonarios que residen en una zona increíble de California, Orange County. El verano pasado TVE emitió sin demasiada pena ni gloria la primera temporada de "The O.C.", que en Estados Unidos es todo un fenómeno, y ahora, gracias a nuestro amigo eMule, he podido ver la segunda, muy superior y con tramas mucho más adictivas.

A lo que voy, que la canción de Coldplay se escucha en una típica secuencia de baile de fin de curso. Cuando el baile ya casi ha terminado, una solitaria Marissa, pija desorientada y borrachuza, espera desolada en los jardines del instituto, hasta que al fin aparece Ryan, el chico malo, y los dos se funden en un emotivo abrazo. "Perdona que me haya perdido el baile", le dice él. "Llegas justo a tiempo", responde ella.



Definitivamente, creo que Rodolfo no caería nada bien a Froid. Porque Rodolfo acudiría vestido como un pincel al baile de fin de curso y se convertiría en el indudable rey de la fiesta... Froid y yo, en cambio, no sólo no llegaríamos justo a tiempo para que la Marissa de turno nos abrace, sino que preferiríamos quedarnos en casa, vestidos con nuestras peores pintas y engulliendo espantosa comida china mientras vemos alguna peli horriblemente mema como "Napoleon Dynamite", el último engendro que nos hemos tragado. Es una irritante película que cosechó un sorprendente y sostenido éxito en USA y que por lo único que merece la pena es porque recupera a una crecidita y oronda Tina Majorino, la niña aquella de "Waterworld" o "Cuando un hombre ama a una mujer".

No somos Marissa y Ryan, pero, qué diablos, Froid y yo también nos merecemos que suene en off una canción como "Fix you" mientras la cámara se eleva sobre nuestras cabezas y la imagen funde a negro. Faltaría más. Pues lo dicho, que Coldplay comience a cantar:

And the tears come streaming down your face
when you lose something you can't replace.
When you love someone but it goes to waste
could it be worse?

Lights will guide you home
and ignite your bones
and I will try to fix you...


...Y FUNDIDO A NEGRO




06 Agosto 2005

39. ¡Exclusiva! INT./DÍA

Noche de viernes. En la tele, la hija de Ángel Cristo cuenta que consumió coca a los quince años, animada por su padre, que también le enseñó cómo esnifar. Si es que los progenitores están para eso, para transmitir su sabiduría...

Se supone que tengo que escribir una movida que me ha encargado Ana, pero prefiero escaquearme y ver quién está conectado al Messenger. Guay, está Ale, que se encuentra pasando unos días de descanso y baños de sol en su Ronda natal. Chateamos un rato, y de repente...

YO
dame alguna exclusiva para mi cutre-diario, una que suba la audiencia...

ALE
uf, tengo una muy muy buena

YO
cuál?

ALE
te la doy? no sé...

YO
claro!

ALE
es que es muy fuerte....

YO
qué dices, no flipes, estás de coña...

ALE
que es verdad... además, con foto y todo...

YO
cuenta!

CORTE A:

Sábado por la tarde. Estoy comprando la revista Zero en un quiosco de Vallecas. La sesentona señora quiosquera, mientras me entrega la revista, me mira con cara de "tú, niño en silla de ruedas, ¿qué haces comprando esta publicación concebida por el demonio para depravados sodomitas?" y yo le sonrío amablemente...

Página 116... ¡Ale en pelota picada! Se lo tenía callado el muy capullo. El número de agosto de Zero está dedicado al desnudo masculino y, vamos, casi sale en bolas hasta el maquetador de la revista. Ale aparece en una doble página en la que se habla de la obra que ha representado hasta hace poco, "Zona de choque" (ver secuencia 33). En la foto, los cinco actores protagonistas posan desnudos sobre el escenario. Y aquí está el chaval, con arrebatadora presencia y porte inigualable. Hay que ver, si es que parece que ha estado posando en pelotas toda su vida...



Este posado pactado (ja) es el anticipo de "Nuestro propio cielo", el cortito que dirigiré a principios de septiembre, con Ale como protagonista masculino. Pronto os presentaré oficialmente este proyecto y otros que vendrán, pero os adelanto que "Nuestro propio cielo" será un corto que no gustará nada a mi madre y sus amigas. Adiós al club de fans de "Vuelco"...

Y aquellos que queráis ver en bolas a los demás actores de "Zona de choque", y a todos los que se desnudan en Zero, venid a Vallecas a comprarle la revista a la entrañable quiosquera homófoba, que ella os recibirá con los brazos abiertos. Más maja la señora...

FUNDIDO A NEGRO




04 Agosto 2005

38. Soñé que era feliz. EXT./DÍA



En la foto, Christian y Bea en El Retiro. Christian conoció a Bea en el curso de interpretación al que ambos acudieron en la Escuela de Jorge Eines, en la primera quincena de julio. Los dos se hicieron amigos en tiempo récord y, a partir de entonces, yo escuché hablar mucho de Bea en mis delirantes pero lúcidas charlas nocturnas con Christian.

Pocas horas antes de que Christian regresara a Galicia, él, Bea y yo comimos juntos en un cutre y recurrente restaurante chino cerca de mi casa. Me gustó conocer al fin a Bea. El almuerzo resultó muy agradable y bromeamos con chorradas. Christian tiene la teoría de que le gusto a la camarera china del restaurante, que siempre me responde con una mirada lasciva ante cualquier pregunta que le hago. "¿Tenéis Coca-Cola Light?", pregunto yo. "Sólo al limón", responde ella con ojos lujuriosos. Ja. Lamentablemente, creo que la Coca-Cola Light al Limón es una de las mayores lacras de nuestros días, así que me temo que ésa no es forma de conquistarme...

Un rato después de la comida, de vuelta en mi casa, Bea lloró cuando vio "Vuelco" en el televisor de mi salón... Bea representa a la perfección el espíritu de uno de mis próximos proyectos, pero ella aún no lo sabe.

Christian actuará el domingo día siete en Escairón (Lugo). Si sus planes siguen en pie, Bea se encontrará entre el público del concierto, como espectadora privilegiada. Y seguro que el loco de Christian arrasará con sus canciones sobre el escenario. Me gustaría estar allí para verlo. Mucha suerte, tío.

Perder los papeles

En mis citadas charlas nocturnas con Christian, durante los días en que se alojó en mi piso, hablamos largas horas sobre el futuro, las reglas del amor y otras gilipolleces. Christian dice que no soporta a la gente cobarde, ésa que prefiere la cansina ambigüedad, marear la perdiz hasta la extenuación o dar calabazas con un mensajito de móvil. Y a mí me toca hacer esfuerzos para no darme por aludido... Puede que Christian sea demasiado joven y aún desconozca el lado más rastrero de los sentimientos.

Últimamente, cuando pienso en esa cosa misteriosa, difusa y a ratos estúpida que llaman amor, a mi cabeza siempre acude una carta que Sumaya encontró un día abandonada en el suelo de una estación de metro. Ella la trajo a casa, me la leyó y luego la colocamos con un imán en la puerta del frigorífico, como si necesitáramos un recuerdo constante del reverso más básico, tenebroso y elemental del imprevisible estado de enamoramiento.

Se trata de una carta escrita a mano sobre un papel sepia, adornado con dibujitos de Piglet, ese cursi cerdito rosado que es amigo de Winnie The Pooh. La carta, con fecha del diecisiete de noviembre de 2003, dice lo siguiente, y la transcribo literalmente, con su ausencia absoluta de tildes, sus faltas de ortografía y sus errores sintácticos:

"Ataca Rufo levanta esos animos mi niño malo. Pero el agua te esta llegando al cuello pero hay un dicho que dice que Dios aprieta pero no ahorca. Solo quiero decirte que puedes contar conmigo. Porque no me das la oportunidad de empezar de cero contigo? Vamonos para otra ciudad. Si quieres te pago el arriendo este mes, te compro el abono, dinero para comer y salir mientras encuentras trabajo, porque si no te va a tocar volver donde tu mujer con la cola entre las patas y no me gustaria que te viera asi en Colombia. Tengo ahorrado un dinero. Si dices si yo traigo 650 euros para empezar. Si quiere yo lucho con usted pero acuerdese de que depronto yo estoy en embarazo. Tenemos por quien luchar una nueva vida que es de nosotros dos. Yo no lo quiero perder esa criatura que tengo en mi vientre y nunca he abortado y nunca lo haria porque con defectos y virtudes me sentiria super orgullosa de tener un hijo de una persona tan maravillosa y fenomenal. Y sabes que si vuelves con ella no me importaria ser tu amante pero no me dejes. Estoy triste pero soñe que habia sido feliz al encontrarte y hoy soy la mas infeliz porque se que te estoy perdiendo. Tengo miedo nene. No te imaginas como extraño tu voz tu pasion. Tu eres lo maximo y hojala siempre te vaya bien. Trata de entrar a una iglesia y pidele mucho mas a Dios que te ayude y echate un poquito de agua bendita"

Debe ser que el amor no entiende de ortografía... La carta acaba así, sin ni siquiera un punto final. Nunca sabremos si su autora quiso concluirla de esta forma o si el texto está incompleto por algún motivo. Sumaya y yo también barajamos varias hipótesis sobre el hecho de que el papel apareciera abandonado en la estación de metro.

Nos preguntamos si la carta la perdió su autora o su destinatario (el tal Rufo), si quizás la chica la escribió y la extravió antes de enviarla o si decidió no enviarla y deshacerse de ella en el último momento. En la imagen de abajo puede verse una esquina de la hoja, con el bobalicón de Piglet ejerciendo de inconsciente cómplice de adulterio.



Ahora también me pregunto qué habrá sido de la autora, de esa mujer enamorada y embarazada, dispuesta a conservar a su querido Rufo a cualquier precio y a rebajar su nivel de expectativa hasta el punto de conformarse con envejecer como resignada madre y clandestina amante. A día de hoy, su bebé habrá cumplido ya un año. ¿Nació niño o niña? Yo digo que fue un niño, un Rufito.

Un incómodo espejo

En uno de sus últimos viajes a Madrid, mi madre, cansada de que la carta se caiga al suelo cada vez que abre el frigorífico, me propuso lo siguiente: "¿Por qué no dejas esta carta de nuevo en la calle para que la encuentre otro?", y lo cierto es que la propuesta no está mal. Al fin y al cabo, el texto es un espejo en el que cualquiera, en mayor o menor medida, puede reflejarse; es una especie de conciso y angustioso resumen del amor, con todo lo bueno y, especialmente, todo lo malo que conlleva.

Este pequeño culebrón colombiano es el reflejo, imperfecto (como su propia ortografía) pero preciso, de aquello que consigue que pierdas los papeles, de las memeces que se hacen y dicen en nombre de un sentimiento; el anticipo de los "no puedo vivir sin ti" y los "si me dejas, me suicido", de las lágrimas, del drama, la histeria, las amenazas, las traiciones, las venganzas, las lapidarias llamadas a media noche y el insoportable vacío en el estómago.

Yo no puedo evitar sentirme escéptico. Instalado en una eterna fase de transición, desde hace un tiempo únicamente creo en esa gente cuya función en tu vida no es la de quedarse para siempre a tu lado, ni siquiera la de quererte durante un determinado periodo. Es esa gente que aparece en tu mundo sólo para cambiarlo un poco, para ayudarte, de una forma u otra y sin ser consciente de ello, a estar preparado para el siguiente paso.

Y, mientras concluyo estas líneas, recuerdo a quienes me han ayudado a mí en los últimos años. Por mi parte, una vez más, vuelvo a estar preparado para el siguiente paso...

FUNDIDO A NEGRO




01 Agosto 2005

37. Canas y cambios. EXT./NOCHE



El sábado me rapé el pelo al uno. Desde hace un tiempo, voy a una mini-peluquería del barrio, cercana a mi casa, regentada por un tipo un marroquí adicto a la Coca-Cola. Mientras me corta el pelo y suenan canciones de Tracy Chapman, el tío bebe abundantes tragos de una botella de dos litros. "La Coca-Cola es una droga, te hace sentir vivo, te sientes un rey cuando la bebes", comentó en un momento durante el primer corte de pelo...

Yo no pude evitar contarle inmediatamente que comprendo mejor que nadie sus palabras. Y compartí con él mi propia y aplastante adicción a esa bebida endemoniada (en mi caso, la tomo light). Le hablé largo y tendido de esos días horribles en los que he ingerido siete u ocho latas, de esas largas noches en las que, tras beber ávidamente la última dosis que quedaba en el frigorífico y comprobar que no habrá más hasta la mañana siguiente, he pensado en cortar mis venas tal y como me ha dicho Froid que se hace: "Verticalmente, no horizontalmente". Y el peluquero escuchó mi relato con ojos fascinados. Y se forjó entre nosotros ese vínculo que sólo es posible forjar con alguien a quien te vincula una de esas debilidades poco verbalizadas, incomprendidas y hasta injustamente ninguneadas.

Este sábado, sin embargo, le conté a mi peluquero algo cierto: que, aunque me cuesta un gran esfuerzo, estoy intentado dejar la Coca-Cola Light. Y entonces, segundos después, noté que un mundo nos separaba de repente, que nuestra antigua complicidad se volatilizaba en mil pedazos. Y la charla se volvió inesperadamente anodina, plagada de silencios incómodos. Esta vez no hablamos del penoso prime-time televisivo de la noche anterior ni de las baterías de mi silla ni del declive de la carrera cinematográfica de Steven Seagal. Cuando nos despedimos, me miró como a cualquier desconocido al que le devuelve el cambio... Creo que en el momento de la despedida Tracy cantaba "Smoke and ashes"...

Me siento mal, sé que le he fallado a mi peluquero, pero menos mal que me cobró lo de siempre: cinco euros. Porque he llegado a la conclusión de que rapar mi cabezón no merece un desembolso mayor. No entiendo a la gente como Pablo que paga veinte o treinta euros en peluquerías cools como la de Juan Por Dios, que está por Chueca. Eneko también es de los que paga cantidades estratosféricas en peluquerías pijas a cambio de que una tía buena le corte el pelo al mismo tiempo que le roza las orejas con sus megatetas.

En cualquier caso, mis radicales rapados no se deben precisamente a una necesidad de estar fresco en pleno agosto. Es que odio las canas que desde hace cosa de un año pueblan mi cabeza. En la imagen de arriba, pueden verse dichas canas en una foto que el capullo de Carlos me sacó a la siete de la mañana, cuando casi amanecía en una de las jornadas de rodaje de "Vuelco". Entre mis manos, un vaso de plástico con amargo café.

Dice mi madre que las canas son fruto del sufrimiento, pero también dice que si me salen canas, no me quedaré calvo como mi padre. Pues creo que prefiero sufrir antes que ser calvo.

Sorpresas gratas

Cambiando de tema, este diario internauta no deja de depararme sorpresas. Doy las gracias desde estas líneas a quienes me mandan correos contándome que leen los delirios que aquí escribo, sobre todo a los que no conozco de nada y que aseguran acercarse habitualmente a este inútil rincón de la inconmensurable red.

También le envío saludos y un gran agradecimiento a Millán de la Agencia Freak, que ha colocado este diario entre los enlaces recomendados de su último boletín informativo, junto a los weblogs de Nacho Vigalondo, Alberto González y (¡!) Pedro Almodóvar. Todo un honor. La Agencia Freak también cuenta con un muy interesante blog con noticias sobre el mundo del cortometraje.

Entre los correos que he recibido, me ha hecho especial ilusión el de Aitor, a quien conocí en la primera y mítica edición del Festivalito, si bien creo que no he intercambiado con él más de dos o tres saludos rápidos. Aitor es el director de la película "Entre abril y julio", que no he podido ver aún pero de la que he escuchado excelentes referencias (recuerdo que un día Pablo y yo flipamos leyendo unas críticas de la peli en la fachada de los Cines Verdi).

Aitor consiguió toda una pionera proeza: estrenar comercialmente "Entre abril y julio" en Madrid y Barcelona en formato digital, sin sucumbir al aparentemente imprescindible y costoso kinescopado. Me dice Aitor en su correo: "Siempre he visto tus cortos como las únicas películas que conozco donde el amor, la amistad, la vida... se muestran como algo tan supremo, que da pena. Te deja un poso de amargura". Y yo le agradezco infinitamente sus palabras y le deseo enorme suerte con su nuevo proyecto de largometraje: "Little big apple", que rodará en Nueva York el año que viene.

También me ha hecho mucha gracia la postdata del correo de Aitor: "Te mando una foto de la niña de la comba tomada el día antes de que su madre la estrangulara". Y aquí está la foto. Espeluznante...



Cambiando de nuevo de tema, acabo de darme cuenta de que comienzo a parecerme a esa mujer de Gran Hermano, Aída. Ya hablo de mí en tercera persona... La semana pasada me enviaron un cuestionario desde COGAMI (Confederación Galega de Minusválidos). Al principio las preguntas me noquearon un poco, ya que no tenían demasiado que ver con el mundillo cinematográfico y giraban más en torno a mi visión acerca de asuntos sobre los que no sé si tengo visión. Contesté lo que pude y, ahora que las releo, las respuestas se me antojan terriblemente pedantes. La entrevista se publicará en un boletín que creo que se llama COGAMI Virtual y aquí está para quien quiera perder el tiempo leyéndola.

Esta nueva secuencia del diario está resultando pelín anárquica, pero es que atravieso una época de alborotados cambios. Mis canas significan demasiadas cosas y hoy, aunque le pese a mi peluquero, es mi cuarto día consecutivo sin Coca-Cola Light. Para colmo, he descubierto las virtudes del vodka con zumo de naranja, y Santi ha conseguido algo impensable: que me guste una canción que me envió hace tiempo por el Messenger, ¡una de Fangoria! Quién me ha visto y quién me ve... La canción se titula "Miro la vida pasar" y su letra ahora mismo me suena dolorosamente cercana. ¿Qué más? Ah, dos de mis mejores amigos parecen odiarme de un día para otro, por momentos siento el impulso de hacerme un piercing y ya no me pone tanto Britney Spears (y no es porque esté preñada). Definitivamente, todo está cambiando...

FUNDIDO A NEGRO