17 Agosto 2005

42. Casualidades cósmicas. EXT./DÍA



El otro día se me ocurrió enviar un mensaje al móvil de Zaida. Hacía un montón que no sabía de ella y quise preguntarle por su cuenta de correo electrónico actual para darle un poco la lata vía e-mail. He medio escrito un guión que me gustaría que ella protagonizara pero no quiero marearla hasta que tenga claro si el corto se hará o no.

Zaida es mítica; es una tía encantadora, muy inteligente y divertida. Y no es actriz ni creo que quiera serlo. Quizás precisamente por eso su actuación en "Lluvia" resultó tan natural, despreocupada y espontánea. Durante los cuatro años que compartimos en la facultad de Ciencias de la Información, en Salamanca, le di enormemente la brasa con lo de que algún día haríamos un corto y que ella actuaría en él. Y Zaida me respondía siempre con cariño, aunque a ratos con expresión de "sí, niño plasta, sigue soñando y déjame en paz, que llego tarde a clase".

Cuando, poco después de graduarnos, la llamé para que interpretara a Verónica en "Lluvia", creo que se lo tomó un poco a guasa y que finalmente accedió a hacerlo para que yo dejara de incordiarla de una vez, pero, en cuanto empezamos a ensayar (bueno, lo cierto es que sólo ensayamos un día), me di cuenta de que mi intuición no había fallado en absoluto y de que ella era perfecta para el personaje. Curiosamente, su química con Pablo, su compañero de diálogo y de secuencia, también funcionó de maravilla, y mucha gente recuerda con especial énfasis esa parte del corto que ambos protagonizan.

En el mensaje que le mandé hace unos días, le decía a Zaida que estoy dispuesto a darle de nuevo la brasa para repescarla pronto como actriz. Y ella me contestó a los pocos minutos que la idea le parece "genial". "Qué fuerte, hoy he estado pensando en ti, ¿casualidades cósmicas?", me escribió después del segundo mensaje que le envié yo. Tiene razón Zaida; es curioso y escalofriante eso que pasa a veces: pensar en un amigo al que hace tiempo que no ves y que de pronto tu teléfono suene y ese amigo dé señales de vida. Nunca sabremos por qué ocurre, pero ocurre...

Zaida trabaja en "Aquí hay tomate" desde que comenzó el programa. En un principio, fue de las reporteras que aparecían delante de la cámara, a la caza y captura de Pantojas, Carminas, Aídas y otros sujetos de indudable interés general. Y a mí me hacía mucha gracia verla entrevistar a famosillos de baja estofa mientras ponía su genuina e irónica cara de "¿pero qué me estás contando?" y aguantaba el chaparrón de trolas delirantes que le soltaban.

Me acuerdo sobre todo de una vez que entrevistó a un tipo impresentable que aseguraba haberse liado con Alberto de Mónaco y que conservaba unos calzoncillos con su semen. O de una vez que se montó un pollo en la fachada de un restaurante de Julián Muñoz en Marbella y a la pobre Zaida casi la zurran... ¡Qué grandes momentos! ¡Historia viva de la televisión moderna! Poco después, ella decidió apartarse de la palestra tomatera y dedicarse a tareas de producción, redacción y locución en el programa, donde es habitual escuchar su voz en uno o dos vídeos al día.

Debe de ser cosa de las mismas casualidades cósmicas de las que me habló la propia Zaida, porque, horas después de este intercambio de mensajes entre ella y yo, Aitor me escribió un e-mail en el que, entre otros asuntos, me preguntaba por Zaida... "Recuerdo que cuando vi tu corto me quedé muy impresionado con esa chica, me apunté el nombre y me propuse saber más de ella. Luego, al poco, empezó el Tomate y ahí estaba ella de reportera. Y no sabía si era una actriz que estaba en la tele o es que era una joven periodista que hacía de actriz amateur", me dice Aitor en el correo (tío, yo transcribo tus mails y ni te pido permiso; ya sé que soy lo peor, me estoy ganando a pulso que nadie me escriba ni me cuente nada).

En cualquier caso, estas palabras de Aitor corroboran mi antigua sospecha de que Zaida debe regresar al cine con carácter de urgencia. El guión que le he escrito se titula "Brecha" y es una pequeña historia estúpida sobre pupas, cicatrices, heridas profundas y otros males del alma, con un personaje femenino y dos masculinos.



Y también se me ha ocurrido otra idea... En "Lluvia", Pablo y Zaida interpretan a dos jóvenes con apenas veinte años recién cumplidos. Y Pablo pregunta a Zaida: "¿Cómo te imaginas dentro de diez años?", y ella, apabullada, responde: "No sé, creo que ya me resulta demasiado complicado vivir el presente. ¿Cómo te imaginas tú?", y Pablo, ni corto ni perezoso, contesta: "Creo que desde que empecé a pensar en mi vida en serio, siempre he tenido muy claro que lo mío es el matrimonio. Me imagino a mí mismo con un buen trabajo, casa propia, un bonito perro, una esposa maravillosa y varios hijos, no menos de tres".

De momento sólo han pasado cinco años desde aquel encuentro y, vale, ya sé que estoy demasiado influido por mi fascinación hacia una peli como "Antes del atardecer", pero no deja de resultar interesante imaginar cómo viven estos dos personajes a día de hoy, cinco años antes de que se cumpla ese terrible plazo en el que se supone que debes labrarte un futuro estable, maduro y responsable. A mí me faltan tres años para llegar a los treinta y aún voy de culo...

Alguien me está suplantando...

Cambio de tema o me deprimiré (más). Lo que no ha sido una casualidad cósmica es la espeluznante foto que me llegó anoche a mi correo electrónico. Aquí va:



Menos mal que la foto no llegó desde un correo anónimo, porque, de ser así, me habría cagado por la pata abajo. La bromita es obra de Nacho, que, a raíz de lo narrado en la secuencia 40, decidió volver al Starbucks Coffee y utilizar mi nombre a la hora de pedir su frappuccino... Punto para Nachete. Realmente ingenioso.

Por cierto, para calentar motores, abajo, y antes de que lo publiquen todas las revistas de cine, podéis ver un prometedor fotograma de "Otros días vendrán", la película dirigida por Eduard Cortés y en la que Nacho comparte reparto con Cecilia Roth, Antonio Resines y Fernando Guillén. Se estrenará el 7 de octubre, así que todos al cine y a cruzar los dedos a ver si hay suerte y a Nacho lo nominan al Goya de Actor Revelación. Estaría guay. Y viendo lo cachas que está el niño, no sé cómo no se me ocurrio ponerle una estilosa camiseta de rejilla en "Vuelco". Ja.



Por lo demás, corren días apáticos en Madrid. Es agosto, no queda nadie en la ciudad e incluso Froid se pira a Benidorm... Sin comentarios, aunque podría hacer alguno, ya que Froid pasa de leer esta web y no habrá represalias. "Sólo escribes mierda pedante, y la mierda pedante huele mucho peor que la mierda normal", responde el muy capullo cuando le pido que lea algo que he escrito en esta página.

En fin, al menos Benidorm es un lugar lejos de esta insulsa rutina, porque yo debo ser de los pocos pringados que, a estas alturas del mes, se pasan el día currando delante del ordenador y con el ventilador al lado. Suerte que tengo a Cucún y que intercambiamos míticas e internautas conversaciones nocturnas, mientras él se empeña en buscar tildes mal colocadas en este diario (je). Los dos dormimos de día y, mayormente, vivimos de noche, así que compartimos horarios locos en nuestro agosto al revés. Ya os contaré la increíble y preocupante teoría del quinto beso, que ha monopolizado nuestras recientes charlas...

Y acabo por hoy mientras escucho la excelente versión doméstica que ha hecho Cucún, con su voz y su guitarra, de "Green eyes", de Coldplay, un grupo que de repente aparece por doquier en mi vida. Qué le vamos a hacer... Dejemos que suene la canción:

Honey you are a rock
Upon which I stand
And I come here to talk
I hope you understand

That green eyes
Yeah the spotlight shines upon you
And how could anybody deny you
I came here with a load
And it feels so much lighter
Now I met you
And honey you should know
That I could never go on without you

Green eyes...


FUNDIDO A NEGRO