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30 Mayo 2005

Hace unos días reencontré un viejo e-mail de Irene titulado "Las cosas que me gustan de mi nueva ciudad".
El correo es de principios de 2004 y en él Irene hacía balance de su primer trimestre en Bolonia. Su forma de describir la ciudad italiana me resulta emotiva y evocadora. Cuando lo leo, siento ganas de estar allí, con ella ejerciendo de ensoñadora guía turística.
En el e-mail, Irene escribe:
Me gusta abrir la ventana por la mañana y ver esos tres grandes árboles saludándome con sus ramas.
Me gusta el camino de mi casa a la plaza mayor, pasando por el Ghetto Hebraico, ese antiguo barrio que fue aislado durante la guerra, con sus callejones peatonales estrechísimos.
Irene está a punto de finalizar ahora su segundo curso en una escuela de cine boloñesa (como los espaguetis). Tras su primer y tormentoso año en la Complutense de Madrid, creo que hizo bien en trasladarse a Italia, abandonando, de paso, su personaje fijo en el patético y viciado culebrón de mi vida. Ahora Irene protagoniza su propio spin-off italiano, quizá más aburrido pero mucho más sano... La foto es de las navidades pasadas, en mi habitación de Lanzarote.
Me gusta pasar delante de la librería de cine y teatro y ver al señor serio y aristocrático, sumido en la lectura de algún sesudo libro de cine, con su pipa, su barba y sus gafas de pasta.
Me gusta la Via Mascarella los jueves: allí voy a clase en una sala de cine abarrotada donde vemos películas rusas mudas a las nueve de la mañana en las que la gente aplaude... o duerme. Por la tarde, el Odeon pone películas en versión original y por la noche los pubs de esa calle se hacen oír con jazz en vivo o éxitos del brit-pop.
Nunca he sabido bien en qué consisten los planes de estudio de Irene. Cuando le pregunto si hacen prácticas con cámaras y demás, ella siempre me responde que aún no, que de momento sólo sufren el cine de Eisenstein y limpian y conservan celuloide cual ratas de filmoteca. En cualquier caso, mola. Ha prometido que me mantendrá las copias de "Vuelco" limpias como una patena. Puede que "Vuelco" resulte un corto fracasado, pero a limpio no le ganará ninguno.
Me gusta echar postales y cartas con sobres de colores en los buzones rojos que enuncian "poste", dándoles siempre antes un beso a cada una.
Me gusta cuando mi vecina me despierta a las ocho en punto con "Me and Bobby McGee" a todo volumen, o cuando me entristece tantísimo con el Unplugged de Nirvana por la tarde del domingo, que tengo que salir a dar un paseo calculando el tiempo hasta que termine el disco. Me gusta jugar a poner los Beatles cuando lo hace ella... No sé si alguna vez se da cuenta... Aún no la conozco. No quiero hacerlo, quiero guardar siempre el misterio. Antes de que me lo dijeran sabía que era una chica, y que era inglesa... Se llama Annie.
Un guión inacabado
Este año Irene me llamó al día siguiente de mi cumpleaños. Me dijo que no se había olvidado, pero que llamaba un día después para vengarse de mi habitual pasotismo. Tiene razón, nunca le escribo y nunca llamo yo.
Y si lo pienso un poco, a Irene le debo buena parte de mi escasa autoestima, aparte de que le agradeceré siempre su paciencia y su cariño desde el origen de nuestra amistad allá por finales de 1998. Todo comenzó junto a la taquilla de los Multicines Deiland de Playa Honda, en Lanzarote. No recuerdo qué películas se encontraban en cartel en aquel momento... Junto a la taquilla volveremos a vernos el 30 de junio, cuando "Vuelco" se proyecte en una sala de esos mismos cines. Otro ciclo que regresa al punto del que partió...
Hace mucho, comencé a escribir un guión titulado "Alrededor de Irene", aunque en la portada puse el título en inglés: "Around Irene", más sonoro y cinematográfico (en inglés Irene suena "Airín"). Su protagonista era una chica llamada precisamente Airín, de dieciocho años recién cumplidos, estudiante de cine, amante del séptimo arte y de la música rara, un poco caprichosa e inconsciente, a ratos superficial pero muy inteligente el resto del tiempo, capaz de pronunciar los pensamientos más profundos y elaborados antes de detenerse junto a un escaparate para buscar con la ansiosa mirada el color de pintura de uñas por el que se vuelve loca... En cualquier caso, en mi guión inacabado, Airín es una chica irresistible.
Irene cumplirá veintiuno en noviembre, aunque ha crecido mucho (¡y no hablo de estatura!, jeje) en los últimos años. Brillará cuando decida colocarse al fin tras la cámara y dirigir alguno de esos guiones que nunca enseña. Creo que ahora está bien, tranquila, contenta, feliz con Yeray. Los próximos puntos de giro de su vida pueden esperar...
Me gusta la Via Independenza los fines de semana, con el enorme mercado de la Montagnola, las luces de la ciudad por la noche y músicos callejeros a cada paso: un Miles Davis tocando el saxo, la pareja llena de piercings que toca y baila música celta con la flauta, los dos señores que tocan alegres melodías al acordeón y que todos se paran a escuchar...
Me encanta sacar la lengua a contraviento para intentar cazar los copos de nieve.
FUNDIDO A NEGRO
25 Mayo 2005

El estreno de "Globos" será el jueves 9 de junio, a las 22.30 horas en el Cine Capitol de Madrid. Allí estaré con Píter, Carlos, Azu, Chispa, Rous... Si queréis entradas, mandadme un e-mail con vuestra dirección postal, que de momento hay de sobra.
Hoy no escribiré demasiado. La apatía me puede. Mañana haré un inesperado viaje relámpago a Tenerife. La Filmoteca Canaria me ha invitado a presentar la nueva proyección de "Vuelco" que tendrá lugar a las nueve de la noche en el Cine Víctor, el mismo cine en el que el corto se estrenó hace menos de un mes.
"Vuelco" se proyectará dentro de la iniciativa "Canarias en corto", que forma parte de las actividades con las que se celebra la efeméride de la comunidad autónoma. En la misma sesión, creo que pasan "El olor del café", uno en el que Aarón curró de director artístico. Loco, si lees esto, te llamo cuando llegue.
Estaré poco más de veinticuatro horas en Tenerife, así que el asunto me produce cierta pereza. Pero es lo que tiene parir, que luego uno está moralmente obligado a cuidar de su criatura allá donde ésta vaya...
Mi desidia de los últimos tiempos ha conseguido, sin embargo, que renuncie a viajar el domingo a Agadir (Marruecos), donde también se proyectará "Vuelco" en una sesión especial en el Hotel Sofitel. La posibilidad de visitar la costa marroquí se presentó de forma un tanto precipitada y hasta me pilló sin pasaporte. En mi lugar, viajarán Ana y Mengue, que, con toda seguridad, cuidarán de la criatura con mucha más convicción que yo en este momento.
Un bus cualquiera
Estos días me encuentro especialmente asocial. Será cosa de la llegada del calor sofocante, que comienza a atosigarme evidenciando el inefable paso del tiempo. Otro verano... Je, con lo que sufro yo por culpa de los amores veraniegos...
Hace unas horas contemplé una escena poco agradable, de ésas que chocan frontalmente con la supuesta vitalista luminosidad de un día en el que el termómetro roza los treinta grados. Yo iba en un autobús de la línea 56 y en una parada un chico entró llorando a lágrima viva. Tendría diecisiete o dieciocho años: pelo corto y de punta, un pendiente en la oreja derecha, chándal y zapatillas deportivas. Se aferró a una de las barras verticales del bus y siguió llorando desconsoladamente durante el trayecto, cubriendo su rostro con una mano y necesitando un abrazo de manera imperiosa.
A su lado estaba una mujer que supongo que era su madre, y las sonoras lágrimas del chico enseguida llamaron la atención de varios ancianos cotillas que no parecían tener nada mejor que hacer que interesarse morbosamente por la desgracia ajena. "¿Qué le pasa?", preguntó un balbuceante anciano a la madre del chico. "Que le han llamado y le han dicho que se ha matado un amigo", contestó la mujer casi como si quisiera restarle importancia. Creo que las lágrimas del muchacho se acrecentaron al escuchar la forma en que su madre simplificaba su dolor con dos demoledoras frases unidas por una sencilla conjunción. "¿Y cómo se mató?", preguntó otra anciana con jersey de cuello alto. "Ya puestos, exprimamos la situación", pensaría la implacable mujer del jersey...
Me impresionó que la madre no intentara consolar apenas a su hijo. Sólo en un momento dijo: "Tranquilo, Raúl, que ya llegamos a la parada", quizás más preocupada por verse convertida en el centro de atención del bus que por otra cosa. En cualquier caso, así supe que el chico se llamaba Raúl. Y sentí ganas de gritar a la madre que a Raúl hoy le importa una mierda llegar o no a la parada... ¿En qué parada se apea uno del dolor que no te deja respirar? Que me lo digan, que voy derechito.
Minutos después, Raúl, todavía llorando a destajo, y su madre bajaron del autobús rumbo hacia no sé dónde. Y la línea 56 continuó su curso. Y los ancianos cotillas cambiaron pronto de tema y comenzaron a hablar del calor o de vete tú a saber qué...
Espero que a estas horas alguien ya haya abrazado a Raúl. Y descanse en paz su amigo.
FUNDIDO A NEGRO
23 Mayo 2005

YO
¿Te han dicho alguna vez que te pareces al doctor Carter de "Urgencias"?
DAVE
¿A quién?
YO
A un actor que se llama Noah Wyle...
MON
Si se coloca un poco el flequillo, se parece a Keanu Reeves.
DAVE
No, me han dicho que me parezco a Ewan McGregor... Y también a Josh Hartnett...
YO
Bueno, al menos no te comparan con tíos feos... A mí me dicen que me parezco al profesor gay de "Operación triunfo"...
Han pasado ya casi dos años desde este diálogo que tuvo lugar en mi sala de estar. Dave, Mon y yo ensayábamos una desidiosa secuencia de "Estrela". La foto de arribaes una captura de lo que grabamos durante el ensayo.
Era julio, el calor agobiaba a saco en Madrid y faltaban escasos días para que nos encontráramos sobre la infernal azotea-sartén de Carlos y Píter, poniendo en pie un cortometraje en un fin de semana en el que el termómetro apenas bajó de los cuarenta y cinco grados. Muy divertido.
Obregón y la fatalidad
Esta tarde Dave me hizo una visita. Le debía unas cuantas copias en dvd de "Estrela" y aprovechamos para hablar un rato. En mi casa, Dave coincidió con Nacho: "Estrela" + "Vuelco" en escasos metros cuadrados. Parece que Dave y Nacho se cayeron bien y, a lo tonto, estuvimos charlando durante más de tres horas.
Pasadas las diez de la noche, mi madre, que vino el viernes a Madrid y vuelve mañana a Lanzarote tras atiborrar de caseros alimentos mi congelador, comenzó a disfrutar en mi habitación de un nuevo episodio de esa gran serie titulada "Ana y los siete", historia viva de la televisión del nuevo siglo.
El cercano audio de las aventuras de Anita inundó nuestra conversación y, progresivamente, nos cortó el rollo de cuajo. En el fondo se lo perdono a la Obregón; al fin y al cabo, queda una semana para que la pobre pánfila, cual Chanquete de toda una nueva generación que aún desconoce el concepto de trauma, palme en un estrepitoso accidente aéreo durante su luna de miel. Y ella preparando su boda con tanta ilusión... Desolado me hallo. Los pelos como escarpias.
Nacho asistió la semana pasada a un curso de interpretación impartido por el prestigioso Bob McAndrew, coach de gente como Robert De Niro o Al Pacino, y nos enseñó la cinta de sus prácticas, en la que le vimos en distintas escenas e improvisaciones con Lilian Caro, una actriz que salía en "Los 80". En las prácticas del curso, Nacho abordó abundantes ángulos, hacia el drama y hacia la comedia, de un personaje de los que le gustan: un muchacho que ha intentado suicidarse porque se siente culpable de la muerte de su hermano. Nos reímos un rato y descubrí nuevas facetas y posibilidades de Nacho como actor.

Dave y Nacho están vinculados por el similar look que lucen en "Estrela" y "Vuelco" respectivamente. En los últimos meses me he hartado de oír a gente que casi me reprocha el hecho de que convierta a mis personajes en réplicas de mí mismo (¡!): chicos con gafas de pasta, apardillados, que viven en una especie de nube absurda y poseen una nula capacidad para las relaciones sociales. No me veis así, ¿no?
No sé, si comparo fotos de ambos actores en los cortos, es evidente que la caracterización es... parecida, pero en ningún caso esto fue consciente o premeditado. Al menos las gafas de Nacho son más estilosas... El pobre Dave, que es un santo, soportó durante toda la grabación de "Estrela" unas viejas gafas mías (véanse en la foto; sí, no fui un adolescente muy fashion que digamos) graduadas para mi catarata del ojo izquierdo y mi miopía del ojo derecho.
Dirigí "Estrela" cuando ya había escrito "Vuelco" y mientras esperaba que cuajara su financiación, así que supongo que mis intenciones detrás de ambos cortos interconectaron. Es cierto que argumentalmente se parecen, que transcurren los dos en tardes de verano y comparten tono, enfoque y un sufrido compositor al que siempre doy las mismas instrucciones (y al que mando saludos desde aquí, je). A todo esto, Dave vio "Vuelco" en DVD y, tras el visionado, como un campeón, afirmó: "Está bien, pero es mejor 'Estrela". Ah, que no se me olvide recomendaros el muy interesante blog de Dave sobre cortometrajes: Corto pero intenso.
Finalizando con el tema de marras, también hay gente que cree que el personaje al que interpreta Nacho soy yo, y que la bicicleta es mi silla de ruedas. Creo que todo es más sencillo y que, simplemente, soy tan pesado y redundante, que hasta ahora, y en gran medida, he escrito el mismo guión una y otra vez. Pero llega la nueva era... Adiós a los atardeceres de verano, adiós a los diálogos infantiloides...
La nueva era
Oficialmente anuncio que mi nuevo yo está a punto de nacer. Los nuevos guiones no tendrán límites: historias de descarnada pederastia, de homosexualidad en pestilentes cuartos oscuros, de zoofilia clandestina, de brutal masoquismo... Llegan los personajes coprofílicos, los exhibicionistas en parques infantiles, los adoradores de miembros de caballos, los aficionados a la asfixia autoerótica, los caníbales domésticos, los desalmados fornicadores de cadáveres... Ja.
Aunque, y digo yo, ¿por qué un tipo no puede mantener un diálogo naif con su novia y, acto seguido, dirigirse al establo y realizarle una felación a un caballo? Jo, yo creo que todo es compatible. Y no me digáis que no tenéis ganas de ver un corto con este ingenioso argumento.
Ay, lo de la felación al caballo acaba de revolverme las tripas para el resto de la semana (ya puestos, espero que a vosotros también). No sé yo si voy a tener estómago para esta nueva era...
FUNDIDO A NEGRO
19 Mayo 2005

Nunca he sido fanático acérrimo de la saga "Star Wars". Vi las tres pelis viejas varias veces de pequeño y luego las volví a ver en los reestrenos en cine de 1997, pero no viví estos visionados como una experiencia religiosa ni recuerdo detalles frikis del abigarrado universo creado por el visionario y calculador hombre de barba blanca.
En el verano de 1999 sí que me aborregué lo suficiente como para esperar con ansiedad el estreno del "Episodio I" (también es cierto que durante ese verano de prácticas en Madrid yo no tuve muchas cosas que esperar con ansiedad, así que en el fondo agradecí a Lucas que aportara un poco de sentido a mi época estival). Me dejé atrapar por la vorágine, compré semanas antes la entrada para la primera sesión en la sala 25 de Kinépolis y poco me faltó para ponerme la careta del hoy muy desfasado Darth Maul, si bien finalmente recapacité y opté únicamente por la camiseta.
Recuerdo que hasta me grabaron las cámaras de Madrid Directo (buff) en el vestíbulo del cine y disfruté de la película en una sala repleta de irracionales devotos, con locos aplausos y exacerbadas carcajadas que no venían a cuento, autocondenándome a formar parte de una amplificada, distorsionada y falsamente multiorgásmica experiencia cinematográfica. Si es que hasta me hizo gracia Jar Jar Binks...
Ante el estreno del "Episodio II" me comporté ya de forma mucho más sobria y desganada, como cuando voy a comer a un Rodilla. Conseguí acreditación para el pase de prensa y me libré de engordar las arcas de LucasFilms. Y esta mañana a las doce me tragué por fin el "Episodio III" en la primera sesión de los cines UGC Ciné Cité. Decidí acudir casi impulsivamente por la mañana para evitar colas (aunque había bastante peña) y sobre todo para no pagar más de 4.20 euros, que es lo que cuestan en UGC las sesiones matinales. Creo que ver este "Episodio III" fue como ir al dentista: una vez que sabes que tienes que hacerlo, prefieres que pase cuanto antes y quitártelo de encima, y luego, cuando acaba todo, te sientes muy aliviado...
Doblaje chungo y una Natalie muy marujona
Durante la proyección, desconecté en unas cuantas y ruidosas secuencias, y por momentos me dediqué a pensar en si será verdad eso de que Lola Flores tuvo un amante durante treinta años. Qué cosas. Se supone que este episodio de la saga es mejor que los anteriores, más trascendental, más oscuro... Pero Hayden lo hace peor que en la segunda parte y su doblaje le hace flaco favor (el doblaje es muy cutre de forma general en otras secuencias cruciales, como ese momento a tres bandas entre Hayden, Samuel L. Jackson y el que hace de Palpatine, que ahora no me acuerdo de cómo se llama). Y esta vez me cansó enormemente tanto entorno intangible y digital, en especial en ese volcánico duelo final que tan impactante debería resultar.
En esta entrega, Natalie, tras su memorable personaje de "Closer", aparece reconvertida en una preñada ama de casa muy sufrida, solitaria y llorona. Se pasa las horas mirando por la ventana y sólo le falta decir eso de "Anakin, es que no me sacas nunca". Eso sí, sufrirá mucho, pero sale monísima en cada plano. Ella antes muerta que sin brillo de labios, pintada como una puerta incluso en la secuencia en la que su amado, atosigado por las pesadillas del lado oscuro, despierta de madrugada y ella duerme junto a él con un peinado perfecto y un camisón adornado con unos collares de perlas que se me antojan comodísimos para sobar a pata suelta.
Siempre Williams
Si tengo que elegir, me quedo con la media hora final de la película, donde sí que produce cierta emoción comprobar cómo la cadena de seis eslabones encaja gracias a un galáctico parto de gemelos y al regreso un tanto irrisorio de la voz de "El tiempo es oro" y de los colchones Lo Monaco, aunque soy consciente de que la dimensión trágica y melancólica de este tramo de metraje viene dada en su mayor parte por la omnipresente y evocadora partitura de John Williams. Aish.
Pues eso, que hoy no estoy demasiado seguro de si lo que ha creado Lucas con el sexteto de episodios es un universo eterno y legendario o un vacuo y relativo entretenimiento transformado, en estos tres últimos filmes, en un cansino monumento a la poco inspiradora tela azul y en una abrumadora sobredosis digital por los cuatro costados de cada fotograma.
Bernabé en Suiza
¡Basta de droides! Hablemos de buen cine, que es a lo que huele la nueva y flamante película que Bernabé ha rodado en Suiza, titulada provisionalmente "A l'est". Conocí a Bernabé en la segunda edición del Festivalito. Él y Emma protagonizaron de forma sublime el instantáneo corto "Contar las nubes", grabado en los cuarenta minutos que me duró la batería de mi cutre-cámara.
Bernabé es un tío genial, se merece lo mejor, y estos días hemos retomado el contacto a través del Messenger. Me cuenta que en el rodaje en Suiza le han tratado como una estrella de Hollywood y que el director quedó tan contento con su trabajo que le ha escrito una secuencia adicional que se rodará el próximo mes de julio. Mucha suerte, tío. Y esperamos que la peli se distribuya por estas tierras poco propensas al cine suizo. En la foto, Bernabé en un fotograma de "A l'est".

Mientras concluyo estas líneas, me llega un inesperado mensaje de móvil. Alguien que resucita tras meses de silencio... En el mensaje leo lo siguiente: "Escucha a Anna Nalick. Una canción que se llama Catalyst. Me ha recordado a ti".
Anna dice en la canción que las luces de L.A. no brillan tanto como en las películas... Y en el estribillo canta: "You'll be the thing, you'll be the pain, you'll be the star, you'll be the road, rolling below the wheels of a car and all of the thoughts, oh god, don't know if I'm strong enough now, you'll be the thing, you'll be the pain, you'll be the catalyst..."
Pues vale... A pesar de todo, está guay la canción.
FUNDIDO A NEGRO
17 Mayo 2005

Hace unos días envié un mensaje al móvil de Gara. Aún no ha respondido, y es mi segundo intento en un par de meses. No sé si ha cambiado de número (pregunté a Felipe y él tiene en su agenda los mismos nueve dígitos que yo) o si continúa con su vieja y característica costumbre de ir por la vida con el móvil sin saldo. En cualquier caso, está más desaparecida que la hija de Romina y Albano, que ya es decir. ¿Estará Gara en Santo Domingo?
En mi mensaje le preguntaba qué tal se encuentra y si se ha creado al fin una cuenta de correo electrónico, porque recuerdo que la chica era poco amiga de las nuevas tecnologías de la comunicación. Si yo no fuera tan cobarde, la llamaría directamente, pero es que cuando algún listillo inventó los mensajitos de móvil hizo un gran favor (o no) a mi socorrida tendencia a rajarme de cualquier situación que ponga a prueba mi estúpida e inmadura timidez. La cuestión es que hace un montón que no hablo con Gara, pero me gustaría contactar con ella y enseñarle un par de proyectos. No sé si sigue con su formación en arte dramático, no sé nada, pero su voz y su arrolladora presencia ante la cámara no son fáciles de olvidar.

Gara marcó mi experiencia en el primer y mítico Festivalito (Festival de Cine Digital Isla de La Palma). Ella es la estrella y la espina dorsal de los casi dos minutos que dura "Gara y los sueños", y el otro día, cuando le mostré a Christian este hoy obsoleto mini-corto, sus imágenes me trajeron a la cabeza una cantidad apabullante de recuerdos veraniegos.
Vaivenes
El de 2002 fue un verano de vaivenes. Fue el verano en el que yo debía rodar el manoseado "Cuento de Iada", mi primer y fallido proyecto de cortometraje en 35 milímetros. De una semana para otra y después de estrenar "En otra vida" en Madrid, me caí del guindo mexicano, me quedé compuesto y sin proyecto y me topé con la cruda realidad: mi verano sería como todos los demás, repleto de anodinos días en Lanzarote y sin corto alguno que rodar.
Entonces apareció el Festivalito. Eligieron "Lluvia" para inaugurar su primera edición y de repente me encontré en la isla bonita, participando además en la adrenalítica sección de La Palma Rueda (para los que no lo sepáis, en La Palma Rueda, los directores deben concebir, dirigir y montar un corto en el transcurso mismo del Festivalito, contando para ello con un grupo de actores a su disposición).
Conocí a Jonay, Jairo, Felipe ...y a Gara. Ya con Gara en mente como indudable protagonista, le puse su nombre a un guión escrito en dos folios que encontré en la habitación del hotel, con membrete incluido. Grabamos el corto en una mañana y lo edité en una tarde. Un día después, el jurado decidió que "Gara y los sueños" ganara el primer premio. Todo un subidón.
Ahora que casi han pasado tres años, Gara y su falda roja son el símbolo de un tormentoso verano de cambios para mí, en el que la nefasta experiencia de "Cuento de Iada" me convirtió en un tipo más escéptico, desconfiado e inseguro. Pero creo que al final me alegro de que todo haya sucedido así. La habría cagado, y mucho, si hubiera dirigido el "Cuento" en aquel momento. De regreso a Lanzarote y con bríos renovados, estrené "En otra vida" en la isla, y poco más tarde nació el guión de "Vuelco"...
Aunque hoy sólo quedan cenizas del espíritu de aquel primer Festivalito (las mismas cenizas que quedan de "Cuento de Iada" como proyecto), "Gara y los sueños" es, viéndolo desde la distancia, el reflejo de un estado de ánimo muy localizado en el tiempo y muy vinculado al verano de 2002.
Y como dice Gara al final del corto mientras suena el piano de Wim Mertens: "Ahora cuesta descubrir que el castillo donde vive la princesa es de arena, que desde hace varios años giro sobre mi propio eje, y me doy cuenta de que no puedo seguir esquivando la respuesta a la pregunta '¿qué quieres ser de mayor?' ...porque ya soy mayor".
Pues sí, qué mal rollo. Ya soy mayor.
FUNDIDO A NEGRO
14 Mayo 2005

Seis fotos, seis veces Christian. Hace unas horas grabé con él un vídeo un tanto particular con su canción "Esperando tu corazón" como base. Creo que ha quedado algo raro, a medio camino entre un corto mínimamente narrativo y un clip mínimamente cantado. No sé qué significa exactamente esto que acabo de escribir, pero puede resultar un experimento curioso cuando lo edite.
En cualquier caso, para ello apenas contamos con mi cámara Panasonic (la misma con la que grabé "Gara y los sueños" y "Contar las nubes"), el salón de mi casa y la indudable fotogenia del muchacho ante el objetivo. Hágalo usted mismo: rodar un vídeo-clip en su propio hogar en unas cuantas horas es posible.
Y ponga un Christian en su vida. Él y yo nos hemos hecho buenos amigos en poco tiempo. Sus ojos irradian toneladas de constructiva serenidad y una envidiable fe en el futuro, propia de alguien de veintiún años que avanza con la seguridad que sólo proporciona la certeza de haber encontrado tu camino desde muy joven.
Christian consigue que parezca fácil comerse el mundo a bocados, tan fácil como cocinar deliciosos tallarines al pesto, una de sus especialidades. A fuerza de encanto, espontaneidad y buenas vibraciones, el chico contagia a su alrededor su vitalista entusiasmo por casi todo, ya sea su prometedora gira de conciertos para este verano, una obra de teatro elegida a dedo en internet o unas simples tortitas con nata de una cafetería de la calle Ercilla.

Y es que a la calle Ercilla nos dirigimos para pasar un rato entretenido con la obra "Café", que estos días se representa en la Sala Cuarta Pared. La obra es divertida, inteligente y vistosa, y sus cinco entregados actores se dejan la piel en un montaje frenético que arranca con una original invitación al buen rollo: al acceder a la sala, los mismos actores obsequian al público con un café recién hecho. Una risa.
Maldita isotretinoina
Entre tanto, "Vuelco" se proyecta en Tampa (Florida) ante espectadores con los que me temo que nunca hablaré; Carlos está en Salamanca ayudando a Miguel Saldaña con su corto; y Píter, con premeditado bigote incluido, asiste en su pueblo a la boda de un amigo. Vaya, otro de nuestra edad que se casa... Espeluznante.
Por lo demás, este fin de semana se me antoja extraño e impredecible. El polen remite pero mi picor de ojos y mi media diaria de estornudos no disminuyen. Para colmo, la isotretinoina de las cápsulas Flexresan comienza a provocar sus demoledores efectos en mi cara. Mi piel se resquebraja y mis labios se secan constantemente. Vamos, que estoy hecho un cuadro.
Por cierto, Ale soñó la otra noche que mi acné se curaba de forma repentina. Él está pasando unos días en su Ronda natal y me lo contó cuando coincidimos hace poco en el Messenger. "Y estabas supercontento", añadió. Je. Qué será eso de estar supercontento... Aquí os dejo una foto del genial Ale pastillero que apareció el jueves en "Al filo de la ley". Impresiona ver la mosca de TVE1 en su cuello.

Y paso de seguir escribiendo. Aunque, hablando de sueños, acabo de recordar lo que nos dijo hace un rato a Christian y a mí una cotilla señora gorda en el bus. Tras darnos la brasa con preguntas de interés general como "¿en qué parada os bajáis?" o comentarios del tipo "está refrescando la noche", la muy cotilla (y Christian aprovechó para explicarme su teoría sobre la diferencia entre ser curioso y ser cotilla) se despidió finalmente de nosotros en la última parada. "Felices sueños", nos soltó la mujer mientras bajaba del bus.
Creo que hoy me siento especialmente propenso a cumplir el deseo de la señora gorda y cotilla. Por falta de sueños que no sea.
FUNDIDO A NEGRO
10 Mayo 2005

En la foto, Ale (Alejandro Albarracín) en un momento de los ensayos de "Bailad para mí". Parece que fue hace dos días, pero ya han pasado casi diez meses desde aquel caluroso fin de semana en que grabamos las últimas horas de vida de Leo en compañía de sus amigos pijos.
Dirigí "Bailad para mí" en julio de 2004, en plena preproducción de "Vuelco", agobiado como estaba por las mil y una complicaciones que supone rodar en 35 milímetros. "BPM" fue una liberación, un guión impulsivo, un juego de fin de semana que comenzará su recorrido a partir de este verano, convertido, por la demora en su postproducción, en mi nuevo e inmediato corto tras "Vuelco", después de probar los pros y los contras del celuloide.
Mi intención, iluso de mí, era montar y finiquitar "BPM" el pasado mes de agosto, antes de viajar a Tenerife para rodar "Vuelco", pero la preproducción del corto en cine me absorbió y no tuve cabeza para pasar largas horas frente al ordenador lidiando con el Premiere. Ahora, en el fondo, creo que la espera ha sido positiva.
"BPM" se ha aireado y, mientras doy por zanjado su montaje de imagen, me doy cuenta de que, para bien o para mal, se trata de un trabajo que se encuentra mucho más cerca de mí en este momento que "Vuelco", en argumento y en forma. Su guión no cuenta gran cosa, es una parábola sobre el dolor y sobre la fronteras de la amistad, pero sé que algunos me llamarán oportunista por aportar una nueva pequeña piedra, muy frívola y muy teen, en torno a un tema, tan sobado últimamente, como el del suicidio asistido.
"Bailad para mí" no es la historia de un hombre gallego postrado en una cama ni la de una boxeadora noqueada de mala manera. Es sólo un cuentito de verano que lanza unas pocas preguntas sobre la amistad y sobre la difusa línea que separa lo correcto de lo incorrecto.
Aprovecho para agradecer a Luis, Rous, Ale, María, Bernardo e Iñaki su paciencia. Ellos pusieron su alma y su talento al servicio de este ejercicio dramático y espero que se sientan orgullosos del resultado final.
Ale, entre abogados y adosados
Ale está en racha. En los próximos días aparecerá dos veces en el flamante prime-time nacional, con sendas intervenciones en series de considerable gran audiencia. El jueves 12 de mayo se le verá en un pequeño papel en "Al filo de la ley" (TVE), en una secuencia con César Vea, y el martes 17 dará vida a un muchacho pijo en "Mis adorables vecinos" (Antena 3).
Es cuestión de tiempo que el niño pegue el estirón y se convierta en superestrella. Me alegraré de ser testigo de ello, igual que lo seré también del momento en que estallen otros actores que me han regalado su talento: Rous, Mon, Raúl, David, Nacho... Todos se lo merecen.
Tramas en continuidad
Nos acercamos a mediados de mayo. Las series estadounidenses que me han enganchado estos últimos meses preparan sus finales de temporada. Es tiempo de renovaciones o cancelaciones. Otro día hablaré de mi adicción a "The O.C.", "Lost" o "Desperate housewives", pero ahora me pregunto cómo será mi final de temporada.
Lo normal en estas fechas es que las tramas se precipiten, que incluso rocen lo inverosímil con tal de provocar un shock final en el último episodio, una secuencia trascendental que consiga que la gente pase el verano deseando que llegue el otoño y el comienzo de la nueva temporada, cuyos guiones deberán incluir más amoríos, más sexo, más acción, más muertes, más villanos, más drogas, más puntos de giro... Que el show no decaiga.
Es mayo. Es hora de poner fin a tensiones sexuales no resueltas y de apostar de nuevo por tramas eternamente abiertas. Los roces de narices, los diálogos inútiles y los mil desencuentros desembocan al fin en un esperado, inconsciente y prohibido beso al atardecer mientras suena alguna canción de Rachael Yamagata y la cámara se eleva en una grúa... Y funde a negro. Y se sobreimpresiona el nombre de los productores ejecutivos. Y la próxima temporada, que se las apañen los guionistas.
Pues eso:
FUNDIDO A NEGRO
08 Mayo 2005

El pasado 15 de diciembre murió en Madrid Carlos Lucas, uno de los secundarios más míticos del cine español de las dos últimas décadas.
Currante infatigable allá donde le ofrecieran un papel por mínimo que fuera, Lucas desapareció a los setenta y dos años de edad, sin que ningún medio se hiciera apenas eco de ello. Se publicó una pequeña reseña en las necrológicas de Fotogramas del mes de enero y ahí quedó el asunto.
Píter y yo supimos de su muerte cuando su foto apareció por sorpresa en la gala de los Goya, dentro del desastroso vídeo de homenaje a los profesionales del medio fallecidos durante 2004, con Amaral cantando en bucle eso de "Sin ti no soy nada". Su foto en un montaje como éste reconoce su labor y su innegable aportación a la industria cinematográfica nacional, pero ciertamente resulta poca cosa y suena demasiado a trámite rutinario y nada sentido.
Casi nadie sabe que entre los últimos trabajos de Carlos Lucas se encuentra "Pero qué frikis sois", una oda a los frikis del mundo a través de un delirante cortometraje dirigido por Píter en el verano de 2003 (en la foto de arriba, actor y director en un momento de la grabación). Con la Canon XL1 a cuestas, el corto se grabó un caluroso domingo en la tienda de cómics Elektra de la calle San Bernardo.
Píter contactó con Lucas a través de su representante y ensayó con él en algunos ratos sueltos en un bareto del centro que el veterano intérprete solía frecuentar. El actor aceptó intervenir generosamente en "Pero qué frikis sois", se aprendió su estrambótico texto a duras penas y salpicó su actuación con sus ya entrañables muecas. Creo recordar que Píter le pagó una pequeña y simbólica cantidad de dinero al final de la jornada.
Gente sin nombre
Si echamos un vistazo a la filmografía de Carlos Lucas en la IMDB, apabulla la cantidad de títulos en que intervino, desde "El año de las luces" de Trueba a la reciente "Fuera del cuerpo", pasando por "Sufre mamón", "El robobo de la jojoya", "Chechu y familia", "El día de la bestia", "Airbag", "Muertos de risa"... Quizás uno de sus personajes más recordados sea el de Sansoncito en "Justino, un asesino de la tercera edad". También actuó en muchos cortos y en televisión fue visto por última vez en la fallida serie de Antena 3 "Manolito Gafotas".
Pero sin duda lo que más llama la atención de su filmografía es comprobar el nombre de muchos de los personajes que interpretó: mendigo, hombre, hombre de luto, quiosquero, camarero, regidor, vagabundo, chorizo, otro mendigo, hombre en el baño... Parece que Carlos Lucas se especializó en fugaces roles de mendigos de diversa índole o en personajes sin nombre en general, aunque lo más injusto es que, para el gran público, él también sea un actor sin nombre.
Se supone que el cine te hace eterno, que tu nombre en los títulos de crédito será leído generación tras generación, pero aquí nadie asegura nada. La gloriosa eternidad del celuloide se presenta cruelmente reservada sólo a unos cuantos afortunados.
A menudo, los imprescindibles corredores de fondo se esfuman sin que nadie se entere. Habrá que luchar para que el cine no te considere mendigo... Viva la fábrica de sueños. Sálvese quien pueda. Y descanse en paz Carlos Lucas.
Hoy le he preguntado a Rubén si lloraría por mí si mañana me muero. Ha dicho que sí.
FUNDIDO A NEGRO
06 Mayo 2005

En la foto, Aarón en un montaje genial perpetrado por Juanmi. No contaré los secretos de este gran montaje; sólo diré que cuando hice algunas preguntas, recibí respuestas de Aarón en plan "y luego Juanmi me reconstruyó el culo". Ja. Sin comentarios.
Por cierto, a Juanmi supongo que tengo que agradecerle una de las reacciones más míticas que se han producido ante el visionado de "Vuelco". Se acercó a mí, colocó su mano derecha en mi hombro derecho y, con tono afectado, pronunció las siguientes palabras: "Muy bonito el corto, pero tú eres un poco homosexual, ¿no?". Juas. Y es que, según Juanmi, "Vuelco" es un corto "muy mariquita".
Atención al careto a lo Dalí de Aarón en la superfoto. Estoy convencido de que el loco sería un gran actor, pero él no se deja descubrir. Con lo bien que le quedaría alguno de mis personajes pastelosos... Uno de chico canario atormentado e inseguro que se pregunte diariamente a qué huelen las nubes del cielo azul del Puerto de la Cruz. En fin, no sé qué hago perpetuando opiniones como las que mantienen sujetos impresentables como Eneko, que dice que mis cortos van de gente que se pregunta por el olor de las nubes o por el peso de una gota de agua...
Aprovecho para enviarle desde aquí muchos ánimos y mucha suerte a Aarón con "Phenomena", esa serie ya convertida en un esfuerzo de producción insólito en Canarias. Arrasarás, loco, y me alegro enormemente de haberte ayudado en lo posible a sembrar la semilla con los guiones. ¡"The experiment" nos espera!
Mi vida es una mierda
Ayer se publicó en La Provincia una entrevista que me hizo Luis Roca hace unos días. Agradezco mucho a Luis sus palabras y que me considere "el más interesante director canario surgido después del cambio de siglo". Me apabulla, pero infinitas gracias.
La cuestión es que una de las respuestas de la entrevista ha chocado en mi entorno familiar. Luis me preguntó "¿Cómo se ve la vida desde una silla de ruedas? ¿Cómo te enfrentas a esta situación?", y yo intenté responder con sinceridad, sin dar demasiadas vueltas:
"Pues se ve en plano contrapicado... No sé, intento pensar en ello lo menos posible, a pesar de vivir en una sociedad plagada de prejuicios y de barreras de todo tipo, donde a veces te tratan como si una discapacidad física equivaliera a un retraso mental y donde parecen empecinados en colocarte siempre en medio de una carrera de obstáculos. Mentiría si dijera que mi vida es plena y maravillosa. Pues no, mi vida es una mierda en muchísimos aspectos; es complicada, agotadora y muy frustrante, pero creo que de momento tengo las suficientes motivaciones como para tirar hacia adelante. Ya no me hago preguntas que sé que no tienen respuestas, así que simplemente intento que mi discapacidad repercuta lo menos posible en las metas que me propongo en cada momento".
La llamada de mi madre no se hizo esperar. "¿Cómo que tu vida es una mierda?", preguntó airada desde el otro lado del teléfono. "A mí la entrevista no me gusta. Es que parece que estás amargado... Y ¿por qué usas palabras tan raras? ¿Y por qué te sacaste una foto con la ropa tan arrugada?", añadió. Jeje.
Entiendo que a mis padres les haya chirriado el uso de un término como "mierda" para referirme a una parte de mi vida, pero es absurdo que intente explicar una respuesta como la que di a esa pregunta. No me identifico con los cantos a la vida que aparentemente hacen algunas personas con discapacidad, que además exhiben con sonrisas de oreja a oreja su felicidad y sus existencias plenas o claman a los cuatro vientos que no pasa nada por sufrir alguna discapacidad. ¿Cómo que no pasa nada?
Respeto a esta gente, y no digo en absoluto que mientan, pero a veces tengo la sensación de que falta poco para que se instaure el día del Orgullo Discapacitado, una jornada en la que las calles del centro de Madrid se llenarán de carrozas y discapacitados alardeando de sus sillas de ruedas, de sus muletas o de sus miembros amputados. Una cosa es protestar y reivindicar todos los derechos del mundo y más, pero sólo faltaría que alguien me haga creer que ésta es una forma deseable de vivir. Pues no, señores, es una (pitido para proteger a los menores) puta mierda.
A todo esto, podéis leer la entrevista completa aquí. La foto me la hizo Píter el martes en el sofá de mi salón. Estoy desenfocado, para variar.
Cosas del polen
Por lo demás, transcurren días alérgicos. El polen sobrevuela a mi alrededor, y me pican los ojos y estornudo a menudo. "Vuelco" comienza su andadura internacional en el Florida Deaf Film Festival y estrenaremos en Lanzarote el 30 de junio.
Para colmo, el dermatólogo me ha prohibido exponerme al sol mientras dure mi tratamiento con Flexresan. Me siento como el hijo de Nicole en "Los otros". A lo mejor, éste es el verdadero motivo por el que Nicole no quería que sus hijos tomaran el sol, porque les estaba dando Flexresan... Cualquiera sabe.
Hablando de Nicole, si aún estáis a tiempo, no os perdáis "Reencarnación (Birth)", una de las pelis más tristes y sobriamente estremecedoras que he visto en mucho tiempo, casi a la altura, en nivel de perturbación, de mi dramón favorito del año pasado: "Casa de arena y niebla". Ese desenlace con Nicole en la playa me dejó mudo unos cuantos días, por mucho que Froid me incordiara a la salida del cine. "¿Pero al final el niño es su marido o no?", me preguntó en un intento de romper mi silencio. Vale, Froid, lo has conseguido, la próxima vez iremos a ver "Un canguro superduro".
Y, con la llegada del buen tiempo, a Ikari se le ha pasado su último y duradero enfado. Hablamos hace unos días, aunque en la conversación abundaron las pullas directas en torno a mi tóxica forma de ser y de comportarme como amigo.
Un día de estos colocaré una etiqueta en mi frente: "Producto altamente nocivo. No ingerir, no inhalar. Manipúlese con prudencia y paciencia. En caso de contacto con la piel, acuda urgentemente al hospital más cercano". Avisados estáis.
FUNDIDO A NEGRO
03 Mayo 2005

Hace una semanas, y casi por casualidad, retomé el contacto por correo electrónico con Amaia. Creo que no sabíamos apenas nada el uno del otro desde principios de siglo más o menos.
Amaia y yo fuimos muy amigos durante mi primer curso en Salamanca. Solíamos ir al cine todos los miércoles, como un ritual ineludible, siempre a ver la película más rara que encontráramos en la cartelera de los cines Van Dyck. Recuerdo que con ella estaba prohibido el cine americano de los grandes estudios, por lo que la elección oscilaba siempre entre cine europeo, sudamericano o estadounidense pero muy independiente. Rohmer, Von Trier, Téchiné, Tavernier, DiCillo, Sayles o Wenders eran nuestro pan de cada miércoles.
Luego apareció en mi vida mi amigo Oset. Amaia no tragaba a Oset, pero, aún así, yo hice algún esfuerzo desesperado por conseguir que ambos se toleraran durante ratos sueltos. Incluso un miércoles fuimos los tres juntos a ver... "Deep impact". Definitivamente, aquel fue el final de la era indie con Amaia: nuestro ritual mancillado y denigrado por obra y gracia de la primera gran producción catastrofista de Dreamworks. Seguro que ese día Rohmer sufrió un amago de infarto en su casa de la campiña francesa. ¿Pero cuántos años tiene este hombre?
En su último e-mail, Amaia me pone al día con unos cuantos párrafos y con su habitual y divertida concisión. Tras ir de aquí para allá, me cuenta que se ha instalado en su pueblo natal, Tolosa, y que tiene hasta novio formal. Me hace gracia, no la imagino. "Ay, txiqui, que no somos nada, la vida... ¡qué vueltas que da!", me dice en el correo. Pues es verdad.
Patri en Berlín
La mejor amiga de Amaia era otra compañera de clase, Patri, una tía genial con la que yo también hice buenas migas. Recuerdo que Patri detestaba a los andaluces, aunque nunca supe bien por qué.
Me viene ahora también a la cabeza el verano que pasé en Madrid en 1999, haciendo prácticas en Torrespaña. Coincidí un par de días en la gran ciudad con Amaia y con Patri, que estaban de paso hacia no sé dónde, y agradecí mucho encontrar caras conocidas en semejante jungla calurosa. Lo pasamos bien, y una noche cruzamos la Castellana por un tramo sin semáforos. Casi morimos aplastados por una furgoneta. Eran tiempos locos, y fue un verano extraño, en el que, por lo general, no hice demasiado caso de los semáforos.
A lo que iba: que Amaia me cuenta además que Patri vive en Berlín, que se enamoró de un polaco y que acaba de dar a luz un bebé... Qué pasada. "Por mucho que el mundo gire, hay cosas que no cambian", escribe Amaia casi al final de su e-mail. No sé yo...
Efectos secundarios
La cuestión es que el tiempo vuela, arrasa con todo, y cuesta averiguar en qué punto del torbellino se encuentra uno anclado. Hablando del implacable tiempo, Miguel cumple hoy treinta años; Miguelito se transforma en Miguelón, y se une a la quinta treintañera de Virginia o del viejo de los viejos, Eneko, que este año se convertirá en un musculitos de treinta y uno, con rumbo irreversible hacia una anabolizada tercera edad. Ja.
Menos mal que yo aún soy un pipiolo de veintisiete, con acné y todo. Por cierto, hoy he tomado mi cuarta píldora de Flexresan, mi tratamiento definitivo contra los granos. El prospecto es de los temibles...
En "efectos secundarios graves", el prospecto dice: "Si sufre algún tipo de alteración mental o si presenta signos de depresión durante el tratamiento, comuníquelo al médico". Lo haré. Si ahora resulta que el Flexresan va a tener la culpa...
FUNDIDO A NEGRO
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