23 Diciembre 2008

486. Ahlaam (Sueños). EXT./NOCHE



Hablé de ello aquí hará un mes.

Continúa la movilización, se recogen firmas en una web expresamente dedicada a ello, se ha creado un grupo en Facebook... No queremos que cierren el cine Víctor de Santa Cruz de Tenerife. No es justo que un cine tan emblemático y necesario quede abandonado a su suerte. Allí la gente lucha y resiste. Hay esperanza.

El próximo domingo día 28 de diciembre tendrá lugar la última proyección prevista en el Víctor. Se proyectará "Ahlaam (Sueños)", de Mohamed Al-Daradji, cuyo eslogan es "cuando soñar es la única salida". La peli cuenta una historia de iraquíes atrapados en un hospital durante el régimen de Saddam Hussein, pero su título y su eslogan son perfectamente aplicables a lo que ocurrirá el domingo. De soñar irá la cosa.

Esta mañana se celebró también una rueda de prensa en la que participaron varios cortometrajistas canarios para dar a conocer la situación a los medios. Me pidieron que enviara un vídeo mostrando mi apoyo, pero yo esquivé lo de mostrar mi jeta parlante y opté por mandar un texto por escrito que han leído durante la rueda de prensa.

Suerte a los que luchan y resisten en Tenerife, en la puerta misma del Víctor. Aquí va lo que escribí:

Soy uno de los tantos cortometrajistas canarios que ha mostrado varias de sus obras por primera vez en público en el cine Víctor. Recuerdo, por ejemplo, la noche del estreno de mi corto "Vuelco", con la sala a rebosar y mis nervios a flor de piel. Esa noche, la pantalla del cine Víctor me supo a gloria, a triunfo. Desde entonces, asocio el Víctor con veladas memorables, con metas logradas, con público cálido y amante del séptimo arte en todas sus versiones. Es el lugar en el que me gustaría estrenar también mi primer largometraje. Porque se trata de un cine que en los últimos años ha entremezclado en su programación los clásicos más incontestables con las semillas cinematográficas más modestas. Así de generosa es la pantalla del Víctor, desde su veteranía sabia que no distingue entre cine grande y cine pequeño, que nos trata a todos los directores con el mismo respeto. Este respeto es el que ahora le debemos. A los lugares míticos, con tanta historia colgada de sus paredes, hay que tratarlos con mimo y cariño, hay que rendirles pleitesía, hay que permitirles continuar forjando su leyenda, por encima de cuestiones lógicas o de unos euros de más o de menos. Desde Lanzarote, donde estoy pasando estos días navideños, les hago llegar mi apoyo y me uno al grito colectivo:

¡NO AL CIERRE DEL CINE VÍCTOR!


FUNDIDO A NEGRO