28 Marzo 2007

289. El final no está cerca, está aquí. INT./DÍA



El pasado 22 de febrero se emitió en Estados Unidos el último episodio de "The O.C.", el número dieciséis de la breve cuarta temporada. Y la serie se despidió para siempre y por la puerta de atrás.

Lo reconozco: he estado absurdamente enganchado a "The O.C." desde su primer capítulo. Durante sus cuatro temporadas, esta lujosa telenovela de diseño ha cubierto la dosis de culebrón juvenil que necesito en mi vida desde que, siendo un niño solitario, me volví adicto a "Aquellos maravillosos años" (sí, no os engañéis, "Aquellos maravillosos años" era un culebrón). Luego vinieron "Beverly Hills 90210" y "Dawson crece". Y finalmente "The O.C.". Hasta ahora.

Creada por el joven Josh Schwartz, la primera temporada de "The O.C." gozó de una esplendorosa audiencia en tierras estadounidenses. Los episodios iniciales acumulaban más de doce millones de espectadores cada semana y generaban un avasallador interés mediático. En cambio, la media de audiencia de los últimos capítulos emitidos apenas ha sobrepasado los tres millones de televidentes, y su desaparición de la parrilla de Fox ha resultado casi de tapadillo. Ejemplo máximo de degeneración televisiva.

Al final de la tercera temporada (vienen spoilers, aviso), a modo de macabro cliffhanger, los guionistas se cargaron de forma trágica y cruel a una de las protagonistas, al icono más emblemático de la serie: la díscola y desorientada Marissa Cooper, interpretada por la actriz Mischa Barton, más interesada en hacer pelis chungas que en seguir en una serie que ya no daba más de sí. A todo esto, me gustó que se cebaran con el dramatismo de la muerte de Marissa, porque ya que matas a alguien importante, que muera rimbombantemente, no de la manera cutre y vergonzosa mediante la que ha palmado el personaje de Belén Rueda en "Los Serrano". Qué asco me da la ficción española...

Que me pierdo: de un modo o de otro, la marcha de Mischa Barton supuso sin duda la estocada final para "The O.C.", que en esta cuarta y última temporada se ha dedicado a agonizar sin complejos, con cifras paupérrimas de share y la sombra de la muerte de Marissa a cuestas. Fox se temía la debacle y dio luz verde a una temporada de tan sólo dieciséis capítulos. Y, cumplidos estos dieciséis de rigor, ha llegado la previsible cancelación. Y adiós muy buenas.

El episodio final, el 4x16, titulado "The end is not near, it's here", ha resultado digno, extravagante y emotivo, si bien es el fruto de la desidiosa dispersión de tramas que los guionistas arrastraban desde hace ya mucho. "The O.C." arrancó con solidez argumental, pero, agotada rápidamente su premisa (chico marginal es adoptado por una familia de clase acomodada que vive en la lujosa y superficial zona de Orange County), no tardó en convertirse en una serie tonta, insustancial, repetitiva, repleta de morralla y absolutamente errática. Pero a mí me gustaba, porque me gusta lo insustancial y lo errático. Esta web que leéis, mismamente, es de lo más insustancial y errática.

En la agónica cuarta temporada, transformaron en protagonistas a la hermana menor de Marissa, tan desorientada y emporrada como ésta pero menos carismática, y a la cotorra y divertida Taylor Townsend, esa chica que responde "lo siento, no puedo quedar hoy, tengo que escribir en mi blog" cuando un chico le propone una cita. Es lo mismo que respondo yo cuando me proponen planes insulsos... Y, tras los capítulos dedicados a mostrar cómo los personajes superaban la muerte de Marissa, Josh Schwartz y sus secuaces simplemente se han dedicado a avanzar hacia el anunciado final a trancas y barrancas, a fuerza de tramas de relleno, un bebé repentino (véase el muñeco que sujeta Kirsten, la rubia, en la foto de arriba) y hasta terremotos a lo "Falcon Crest" (muy bueno este episodio de los terremotos, por cierto). Y siempre con la palabra "cancelación" inevitablemente escrita en la frente de todos los protagonistas.

Se acabó "The O.C.". Y ahora he de encontrar un nuevo culebrón adolescente y moñas que rellene mi vacío existencial y que aligere y complemente mi enganche enfermizo a "Lost". Probaré con "One tree hill" o, no sé, quizás me pase a dramas más adultos como "Brothers and sisters (Cinco hermanos)" o me atreva por fin con "Héroes" o con las muy pospuestas "Anatomía de Grey", "Nip/Tuck" o "A dos metros bajo tierra".

En cualquier caso, la cancelación de una serie que sigues es siempre algo doloroso. Pero también liberador... Sí, definitivamente, estoy pensando yo también en cancelar esta web antes de lo previsto. Quiero que dejéis de visitarme, que prefiráis otros blogs, que baje la audiencia en picado, que no toleréis los textos sin sustancia ni la muerte de ciertos personajes emblemáticos. Que no me quede más remedio que acelerar el final.

Y así me veré obligado a buscar un desenlace forzado, a cerrar las tramas precipitadamente, a desvelar los misterios de un día para otro...

En vuestras manos lo dejo.

FUNDIDO A NEGRO

-Cumpleaños de un villano.
-Felices extraterrestres.
-La persona definitiva.