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28 Julio 2006
194. Reme te responde. EXT./NOCHE

En la foto de arriba, Sonia homenajea improvisadamente a la Marilyn de la famosa secuencia de la rejilla en "La tentación vive arriba", de Billy Wilder. Ocurrió hace un par de viernes, la noche en que cenamos juntos para celebrar el viaje a Madrid de Reme, la inigualable mamá de Sonia.
Ya que en La finca de Susana no había quien entrara, Sonia, Sam, Reme y yo terminamos cenando en The wok, una especie de restaurante chino pretendidamente cool, franquicia del omnipresente Grupo Vips. No nos gustó el invento este de The wok: camareros excesivamente agobiantes y con espeluznante sonrisa falsa, una carta que hay que leer doscientas veces para entender algo (los crípticos platos se llaman cosas como "Choi sum wok", "Kakiakei" o "Nasi goren"), comida atiborrada de especias picantes, postres raros y escasos... "Aquí ya no venimos más", sentenció Sam. Ha dicho.
Por suerte, Reme nos amenizó la velada con su sabiduría, sus anécdotas y sus descacharrantes expresiones. La relación entre Reme y Sonia es entrañable, mágica, difícil de etiquetar. Son madre e hija, pero también son amigas, hermanas, cómplices. Y es que Reme es una tía joven a pesar de sus años, muy moderna, con espíritu de artista (nos contó que, de niña, ella acudía, en Málaga, a la misma escuela de baile que ¡Marisol!), e irradia constructivismo, alegría y buen rollo. "Esta noche no quiero caras tristes", nos advirtió.

No se queda atrás tampoco la química aplastante que fluye entre Reme y Sam. Él se parte el culo con las ocurrencias de Reme y para ella, y así lo dice, Sam es su niño. "Mi madre y Sam se entienden a la perfección, tienen su propio código", me comentó Sonia, quien, como demuestran las fotos, lucía esa noche un atuendo arrebatador, compuesto por un escotado vestido verde y unos zapatos de tacón de color amarillo mostaza. Pura presencia etérea. Contemplar a Sonia caminando por las calles del centro de la ciudad, vestida así, bajo la luna de la calurosa noche madrileña, supuso un espectáculo de lo más delicioso.

"Reme es muy buena consejera", me explicó Sam en otro momento, algo que la mamá de Sonia demostró cuando, tomando Martini con limón en La fábrica del pan, el devenir de la charla sacó a colación varios traumas recientes en nuestras vidas. Ante situaciones de sufrimiento reincidente, Reme siempre aconseja cortar por lo sano con el dolor, pasar página lo más rápidamente posible, afrontar las consecuencias de nuestras decisiones...
Le planteé a Reme la posibilidad de inaugurar en esta web una sección de consejos sentimentales: "Reme te responde" o algo así. Y le pareció buena idea, así que, a partir de ya, podéis enviar a mi correo vuestros dilemas amorosos, inseguridades, miedos, problemas en las relaciones con ex-parejas y demás males del corazón, que yo se los reenviaré a ella para que os conteste y aconseje cómo solucionar vuestros pesares. Je.
De una forma o de otra, al despedirnos, prometí a Reme que verá muy pronto y casi en primicia el montaje final de "Nuestro propio cielo", el corto protagonizado por Ale y Sonia. Fue esta promesa el colofón perfecto para una noche amena, diferente, sin cabida para conflicto generacional alguno.
"Cuando entro en tu web y veo que no has escrito nada nuevo, me mosqueo", me dijo también Reme. Pues nada, que Reme no se mosquee hoy.
FUNDIDO A NEGRO
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