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24 Diciembre 2007
377. Otra Navidad. EXT./DÍA

Para acceder al avión y luego salir de él, unos tipos de la compañía aérea me traspasan a una silla especial, muy estrecha, sin brazos y con respaldo alto que sobrepasa mi cabeza. Aunque les diga que no es necesario, me atan con cinturón por seguridad. Si el avión no está conectado mediante túnel a la terminal, me suben o me bajan a pulso por las escaleras. Y, a bordo de la dichosa silla estrecha, me suelo sentir un poco como Hannibal Lecter cuando le trasladan a Memphis para que hable con la senadora. Pero sin bozal.
Y luego, si de llegar se trata, suelo quedarme un rato en medio de la pista de aterrizaje del aeropuerto, atado al trono sin brazos, aguardando a que saquen mi silla de la bodega del avión. La foto de arriba es de un momento como ése, no hace ni veinticuatro horas. Acababa de arrivar a Lanzarote, el sol conejero calentaba mi cara y, segundos después, sonaba mi móvil. Era mi madre, que me esperaba en la salida de viajeros.

Estoy en casa por Navidad. Otra vez. Todo como siempre y, sin embargo, todo extraño ya para mí. Creo que no venía desde marzo. Veintitantos grados aquí. Amaru me ladra. Nadie ha ganado la lotería pero a mi madre le ha tocado la cesta del súper del barrio. Con jamón y de todo. Somos unos suertudos.
Feliz Nochebuena, gente.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-Antes del empacho.
-Ópera y hachazos.
-Prenavideño Chico Lee.
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