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11 Abril 2010
635. El enemigo interior. INT./NOCHE

Cuánto han crecido Félix Sabroso y Dunia Ayaso como cineastas desde aquella encantadoramente petarda "Perdona, bonita, pero Lucas me quería a mí". El pasado 9 de abril llegaba a los cines su último trabajo, el mejor y más maduro de la carrera de este tándem de directores canarios: "La isla interior", que coproduce La Mirada, la productora de mi vida, gracias a la cual materializaré mi primer largometraje.
Durante estos últimos años y a través de lo que Ana me ha ido contando, he sido testigo directo de la costosa gestación de "La isla interior", que ha tardado casi un lustro en llegar a buen puerto, así que ver al fin la peli terminada y proyectada en la pantalla gigante del cine Capitol en la noche de su estreno fue un subidón, como si a mí también me fuera algo en ello. Para empezar, porque sus títulos de crédito están llenos de nombres que conozco y aprecio, delante y detrás de las cámaras. Disfruté de la fotografía de Mengue, de la desasogante música de Lucas, de Gara y Paola en breves pero lucidos personajes...
Y luego está "La isla interior" en sí misma, como películón ambicioso y valiente que sale airoso de los muchos riesgos que corre. Sabroso y Ayaso se la juegan con una historia cuyo tono se les podía haber ido de las manos con facilidad. Pero no, su pulso es firme y ejemplar a la hora de presentarnos a la tremenda familia protagonista, con padre esquizofrénico (un comedido Celso Bugallo) y madre castrante (estupenda Geraldine Chaplin) que han criado a tres hijos enfrentados a la sombra genética de la locura. Son los tres hermanos (Candela Peña, Alberto San Juan y Cristina Marcos) los que brillan verdaderamente, perturbando al espectador que no sabe si reír o llorar ante lo que está viendo. Hasta que al final no queda más remedio que echarnos las manos a la cabeza por lo desgarrador que resulta todo, por lo triste, por lo asfixiante.
"Vengo de una familia en la que cada miembro dañaba a los demás; luego, arrepentidos, cada uno se dañaba a sí mismo": ésta es la frase del escritor mexicano Carlos Fuentes que inspiró a Sabroso y Ayaso como semilla para su guión. De esto va precisamente "La isla interior" en su esencia: nuestro peor y más aterrador enemigo está dentro de nosotros mismos. Si no la habéis visto aún, corred al cine más cercano donde la proyecten.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-¡Urtain!
-Ensayando "Brecha".
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