14 Agosto 2007

339. Aquel día en los Van Dyck. INT./DÍA



Supongo que corría el año 1997 o por ahí. Era de noche y yo salía, junto a mi amiga Amaia, de los cines Van Dyck de Salamanca, donde a buen seguro habíamos visto alguna peli coñazo de nacionalidad centroeuropea, como solíamos hacer todos los miércoles. Y Pablo, a quien en aquel momento no conocía de nada, estaba en la puerta de los cines realizando no sé qué encuesta sobre las películas en versión original para no sé qué periódico universitario...

Pablo me reconoció como compañero suyo en la facultad y se acercó a mí. "Perdona, ¿tienes un segundo para responder una encuesta?", me preguntó. "Es que tenemos prisa...", creo que contesté, con mi caparazón habitual, antes de salir escopetado esquivando el bulto.

A menudo, Pablo me recuerda este primer encontronazo a modo de anécdota. Fue nuestro primer intercambio de palabras. "Qué borde fuiste, me caíste fatal", dice. Mi amistad con Pablo pudo haber comenzado allí, en aquel instante entre encuestador y encuestado ante la fachada de los cines Van Dyck, pero no: aún tardó un tiempo más en gestarse. Fue una larga y cinéfila conversación, en la explanada de acceso a nuestra Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Pontificia, la que nos unió de forma irreversible, pero nuestro vínculo todavía necesitó de otro tipo de cauces más tormentosos para finalmente forjarse a fuego.

Hoy, 14 de agosto, Pablo se une al club de los veintinueve terribles tacos. Él y yo cumpliremos pronto diez años como amigos, diez años para bien o para mal, diez años consolándonos ante la recurrente adversidad, luchando contra el mundo que nunca es como soñamos y siempre nos rompe el corazón. Pero aún quedan resquicios de esperanza...

"Escribe que soy tu mejor amigo", me ha dicho Pablo hace un rato por teléfono, cuando le he contado que estaba redactando este texto. Venga, vale, un día es un día: Pablo es mi mejor amigo.

Felicidades, Pablito. Te veo esta noche. Y lo de siempre: que todo irá bien. Faltaría más.

FUNDIDO A NEGRO