09 Abril 2005

03. Medina del Campo, ida y vuelta. EXT./DÍA



Agotador día de viaje a Medina del Campo y posterior regreso. "Vuelco" se proyectó, dentro de la sección oficial de la Semana de Cine, en una sesión a las cinco de la tarde en el cine Coliseo, con otros nueve cortos; una sesión matadora en la que nos tocó el octavo lugar, ya con un público un poco cansado.

Paloma (con su nueva melena lacia, muy favorecedora pero que, según ella, le da un toque demasiado pijo), Nacho y yo llegamos a la mustia ciudad vallisoletana casi a las dos del mediodía. En la estación nos recogió Píter, con su ya mítico e inconfundible Renault Express color caca ("color café con leche" para su dueño). Píter viajó a Medina la noche antes, la del viernes, para estar presente en la proyección de "Globos".

Tras reencontrarnos con un viejo compañero de la facultad, Wifredo, que es uno de los jefes de prensa de la Semana de Cine (acabo de recordar que Wifredo también fue el autor de la escasa foto fija de "Medalla de honor" e incluso hizo un pequeño cameo en una secuencia en la que, para variar, nos fallaron algunos actores; en mi Biofilmografía podéis ver una de las fotos que sacó), comimos en uno de los restaurantes en los que podían canjearse los bonos del festival: restaurante Don Pepe se llamaba.

La casualidad quiso que en Don Pepe, a la hora de pedir la comida, la camarera demostrara conocimientos de lengua de signos. Resultó que otra de las camareras del restaurante era sorda, como Paloma, y, debido a ello, todo el personal tenía ligeras nociones de la lengua. Paloma y la camarera charlaron un rato largo e incluso la invitamos a la proyección de "Vuelco", a la que acudió un par de horas después. En Don Pepe nos topamos además con un encantador Antonio Sempere, que también vio el cortometraje en el cine Coliseo un rato más tarde.

El lado terrorífico de "Vuelco"

Sin ánimo de autoconvencerme y a pesar de un evidente cansancio del público, creo que "Vuelco" gustó y fue seguido con atención y complicidad, aunque la proyección resultó un poco extraña, como si un humo negro pasara por delante del proyector en algunos momentos y se colara entre los fotogramas. ¿Estaría fumando el proyeccionista? Puede que fuera algo así de simple... Continuando con el análisis, me hizo gracia que una chiquilla exclamara "¡qué susto!" justo después del momento en el que Nacho grita "¡espera!" casi al final del corto. Pues nada, gente, va a ser que "Vuelco" es un corto de terror. Que tiemble Hideo Nakata, director de "The ring". No tiene nada que hacer a mi lado.

A la salida, algunos espectadores reconocieron a Paloma y a Nacho (y eso que el reconocimiento está algo complicado, con el nuevo pelo lacio de ella y los atuendos raperos y muy estilosos que suele vestir nuestro chico) y se acercaron para felicitarnos y charlar. Algún loco incluso vaticinó que nos caerá un premio seguro. Me temo que no. Medina del Campo es una jungla demasiado competitiva, demasiados cortos con caché, demasiados trabajos de estreno.

Entre los cortos que vi, me gustó uno que se titula "La explicación", de Curro Novallas, que tiene un planteamiento de producción similar al de "Vuelco" (una localización, dos personajes, una anécdota de relaciones de pareja) y un final muy potente. Por su impecable factura técnica destacaron los dos cortos seleccionados del proyecto "50 minutos" de Nescafé: "La culpa del alpinista", de Daniel Sánchez Arévalo (una experiencia visual muy sugerente), y "De Kuleshov a Berlanga", de Guillermo García-Ramos.

Nacho + Paloma = Terremoto

A todo esto, la relación "amistosa" entre Nacho y Paloma se ha vuelto un torbellino. Y es que, cuando están juntos, explota un inagotable terremoto hiperactivo. Se quieren, se odian, se pican, se insultan de forma bastante burra, se enfadan, se empujan, se sacan fotos a traición... Lo mejor es que Nacho sólo necesita mover los labios (sin pronunciar las palabras) para que Paloma descifre el contenido de su mensaje, así que la tensión sexual no resuelta (ni siquiera en la ficción de "Vuelco") que los vincula (je) casi permanece del todo ajena a los que nos rodean.

Así, el viaje en tren de ida y vuelta se convirtió en un imparable festín de piques varios entre ellos (en la foto de arriba, aparecen ambos en un breve momento de tregua). En medio de tanta coña, hablamos del corto, del cercano estreno en Canarias, de diversos novios y novias, también de ex-novios y ex-novias...

Pasadas las once de la noche, casi cuando el tren llegaba de vuelta a la estación de Chamartín de Madrid, una curiosa Paloma lanzó la pregunta del día: "¿Y tú, de amores, qué tal?", me preguntó sin rodeos. Ja.

Respondí, en un intento de escurrir el bulto, remitiéndome a la siempre socorrida ficción de "Vuelco". "Mis amores siempre me abandonan y se acaban marchando a Australia, como tú en el corto", dije.

Aish. Lo malo es que, a veces, Australia está a la vuelta de la esquina...

FUNDIDO A NEGRO