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24 Noviembre 2006
242. Tratado de amorología. INT./NOCHE

El pasado sábado 11 de noviembre acudí a mi primer concierto de Martirio...
Martirio presentó su nuevo disco, "Primavera en Nueva York", dentro del XXIII Festival de Jazz de Madrid, en el Centro Cultural de La Villa y acompañada por un trío excepcional de músicos: Kenny Drew Jr. al piano, George Miraz con el contrabajo y Dafnis Prieto en la batería. Rober me acompañó y allí compartimos el rato previo y posterior al concierto con Tilo, artífice de mi descubrimiento del arte de Martirio, y su trouppe de amigos.
Nada más arrancar el recital, Martirio habló de "Primavera en Nueva York" como un disco compuesto por "doce canciones que representan las etapas que se suelen recorrer en el amor". "Normalmente", añadió después con su gracia habitual, "porque hay gente que a la primera encuentra al amor de su vida ya para siempre. Mira qué bien, qué suerte. No es el caso". Así, el repertorio de canciones, dijo, "empieza cuando te enamoras y termina cuando te vuelves a enamorar, felicidad ante todo".
"Primavera en Nueva York" es, por tanto y según la propia Martirio, "un tratado de amorología": doce boleros que han sido ordenados (amor-desamor-nuevo amor) para formar casi una sola canción. Comenzó cantado "Ese sentimiento", un tema que habla del germen amoroso, y continuó con canciones ("No puedo callar", "Primera lluvia", "Qué me importa") sobre la más grandiosa plenitud del enamoramiento. Y, en algún instante, tomé la desenfocada y desdoblada foto de arriba, completamente de extranjis.
Pero entonces, tras la plenitud, empezó a vislumbrarse el desengaño, el sentimiento quebrado, el desencanto. Y Martirio cantó, en el epicentro del concierto, "Si te contara", sólo acompañada por el contrabajo de Miraz. Este bolero, que también ejerce de single del disco, constituyó el plato fuerte de la noche: un himno desgarrador, escrito con las palabras más certeras del universo, sobre lo que se siente cuando uno es abandonado. Sublime.
El tramo de boleros sobre el desamor fue mi favorito. Además, entre canción y canción, Martirio nos deleitó con sus batallitas, que ella transformaba, incluso las más tristes, en desternillantes por obra y gracia de su naturalidad y su sentido del humor. Es una tía que emociona cuando canta y también cuando habla, con su cercanía, con su sabiduría, con su conmovedora forma de afrontar la madurez.
"Pasa el tiempo y entonces te llama y te propone tomar un café para hablar. ¿Hablar de qué?, te preguntas. Cuando vuelves a ver a alguien que ha sido tan importante para ti como un brazo o una pierna, que lo has querido tanto, qué raro es eso de tomar un café con él. Qué café más amargo. Y comer es peor, porque no puedes ni tragar. Por eso, yo no soy partidaria de quedar. Tú en tu casa y el otro en la de él. Que se ha ido con otra, sí. Que es más joven, sí. Que está más buena, sí. Pero no es tan sabia", contó antes de cantar "Tengo". Cierto, yo tampoco soy partidario de quedar con quien te ha hecho daño, con alguien a quien, en realidad, no quieres ver ni en pintura.
Y después llegaron los boleros sobre volverse a enamorar de otra persona tras el desengaño anterior, tras las lágrimas y tras, como dijo ella, "la poquita de depresión". "Un día te despiertas y ya no sientes ese comecome en la cabeza, te miras en el espejo y te ves guapa, hasta delgada, y otra vez tienes ganas de salir. Y es cuando vuelves a caer y a enamorarte, y ya estás en las mismas, pero en el principio de las mismas, que es lo más divertido", aseguró Martirio antes de iniciar el tramo final del concierto, en el que la alegría y el optimismo volvieron a apoderarse de ella con canciones como "Y entonces", "Alma libre" o "Me faltabas tú".
De este modo, el concierto concluyó como una gran fiesta de celebración del regreso del amor. Y, para cerrar un círculo perfecto, en los bises, Martirio cantó de nuevo el tema de apertura, "Ese sentimiento". Fue el colofón más idóneo para un concierto que funcionó como un lúcido espejo en el que reflejarnos, en el que cada uno pudo localizar, entre los versos de cada canción, la etapa afectiva en la que se encuentra. "Y cuando volváis a casa, si tenéis al ladito a alguien a quien abrazar, aprovechadlo, que eso es muy grande", dijo al despedirse. Qué gran razón. Cuánta sabiduría en las más sencillas palabras.
Y a mí no me queda más remedio que agradecerle de verdad a Tilo que, desde que nos conocemos, se haya encargado insistentemente de vencer mis prejuicios y de descubrirme canciones de Martirio. Mi amistad con Tilo me ha conducido a este concierto mágico, al que yo conduje también a Rober.
Cualquier amistad se solidifica y cobra sentido pleno a fuerza de canciones de Martirio.
FUNDIDO A NEGRO
Y en el spin off...
-Hay una carta para Martirio.
-Perdido hasta el 7 de febrero.
-Un regalo para Froid.

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