22 Noviembre 2008

474. Acerca de un cine mítico. INT./NOCHE



Me llegan inquietos ecos canarios.

Me cuentan que el cine Víctor, el mismo en el que se vio "Vuelco" en público y en pantalla grande por primera vez (arriba, una foto de esa noche), está a punto de cerrar sus puertas rumbo a un futuro incierto.

Rehabilitado por el cabildo de Tenerife y gestionado por esta institución desde hace unos cuantos años, el cine Víctor, el último cine "de los de antes" que queda en toda la isla, ha venido albergando hasta ahora la exquisita programación de la Filmoteca Canaria (que yo sepa, la única posibilidad de ver cine distinto y en versión original en tierras chicharreras) y también, y es aquí donde me toca de cerca, un montón de estrenos de cortometrajes.

Para nosotros los cortometrajistas, ha resultado una sala de ensueño, ¡con sus ochocientas una butacas!, a la hora de mostrar nuestros trabajos públicamente en Tenerife. Recuerdo la impresión de contemplar el cine casi repleto en el estreno de "Vuelco"... Y "Nuestro propio cielo" también se proyectó sobre su pantalla hace sólo unos meses. Hasta me había acostumbrado a esa entrada lateral por la que yo debía acceder para evitar los escalones de la fachada.

Pero ahora el cabildo de Tenerife ha decidido que no renovará el contrato de alquiler que mantiene con los dueños del Víctor y que expira el próximo 31 de diciembre. Cristóbal de la Rosa, director insular de cultura de este cabildo, ha afirmado que la obligación de una institución pública es "buscar la mayor eficiencia con el menor gasto posible", y que por eso trasladará las proyecciones de la Filmoteca a un auditorio de casi doscientas butacas en el recién inaugurado Espacio de las Artes (TEA). ¿Y qué pasará con los futuros estrenos de cortometrajes?, pregunto...

Parece que la media de público que asiste a las proyecciones habituales del cine Víctor es de unas ochenta personas, lo que hace difícilmente justificable que el cabildo siga pagando el alquiler de una sala con un aforo diez veces mayor. Vale, pero qué pena, qué frustración. Se impone, como tantas veces, lo pragmático sobre lo deseable, lo económico sobre lo entrañable, lo conveniente sobre lo emocional, lo lógico sobre lo mágico.

Y lo peor es que cuando el cabildo abandone el Víctor a su suerte a finales de año, peliagudo futuro se le presenta a un cine tan mítico e histórico. ¿Qué harán sus dueños con él? Teniendo en cuenta lo bien situado que está en el centro de Santa Cruz: ¿venderlo para que lo demuelan y construyan en su lugar un H&M o similar? Escalofríos de sólo pensarlo...

Sé que hay gente movilizándose en Tenerife para evitar este cierre anunciado. Sé que algunos están dispuestos a acudir a todas las proyecciones que tengan lugar en el cine hasta el 31 de diciembre para reivindicar su continuidad. Ojalá sirva de algo.

Desde aquí, permitiéndome creer en lo posible de las utopías, me uno al grito colectivo:

¡NO AL CIERRE DEL CINE VÍCTOR!

FUNDIDO A NEGRO



Y en el spin off...

-Ideas con Pablo.
-Jesús, que yo haga siempre lo que tú quieras.
-El arte de vomitar.
-De nuevo en la calle Fleet.
-La cara triste.
-Veinticuatro galletas.