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06 Abril 2005
02. El camino hasta el vuelco. EXT./DÍA
Una de mis fotos favoritas de las más de mil que hay del rodaje de "Vuelco". Es obra del Sr. Z, esto es, de Jonay:

Hoy han publicado un artículo sobre el próximo estreno de "Vuelco" en Tenerife en el periódico La Opinión. Calentamos motores... Por otro lado, os paso un texto que aparecerá en una nueva publicación lanzaroteña sobre el movimiento cultural de la isla. El texto es más de lo mismo, pero aquí va:
El camino hasta “Vuelco”
El camino ha sido largo, a ratos tortuoso y repleto de obstáculos, pero alcanzar la meta merece todas las penas. Escribí el guión de "Vuelco" hace poco más de dos años. En aquel momento, mis esfuerzos se concentraban en sacar adelante otro proyecto de cortometraje en 35 milímetros, concebido para ser rodado en Lanzarote. Se titulaba "Cuento de Iada" y era un guión con muchas localizaciones y personajes, por lo que la producción resultaba compleja y, sobre todo, costosa. Transcurrió mucho tiempo entre tumbos desorientados y finalmente ese guión nunca se rodó, pero mis frustrados intentos por ponerlo en pie me ayudaron a conocer un poco mejor el panorama del cortometraje español y, especialmente, a entrar en contacto con el burocrático, cansino e inevitable mundo de la solicitud de subvenciones.
Cuando "Cuento de Iada" se volvió del todo inviable, decidí escribir algo mucho más sencillo y empezar de cero en la búsqueda de financiación. Así nació "Vuelco", una historia pequeña y esencial. Cuenta la despedida entre dos amigos de toda la vida, chico y chica, ambos al final de la adolescencia. Ella se va lejos y lo más probables es que no vuelvan a verse jamás. La chica es sorda y se expresa en lengua de signos; él le responde con palabras, pero son palabras huecas, que no hablan con sinceridad de lo que siente realmente por ella.
"Vuelco" refleja el comienzo de la infelicidad de un chico cualquiera, su abrupto despertar a la realidad que le espera en la edad adulta y su brusca forma de descubrir que el mundo hará oídos sordos a sus deseos. Es, en definitiva, el relato de una primera y desoladora encrucijada, la primera de muchas que vendrán.
Pero, por encima de todo, "Vuelco" es, a través de una parábola sobre el significado del silencio y el peso de los secretos, un homenaje a la adolescencia y a los tormentosos sentimientos que en ella se generan. Me gusta ver esta pequeña historia como un grito que irrumpe desde la más profunda ñoñería púber. Mediante su apariencia formal de tramposa postal de atardecer idílico, el argumento es como una de esas cursis dedicatorias que se escriben en las carpetas del instituto; es una vuelta de tuerca cómplice, paródica y un poco cruel en torno al dolor adolescente; un guiño a esos sentimientos que queman por dentro mientras duran (y que a veces no duran más de media hora), a esa forma trascendental de sentir como sólo es posible sentir cuando se siente por primera vez.
Ahora, en este año 2005 y tras mis ocho cortometrajes en vídeo digital, el proyecto es una realidad. En el camino, el guión encontró unos generosos padres adoptivos en la experiencia y el buen hacer de Ana Sánchez-Gijón y Juan Antonio Castaño, de La Mirada Producciones. Ellos, junto a la gente de El Cielo Digital y al esforzado trabajo de mi amigo e improvisado productor Pedro A. Loma, han hecho posible que hoy "Vuelco" sea mi primer cortometraje en 35 milímetros, comandado ante la cámara por la estrella de dos jóvenes revelaciones: Nacho Aldeguer y Paloma Soroa. No me olvido tampoco de la inestimable aportación de las subvenciones (del Gobierno de Canarias y de la Comunidad de Madrid), de la colaboración de los patrocinadores (IASS –Cabildo de Tenerife-, SINPROMI y Tenerife Film Commission), de la coproducción de Televisión Canaria y, por supuesto, de la inefable paciencia y la buena voluntad de mi familia. A todos, muchas gracias.
FUNDIDO A NEGRO
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