|
|
21 Agosto 2006
204. Pinchazos. INT./NOCHE

Gran putada: hoy se me ha pinchado una rueda de mi silla vieja. Mirad cómo ha quedado...
Me preocupa el asunto, porque, aunque me creía medio curado de tal insufrible patología, me temo que nuevamente comienzo a vislumbrar metáforas por doquier y detrás de cualquier chorrada. La "metaforitis" ha vuelto. Y por eso pienso que este pinchazo tiene mucho de metáfora de mi situación actual: es un pinchazo que me habla de otro pinchazo reciente, de índole distinta pero pinchazo al fin y al cabo; es un pinchazo que me recuerda que, últimamente, a ratos a mí también me falta el aire.
Otra metáfora: Spike. Mi hermana y su novio encadenaron sus vacaciones en Barcelona con unos días de descanso aquí en Madrid antes de regresar a Lanzarote. De regalo me trajeron una lograda réplica de Spike, el gremlin chungo con mechón blanco, comprada en Camden, una tienda gótica de Barna. Abajo, Spike posa delante de mi pared con gotelé.

Y la llegada de Spike a mi casa coincide justamente con mi necesaria metamorfosis de estos días. Me explico: durante los últimos meses me he esforzado por comportarme como el gremlin bueno, adorable y complaciente, esto es, he querido ser Gizmo cuando, en realidad, Spike latía en mi interior. Ahora, tras el pinchazo, de nuevo doy rienda suelta a mi vena de Spike. Me expongo a la luz, me mojo mogollón y siempre como después de medianoche. Quiero convertirme en Spike y ser lo peor: malvado, vividor, pendenciero, fornicador, amigo de gremlins con tendencia a la promiscuidad más furcia. Quiero ser yo el que hace sufrir a Gizmo. De hecho, quiero introducir una vara de hierro candente por el recto de Gizmo y que grite de dolor... Vale, paro, ya sé que deliro.
Para colmo, la presencia este fin de semana de mi hermana y su novio a mi alrededor se ha encargado de descolocarme más aún. Ellos están juntos desde hace un porrazo de años, ni me acuerdo de cuántos. El suyo es ya un amor sereno, más que consolidado e hipotecado, sin peleas ni mosqueos habituales. Seguro que procrearán pronto y seré (¡horror!) tío. Y su relación constituye un espejo en el que esta vez me ha resultado especialmente desconcertante mirarme, porque lo que ellos viven me suena a chino ahora mismo. En lo que a mí respecta, en este momento me toca regurgitar cuando evoco cualquier tipo de sentimiento amoroso, se me revuelve el estómago, me vienen arcadas, me da asco.
Creo que, con el fin de no pensar, haré caso a Froid, que ha vuelto de Benidorm bien cargadito de rabia para dar y repartir: iremos al cine a sufrir con "Pasado de vueltas", la mierdapeli de Will Ferrell que estrenaron el viernes. Queda inaugurada la nueva temporada de mierdapelis para Froid y para mí. Y también veré a Tilo esta semana, que se muestra siempre superfeliz y me lo contagia.
Y, mientras, que prosiga mi proceso de reseteado...
FUNDIDO A NEGRO
|
|