03 Julio 2006

184. Niño hostia. EXT./DÍA



No recuerdo cómo fue que empezamos a hablar de extraterrestres...

Cucún no cree en la vida alienígena. "¿Realmente piensas que no existen los extraterrestres?, ¿acaso crees que este planeta es el único lugar habitado en todo el universo?", le pregunté a Cuc en medio de mi perplejidad. Y me faltó tiempo para citar la célebre frase de la doctora Ellie Arroway (Jodie Foster) en mi venerada "Contact", de Robert Zemeckis: "Si estamos solos en el universo, ¡cuánto espacio desaprovechado!".

Después, tampoco recuerdo cómo, salió el tema de mi fascinación infantil hacia Estados Unidos. Desde pequeño, probablemente debido a mi fanatismo por el cine juvenil americano de los ochenta, siempre he querido vivir en una casa blanca como la de los niños de "Cuenta conmigo" o la de Kevin Arnold en "Aquellos maravillosos años", con jardín, porche y un neumático colgando de un árbol para columpiarme. "Ya, y una pistola bajo la almohada", añadió Cucún. "Bah, di lo que quieras, pero lo que está claro es que si E.T. de verdad viniera a la Tierra, iría a Estados Unidos, a Los Ángeles o a Pittsburgh, pero nunca a Vallecas o a Getafe", contesté. "¿Y tú dices que tienes veintiocho años?", contraatacó él, burlándose de mi supuesta inmadurez de niñato.

Entonces, para cambiar de tema, le conté a Cucún el que es mi chiste favorito de todos los tiempos:

-"Mamá, mamá, en el colegio me llaman peludo".
-"¡Pepe, Pepe, el perro habla!".

Pero tampoco le hizo gracia... Dice Cuc que soy un poco niño hostia. "Define eso", le pedí. "Un niño hostia es un niño que te pone de los nervios y te dan ganas de matarle a patadas hasta que sangre por los ojos", respondió él. Ah, vale.

Pero ¿a que nadie se imagina a E.T. campando por Getafe? Es que no pega.

FUNDIDO A NEGRO