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30 Noviembre 2006
246. Ale, hijo de Ulises. INT./NOCHE

En "Ítaca", actualmente en el Teatro Español, Ale interpreta al gitano deportado número dos, que pronto se transforma en Telémaco, el hijo de Ulises en "La odisea".
Sam, Son, Pablo, Píter y yo acudimos a ver "Ítaca" hace unos cuantos días. Ale me había contado cosas sueltas sobre la obra, pero yo no sabía bien el tipo de montaje que iba a encontrarme sobre el escenario. Quise dejarme sorprender, y vaya si me sorprendí...
"Ítaca" es descrita en el programa como "una propuesta escénica basada en 'La Odisea' de Homero". La representación arranca en 1941, cuando unos gitanos deportados bajan de un tren y entran en una estación abandonada, tomada por los nazis, en la que pasarán la noche. El jefe de la estación, con el fin de que sobrelleven mejor las largas y frías horas de espera, decide leer "La odisea" a los gitanos, que escuchan con atención. A partir de ese momento, los mismos deportados se transforman en los personajes de Homero, iniciando un viaje constante y análogo entre su propia realidad y el periplo vivido por Ulises para regresar a su patria.
Pero hay que verlo, porque las características explosivas del montaje poco tienen que ver con la sinopsis que he esbozado en el párrafo de arriba. "Ítaca" desconcierta en sus primeros minutos de representación para después transformarse en un espectáculo fascinante e inclasificable. No es una anécdota que los deportados sean gitanos, pues la obra no tarda en volverse casi un musical flamenco en toda regla. Así, la historia de "La odisea" y la de los deportados se narran entre numerosas actuaciones de un coro de cantaores, acompañados por música y baile en directo: una mezcla extrañísima que, sin embargo, termina resultando coherente y que acabó secuestrando mis sentidos.
El montaje, además, cuenta con una escenografía y una iluminación que logran momentos de deslumbrante e hipnótica belleza plástica. Y el texto, que nunca deja de ser una parábola sobre el desarraigo y la necesidad de regresar al lugar al que uno pertenece, salta de un género a otro sin complejo alguno, del drama descarnado a la comedia más delirante. Hilarantemente cómica, por ejemplo, es la parte del primer acto que protagonizan Willy Montesinos y, sobre todo, Esperanza Roy, que encarna a la diosa Circe pero materializada en una especie de Marilyn Monroe borracha y rodeada de cuatro locazas (¡!). Repito, hay que verlo, no se puede explicar.

Y, en medio de todo el tinglado, ¡está Ale!, quien, en su doble papel de deportado y Telémaco, se supera a sí mismo y destaca con voz propia, talento incontestable y energía arrolladora entre un amplísimo reparto que incluye los nombres de Micky Molina (que sorprende y derriba prejuicios en la piel de Ulises), María Isasi, Alicia Agut, etc. Y ver a Ale en escena nos llena de orgullo (y satisfacción) a sus amigos, a los que tenemos la suerte de conocerle y hemos currado (y seguiremos currando) con él. Parezco un pelota, pero es que es verdad.
Además, y por si fuera poco, en el intermedio de la obra, conocí a Carolina, mítica hermana de Ale, que es aún más maja que él y que dijo reconocerme por la esquinita de mis gafas que siempre enseño en algunas fotos de esta web. Je.
Corran ustedes al Teatro Español. "Ítaca" se representa sólo hasta el 9 de diciembre.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-"Brick".
-La ducha en lo alto.
-High school moñas.

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