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15 Agosto 2006
201. Sin cobertura. INT./DÍA

Ya que el otro día alguien me reprochó que en esta web yo nunca doy la cara, hoy toca una foto mía en la que os brindo mi perfil en claroscuro... Para que no se me quejen.
Estoy desde el miércoles en Lanzarote, donde una de las mayores ventajas de mi hogar familiar es el hecho de que aquí mi móvil carece de cobertura. Es lo que tiene vivir en un barrio apocalíptico y montañoso... Las llamadas casi se topan directamente con mi contestador y sólo puedo enviar y recibir mensajes a duras penas: situación ideal para ignorar a quien me dé la gana y aprovechar para desconectar y aislarme del mundo, pero al final he terminado por estresarme...
Algunas actividades con las que he intentado relajarme sin éxito a lo largo de estos cinco días:
-He visto "Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto" en una sala atestada de gente coñazo que no paraba de entrar y salir, cruzándose en mi camino, para ir al baño a miccionar, a cambiarse el tampón o a qué sé yo. No contentos con eso, también sonaban móviles por doquier y algún que otro impresentable hasta respondió a la llamada y habló allí mismo en la sala como si nada. Flipo. Ah, en cuanto a la peli, pues vale, está bien, es graciosa y espectacularísima, pero, por lógica, no cuenta con el factor novedoso de la primera entrega y a mí me hartó desde el minuto veinte. Y dura dos horas y media...
-Me he bañado tres veces en el mar. En la casi desierta playa de Matagorda, muy cerca del aeropuerto, me remojé mientras los aviones volaban sobre mi cabeza en pleno descenso hacia la pista de aterrizaje.
-He pasado un rato con Nauzet hablando de tetas siliconadas y de lo mucho que molan los tríos.
-He soportado, para variar, a Amaru, la perra de mis padres, a la que hace poco han esquilado como si fuera una oveja. Pero la falta de pelo no ha endulzado en absoluto el agrio carácter de Amaru, que continúa comportándose con soberbia y altivez y mirándome por encima de su hombro perruno. Amaru, además, ha comenzado a poner en práctica una temible táctica para que nos enteremos de que quiere salir a la calle y defecar: tirarse pedos. ¿Habéis olido alguna vez un pedo de yorkshire?
-He visto a Sumaya bailando en un show brasileño que desde hace un tiempo representa para turistas en distintos hoteles y complejos de apartamentos. Allí, rodeado exclusivamente de decenas de guiris ingleses borrachos y quemados por el sol, pretendí pasar desapercibido. El show concluye cuando los bailarines animan a los guiris borrachos a bailar con ellos, momento en el que quise huir del salón con tan mala fortuna que, de repente, me encontré atrapado en medio de una especie de trenecito humano interminable compuesto por guiris bailones al borde del coma etílico. Y el trenecito humano me rodeó y dio una vuelta alrededor de mí, y otra vuelta... Sangre y sudor me costó abrirme paso entre los integrantes del trenecito. Qué angustia.
-He almorzado con Ana y con Mengue. Ambos pasaron el fin de semana en la isla y aprovechamos para comer juntos en un restaurante de Tías. Con ellos hablé mucho de la cercana materialización de "(Im)perfecto", de financiación, de localizaciones, de nombres para el reparto... Acojonadito me hallo.

-He vagueado con Irene, que con su nuevo look para este año 2006 se parece mucho a Chloe Sevigny. Irene me ha enseñado a cuidar de sus Nintendogs, pero la cagué bastante, si bien hay que aclarar que los Nintendogs de Irene, como Amaru, están un poco asalvajados de por sí. "Es que no les hago caso, un día de éstos se me van a escapar", me explicó ella con pesadumbre. Intenté bañar a uno de los Nintendogs, pero según Irene no lo hice como es debido y no le quité las pulgas. Luego quise llevármelo de paseo, pero me cansé enseguida y empecé a tirar de la correa para que el jodido Nintendog, ahorcado como estaba, acelerara el paso. "Recuérdame que nunca deje que cuides de un perro mío en la vida real", me soltó la capulla de Irene. Y yo que ahora quiero tener una gata... La llamaría Chelo.
-He visitado con mis padres uno de esos centros pijos de talasoterapia, donde unos potentísimos chorros de agua me han vapuleado la espalda, el culo y hasta la bilis. Y allí, entre el olor a eucalipto, la música chill out y tanta relajación que se respiraba en el ambiente, a mí más bien me sobrevino una completa crispación. Vamos, que me puse de los nervios en un spa, que ya tiene bemoles.
Ay.
Dentro de unas horas vuelo de vuelta a Madrid. Para colmo, hoy sí que apuesto lo que sea a que nadie estará esperándome en el aeropuerto...
FUNDIDO A NEGRO
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