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22 Noviembre 2007
367. Pasando de la etiqueta. INT./DÍA

Ha llegado a mis manos una guía de "Reglas de etiqueta frente a una persona con discapacidad", editada por la United Spinal Association, y me he reído un rato viendo dibujos como el de arriba y leyendo lindeces como éstas:
"Queremos que piense en las personas con discapacidades como individuos —sus amigos, sus colegas, sus vecinos. Por ello, en este folleto, en vez de utilizar el término general 'ellos' para referirse a personas con discapacidades, utilizamos los pronombre 'él' o 'ella'."
"Mantener una breve conversación con una persona que tiene una discapacidad es estupendo; simplemente háblele como lo haría con cualquier otra persona. Respete su privacidad. Si le pregunta acerca de la discapacidad, la persona puede sentir que la reduce a esa condición en vez de tratarla como a un ser humano (sin embargo, muchas personas con discapacidades se sienten cómodas con la curiosidad natural de los niños y no les molesta si un niño les formula preguntas)."
"Diga 'persona en silla de ruedas' en vez de 'confinado a una silla de ruedas' o 'limitado a una silla de ruedas'. La silla de ruedas es lo que permite a esa persona moverse y participar en la sociedad; es un elemento de liberación, no de confinamiento."
"No empuje ni toque la silla de ruedas de una persona; es parte de su espacio personal. Si ayuda a alguien a subir o bajar el bordillo sin esperar que le indique cómo hacerlo, puede hacer caer a la persona de la silla. Si levanta una silla por los brazos, puede desprender alguna de sus piezas."
Y este párrafo me encanta especialmente:
"Quienes utilizan sillas de ruedas son personas, no cosas. No se apoye en una persona en silla de ruedas para estrechar la mano de otra ni le pida que sostenga abrigos. Jamás apoye su bebida en el apoyabrazos de una silla de ruedas".
Ja. Ya sabéis, cabrones: ¡dejad de apoyar los abrigos en mi respaldo! En fin, creo de verdad que una guía como ésta tiene poco de necesaria y mucho de surrealista. Está repleta de "reglas" clasificadas por discapacidades y, en muchos casos, sus consejos resultan absurdos y sólo consiguen lo contrario de lo que se proponen: discriminan en lugar de normalizar.
¿Alguien cree realmente que es necesario aclarar que "quienes utilizan una silla de ruedas" son "personas, no cosas"? Pienso de veras que la mayor discriminación contra las personas con discapacidad consiste en verbalizar este tipo de memeces capciosas, considerándonos de este modo sujetos tonticos, susceptibles, indefensos e hipersensibles ante cualquier comentario. La mayor discriminación consiste en creer que se debe redactar una guía para tratarnos como personas diferentes y especialmente vulnerables.
Si yo fuera la muchacha de la ilustración de arriba, escupiría a la que quiere que le aguante el abrigo y me quedaría tan a gusto. Pero de buen rollo y tal. La solución radica siempre en la naturalidad y la sinceridad como tarjetas de presentación y comunicación, mucho mejor que protocolos o ridículas correciones políticas. Y así no hay mayor trauma.
Porque todos podemos ser brutos, inoportunos y torpes en mil situaciones en las que no reaccionamos de la forma adecuada. Porque todos hacemos y decimos tropecientas chorradas sin darnos cuenta y ante personas con o sin discapacidad. Yo el primero. Y se pide perdón y se arregla y ya está. Pero esto no tiene nada que ver con mi silla de ruedas. Tiene que ver con lo que soy, independientemente de circunstancias accesorias. La silla no me vuelve más susceptible que los demás. Y por supuesto no preciso que la gente que me rodea lea y memorice esta guía para acercarse a mí.
Lo confieso: a veces mis amigos con morro cuelgan sus abrigos y bolsos en mi respaldo, y algunas viejas se agarran a los mangos de mi silla para no dar tumbos en el autobús... Pero el mundo no es peor por ello.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-Sam estuvo anoche en "El internado".
-Capman triunfó en Siroco.
-Escenas de pizzería.
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