14 Diciembre 2006

251. Bucle. INT./DÍA



Ya sé por qué desde hace mucho tiempo tengo la sensación de que mi vida no avanza, de que vivo en una especie de atosigante bucle afectivo: porque no paran de reponer "Friends".

Entre pitos y flautas, hace ya casi una década que "Friends" forma parte de mi consumo televisivo cotidiano. Hace mucho que sus diálogos y risas constituyen la banda sonora de mis comidas. Años atrás, su presencia era un poquito más intermitente, oscilaba entre las reposiciones de los capítulos viejos en la sobremesa y la ansiada llegada de las nuevas temporadas en codificado y por la noche. Pero, emitidos todos los episodios, comenzaron las reposiciones en bucle e indiscriminadas de las diez temporadas al completo, primero en Canal + y ahora en Cuatro. La enésima reposición arrancó hace poco...

Y vuelta a empezar: Ross y la lesbiana, los primeros escarceos entre Ross y Rachel, Monica y Richard, Rachel y Ross, el lío de Ross con la de las fotocopias porque él y Rachel se estaban tomando un descanso, Joey en "Los días de nuestra vida", los trillizos de Phoebe, el triángulo Chandler-Kathy-Joey, Chandler metido en una caja, el patito y la pollita, el cambio de pisos, Chandler flaco y luego gordo, la no boda en Londres, la relación de Monica y Chandler, el novio científico de Phoebe que se va a Minsk, la tercera boda de Ross en Las Vegas, Rachel y Tag, Ross y la hija casi adolescente de Bruce Willis, el matrimonio de Chandler y Monica, el embarazo de Rachel, el efímero flirteo entre Rachel y Joey, la boda gélida de Phoebe y Mike, los gemelos adoptados...

Y, en medio de todo ello, los diálogos más brillantes con los que jamás ha contado una sitcom, las tramas más ingeniosas, las situaciones más desternillantes, un mantenimiento ejemplar de la calidad a lo largo de las diez temporadas... y Janice apareciendo y desapareciendo con su ya legendario "¡Oh-Dios-mío!" a cuestas: historia viva e inolvidable de la televisión.

Nunca existirá otra sitcom como "Friends". Pero es el momento de dejar de engullir cada capítulo por vigésimo tercera vez. No es sano acompañar a estos personajes repetidamente hacia la madurez, verles al fin emparejados, serenos y con hijos, para, al día siguiente, toparme de nuevo con la desorientación del principio: Ross abandonado por su embarazada esposa lesbiana y Rachel entrando en el Central Perk vestida de novia e histérica tras haber plantado a su novio Barry en el altar. Esto sólo consigue que yo me sienta también así: maduro y sereno un día y totalmente perdido al siguiente. No quiero más reposiciones.

Hace poco también me impactó mucho la muerte de Concha García Valero, la genial voz de Monica en España, víctima de un cáncer. En parte, es como si hubiera muerto nuestra Monica o como si, allá donde se encuentre el personaje, criando a sus hijos junto a Chandler, se hubiera quedado muda... "Friends" ya no es una comedia para mí. Sus episodios sólo me remiten a tiempos pasados y me despiertan una insoportable nostalgia. Ver su último capítulo, con ese paneo de la cámara alrededor del piso violeta completamente vacío, siempre me sume en una tristeza desasosegante. Y más triste aún es pensar en Joey y en su spin off fracasado y ya cancelado.

Lo que nos quedamos huérfanos sin "Friends" necesitamos otra sitcom que nos consuele. Y que nos haga avanzar de nuevo más allá de bucles y reposiciones. Es hora de dirigirme hacia mi propia madurez, se encuentre donde se encuentre. Sin Rachel, Monica, Phoebe, Joey, Chandler y Ross. Es hora de encontrar mi propio final antes de que funda a negro e irrumpa en pantalla el rótulo con el nombre de mis productores ejecutivos.

Son las tres y pico de la tarde, pero mi televisor está apagado. Hoy, en mi casa, no suenan risas enlatadas.

FUNDIDO A NEGRO

Y en el spin off...

-Música misteriosa.
-Termineko, con "k".
-Laura de madrugada.
-Kono Nacho.