25 Julio 2006

193. Sietemesino. INT./NOCHE



Alucino con las ecografías de estos tiempos modernos tan convulsamente tecnológicos...

Hace unos días, Ruth me envió la imagen de arriba, en la que, por obra y gracia del último grito en ultrasonido, aparece un muy nítido Gabriel, su todavía feto. Gabriel terminará de formarse a principios de septiembre, que es cuando Ruth sale de cuentas. Y, ciertamente, choca un poco contemplar el aspecto del futuro bebé en estado amarillento y sietemesino, con ojos y brazos a medio hacer, pero se aprecia sin duda que Gabriel apunta maneras de guapo. Me pregunto qué careto tendría yo dos meses antes de nacer... Más o menos como ahora, supongo. Después de todo, aún no dejo de sentirme un poco sietemesino en general.

Espero ver a Ruth antes de que rompa aguas, que últimamente me he vuelto experto en dar largas a varios de mis amigos a la hora de quedar. Parece que me estoy especializando en excusas con las que posponer encuentros, pero que conste al menos que no utilizo cualquier triquiñuela cutre para esquivar el bulto. Me lo curro, intento ser creativo y epatar con mis disculpas, que siempre suelen tender hacia la infalible escatología. Una diarrea repentina, por ejemplo, es una excelente excusa para no quedar con alguien. O decir que en el último momento me han dado cita para una rectoscopia o para una operación de fimosis. Qué sé yo. Eso sí, ninguna de mis excusas superará jamas la que le escuché una vez a Sumaya: "No puedo quedar hoy, es que tengo que lavarme el pelo". Fascinante. Ventajas de contar con una larguísima y difícilmente lavable melena...

Vaya, ahora que me doy cuenta, se acerca la secuencia número 200 y yo en bragas... He prometido por ahí que la número 200 será una secuencia especial, pero no sé bien cómo o por qué podría serlo. Se me ocurren algunas ideas que no terminan de convencerme:

-publicar una sesión de fotos de Eneko en bolas, pero lo malo es que Eneko se encuentra ahora mismo disfrutando de unas vacaciones de alto riesgo en la India y no le tengo a mano.
-revelar el verdadero nombre de Cucún.
-publicar al fin una primera foto de Froid y conseguir que me odie de verdad y no sólo a medias.

Pensaré un rato. Mientras, no contéis conmigo en exceso, que he de lavarme el pelo.

FUNDIDO A NEGRO