30 Mayo 2005

19. Lo que me gusta de Irene. INT./NOCHE



Hace unos días reencontré un viejo e-mail de Irene titulado "Las cosas que me gustan de mi nueva ciudad".

El correo es de principios de 2004 y en él Irene hacía balance de su primer trimestre en Bolonia. Su forma de describir la ciudad italiana me resulta emotiva y evocadora. Cuando lo leo, siento ganas de estar allí, con ella ejerciendo de ensoñadora guía turística.

En el e-mail, Irene escribe:

Me gusta abrir la ventana por la mañana y ver esos tres grandes árboles saludándome con sus ramas.

Me gusta el camino de mi casa a la plaza mayor, pasando por el Ghetto Hebraico, ese antiguo barrio que fue aislado durante la guerra, con sus callejones peatonales estrechísimos.


Irene está a punto de finalizar ahora su segundo curso en una escuela de cine boloñesa (como los espaguetis). Tras su primer y tormentoso año en la Complutense de Madrid, creo que hizo bien en trasladarse a Italia, abandonando, de paso, su personaje fijo en el patético y viciado culebrón de mi vida. Ahora Irene protagoniza su propio spin-off italiano, quizá más aburrido pero mucho más sano... La foto es de las navidades pasadas, en mi habitación de Lanzarote.

Me gusta pasar delante de la librería de cine y teatro y ver al señor serio y aristocrático, sumido en la lectura de algún sesudo libro de cine, con su pipa, su barba y sus gafas de pasta.

Me gusta la Via Mascarella los jueves: allí voy a clase en una sala de cine abarrotada donde vemos películas rusas mudas a las nueve de la mañana en las que la gente aplaude... o duerme. Por la tarde, el Odeon pone películas en versión original y por la noche los pubs de esa calle se hacen oír con jazz en vivo o éxitos del brit-pop.


Nunca he sabido bien en qué consisten los planes de estudio de Irene. Cuando le pregunto si hacen prácticas con cámaras y demás, ella siempre me responde que aún no, que de momento sólo sufren el cine de Eisenstein y limpian y conservan celuloide cual ratas de filmoteca. En cualquier caso, mola. Ha prometido que me mantendrá las copias de "Vuelco" limpias como una patena. Puede que "Vuelco" resulte un corto fracasado, pero a limpio no le ganará ninguno.

Me gusta echar postales y cartas con sobres de colores en los buzones rojos que enuncian "poste", dándoles siempre antes un beso a cada una.

Me gusta cuando mi vecina me despierta a las ocho en punto con "Me and Bobby McGee" a todo volumen, o cuando me entristece tantísimo con el Unplugged de Nirvana por la tarde del domingo, que tengo que salir a dar un paseo calculando el tiempo hasta que termine el disco. Me gusta jugar a poner los Beatles cuando lo hace ella... No sé si alguna vez se da cuenta... Aún no la conozco. No quiero hacerlo, quiero guardar siempre el misterio. Antes de que me lo dijeran sabía que era una chica, y que era inglesa... Se llama Annie.


Un guión inacabado

Este año Irene me llamó al día siguiente de mi cumpleaños. Me dijo que no se había olvidado, pero que llamaba un día después para vengarse de mi habitual pasotismo. Tiene razón, nunca le escribo y nunca llamo yo.

Y si lo pienso un poco, a Irene le debo buena parte de mi escasa autoestima, aparte de que le agradeceré siempre su paciencia y su cariño desde el origen de nuestra amistad allá por finales de 1998. Todo comenzó junto a la taquilla de los Multicines Deiland de Playa Honda, en Lanzarote. No recuerdo qué películas se encontraban en cartel en aquel momento... Junto a la taquilla volveremos a vernos el 30 de junio, cuando "Vuelco" se proyecte en una sala de esos mismos cines. Otro ciclo que regresa al punto del que partió...

Hace mucho, comencé a escribir un guión titulado "Alrededor de Irene", aunque en la portada puse el título en inglés: "Around Irene", más sonoro y cinematográfico (en inglés Irene suena "Airín"). Su protagonista era una chica llamada precisamente Airín, de dieciocho años recién cumplidos, estudiante de cine, amante del séptimo arte y de la música rara, un poco caprichosa e inconsciente, a ratos superficial pero muy inteligente el resto del tiempo, capaz de pronunciar los pensamientos más profundos y elaborados antes de detenerse junto a un escaparate para buscar con la ansiosa mirada el color de pintura de uñas por el que se vuelve loca... En cualquier caso, en mi guión inacabado, Airín es una chica irresistible.

Irene cumplirá veintiuno en noviembre, aunque ha crecido mucho (¡y no hablo de estatura!, jeje) en los últimos años. Brillará cuando decida colocarse al fin tras la cámara y dirigir alguno de esos guiones que nunca enseña. Creo que ahora está bien, tranquila, contenta, feliz con Yeray. Los próximos puntos de giro de su vida pueden esperar...

Me gusta la Via Independenza los fines de semana, con el enorme mercado de la Montagnola, las luces de la ciudad por la noche y músicos callejeros a cada paso: un Miles Davis tocando el saxo, la pareja llena de piercings que toca y baila música celta con la flauta, los dos señores que tocan alegres melodías al acordeón y que todos se paran a escuchar...

Me encanta sacar la lengua a contraviento para intentar cazar los copos de nieve.


FUNDIDO A NEGRO