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26 Agosto 2007
342. Estrella y catástrofes. INT./NOCHE

Hace poco, descubrí la afición de Nené a la cartomancia. Y enseguida, en plan plasta total, comencé a darle la lata para que me leyera las cartas cuanto antes.
Ciertamente, no sé si creo o no creo en eso de las artes adivinatorias, y soy un completo ignorante al respecto, pero el asunto siempre me ha intrigado como guionista (hace unos años ya escribí el guión de un cortometraje titulado "Sofía en el jardín", sobre una joven lectora de manos) y, por momentos, quieras que no, también me pica la curiosidad a nivel personal.
Supongo que es fácil de explicar y que esto es perfectamente aplicable al éxito de videntes mamarrachos en horrendas teles locales y en tantos gabinetes telefónicos sacaperras: ante la angustiosa incertidumbre, se agradece cualquier atisbo de luz, cualquier pista que te indique que este deambular de ahora cobrará sentido en el futuro, que un final feliz aguarda a la vuelta de la esquina y que todo obedece a un plan trazado por tu destino... o lo que sea.
Por eso en ocasiones me resulta inevitable mostrarme propenso a la fe más delirante. De repente, quise que Nené me leyera las cartas, que me dijera que todo saldrá bien, que me tranquilizara... "Las cartas sólo sirven para orientarte ante lo que te preocupa", me avisó Nené. "Ah, ¿y no te dirán si mi primer largo tendrá éxito?", pregunté...
En mi poco hogareña casa, no encontramos ni un miserable tapete sobre el que colocar las cartas ("me da mal rollo colocarlas sobre el parqué", me comentó Nené), así que, directamente, usamos una de mis claquetas decorativas como base. Por aquello de empezar a invocar las buenas vibraciones... Nené barajó y me preguntó qué tipo de lectura quería que me hiciera en principio. "Pues una lectura profesional/laboral, supongo", respondí.
Y arrancó la tirada... Once cartas. La última en aparecer: la estrella. "La estrella es guay, ¿verdad?", pregunté un poco ansioso. Pues sí, la estrella es guay. "Es un arcano mayor", me comunicó también Nené. Ah, ni idea de qué diablos es un arcano, pero está bien saberlo. La estrella es el ideal para tus aspiraciones. Respiré aliviado, por tanto.
"De todos modos, es una tirada extraña", me advirtió Nené. Y fue contándome lo que veía en las cartas: que a menudo estoy inseguro ante mi capacidad para alcanzar mis metas, que dudo de mi supuesto talento pero que la gente no percibe tal duda en mí, que me siento satisfecho por los frutos logrados hasta ahora, que todo va bien encaminado, que la estrella me acompaña y blablablá. Respiré aliviado otra vez.
En un primer momento, me podía mi escepticismo ("eso lo dices porque me conoces", replicaba a Nené ante algún comentario que otro; "¡tengo ética!", me aclaraba él, ofendido), pero, con la estrella y los buenos augurios, me fui entusiasmando poco a poco con esto del tarot. "¿Y esta carta de aquí que significa?", preguntaba yo señalando tal o cual carta con mis dedos... "Es que no me gusta que me toquen las cartas", sentenció entonces Nené cortándome el rollo. "Eres un brujo muy chungo", le espeté indignado.
"¿Sobre qué más quieres saber?", me interrogó mi vidente particular más tarde. "Pues sobre el amor y eso, o ¿se puede preguntar directamente por el sexo?", consulté. "Te puedo hacer una lectura 'sentisexual", obtuve como respuesta. "Pues eso mismo", contesté. Y fue en ese momento cuando el tarot dejó de divertirme.
La tirada "sentisexual" fue tildada por Nené de catastrófica, incoherente, incómoda. Me dijo algo sobre mi enfoque racional de los sentimientos y que si soy un poco egoísta (¡lo que hay que oír!) y no sé qué más. "Vale, mejor deja de leerlas", pedí. Y ambos estuvimos de acuerdo en detener aquello. En esta tirada, además, no aparecía la dichosa estrella...
Jo, con lo bien que íbamos... Al final, mi primera experiencia con el tarot resultó pelín agridulce, a pesar del buen trabajo de mi estimado brujo. Pero la cosa es que las cartas me han augurado un halagüeño devenir profesional, si bien anuncian venideras catástrofes sentimentales...
¿Y ahora qué se supone que debo hacer? Si afirmo que el tarot es una caca y una memez, tampoco podré creerme eso de que la buena estrella me ilumina profesionalmente. ¿Va a ser entonces que estoy negado para un final feliz en el amor?
Me hallo en un sinvivir, pero he de asumirlo cuanto antes: sentimentalmente, soy una catástrofe rodante.
FUNDIDO A NEGRO
-Y en el spin off...
-"Un buen día lo tiene cualquiera".
-Democracia para un espot.
-America's favorite family returns...
-Abuelo gay made in Spain.
-Nacho contra el miedo en el mundo.
-Sonorizando.
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