|
|
23 Mayo 2006
168. Se sentir Gara. EXT./DÍA

Hay un tipo que a veces se coloca en el Puente de Vallecas, extiende una gran sábana sobre la acera y se dedica a vender todo tipo de trastos viejos, ropa cochambrosa, pelis grabadas de la tele en VHS con pegatinas escritas a mano... Me temo que vende objetos directamente extraídos de la basura o de vete tú a saber dónde, pero el otro día Gara hizo realidad un antiguo sueño y encontró sobre la sábana unas curiosas gafas con cristales opacos, esto es, unas gafas de no ver una mierda.
"Hace años vi unas gafas como éstas y desde entonces he querido tener unas, ¡y las he encontrado en Vallecas!", me contó Gara entusiasmada, felicísima con sus gafas de no ver una mierda. Según el tipo de la sábana, las gafas costaban dos euros. "Te doy un euro", regateó Gara. "No, por un euro no", se negó el tipo, muy digno, defendiendo su valiosa mercancía. "¿Y por un euro y cincuenta céntimos?", volvió a regatear ella. "Vale", accedió inmediatamente el tipo de la sábana. "¿Para qué quieres esas gafas?", le pregunté después a Gara. "Pues tienen muchos usos, para ir a una fiesta y aislarme, por ejemplo", respondió con rotundidad.
Gara está inmersa en los ensayos de la obra "Se sentir Sade", de Alfonso Paso, que se representará en la Sala Tis (calle Primavera, número 11) todos los domingos y lunes de junio a las 21 horas. Mientras llega el esperado estreno, Gara y yo pasamos una tarde divertida a pesar del polen, el picor de ojos y los estornudos. Ella bebió zumo de tomate, yo perseguí su fotogenia con mi cámara y hablamos de la cercana posibilidad de volver a trabajar juntos tras la breve pero fructífera experiencia de "Gara y los sueños".

Y, al final de mi tarde con Gara, como siempre me pasa, culo veo, culo quiero, porque tras mi primera reacción de sorpresa al contemplar la emoción de ella mientras adquiría las gafas, comencé a desear con todas mis fuerzas tener yo también mis propias gafas de no ver una mierda y, de repente, se me ocurrieron mil situaciones en las que usarlas. Pero, lamentablemente, al tipo de la sábana ya no le quedaban más... Mecachis.
Menos mal que, gracias a mi catarata del ojo izquierdo y a la miopía de mi ojo derecho, quitarme mis gafas es casi como ponerme las de Gara. Vamos, que si me quito las mías, tampoco veo una mierda.
FUNDIDO A NEGRO
|
|