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17 Noviembre 2006
240. La influencia de los astros. EXT./DÍA

En la foto, mi cabeza bajo el techo del aeropuerto de Lanzarote. Stop. Ayer me entrevistó María Torres en un magacín en directo titulado "Viva la tarde", en Lanzarote Televisión. Stop. Como viene siendo costumbre, solté una sarta de chorradas balbuceantes a lo largo de la entrevista. Stop. Aún así, María es una tía guay y dijo a sus espectadores que soy "un director que triunfa como la Coca Cola". Stop. Yo me inclino a pensar que, en realidad, triunfo más bien como la Coca Cola Light al limón: poquito y con tendencia a asquear fácilmente. Stop. Por la noche, la proyección de "Lluvia" al aire libre en Timanfaya se convirtió, a causa precisamente de la lluvia (no de leónidas como en el corto, sino de agua normal y corriente), en un visionado improvisado en el interior del restaurante de las Montañas del Fuego. Stop. Tras la proyección, una señora, a raíz de lo visto en el cortometraje, me preguntó si de verdad pienso que los astros influyen en nuestras vidas. Stop. Le respondí que lo que a mí me ocurre es que soy influenciable en general y que me resulta muy cómodo culpar de mis irresponsables actos a las leónidas, a la luna llena o a lo primero que me cuadre. Stop. Mi mamá, por su parte, se estresó con la presencia de un cámara encargado de cubrir el evento en el lugar de la proyección: "No quiero que me graben ni salir en ninguna tele, que voy a parecer la madre de la Pantoja", dijo tajantemente. Stop. A todo esto, ya estoy de vuelta en Madrid. Stop. Y ni siquiera me despedí de Amaru. Stop.
FUNDIDO A NEGRO
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