20 Junio 2007

320. Perdido hasta 2010. INT./NOCHE



Hoy, al despertar, he descubierto estas palabras escritas en la palma de mi mano derecha... Vale, si no tenéis ni idea de lo acontecido en el final de la tercera temporada de "Lost (Perdidos)", dichas palabras os resbalarán, pero si, por el contrario, sabéis de qué hablo, se os removerán las tripas al recordar a ese otro personaje que escribió "Not Penny's boat" en la palma de su mano.

Ya han pasado varias semanas desde que engullí ávidamente el incontestable doble capítulo final de la tercera temporada de "Lost". Y, en contra de lo previsto, mi estado de ansiedad no se ha aliviado con el transcurso de los días. Quiero más de "Lost". Quiero que llegue ya febrero de 2008. Quiero saber qué derroteros seguirá la historia tras los diez espeluznantes minutos finales del último episodio emitido.

Damon Lindelof, co-creador, productor ejecutivo y, en este momento, máximo responsable del destino de los famosos supervivientes del vuelo 815 de Oceanic Airlines, es simplemente Dios. El desenlace de la tercera temporada nos ha devuelto la fe en "Lost" y en los cuarenta y ocho episodios que, tal y como se ha anunciado, restan para que la serie concluya. Esto ocurrirá en 2010, cuando finalice la sexta temporada.

No puedo morir antes de 2010. Y es que, últimamente, me obsesiona la idea de estirar la pata sin saber cómo terminará "Lost", sin enterarme de cuáles serán las respuestas a tamaña cantidad de incógnitas. Y tanto me obsesiona el asunto, que he hecho prometer a Nené que si, por alguna razón, palmo antes de mayo de 2010, él irá al cementerio, se colocará delante de mi tumba y me narrará el final de la serie con pelos y señales.

Aquí queda dicho. Nené, ¡lo has prometido!

FUNDIDO A NEGRO