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04 Septiembre 2006
210. Así siempre. INT./NOCHE

No, no pretendo sentirme Lydia Bosch ni hacer más publicidad de esta marca mediáticamente omnipresente ni, mucho menos, alardear de dieta sana cuando mis análisis de sangre dicen que rozo la anemia. Son sólo unos yogures caducados que encontré esta tarde en mi frigorífico. Se caducaron hace tres días y no me he dado cuenta hasta hoy. Y ni siquiera los compré yo, creo que los dejó aquí mi hermana cuando pasó por Madrid hace un par de semanas. Son de melocotón, pero con trozos. Nunca me han gustado los yogures con trozos.
Y la cuestión es que, al hilo de los yogures caducados, he terminado recordando que, hace ya más de un mes, hablé con Axel de una vieja obsesión que también traslado habitualmente a mis guiones: los amores de verano que nacen con fecha de caducidad, los sentimientos que se esfuman al mismo tiempo que desaparece el calor, las despedidas irreversibles que acontecen en los últimos atardeceres de agosto o incluso en la primera mañana de septiembre. Y es que, hace un mes, yo respiraba aliviado pensando tan alegremente que, por esta vez, eso de los veranos terminales ni de coña iba conmigo. Y asi se lo aseguré a Axel: en esta ocasión, le dije, los sentimientos estivales no tenían pinta de caducos. Al menos en aquel momento. Y Axel me felicitó. "Disfrútalo", me aconsejó. Y se alegró por mí. Y yo también me alegré por mí.
Así las cosas en pleno verano, sin nubarrones en el horizonte, el día que propuse ir al cine a ver "Poseidón" no se me ocurrió sospechar ni de lejos que el fracasado remake de Wolfgang Petersen (en el fondo, un más que correcto vehículo de acción angustiosa y frenética) se convertiría, de repente, en amarga profecía del naufragio que estaba a punto de volcar mi barco particular. Definitivamente, "Poseidón" se ha revelado como una película ideal para épocas de pre-ruptura.
Y, en efecto, de la noche a la mañana, la catástrofe no tardó en precipitarse. Y hoy, aún con agua en las orejas, llego a la conclusión de que el desenlace de la peli de mi verano está muy cargado de moralina, aunque se trate de una moralina poco comercial de cara a la taquilla, nada que ver con un happy ending tradicional. Como todo buen personaje al final de su arco de transformación, he cambiado, he madurado un poco (habrá quien diga que buena falta me hacía) y he aprendido la lección. Por lo vivido en carne propia y por lo visto a mi alrededor entre amigos cercanos, ahora sé que incluso las relaciones más aparentemente estables pueden terminarse por la rastrera puerta de atrás, desvanecerse en un suspiro, aquí, ahora, en lo que tarda el Poseídón en irse a pique.
No hay nada seguro, la solidez sentimental no existe, eso lo he aprendido de sobra. Aprendedlo vosotros también, porque nunca se sabe: no bajéis la guardia, no os dejéis llevar más de lo justo, no os confiéis, no os sintáis demasiado afortunados por haber encontrado a alguien que a priori merece la pena, nunca estéis seguros de los sentimientos de quien está a vuestro lado, por mucho que os los demuestre constantemente. Ahora os está diciendo "te quiero", pero a lo mejor mañana se agobia y se aleja. Y no harán falta los motivos. Y no habréis visto venir la catástrofe. Y os quedaréis solos, heridos y con cara de tontos. Y no tendréis derecho a réplica y si lo tenéis, no servirá de nada. Y será el fin, da igual cómo lo hayáis imaginado vosotros... Es sólo un consejo.
El otro día, a las tantas de la madrugada, precisamente hablaba por teléfono con Rubén de males de amores y de sus consecuencias, de nudos en el estómago, de anhelos insoportables, de lo que se experimenta al echar de menos de forma asfixiante, de odios y rencores, de estar hechos mierda la mayor parte del tiempo. Y compartimos opiniones, naufragios y estados de ánimo. "¿Es que esto va a ser así siempre?", preguntó Rubén refiriéndose al dolor reincidente que parece asquerosamente intrínseco al propio acto de sentir algo hacia alguien, al dolor inevitablemente vinculado a la existencia misma de sentimientos descontrolados.
Por la parte que me toca, por mis experiencias recientes, sólo concibo una respuesta posible para la pregunta de Rubén: Sí, visto lo visto, esto es así siempre.
Y eso, que mejor voy a tirar los yogures caducados a la basura...
FUNDIDO A NEGRO
Y en "Mi vida rueda: The spin off"...
-But Paris swallows.
-En su propio cielo.
-En la azotea de "En otra vida".
-La piscina de "Mar adentro".
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