10 Julio 2005

32. El nudo en la garganta. EXT./NOCHE



23:44 pm

Estoy con Rubén en una terraza de la Plaza de Olavide. Bebemos algo: yo (para variar) Coca Cola Light, él una clara. Un poco asqueados, comemos unas papas bravas cubiertas de mucha sal. "Nos las ponen tan saladas para que pidamos más bebida", comenta Rubén, que hoy se parece especialmente al John Malkovich de "En la línea de fuego".

CORTE A:
00:52 am

Un helado que chorrea... Ahora nos encontramos en la calle Luchana, junto a una heladería Palazzo. El helado me harta. Me han llenado el vaso con dos bolas realmente consistentes que no se acaban nunca. "Es raro verte fuera de tu barrio", me suelta Rubén, y por un momento me hace pensar en mi tendencia ermitaña de los últimos meses... o de los últimos años.

Esta noche se celebra el cumpleaños de Marta, pero no sé qué hacer. Aunque tengo ganas de felicitarla en persona, no me apetece dejarme engullir por su fiesta de porros y alcohol... Corre un viento fresco que me hace tiritar. De repente, en un diez de julio recién inaugurado, hace frío en el centro de Madrid.

CORTE A:
01:48 am

Le doy un toque a Pablo. Me llama. Me insiste mucho para que nos pasemos por la fiesta de cumpleaños de Marta. "Venid, que se está muy bien, es una fiesta perfecta, sólo hay quince personas", recalca. Le pido que me diga quiénes están, pero no se sabe el nombre de la mayoría...

Accedo a acercarme hasta su casa, pero le anuncio que no subiré y que sólo voy para que me preste el prometido dvd con el capítulo piloto de "Alias", serie de J.J. Abrams por la que ahora, tras mi flipante disfrute con "Lost", siento una enorme curiosidad. Rubén me acompaña hasta la calle Viriato.

CORTE A:
02:22 am

Rubén y yo esperamos en el portal del piso en el que viven Pablo, Marta, María y Belén. Dos chicas mulatas cruzan la calle y casi son atropelladas por un coche que conduce un tipo gordo y cincuentón. El tipo toca la bocina. Una de ellas grita: "¡Es un paso de peatones!" o algo así. El tipo cincuentón responde: "Cállate, negra de mierda". "¡Y tú español hijo de puta!, contraataca la chica. Rubén y yo alucinamos con la actitud del gordo cincuentón. Las chicas mulatas pasan a nuestro lado. "Perdonen ustedes", nos dicen.

Dos minutos después, aparece Pablo en el portal, pero no está solo. Ruy y la cumpleañera Marta también han bajado. Hablamos, bromeamos, grabo con mi cámara... Esto me resulta demasiado familiar. La conversación es como las que Ruy, Pablo, Marta y yo manteníamos hace un montón... Por un instante, parece que no ha pasado el tiempo desde aquel primer año en Madrid.



Marta, Pablo y Ruy insisten para que Rubén y yo subamos a la fiesta. Como soy un chico fácil y sin capacidad alguna de decisión, al final me dejo convencer.

CORTE A:
02:43 am

Pablo no sabe contar. En la fiesta hay más de quince personas, yo diría que casi treinta. Hay mucha gente de la escuela de cine NIC, en la que estudian interpretación Marta y Belén. En los primeros minutos, saludo a unos cuantos que se autopresentan. Casi todos están ya colocados y/o pedos. Al verme con la cámara en la mano, varios me preguntan si he venido para hacer el making of de la fiesta. Pues vale.



Conozco al fin a Mi, me reencuentro con Belén, hablo con un tío que asegura ser de Tenerife pero que no tiene nada de acento canario... Escucho que Marta va diciendo por ahí que cumple veinticinco, no veintisiete. Pobre. Yo me siento igual que ella.

Me topo con María tirada en el sofá, medio sobada, a solas consigo misma. Me cuenta sus planes de verano. "¿Y tú qué vas a hacer, te vas a Lanzarote?", me pregunta. "Ni idea, tengo algún plan, pero creo que todo se irá a la mierda", respondo.



CORTE A:
03:50 am

Rubén y yo estamos ahora en el cuarto de Pablo. A la situación ya delirante y surrealista se unen las canciones de Mercedes Ferrer y Amaral, con las que Pablo se empeña en torturarnos. En una de las paredes de la habitación, colgado con chinchetas, hay un dibujo que hice de Pablo. "Lo guardé porque en el dibujo estoy favorecido", explica él. Por más que lo intento, soy incapaz de recordar cuándo o dónde dibujé esa especie de retrato improvisado...

Ángel se acerca a mí y comienza a hablarme como si nada, como si no hiciera más de dos años que no nos dirigimos la palabra. Yo también hago como si nada. Hablamos de "Globos", de "Vuelco", de "La guerra de los mundos"... "Me alegro de que hayamos retomado el contacto", me dice Ángel después. "Yo nunca he tenido ningún problema contigo, el problema es tuyo, y sé que lo de Irene fue sólo una excusa", añade. Puede.

Y de repente, de pronto, alguien se acuerda de la polla de látex, que sigue escondida en una bolsa gigante, entre la ropa de invierno de Marta. Pablo y Marta rebuscan en la bolsa y, minutos después, la polla de látex reaparece en mi vida. Qué pesadilla. El (por así llamarlo) objeto se convierte por un rato en centro de miradas y comentarios. Todo el mundo quiere tocar la polla de látex. Belén la sostiene un rato entre sus manos, y no puedo evitar que su forma de sostenerla me recuerde a la manera en que los actores galardonados posan con el Oscar. And the polla de látex goes to...

"¿Todos tus amigos son actores o directores o hacen cortos?", me pregunta Rubén. Qué horror. La respuesta es sí.

CORTE A:
05:02 am

La gente comienza a abandonar la fiesta. Han acordado seguir con la juerga en un local de no sé dónde. Yo sólo quiero volver a casa. Me despido de algunos. Desde detrás, alguien me besa en la mejilla, pero no sé quién es.

Creo que María hace ya rato que duerme en su habitación, y Belén también se niega a continuar con la farra en otro lugar. Sólo quiere quedarse en casa y sobar. Le recomiendo que vea la tele un rato, que a estas horas es muy interesante.

Hablo con Belén de las míticas teletiendas nocturnas que emiten en Telecinco o Antena 3. Le digo que a mí me fascina la teletienda que anuncia un artilugio llamado Chef-O-Matic: una especie de cajón blanco en el que metes los ingredientes sin orden ni concierto y que, minutos después, expulsa un delicioso y estético almuerzo. "Para mí la mejor teletienda es la de la cama Restform", comenta Belén. Qué gran verdad. La teletienda de la cama Restform es insuperable.

CORTE A:
05:22 am

Ya en la calle, la gente se desperdiga. Pablo desaparece. Más despedidas... Ruy me abraza dos veces. Me alegro de haberle visto esta noche.

Pido un eurotaxi con el móvil y, mientras llega, informo a Rubén de ciertos datos básicos acerca de mi viciado grupo de amigos: Pablo y Ruy, Ángel e Irene... Rubén no entiende nada. Mejor para él. Es tarde para historias tan obsoletas...

Llega el taxi. Me despido de Rubén pero ni siquiera nos damos la mano. "Ya hablamos esta semana", dice. "Vale", respondo.

Subo al taxi y me fijo en Rubén través de la ventanilla. Está ahí, quieto, en la acera, mirándome. El taxi arranca... Hace tiempo que no me ocurría esto de regresar a casa con un nudo en la garganta.

FUNDIDO A NEGRO