26 Abril 2007

297. Nenes malitos. EXT./NOCHE



Tenía que haber estado allí el pasado jueves, que fue cuando Albert Espinosa amablemente me regaló dos entradas para disfrutar de su "Idaho y Utah", pero una serie de desafortunadas desdichas me impidió llegar a tiempo al Teatro María Guerrero. Las dos entradas del jueves pasado las aprovecharon Pablo y Nacho, y no fue hasta la lluviosa tarde de ayer cuando al fin, ya sin fiebre y con menos catarro, pude yo mismo, acompañado por Gara, adentrarme en el estimulante universo de Espinosa, esta vez no en una pantalla de cine, sino sobre un escenario.

"Idaho y Utah", con el subtítulo de "Nanas para nenes malitos", es uno de los múltiples textos teatrales que Albert Espinosa ha representado con éxito en Cataluña en los últimos años. Si no me equivoco, éste es el primer montaje suyo que aterriza en Madrid: una obra intimista, agridulce pero deliciosa, que aúna varios de sus temas favoritos, presentes también en sus tres guiones de cine hasta ahora filmados, "Planta 4ª", "Tu vida en 65 minutos" y "Va a ser que nadie es perfecto".

Aquí, en "Idaho y Utah", Espinosa es autor, director y uno de los dos protagonistas principales. Y la historia va de amistad, complicidad, nostalgia... De la infancia que condiciona lo que somos de mayores. De las discapacidades físicas y también de las emocionales.

"¿A ti qué te pasa?", me preguntó Albert nada más conocernos en Sevilla, cuando coincidimos en una misma mesa redonda en la Muestra de Cine y Discapacidad que allí se celebraba. Albert me estaba preguntando por qué voy en silla de ruedas. Me contó que a él le parece importante hablar sin tabúes de lo que a uno le pasa. Y eso es lo que él hace en "Idaho y Utah".

Así, la pierna ausente de Albert, la que perdió siendo un adolescente a causa de un cáncer, es una protagonista más en la historia que cuenta "Idaho y Utah". Como en casi todos sus trabajos, Albert convierte su experiencia personal en material dramático y poético, y se quita la pierna ortopédica y muestra su muñón en numerosas ocasiones a lo largo de la obra. Sin vergüenzas, sin remilgos, con total naturalidad y mucho sentido del humor, como un elemento más en el juego narrativo sobre imperfecciones e inocencias perdidas que se establece en la función. Y el resultado cautiva y emociona.

Idaho y Utah son dos amigos que se conocieron siendo niños, el día en que se quedaron atrapados dentro de un ascensor. Ambos llevaban puestas sendas gorras: en una se leía Idaho, en la otra, Utah. Y así se rebautizaron. En la actualidad, los amigos viven en una sociedad en la que sus habitantes pueden decidir dejar de dormir... y de soñar. Una simple inyección basta para que tu cuerpo no necesite horas de sueño. En la noche en la que transcurre la obra, Idaho está a punto de dejar de dormir para siempre, y a Utah se le ocurre la idea de organizar una fiesta a la que Idaho pueda invitar a personas que tengan algo que ver con sus sueños. Y comienzan a llegar los invitados, entre ellos una chica que elige autollamarse con el nombre de otro estado americano, Massachusets.



Si no la habéis disfrutado ya, poneos las pilas, pues quedan pocas posibilidades para ser testigos de lo que sucede en "Idaho y Utah". El domingo 29 de abril será su último día en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero. A partir de mayo, Espinosa se centrará en el rodaje de su primer largometraje como director, "No me pidas que te bese porque te besaré", que protagonizarán Eloy Azorín, Pablo Rivero (quien estaba ayer viendo la representación), Jan Cornet y dos de los actores de "Idaho y Utah", Andreu Rifé (Idaho) y Rebeca Comerma (Massachusets).

"¿Te ha gustado la obra?", le pregunté a Gara bajo la lluvia, mientras nos alejábamos del teatro. "Estoy alegre y triste a la vez", respondió ella. Y avanzamos en silencio.

Ayer me reencontré con Gara tras un tiempo sin vernos. Apareció empapada y me relató su apasionante vida de los tres últimos meses. Ha estado fuera de España, en Houston, representando una ópera muy sui generis... Ya os contaré.

La de ayer fue una tarde con Idaho, Utah y Massachusets. Pero también con Houston.

FUNDIDO A NEGRO

Y en el spin off...

-La liberación de Pablo.
-Alturas.
-Reencuentro con León.