05 Octubre 2005

62. Casi un día en Pamplona. EXT./DÍA



FUNDIDO DE APERTURA A:

Lunes 3 de octubre.

14:43 horas.

Viajo en un tren rumbo a Pamplona. Esta noche proyectan "Globos" en la capital navarra, dentro de la Sección Oficial "Alternatif" de su Festival de Cine. Allá voy para presentar el corto, con mi penoso don de gentes y mi nefasta y balbuceante verborrea.

En el tren ya me embarga la pereza. No estaré ni veinticuatro horas en Pamplona. Encima los monitores emiten "Crueldad intolerable" y, en un día como hoy, el cine reciente de los Coen sólo sirve para incrementar mi apatía natural. Me aburro. Al menos viajo en el vagón preferente...

Me traen una comida rarísima. El primer plato está compuesto de lechuga, un queso que huele muy mal y nueces... Definitivamente, mi paladar se ha atrofiado tras tantos años engulliendo comida basura, así que la alta y fina cocina no es lo mío. Además, desde pequeño detesto las nueces. Y las pasas. Y el salami. Intento tragar sin pensar. En fin, donde esté un whopper...

CORTE A:

17:22 horas.

Llego a Pamplona. Eneko me espera en la estación. También ha venido una chica de la organización del Festival. Ella se llama Maijo y es realmente encantadora.

"Ah, no sabía que tenías un amigo aquí en Pamplona", comenta Maijo refiriéndose a Eneko. "Bueno, somos más bien conocidos", responde con sorna el capullo de Eneko.

CORTE A:

17:48 horas.

Me alojo en el Hotel Maisonnave, en pleno centro de Pamplona. Todo genial si no fuera porque mi silla no cabe por la puerta del cuarto de baño de la habitación que me asignan. Explico mi gran problema en la recepción del hotel y deciden enseñarme otra habitación, pero ocurre lo mismo. Parece que el ancho de las puertas del cuarto de baño de todas las habitaciones es el mismo. Excepto en una...

Solución rápida por parte del hotel: me alojan en la flamante suite, con cama gigante, dos televisores, jacuzzi... Qué desperdicio de habitación para mí solo.



CORTE A:

19:17 horas.

Después de un rato de charla con Eneko en la suite (son tiempos de cambios y catástrofes domésticas para él), me dirijo con Maijo hacia los cines Saide Carlos III, donde proyectarán "Globos" a las ocho de la tarde, junto a otros cinco cortos.

Maijo vuelve a demostrar su radiante simpatía. Me cuenta que ella es de Lugo pero estudia Publicidad en Pamplona. De camino, me enseña la famosa plaza del chupinazo y el hotel en el que se alojaba Hemingway. Hablamos del Festival, de cine, de cortos, de lo mucho que ella odia que le saquen fotos... También de libros. "Soy experta en empezar libros que no termino de leer", me dice.

CORTE A:

20:55 horas.

Llega el turno de la proyección de "Globos". Y me toca colocarme delante del aforo de la sala y pronunciar palabras coherentes... No sé qué diablos digo, cosas inconexas supongo. Intento decir algo como: "Notaréis que este corto tiene un cierto afán didáctico", pero me trabo con la palabra "didáctico". Digo "didácquito", "didáctoqui"...

Luego se me ocurre balbucear algo como: "En realidad este corto está dirigido al público adolescente, y no veo muchos adolescentes aquí". Nadie se ríe. Al contrario, todos me miran con cara de "¿nos está llamando viejos?". Creo que lo mío no es ganar puntos de cara al Premio del Público...

Al fin doy las gracias, suelto el micrófono y me piro. "Lo has hecho muy bien", me dice Maijo. Gracias, Maijo, pero ni de coña.

CORTE A:

22:19 horas.

Maijo me acompaña al restaurante en el que cenaremos los invitados del Festival, pero ella no se queda a cenar. Nos despedimos por si al día siguiente no volvemos a vernos. "Odio las despedidas", me dice. Intercambiamos correos. Le doy la dirección de este diario. "¿Es una bitácora?", me pregunta. "Bueno, algo así", respondo. Y nos despedimos tres o cuatro veces...

CORTE A:

23:57 horas.

Tras dar nuevas muestras de asocialidad y pasar de tomar copas con los del Festival en no sé qué pub, estoy de nuevo en mi suite con jacuzzi. Hablo con Cucún por teléfono. "Me has cortado el rollo con tu llamada", me cuenta. Y es que Cuc está viendo "Las horas". "¿Por dónde va la peli?", le pregunto. "Pues el tío con SIDA acaba de tirarse por la ventana", contesta.

Me pregunto si mi caída desde una ventana del quinto piso del Hotel Maisonnave resultaría tan estética como la de Ed Harris en "Las horas", pero luego decido que un suicidio en Pamplona carece de todo glamour cinematográfico.

CORTE A:

Martes 4 de octubre.

9:55 horas.

Bajo a la recepción del hotel y allí está... ¡Maijo! Nuestras despedidas de anoche han perdido vigencia. Le doy una copia en DVD de "Vuelco". Me piro del hotel, seguro de que volveremos a vernos a lo largo de la mañana.

CORTE A:

10:43 horas.

"Globos" se proyecta de nuevo, esta vez ante cuatrocientos o quinientos adolescentes, dentro de la sección paralela "Educatif". Chicos y chicas se descojonan bastante durante el visionado. Parece que viven el corto, que se identifican con ciertos momentos. En el tramo final, sin embargo, guardan silencio.



Tras la proyección, Idoia, encargada de la sección "Educatif", me presenta ante la masa de púberes. También están allí un sexólogo, Floren, y una experta en drogodependencia juvenil, Mariví. Floren y Mariví comentan distintos aspectos de "Globos", animando a los chicos a hacer preguntas... Ninguno se anima. Todos se cortan.

Una señora que debe de ser profesora dice algo entonces: que le parece que el corto está muy logrado y que lo que plantea es muy realista, pero le sorprende que lo hayamos dirigido tres chicos, tanto que me pregunta si a la hora de escribir el guión conté con el asesoramiento de alguna mujer... Ya estamos, a vueltas con mis lados femeninos. Mariví corrobora esto después; según ella, el corto está contado desde una perspectiva muy femenina. Supongo que lo dicen porque, en la historia, Azucena es la víctima y "Chispa", el capullo.

Una jovencísima espectadora se anima a hacer un comentario al fin. "A mí me parece que el corto es muy real, porque la vida es así. Los chicos te prometen de todo y luego si te he visto, no me acuerdo", expone la desencantada joven.

CORTE A:

13:02 horas.

Vuelvo con Maijo al hotel. Pido un taxi para regresar a la estación de trenes. Maijo y yo nos despedimos otra vez. "Hasta pronto", me dice ella.

CORTE A:

14:55 hotas.

Eneko me ha hecho compañía durante un rato de espera en la estación, y ahora estoy de nuevo en el tren, de vuelta a Madrid. La peli que emiten los monitores en este trayecto es "Todo lo demás", de Woody Allen. Reveo algunos de mis trozos favoritos mientras echo un vistazo a unos folletos que me dio Floren y que edita la asociación en la que él trabaja, Hegoak, con información para jóvenes sobre drogas, sexualidad...

Me llama la atención el progresismo de un folleto sobre cocaína. A pesar de que se explican con todo lujo de detalles los múltiples peligros que conlleva la consumición de tal droga, el folleto asume que muchos jóvenes deciden meterse coca igualmente, así que las últimas páginas informan sobre cómo hacerlo de la mejor manera. A saber:

-Pica bien la raya y alterna las fosas.
-No compartas los rulos.
-No utilices tarjetas o carnés de valor para hacer las rayas, por si los extraviases en el baño o donde sea.

Y me aburro. Y pienso en Azucena, la protagonista de "Globos", que está a punto de dar a luz una niña que se llamará Lucía. Y me acuerdo también de los múltiples libros empezados por Maijo. Y aventuro los posibles títulos de algunos de ellos...

FUNDIDO A NEGRO