01 Junio 2005

20. Katie, what are you doing? EXT./NOCHE



De pronto... un escalofrío. Recuerdo que me encontraba en Las Palmas. Fue el día del estreno de "Vuelco" allí. Yo estaba haciendo algo en la habitación del hotel (no penséis mal) y sonó mi móvil avisándome de la llegada de un nuevo mensaje. Uno de Miguel: "Tom Cruise se te ha adelantado y se ha ligado a Katie".

Pensé que se trataba de alguna chorrada de Miguel, fruto de un aburrido paseo de los suyos por las hilarantes webs americanas de gossips. Contesté al mensaje preguntándole si estaba de coña. Respondió: "Lo ha confirmado la publicista de Tom. Hoy se han publicado fotos en los periódicos".

Poco después bajé a recepción y cogí el primer periódico que pillé. Casualmente era el mismo en el que se publicaba una muy positiva crítica de "Vuelco". Unas páginas separaban dicha crítica de unas fotos de Katie y Tom en Roma, asquerosamente felices y sonrientes, besándose... ¿Mande? ¿Pero qué invento es esto?

No sé... Pude soportar el largo noviazgo de Katie con el memo de Chris Klein. Incluso asumí que se casarían y serían padres de pequeños memitos musculados. Pero es que esta Katie, que exhibe casi de forma pornográfica su amor por el mayor astro del cine mundial, no es la misma Katie a la que venero desde 1998, cuando una noche de verano descubrí en Canal + el episodio piloto de "Dawson crece", cuya primera temporada seguí con inercia semana a semana.

Desde aquel trascendental día, me convertí en adorador de Katie. Recopilé información y mil fotos suyas en Internet, le dediqué una carpeta específica en mi disco duro, compré en Amazon una cutre biografía titulada "The girl next door" y consagré a ella y sólo a ella mis fondos de escritorio. La gente que se acercaba a mi ordenador preguntaba: "¿Y esa quién es?", y yo contestaba estoicamente: "¡Es Katie! Algún día ganará Oscars y el mundo entero hablará de ella". Y tanto que está hablando...

La captura de arriba pertenece a un espeluznante momento del show de Oprah Winfrey en Estados Unidos. La chula de Oprah (debería volver a engordar tanto como en la época de "El color púrpura", para que se le bajen los humos) entrevistó a Tom con motivo del cercano, y esperadísimo por mí, estreno de "War of the worlds". Casi al final del show, la descontrolada horda de mujeres histéricas que Oprah tiene por público comenzó a gritar el nombre de Katie y, en un giro repulsivamente prefabricado, Tom salió corriendo del plató, sacó a Katie del camerino en el que le esperaba y la llevó con él al estudio, donde la zarandeó y besó en los morros repetidas veces.

Katie, ¿qué te está pasando? Tú no necesitas esto. Estás a punto de estrenar uno de los indudables blockbusters veraniegos: "Batman begings". ¿Qué más quieres? ¿A qué viene esta relación patéticamente exhibicionista? ¿A qué viene esa nueva sonrisa tuya, tan trepa y repelente, regodeándote al sentirte el centro de las envidias del universo? Tú no le amas de verdad. Estás obnubilada por tus sueños de infancia, cuando leías SuperPop en tu Ohio natal y jugabas a ser Mimi Rogers (la primera mujer de Cruise). Créeme, Katie, tú no eres Mimi Rogers. El tamaño de sus tetas (véase "The door in the floor") triplica el de las tuyas...



¿Así me pagas que gastara mi escaso dinero universitario en sufrir dos veces en el cine esa cosa titulada "Secuestrando a la señorita Tingle"? ¿Es ésta mi recompensa por buscar mil y un argumentos cabales que justificaran tu penoso (según se mire) destete en la aún más penosa "Premonición"?



Sólo espero que, ante tu evidente altura, Tom te obligue a quitarte los tacones, como hizo con la pobre Nicole. Y no te odio tanto como para desearte que la Cienciología te capte, pero creo que, definitivamente, ya no serás la protagonista de mi segundo largo, el que rodaré en inglés con un personaje especialmente creado para ti. Le daré el papel a Emmy Rossum o a la huesuda Mischa Barton. Tú misma...

FUNDIDO A NEGRO