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29 Diciembre 2008
489. Atardeceres de fin de año. EXT./DÍA

Mi padre poniéndose un kimono en su primera visita a un restaurante japonés. Paseo familiar por la playa de Matagorda al atardecer. Mi madre proponiéndome que me tiña las canas con el mismo tinte que usa ella, "de color caoba". Una pareja anónima divisada a lo lejos, en la orilla.
Una vez más, Lanzarote cumple su función de bálsamo en mi vida. Aquí el tiempo se estanca y lo preocupante se minimiza, se silencia, se pospone. Es este lugar, que funciona a pleno rendimiento como oasis de incosciencia y escondite perfecto en el que experimentar atisbos de absurda felicidad. Como si aún tuviera dieciocho años y ni una sola cana en el pelo.

Agoto los últimos días de 2008. Agoto mis últimos días en la isla.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-Aquellas pelis largas.
-No es sólo un pepito de ternera.
-Christian con lluvia.
-Feliz resaca.
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