|
|
27 Septiembre 2005
59. Crítica de un desconocido. INT./NOCHE

Copio a continuación parte de una crítica que ha hecho de "Vuelco" un usuario del foro de cortometrajes de Cinépatas. Su nick es "El que soy" y yo no tengo ni idea de quién diablos es, pero igualmente agradezco mucho sus palabras.
Esto es parte de lo que "El que soy" dice, y lo reproduzco tal y como él escribe, con extraños saltos de línea, partes en negrita, otras en cursiva...
---
Vuelco, del veterano Roberto
Pérez Toledo, es un soplo de aire
limpio para el sucio programa
de festejo, es cine diáfano y
noble, sin aras de polución,
es poesía en estado puro,
es dialéctica reconfortante.
Toledo es humilde,
sencillo, directo,
sentimental, humano
y, para nada,
empalagoso
(fama del todo
gratuita, por
lo que veo).
El protagonista,
es un chico sano
y con todas las armas
para comunicarse,
pero no lo hace,
no se expresa a no ser
que esté absolutamente
solo, y aunque vaya en bicicleta...
El antagonista
(digamoslo así)
es una chica enferma
(digámoslo asá),
una señorita privada
de voz y oído, que juega
con desventaja, pero que se
expresa y exterioriza desbordándose,
no hace falta tener
buenas cartas para ir a por
el órdago.
Preciosa paradoja
de punto de partida.
El encuentro de los dos
es puro lirismo.
Una despedida seguramente
eterna en la que nuestra
"antagonista" dice todo lo
que piensa y en la que nuestro
protagonista piensa mucho más
de lo que dice.
Un grito a una espalda sorda,
un plano cenital que deja a nuestro
hombre solo con su sombra y un futuro
desolador sin posibilidad de esperanza.
¿Ñoño? Aquí hay más de uno que
no se ha enterao...
Todo este gran estímulo servido
con una perfecta cámara cuasi-invisible
pero voyeur, unos encuadres con oficio,
una fotografía naturalista perfectamente
entonada, un sonido deslumbrantemente
cercano, una localización clara y concisa
allá donde los descampados cruzan sus caminos,
una música algo redundante y empalagosa,
SÍ, pero sinfónica y adecuada,
un trabajo de peluquería, maquillaje
y vestuario deslumbrante, de esos que se funden
con la narración y el paraje
y una producción impecable
que sabe hasta dónde puede llegar
y lo adecúa a su historia, para que ésta
nunca quede carente,
simplemente a tono.
El montaje subraya coherentemente
todo el conjunto y Nacho Aldeguer y
Paloma Soroa cumplen como deben,
pese a que el primero sea demasiado
átono en su off y la segunda haga demasiado
de sí misma..., mal menor ya que parece
que Toledo sabía todo esto y lo vuelve
a usar para su hermoso Vuelco.
---
Gracias, desconocido.
FUNDIDO A NEGRO
|
|