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20 Julio 2005
34. Una hora, un euro. EXT./DÍA
Días de obligado silencio... Tras constantes apagones de cuajo, mi portátil decidió descansar en paz el pasado domingo. El lunes por la mañana ingresó en la unidad de cuidados intensivos de un vallecano taller de servicio técnico, donde aún permanece sin síntomas de mejoría. A estas alturas, ya es raro vivir sin internet, pero se me antoja más soportable de lo que imaginaba.
Escribo brevemente desde un cíber cercano a mi casa. Una hora, un euro. En la pared hay un gigantesco mapa de Ecuador. En el ordenador que está a mi lado, un chico con pinta de colombiano chatea con una muchacha a la que ve por webcam. Ella es guapa, de veintitantos años, muy morena de piel y con el pelo largo hasta los hombros. De reojo, percibo que los dos sonríen a menudo. Es evidente que flirtean, pero creo que la joven no está en España. Parece que es de noche en el lugar desde el que ella chatea. Ups, él acaba de darse cuenta de que miro demasiado a la chica de la webcam... Cambio de tema.
En la próxima secuencia (que escribiré, espero, ya desde mi ordenador), contaré mi reencuentro de anoche con los seis actores de "Bailad para mí": Rous, Ale, Luis, Iñaki, María y Bernardo. Vimos el corto todos juntos y nuestro pequeño dramón doméstico se transformó por un rato en una hilarante comedia. Durante el visionado, no pudimos evitar descojonarnos a gusto recordando tomas falsas y el caótico cachondeo imperante durante la grabación del corto hace ya un año.
Me piro. Mi hora se acaba. Creo que el colombiano también se está despidiendo de su chica. De pasada, he leído "mi amor" en su ventana del Messenger. Seguro que ha escrito "Te quiero, mi amor" o algo así. De repente, siento envidia. Yo también quiero escribir "Te quiero, mi amor" en una ventana de Messenger.
Voy a probar a escribirlo aquí: Te quiero, mi amor. Bueno, no es lo mismo, pero también mola... Qué cosas. Con la de veces que he tenido que escuchar que no soy nada romántico...
FUNDIDO A NEGRO
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