15 Julio 2008

437. Pelis viajeras. INT./NOCHE



Hace unos meses, me entrevistaron para la revista lanzaroteña "Mass cultura". La entrevista apareció en un número dedicado al cine, y así descubrí una publicación interesante y prometedora, pionera y muy necesaria en la isla, con la cultura que flota en Lanzarote como principal preocupación.

Para el número de julio y agosto, centrado en los viajes, me propusieron escribir un articulillo citando mis cinco películas favoritas con, precisamente, un viaje como eje central de su argumento. Hice memoria, descarté algunas demasiado típicas y relacioné las elegidas con el momento y el lugar en que las vi, saltando de mi infancia y adolescencia conejeras a mis años mozos en Madrid.

Éste ha sido el resultado:

-"Cuenta conmigo" (1986).

Debía de tener poco más de nueve años cuando la vi por primera vez. La alquilé en el vídeo-club Royal, en Titerroy, cuando el barrio aún se llamaba Santa Coloma. "Cuenta conmigo" se basa en un relato de Stephen King, "El cuerpo", que leí más tarde, y la historia gira en torno a cuatro adolescentes que se obsesionan con la idea de encontrar el cadáver de otro joven que supuestamente ha aparecido muerto junto a la vía del tren para así salir en la tele como héroes. Y Gordie, Chris, Teddy y Vern emprenden un viaje a pie, tan físico como emocional, que se alarga durante dos días. Dos jornadas cruciales en las que se acelera irreversiblemente su camino hacia la madurez. Historia de verano, amistad y pérdida de inocencia con emotivo e inconfundible regusto ochentero. La he vuelto a ver una y otra vez en años posteriores y hoy forma parte esencial de mi colección de DVD's.

-"El cielo protector" (1990).

La descubrí cuando apenas tenía doce años, en los multicines Atlántida de Arrecife. Recuerdo que se estrenó en Lanzarote el mismo día que "Las Tortugas Ninja" y, por alguna razón, elegí ver antes "El cielo protector" que la chorrada de las tortugas, aparentemente más propia de mi edad por aquel entonces. "No somos turistas, somos viajeros", dice Debra Winger al principio de la película, justo cuando los tres protagonistas arriban al norte de África. Evidentemente, tuve que enfrentarme de nuevo a "El cielo protector" años después para apreciarla en toda su dimensión. De aquel primer e impactante visionado infantil sólo recuerdo el desasosiego que me transmitió, el desierto fotografiado como nunca por Vittorio Storaro, esa música de Ryuichi Sakamoto... Basada en la novela de Paul Bowles, en "El cielo protector" los personajes de John Malkovich y Debra Winger no sólo viajan a África, viajan al interior de ellos mismos, y lo que encuentran me sigue perturbando y estremeciendo.

-"Antes del amanecer" (1995).

Ésta la vi alguna noche en Canal+. "Antes del amanecer" es de esas películas que se adhieren a tu memoria a fuerza de reconocerte en sus diálogos, tan sencillos como prodigiosos a la hora de verbalizar sentimientos, miedos y esperanzas que generan inmediata empatía. Jesse y Celine, él americano, ella francesa, se conocen casualmente en un tren que viaja de Budapest a París. Al día siguiente, él debe regresar a Estados Unidos, pero antes deciden pasar la noche juntos en Viena, paseando, divagando con pasmosa lucidez sobre sus vidas y su futuro... Ejemplo magistral de cómo las palabras pueden llenar una pantalla de cine, muestra inconmensurable de talento por parte del director y guionista Richard Linklater y de los actores Ethan Hawke y Julie Delpy. En 2004, además, se hizo realidad lo que parecía un reto muy peliagudo: hubo secuela, "Antes del atardecer", esta vez en París y con los personajes reencontrándose diez años después. Y los diálogos al atardecer emocionan casi más, si cabe, que aquellos otros al amanecer.

-"Y tu mamá también" (2001).

Cines Acteón, muy cerca de Sol, en el centro de Madrid. En la pantalla, Tenoch, Julio y Luisa se dirigen en coche hacia la playa de Boca de Cielo, y a mí, como espectador, me transforma contemplar su viaje. Prodigiosamente rodada e interpretada, "Y tu mamá también" es una historia sobre vínculos confusos, sexualidad a flor de piel y personajes obligados a hacerse mayor al final del trayecto. Nuevamente, el viaje es la metáfora para transitar de la juventud irresponsable a la necesaria madurez en la que los juegos quedan atrás y las amistades que parecían incorruptibles demuestran que no lo eran tanto. La secuencia final, con Tenoch y Julio en esa cafetería, no puede resultar más desoladora. Rendiré pleitesía eterna a Alfonso Cuarón por esta película.

-"Una casa de locos" (2002).

Un francés, Xavier, estudia el último año de su carrera en Barcelona gracias a una beca "Erasmus". Éste es el punto de partida de "Una casa de locos" ("L'auberge espagnole" es su título original), película con la que me topé en una tarde lluviosa de hace unos años en los madrileños cines Renoir Princesa, a dos pasos de Plaza de España. En "Una casa de locos", Xavier comparte piso con una inglesa, un italiano, una belga, un danés, un alemán y una española, variopinto plantel de personajes que ofrece un vitalista y enriquecedor resumen de Europa y, de paso, recoge de manera muy divertida la esencia de lo que supone adaptarte a un país extranjero, con costumbres muy distintas y un idioma que te trae de cabeza. Xavier vive en Barcelona los últimos coletazos de su juventud y su experiencia da forma a una película encantadora que en 2005 contó con una secuela mucho menos mágica, "Las muñecas rusas". Imprescindible, eso sí, disfrutar de "Una casa de locos" en su versión original subtitulada.

---

Y sí, ya sé que ahora estáis enumerando otras grandes pelis viajeras que están ausentes en este quinteto...

FUNDIDO A NEGRO