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30 Julio 2006
195. Todo se magnifica. INT./NOCHE

Hace un par de semanas, Christian me sorprendió con su incorporación como concursante, casi de un día para otro, al programa "Empieza el espectáculo", uno de los inventos de TVE para sus noches de verano. Es como una especie de "Operación triunfo" para actores de musicales, pero sin cargar las tintas en la vertiente de reality show, ya que los participantes no están encerrados ni hay resúmenes diarios.
Christian entró en "Empieza el espectáculo" en calidad de aspirante y, por lo que entendí viendo el programa del jueves, la misión del aspirante consiste en competir en un reto musical con el concursante fijo que haya sido nominado por el jurado para que, después, el mismo jurado decida nuevamente si se queda el nominado al que ya conocen o el aspirante recién llegado. Ay, no sé, algo así, no me enteré bien de la dinámica del asunto, pero la cuestión es que Christian derrotó al concursante fijo tras cantar junto a él la canción "Sandy", de la banda sonora de "Grease", y se ganó su permanencia en el concurso una semana más. Una semana más que precisamente será la última, ya que TVE ha decidido cancelar el programa por sus bajos shares (en torno al once por ciento). Pues vaya.
Así, este jueves se emitirá la precipitada gala final, en la que Christian lidiará por el preciado premio: un contrato de no sé cuántos miles de euros para protagonizar un musical. Tendría gracia que, siendo un recién llegado al programa, Christian se hiciera con el botín. Hace un rato hablé con él por teléfono y está muy tranquilo, más pancho que Pancho, y se toma esta inesperada participación en un concurso de TVE con la profesionalidad, que a veces me resulta insólita para sus veintidós años, con la que afronta cada paso en su trayectoria.
En la foto de arriba, recogí el momento en el que el jurado, presidido por un tipo que parece Leo Bassi, comunicó a Christian que se quedaba en el programa una semana más. Él, emocionado, abrazó a su contrincante, mientras la pava de Miriam Díaz Aroca fingía lagrimear asomando su jeta por allí. Y Pablo, que estaba en casa conmigo echando un vistazo a la tele de vez en cuando, me preguntó: "¿Pero Christian cómo puede llorar en un programa como éste?". Pablo es un insensible. "¿No lo entiendes?, sabes muy bien que un reality todo se magnifica", le respondí. Y, al afirmar esto, me sentí como un ex-concursante de "Gran hermano" de gira por los platós...
Y luego pensé que yo, sin darme cuenta, debo de vivir en un reality show perpetuo, porque soy experto en magnificarlo todo. Y Pablo también, así que mejor que no hable. Minutos después, el propio Pablo abrió la bandeja de entrada de su correo electrónico y se topó con excelentes y esperadas noticias. "Es que incluso tengo ganas de abrazarte", me dijo en medio de su alegría. ¿Lo veis? Si es que aquí el que no lo magnifica todo es porque no quiere...
FUNDIDO A NEGRO
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