30 Noviembre 2008

477. Hablando para la ONCE. INT./DÍA



La cita de Paul Virilio estaba escrita en una de las paredes del complejo El águila durante la II Bienal de Arte Contemporáneo organizada por Fundación ONCE. Mi nombre estaba escrito en otra de las paredes, porque, dentro de esta Bienal, participé en una mesa redonda bajo el lema "Profesionalización del cine en personas con discapacidad". Hará mes y medio ya de esto. Casi se me había olvidado.

Un par de días antes, la Bienal había proyectado "Vuelco", como corto telonero de "La vida secreta de las palabras", de Isabel Coixet. Y en la mesa redonda, hablé un poco de lo de siempre en estos casos: mi experiencia como director ensillado, la presencia de la gente con discapacidad en el cine y blablablá... El debate estuvo bien moderado por el periodista Juan Antonio Ledesma, pero lástima que por allí no apareciera ni el Tato para escuchar lo que dijimos. De cara a soportar mi pavor escénico, mejor que hubiera escaso público en el patio de butacas, pero me temo que las actividades de la Bienal fueron menos promocionadas que una peli de Manoel de Oliveira. Por no tener, la programación de la Bienal no tenía ni página web... o yo no la encontré.

En el fondo, o no tan en el fondo, supongo, también me rebotaba un poco estar allí, prestando mi presencia y cediendo los derechos gratuitos de exhibición de "Vuelco" a una organización, la ONCE, que ahora bien que me pide el corto para sus cosas (sin pagar por su proyección, claro), pero no le prestó ningún apoyo cuando era un simple proyecto en busca de financiación.

La ONCE convocaba hace unos años (no sé si lo sigue haciendo) los llamados Premios Tiflos de Cortometraje, con los que ayudaban (2.500 euros, creo que daban) a la producción de una decena de cortos. En las bases, podía leerse bien clarito algo así como "se valorará muy especialmente que los proyectos integren a personas con discapacidad en cualquiera de las áreas técnicas o artísticas del equipo". Cláusula muy propia de la más absoluta discriminación positiva, pero no podía desaprovecharla.

Pues bien, presenté el guión de "Vuelco" a estos premios. Llevé la documentación, recuerdo, a la sede que la ONCE tiene en la calle Prado. La cosa empezó a ser un poco de risa cuando ni siquiera pude entrar al edificio, pues, según me dijo el segurita, el ascensor para acceder estaba roto desde hacía tiempo... Ja. Paradojas de la vida: las barreras de la ONCE. Tras pedírselo al segurita, del edificio salió una secretaria, o algo así, que me recogió la documentación y me largó en diez segundos.

Todo para que "Vuelco", finalmente, no fuera uno de los diez premiados en los dichosos Tiflos (ya me diréis con cuántos proyectos dirigidos por un tipo en silla de ruedas y protagonizados por una actriz sorda pude competir en la convocatoria), sí logrando luego el apoyo de la Comunidad de Madrid, el Gobierno de Canarias, Televisión Canaria, SINPROMI, etc. Más paradojas de la vida.

En fin.

Bueno, ahora por hablar y quejarme, fijo que, cuando mi carrera cinematográfica esté acabada, acabaré vendiendo cupones de la ONCE para sobrevivir.

FUNDIDO A NEGRO

Y en el spin off...

-Las luces.
-Sam según Míriam.
-La foto con Rosenvinge.