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16 Mayo 2006
165. Sólo para fans. EXT./DÍA

"¿Te gusta mi pulsera?", me preguntó Ale. "Me la compré esta mañana en El Rastro, ha costado siete euros, pero me han dicho que lo plateado es plata de verdad", añadió. Ya...
Ayer, en otra de mis jornadas de sobredosis antihistamínica contra la asquerosa alergia al polen, quedé con Ale en el Paseo del Prado. Allí, en nuestras casi tres horas de diarrea verbal, no nos dio por apoyar a Tita Cervera gritando lo de "¡No a la tala, no a la tala!", pero sí actualizamos nuestras vidas recientes, cortamos algunas cabezas y arreglamos un poco el mundo, siempre con abrumadora facilidad para entremezclar en la conversación grandes y supuestos asuntos trascendentales con absurdeces de lo más triviales.
La mala noticia es que Ale está volviendo a fumar. Dice que fuma sólo un cigarro al día, como mucho dos, pero a mí la cosa me huele mal. Él abandonó el vicio tabaquero a finales del año pasado, después de leer ávidamente el libro ese de "Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo", en el que el autor, a buen seguro, menciona el cáncer de pulmón en cada página, pero la lectura de tal joya de la literatura parece ya un recuerdo lejano... Por cierto, acabo de acordarme de la entrañable respuesta que me proporcionó mi querido amigo Pablo, fumador empedernido, cuando hace tiempo le reproché que fume mientras habla conmigo por teléfono. "¿Por qué estás fumando siempre que hablamos por teléfono?", le pregunté. "Porque te asocio con un cáncer", contestó Pablo, tan majo. Pero ésa es otra historia...

Volviendo a Ale, el muchacho está lanzado. Le aguarda un cercano y prestigioso montaje teatral y, mientras, su personaje de Perico en "Los hombres de Paco" continúa activo en las tramas de la serie. Y su aparición en un exitoso producto de prime time, engullido por cuatro millones de espectadores cada semana, se ha saldado ya con algunos numeritos callejeros protagonizados por fans histéricas pero un tanto desorientadas. El otro día, en el metro, al ver a Ale, una chiquilla un poco choni gritó a sus amigas: "Tías, ¡ése es el de 'Los Serrano'!". Vamos, que a la gente lo mismo le da una serie de Globomedia que otra.
Me consta que Ale también tiene muchas, y muchos, fans entre los lectores de esta web. Para saciar vuestra histeria, me libero de los complejos que me genera el hecho de tener amigos buenorros y aquí va otra foto suya...

Pero lo mejor de Ale es que posee una de las mayores virtudes con las que puede contar un actor: es un tío inspirador. Su sola presencia me inspira mil historias, mil guiones que él podría protagonizar. Y eso que el capullo se mete bastante conmigo, con mi lenguaje metafórico, con mis abundantes boberías... "A mí no me gustan las metáforas, o me dicen las cosas claramente o no me entero", aseguró.
Dice Ale, además, que todos los textos de esta web tienen el mismo esquema. "Por ejemplo, empiezas contando que has visto una mierda en la calle, escribes algo en medio y acabas llegando a la conclusión de que todos somos una mierda como la que viste en la calle", me explicó. Vaya... Un poco de razón tiene. Por esa regla, ¿cuál debería ser la conclusión de hoy? ¿Que todos, incluido yo, estamos buenorros como Ale? Vale, pero me temo que no va a colar...
FUNDIDO A NEGRO
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