|
|
12 Octubre 2006
225. Buscando a Roberto. EXT./NOCHE

El otro día Pablo fotografió con su móvil el cartelito de arriba, que se encontraba pegado a una farola de su barrio. En un primer momento, Pablo incluso pensó en mí como destinatario del cartel, porque este verano pasé unos días en Cádiz, pero no, yo no perdí ningún reloj allí. Perdí el tiempo, dinero y otras cosas, pero un reloj no.
Aunque he recortado la foto por respeto, debajo de "¿Lo quieres recuperar?" puede leerse una dirección de correo electrónico de Hotmail y, ni corto ni perezoso, Pablo añadió esa cuenta a su Messenger. Y fue así como entabló contacto con la autora del anuncio: una joven de veinticinco años que, por lo visto, confía demasiado en las casualidades especialmente mágicas y en los reencuentros emocionantes en medio de la jungla de las grandes urbes. Sí, "Amelie" nos ha hecho mucho daño a nosotros los pánfilos...
La cuestión es que, según le ha contado la autora del cartel a Pablo en varias conversaciones chateras, el anuncio no ha dado, de momento, resultado alguno. La historia mola a grandes rasgos: chica conoce a chico llamado Roberto en una noche de verano en Cádiz; ambos son de Madrid y se caen bien, se gustan, hay química; entonces, antes de despedirse esa misma noche, el tal Roberto, por alguna razón que se me escapa, se deja olvidado un reloj no sé dónde y ella, sin ninguna forma de contactar con él, lo guarda como un tesoro preciado; de vuelta en Madrid y finalizado el verano, la muchacha piensa en hipotéticas maneras de localizar a ese chico que le pareció tan especial; no sabe apenas nada de él: sólo su nombre, que se dejó olvidado el reloj y que esto ocurrió en Cádiz; y, tras darle vueltas, nuestra heroína decide que es buena idea invadir el centro de Madrid con unos cuantos carteles, muy quintaesenciales, en busca de Roberto...
¿Y ahora? Es complicado, pero ojalá ésta no sea otra de esas prometedoras historias que al final se quedan en agua de borrajas. Ojalá esta historia sí tenga pronto un desenlace feliz. Lo deseo con fervor. Y lo deseo por la autora del cartel, pero también, egoístamente, por mí mismo. Porque si esta chica encuentra a Roberto y surge algo entre ellos, yo volveré a creer en la magia y en las casualidades y en la gente especial y en las señales... Y, en esta racha de desencanto y absoluta incredulidad, necesito, con carácter de urgencia, volver a creer en esas trascendentales chorradas.
Roberto, tocayo, aparece de una puta vez, recupera tu reloj y descubre a la posible mujer de tu vida. Hazlo por mí. Y hazlo por Pablo, que también necesita volver a creer. Aparece, por favor. Y devuélvenos la esperanza.
FUNDIDO A NEGRO
En "Mi vida rueda: The spin off"...
-Su nombre es sombra.
-Ahora y siempre.
-¿Me parezco a Damon?
-Saltarines.
|
|