20 Septiembre 2008

456. Bicis al final del verano. EXT./DÍA



"Vuelco", durante su tiempo de vida, ha sido seleccionado en más de setenta festivales dentro y fuera de España. Eso sí, ninguno como Bicine, Festival de Cine por la Movilidad Sostenible, que este año ha celebrado su tercera edición en Valencia: un festival dedicado de lleno a las bicicletas en el cine, con el fin de promover socialmente la movilidad sostenible. Curiosísima iniciativa. A Valencia me invitaron, y allá me fui con Batboy, para hablar del uso de las bicicletas en "Vuelco"... Bueno, digamos que intenté hablar sobre eso.

Así, el jueves pasado, en el colegio mayor Lluís Vives, proyectaron "Vuelco" y luego su making of. Y participé en una mesa redonda junto a Antonia del Rey, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Valencia, moderados ella y yo por Belén Calahorro.

Antonia realizó un breve pero lúcido estudio sobre el uso de las bicicletas a lo largo de la historia del cine (mientras proyectaban imágenes de pelis con bicis, de "Día de fiesta", de Jacques Tati, a la reciente "21: Black jack", pasando por mi venerada "E.T. el extraterrestre"); yo, por mi parte, simplemente intenté responder a la pregunta: "Roberto, ¿por qué decidiste incluir bicicletas en 'Vuelco'?".

Respondí que me gustaría tener alguna razón de peso para explicar la presencia de las bicis en el cortometraje, pero que realmente siempre estuvieron ahí, desde el germen de la idea que dio lugar al guión. Entre mis balbuceos habituales, añadí que supongo que, inconscientemente, la bicicleta es el medio de transporte más limpio e inocente que se me ocurrió de cara a unir y luego separar a los personajes. Y después me saqué de la manga que, al principio del corto, cuando se ve a Nacho intentando conducir su bici sin colocar sus manos en los manillares, sí que usé la bicicleta como metáfora de los equilibrios que uno debe hacer cuando se enfrenta a las penurias del asfixiante amor... y siente que se tambalea cada dos por tres. Me lucí, vaya. Desesperado, concluí que a lo mejor todo es más sencillo y "Vuelco" es simplemente un plagio inconfeso de la cabecera de "Verano azul".

Gracias a Empar y a Stefan por invitarme a Bicine. Larga vida al festival. Y en Valencia, de paso, nos dio tiempo a visitar la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la playa de la Malvarrosa, el Gulliver gigante, las terracitas del centro... Y hasta compré de regalo a mi mami un imán con forma de paella. Ya me vale.



Volvimos a Madrid en un vagón de tren en el que también viajaba Paco Valladares. Escuchamos a Paco hablar por teléfono con alguien a quien comentaba el caché ganado en el último programa en el que le han entrevistado: dos mil euros. Segundos después, me aterró percatarme de que echo de menos aquellos teatrillos matrimoniales de Valladares y María Teresa Campos...

El resto del viaje en tren, para evitar esta y otra clase de pensamientos turbadores, escuché canciones de Facto Delafé y las flores azules, leí en un periódico que Katie Holmes va a representar una obra de Arthur Miller en Broadway e incluso volví a ver fragmentos de la peli horrible que ponían en los monitores, la grotesca "27 vestidos". Pero, por más que me esforcé, no conseguí apenas un resquicio de paz mental.

Y en ésas sigo: haciendo equilibrios para no tambalearme cada dos por tres.

FUNDIDO A NEGRO

Y en el spin off...

-Uno de los planos.
-Cena entre nicks.
-Promesa a Torrico.