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20 Julio 2006
191. Últimos besos. INT./DÍA

El otro día le recomendé a Cucún que viera (se bajara) "El último beso (L'ultimo bacio)", una peli italiana que hace un tiempo me vapuleó como sólo me vapulean esas (putas) pelis que hablan certeramente de la vida cuando te acercas a la treintena, del terrible pánico con el que se afrontan las responsabilidades que se adquieren con la edad, de la supuesta madurez que espera el mundo de ti cuando te haces "adulto".
Al principio de la película, lo que dice la voz en off del protagonista, Marco (Stefano Accorsi), resulta toda una declaración de intenciones: "Dentro de un mes cumples treinta años, licenciado, un trabajo envidiable y en casa todos bien. Llevas con ella tres años, pensaste que era la mujer de tu vida y te fuiste a vivir con ella, pero pasaron los primeros tiempos, siempre pasan... No te hace gracia pensarlo, pero has empezado a aburrirte, sientes que empieza a faltarte algo, pero ¿qué?, ¿qué es lo que echas de menos?". Segundos después de escucharse esto, Marco y su novia anuncian a los padres de ambos que están esperando un bebé.
Si la veis doblada, "El último beso" os parecerá de todo menos una peli italiana. Varios de sus protagonistas habitan en mansiones con jardines que bien podrían encontrarse en California y su puesta en escena cuenta con la elegancia y la suntuosidad típicas de comedias románticas estadounidenses como "La boda de mi mejor amigo" o cualquier otra. Será por eso que los americanos no han tardado en echarle el ojo y en otoño estrenarán el remake, "The last kiss", escrito por Paul Haggis, director y coguionista de "Crash", y protagonizado por Zach Braff, el tipo feo de "Scrubs" y "Garden state", y por Rachel Bilson, la mítica Summer de "The O.C.".
Espero que el remake sea capaz de captar la riqueza abrumadora que esconde "El último beso" más allá de su trama, que a efectos prácticos es muy sencilla: Marco, cuya novia desde hace tres años acaba de quedarse embarazada, conoce en la boda de un amigo a una chiquilla buenorra, y casi adolescente, por la que inmediatamente comienza a beber los vientos; mientras a su alrededor sus amigos se enfrentan también a sus propias decisiones de adultos, Marco se deja tentar por la chiquilla maciza y provoca un cataclismo en su mundo de aparente estabilidad. En la captura de arriba, Marco besa con desenfreno a la maciza.
Y es que el poder verdadero de "El último beso" radica en los dardos que constantemente lanza a un espectador vulnerable como yo: dardos sobre la forma correcta de amar, sobre la necesidad de tomar las decisiones adecuadas (¿y qué diablos es lo adecuado?), sobre la tan extendida desorientación sentimental, sobre lo fácil que es caer en una espiral de vacía promiscuidad... Uno de los amigos de Marco, Alberto, se dedica a tirarse cada noche a una tía diferente. Pero hay una con la que de repente empieza a repetir un día sí y otro también. "¿Nuestra relación es sólo una historia de sexo o además me quieres un poco?", pregunta ella a Alberto después de uno de sus coitos. "Además te quiero un poco", responde él con impulsivo desconcierto. Y ella sonríe aliviada.
"La fidelidad es una utopía", se escucha en otro momento. "A los cuarenta la vida se acabó", afirma otro de los amigos de Marco. Pero la línea de diálogo más perturbadora de la película pertenece a la chiquilla maciza: "¿Cómo puedes enamorarte si al menos al principio no crees que durará para siempre?", pregunta ella a Marco desde su ilusa juventud. Y él no responde...
Aish. Mientras se me pasa la tontería, escucho la arrebatadora canción de los títulos de crédito finales de "El último beso", a cargo de la sin par Carmen Consoli.
A todo esto, hoy 20 de julio Cucún cumple veinticuatro años. A él aún le falta más de un lustro para los treinta. Qué suertudo. Felicidades, Cuc.
FUNDIDO A NEGRO
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