28 Marzo 2009

517. Todo lo que no dije. INT./DÍA



A Elena no le dije que soñé con trabajar con ella desde que la vi en "África", en uno de los cines Atlántida de Arrecife, en Lanzarote, allá por 1996, cuando yo aún ni había cumplido los dieciocho. Tampoco le dije que me encanta el momento de "Lucía y el sexo" en el que ella, tumbada en una cama de hospital, llora mientras habla por teléfono con Najwa, o ese otro momento del corto "Ana y Manuel" en el que su voz en off asegura algo así como que "tener un perro cuando se es joven y no se quiere estar solo es ya un aviso de derrota". Tampoco le conté que su modo de romper con Adam Brody en "Entre mujeres" me resultó muy inspirador en una época concreta de mi vida ("sólo sé que necesito espacio, no sé qué pasará después, quizá con el tiempo, quién sabe, nadie lo sabe"). Es que, en aquella reunión, mi misión era, simplemente, mostrarme como un director muy seguro de mí mismo, convenciendo a Elena de la gran película que vamos a rodar. Y eso intenté, aunque balbuceara y me quedara sin decirle un montón de cosas. Pero claro que vamos a rodar una gran película.

FUNDIDO A NEGRO