14 Junio 2008

428. Rodando sin rodamientos. EXT./NOCHE



Madrid-Tenerife-Gran Canaria-Madrid, con chocolatinas Tirma en los vuelos de Binter entre las islas. Stop. La dichosa huelga de transportistas impidió que llegaran a tiempo a Canarias las copias en 35 milímetros de "Nuestro propio cielo" y de los demás cortos que conformaban la sesión ("Gallos", de David Pantaleón, "Cause and effect", de Jaime Falero, y "Última toma", de Mingo de Luis), así que las proyecciones, tanto en Tenerife como en Gran Canaria, se llevaron a cabo desde una betacam con el sonido un poco cascado. Stop. En cualquier caso, la recepción de nuestro cielo volvió a ser muy positiva, con menos carcajadas, eso sí, que en los pases madrileños. Stop. En Tenerife, charla con Ana, puesta al día de los asuntos concernientes a mi futuro largometraje (ay) y, en general, ambiente palpablemente enrarecido entre las gentes del cine canario; "la cosa está muy jodida", escuché que se decía en repetidas ocasiones. Stop. En Tenerife también, se me jodieron los rodamientos de la rueda delantera derecha de mi silla; "pues sí, la cosa sí que está muy jodida", pensé entonces, minutos antes de que una señora se me acercara para contarme que ella también se apellida Pérez Toledo. Stop. Al día siguiente, en Gran Canaria, pasé con Nauzet la tarde de su trigésimo cumpleños, y una anciana con pinta de perturbada, tipo la de "El orfanato" pero con acento canario, se interpuso en mi camino en plena calle Triana y me soltó: "Yo que tú llamaría al 112 esta noche de nueve a diez", quedándose tan ancha. Stop. Luego me encontré con mi mami y mi hermana, que viajaron desde Lanzarote para la ocasión, con mis tías canarionas y con primos a los que no veía desde hace lustros. Stop. "¿Tu padre ya vio este corto?", me preguntó una de mis tías, con cara de "cuando lo vea, te deshereda", refiriéndose, claro está, al enfoque salidorro de "Nuestro propio cielo"; pues no, mi papá aún no ha visto este corto. Stop. Varias féminas, por otro lado, insistieron para que les facilitara el teléfono de Ale, ¡pero no lo hice! Stop. Y, finalmente, de nueve a diez de la noche no ocurrió ninguna gran catástrofe que yo recuerde, no acabé con los morros en el asfalto y no hubo que pedir una ambulancia como profetizó la señora perturbada. Stop. Mi rueda sin rodamientos llegó incluso medio viva a Madrid, con el eje recubierto malamente de papel de periódico para evitar que la rueda se desmembrara. Stop. Y así estoy todavía, sin rodamiento que enderece mi eje desorientado. Stop.

FUNDIDO A NEGRO

Y en el spin off...

-Yo vampiro.
-Volado.
-Cumpleaños mongoloide.
-Otra vez Indy.
-Lee y Obregón.
-Tole a la manchega.