|
|
23 Julio 2005
35. Los restos del naufragio. INT./DÍA

A veces me siento especialmente inepto como director. "Bailad para mí" contó con un equipo técnico de cuatro personas: Carlos como cámara, Emilio como microfonista, Juan Carlos como director de fotografía y Píter ayudando en algunas movidas de producción y con el catering. En una coyuntura así de precaria, propia de mi inconsciente desequilibrio mental, me veo obligado a multiemplearme como productor, ayudante de dirección, director de arte, script, encargado de vestuario y yo qué sé cuántas cosas más.
Con la cabeza como un bombo, es más que fácil que se me vaya la pinza a la mínima, que mis despistes sean constantes y que, finalmente, en el proceso de montaje me tope con mil y una desagradables sorpresas. En "Bailad para mí", mi casa se convirtió en la casa de Leo, uno de los seis protagonistas del corto, interpretado por Luis de manera estremecedora. Grabamos secuencias en la sala de estar, en el baño y en la cocina, pero, desbordado por las circunstancias, apenas modifiqué nada de la (escasa y muy tosca) decoración de mi piso.
Víctima de mi caos multitarea, durante la grabación pasé por alto varios detalles con los que ahora no sé si reír o llorar. Uno de los que, en el fondo, más gracia me hacen es el que aparece en la imagen de arriba, perteneciente a una breve y supuestamente dramática secuencia que transcurre en el cuarto de baño y en la que Leo delira y cree ver a su madre en el rostro de Lola, interpretada por Rous. Fijaos en la esquina superior derecha del plano y veréis... ¡ese bonito bote de champú Revlon Flex! Claro, nada como el Revlon Flex para que Leo se lave cada día su abundante cabello...
El champú de la discordia
No, hijos, no, Revlon no me ha dado pasta para que promocione a la fuerza sus productos, así que sólo me queda preguntarme: ¿qué diablos hace ese champú ahí? No tengo ni idea, ni sé por qué no me fijé en él en su momento... Esta secuencia se grabó al final de la segunda y última jornada de rodaje, ya con muchas horas de cansancio en el cuerpo y con unas terribles ganas de terminar de una vez con la pesadilla... Pero lo peor es que no sé de quién es ese bote Revlon Flex, ni quién lo dejó ahí ni dónde está ahora, un año después. Yo puedo asegurar que nunca lo compraría (no por nada, compro marcas menos pijas) y que jamás lo he usado, pero sospecho firmemente que este estropicio argumental de "Bailad para mí" tiene una única culpable: Sumaya.
Cuando Sumaya se piró de mi casa a primera hora de una oscura mañana, con pierna derecha escayolada y todo, abandonó tras de sí diversos rastros de su presencia. Durante semanas encontré aquí y allá objetos pertenecientes a ella: comida que dejó en el frigorífico (repulsivas frutas y verduras con las que se empeñaba en impartirme lecciones diarias de nutrición y que, por supuesto, acabaron pudriéndose), un discman averiado (cuánta metáfora), elásticos de hacer coletas y, cómo no, infinitos pelos suyos desperdigados por la bañera, en el interior de revistas... Así que no hay duda: el bote de Revlon es otro resto del trágico naufragio, un claro boicot de Sumaya, conocedora de mi predilección por las secuencias grabadas en bañeras y dispuesta, por tanto, a extender el virus de su ausencia a lo largo y ancho de los fotogramas de mis cortometrajes...

Sumaya tenía que habérmelo advertido en su sms de despedida, ése que acababa con su ya mítico y lapidario consejo: "Despierta, desubicado". ¿Desubicado yo? Hay que ver lo que se inventa la gente... En fin, que si fuera una tía verdaderamente legal, en el mensaje tenía que haber escrito: "Despierta, desubicado. Y cuidado con el Revlon Flex que he dejado en la bañera, porque, a poco que te despistes, aparecerá en tu próximo corto y te joderá el plano".
Grecia en Vallecas o el mar de Madrid
Con bote de Revlon y todo, el pasado martes los seis actores de "Bailad para mí" (Ale, Rous, Iñaki, Luis, María Tasende y Bernardo) y yo vimos el corto en mi casa. También nos acompañó un acoplado: Jose, el chico de María. Como adelanté brevemente en la actualización anterior, nos reímos a gusto con el corto. A pesar del evidente dramatismo que intenta transmitir el noventa por ciento de los planos, es normal que a nosotros nos cueste enormemente ver la historia desde fuera y olvidar el buen rollo que reinó en la grabación, el cachondeo de las tomas falsas y el desastroso modo en que se materializaron algunas de las secuencias. En un segundo visionado, nos calmamos un poco, y creo que los actores fueron sinceros cuando se manifestaron orgullosos del resultado final de nuestro dramón de andar por casa.
Después, a eso de las doce de la noche, Rous, Ale, Jose, María, Luis y yo buscamos algún lugar cerca de mi casa para tomar algo. Acabamos en una extraña y poco estética terraza en los alrededores del Puente de Vallecas. Compartí un pringoso sandwich con Ale ("esta terraza sólo me sugiere... cosas con salsa rosa", dijo Ale tras tocar la pegajosa carta del menú), y María nos obsequió con algunas de sus habituales y trascendentales frases, como la siguiente: "No parece que estemos en Madrid, y menos en Vallecas; esto parece Grecia". ¿Mande? Esta frase casi supera a la que María pronunció el día en que la conocí en un poco inspirador Burger King: "Si Madrid tuviera mar, estaría en Atocha". Ya que me consta que la Tasende cuenta con una creciente legión de fans, aquí van tres capturas de su apabullante look en "Bailad para mí".

Ahora que lo pienso, ya sé cómo justificar la presencia del Revlon Flex dentro del contexto argumental de "Bailad para mí"... Durante los ensayos, cuando hablamos mucho del guión y de los personajes, acordamos que Willy, el personaje de Ale, es quien ha estado más cerca del terminal Leo; que Willy casi se ha mudado a casa de Leo para cuidarle en la recta final de su enfermedad...
Ya está: el Revlon Flex es de Willy; gracias a Revlon, Willy acondiciona y tonifica su cabello cada día y por eso sale así de monísimo en cada plano. Porque él también lo vale, aunque su mejor amigo esté a punto de estirar la pata. Ale, loco, ¿a que tú, al igual que tu personaje, te lavas tu apantojada melena con Revlon Flex? Di que sí, anda.
Por lo demás, ahora, de repente, no puedo evitar preguntarme si Sumaya seguirá usando Revlon Flex...
FUNDIDO A NEGRO
|
|