|
|
10 Septiembre 2008
453. En diez recuerdos. EXT./DÍA

Han pasado algunos días desde el fin de semana. Esto es parte de lo que recuerdo de las dos intensas jornadas en las que materializamos en imágenes el guión de "Pajaritos":
1. La jodida lluvia. Sábado, ocho y pico de la mañana. Voy en el coche con Batboy y Tole, rumbo al chalé de Chico Lee, donde grabaremos "Pajaritos", un corto que transcurre, en un noventa por ciento, en una localización exterior: el jardín con piscina del chalé. Las previsiones climatológicas se han cumplido, y llueve, el cielo está encapotado, ¿quién lo desencapotará? Son gotas finas, pero así no podemos grabar. Trago saliva. Recogemos a Lucía y luego a Ale. Bromeamos con el clima, mis ojos no se apartan de las gotas que cubren las lunas del coche. "Vaya día de verano, ¿no?", comenta Ale. Nos reímos por no llorar. Recibo en mi móvil un mensaje de ánimo de Carl, que me dice que seguro que en Boadilla hay microclima, que no me preocupe. Por el camino, Chico Lee también me llama. "¿Tú has visto el día que hace?", me pregunta Lee. "Sí, lo he visto, pero vamos hacia tu casa igualmente", le respondo. "El cielo se despejará dentro de un rato", vaticina Batboy con firmeza. Quiero creerle. Debo creerle.
2. Los cortacéspedes. Las once y media de la mañana del sábado. Efectivamente, el cielo se ha despejado... más o menos. Luce el sol, aunque las nubes lo cubren cada dos por tres. He decidido comenzar a grabar a marchas forzadas, con la primera secuencia, un diálogo entre Sam y Lucía sentados en el borde de la piscina. Pero se suceden otros desafortunados imprevistos: el monitor que hemos alquilado no funciona (usamos finalmente uno de los televisores del chalé), los perros de Lee no paran de ladrar y, lo peor, a todos los vecinos les ha dado por cortar el césped simultáneamente. Cosa lógica un sábado por la mañana, pero ni siquiera se nos había ocurrido que podría pasar. El sonido de los cortacéspedes se cuela inevitablemente en nuestro micrófono. Una pesadilla. Rachel pide amablemente a uno de los vecinos que pare un rato de cortar hierba, pero cuando parece que tenemos silencio y podemos grabar, comienza a sonar otro cortacésped en otro chalé colindante que ni siquiera sabemos ubicar. Y luego otro... Bah, madre, qué desastre.
3. Penquito. El pájaro disecado (creo que está disecado, pero no lo sé a ciencia cierta; huele raro, eso sí, a producto químico) que nos ha prestado Dani, bautizado como Penquito, flota en el agua de la piscina. Menos mal que no se hunde. Penquito, por tanto, cumple su cometido, grabamos los planos necesarios e intento que el pájaro no sufra ningún daño para poder devolverlo sano y salvo, o disecado y salvo, mejor dicho... "¿Te das cuenta de que todas mis frases incluyen la palabra 'pájaro'?", me pregunta Lee en un descanso en medio del caos. "¿Y?", contesto.

4. La crisis. A mediodía del sábado, todo va mal, todo va lento, todo es frustrante. El agobio se me nota mogollón en la cara. Pido que paremos para comer, que necesito pensar un poco a solas. Me voy a una esquina del jardín con un sandwich que me ha dado Cold. No sé ni a qué sabe el sandwich, pero lo trago. Esto no tiene sentido, estoy haciendo una mierda, mejor lo dejamos aquí. En la otra esquina del jardín, Pablo resta intensidad a mi comportamiento y tranquiliza al equipo: "No os preocupéis, que siempre hace lo mismo", dice a todos. Va a ser verdad que soy un intensito, que voy de patético directorcillo atormentado. "Positiviza, Rober", me pide Rachel. Hablar con Batboy un rato también me serena, como siempre. Tiro hacia delante. Positivizo. Relativizo. Es sólo un corto.
5. Una peli porno. Hay una secuencia en la que están Sam y Diego en bañador en la cocina. Y Sam exprime limones mientras charlan. Borja2 llega al chalé en el momento en que estamos grabando esta secuencia. "Esto parece una peli porno", comenta B2. Ay, no me digas eso...
6. Gatos. En el rodaje hay dos gatitos, macho y hembra. Rachel se los encontró en la calle hace un par de semanas. Silvia se ha quedado con la hembra, y Rachel hace campaña intensiva para que yo me haga cargo del macho, que se llama Rulito y parece majo... Pero me temo que no soy capaz de responsabilizarme de un gato en este momento. En un descanso de la grabación, cojo a Rulito un poco. No sé cómo lo agarro, por el lomo, supongo. "¡No sabes ni cómo se coge un gato!", exclama Silvia. Creo que queda claro que Rulito no es para mí...
7. La paja. Luego está la secuencia en la que el personaje de Ale se pajea. La grabamos en uno de los baños del chalé. Había planificado este momento de forma un poco más compleja, pero, tras consensuarlo con Ale, decidimos solucionar la cosa en un solo plano medio, con el personaje masturbándose frente al espejo. Y lo mejor es que sólo hace falta una toma. Ale clava el plano a la primera. Menudo crack. Y menudo plano.
8. Cuestión de luz. La teoría es que "Pajaritos" transcurre a lo largo de un día que arranca soleado y va nublándose durante la tarde. Porque es un día de finales de verano. Porque todo ocurre cuando el verano empieza a esfumarse. Sin embargo, el sábado, con sus nubes y claros, me trae de cabeza. Modifico sobre la marcha el plan de rodaje. A tomar por culo la idea de grabar las secuencias cronológicamente. El domingo, por su parte, es un día íntegramente soleado, pero hay mucho que grabar y al final me pilla el toro. La penúltima secuencia la liquidamos a contrarreloj, aprovechando una esquina de luz que queda en la pista de tenis, estirando los segundos. Para la secuencia final, sin embargo, ya no hay luz que valga. Anochece irreversiblemete, como en mi exhausta cabeza...
9. Las mierdas. Si pisar una mierda da suerte, este corto está doblemente bendecido. En el jardín de Chico Lee hay desperdigadas algunas cacas de sus perros. La primera en pisar un zurullo es Silvia. Luego, en la recta final de la grabación y justo cuando más prima la prisa por acabar, es una de mis ruedas la que pasa por encima de un mojón perruno. Unos cuantos me ayudan a quitar la mierda de la rueda con unas ramas de árbol. "A mí ponme en los créditos como quitamierda", me solicita Borja2. Je.
10. La escasez de tiempo. Mientras sobrellevo las dificultades, me doy cuenta de que no he sido muy listo esta vez. Quería grabar un cortillo lúdico de fin de semana y al final la he liado parda, con un guión demasiado largo, diecisiete secuencias y sólo dos días para grabarlas, nulo margen para los imprevistos, angustias a tutiplén... "Era un reto hacer este corto en un fin de semana", me asegura Diana. Bueno... Hacerlo lo hemos hecho. A ver ahora qué resulta de la locura.
Gracias a Sam, Lucía, Lee, Dieguín, Ale, Batboy, Diana, Rachel, Silvia, Pablo, Mr. Cold, Tole, Villabrille y Borja2. Por todo.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-EXT. Alrededor de la piscina - DÍA.
-EXT. Porche - DÍA.
-EXT. Pista de tenis - DÍA.
-EXT. Piscina - DÍA.
-Después de las nubes.
|
|