08 Mayo 2006

161. Alergia a Badajoz. EXT./DÍA



Tengo alergia a Badajoz. Este año, el polen primaveral aún no había hecho excesivos estragos en mis vías respiratorias, pero fue llegar a Badajoz y mis ojos comenzaron a picarme de manera extrema, mi nariz dio rienda suelta al incómodo moqueo y quedé irremediablemente atrapado en una bacanal de estornudos. Qué me gusta Extremadura...

Viajé a Badajoz el sábado, en tren durante seis interminables horas, para presentar "Vuelco" en la Sección Oficial del Festival Ibérico. Me alojé de nuevo, como en noviembre, en el Hotel Husa Zurbarán, que cuenta con una habitación malamente adaptada para clientes en silla de ruedas, y allí fui recibido por los chicos de la organización. Luego me encontré con Maribel, que fue quien me comunicó hace semanas la selección de "Vuelco" para competir en la Sección Oficial, y me reencontré con el gran Wifredo, ex-compañero mío en la Pontificia de Salamanca y encargado de la prensa del festival.

El Ibérico mola, parece un evento más que consolidado y apreciado por la gente de la ciudad, que llenó el Teatro López de Ayala en las dos sesiones en las que estuve presente y aplaudió con ímpetu muchos de los cortometrajes proyectados, con buena ración de palmas para "Vuelco". En las proyecciones conocí al fin a Alauda, muy amiga de Tilo y directora del exquisito cortometraje "Clases particulares", vencedor en el palmarés, y me alegré un huevo de volver a ver a David Cánovas y a su mítico amigo Rubén. David me presentó a Carlos, doble de Russell Crowe (je) y productor del corto "Frozen souls", de Juana Macías, y charlé algunos ratos con Josean Bengoetxea, protagonista de "Sintonía", y, sobre todo, con Eliazar, encantadora artífice de "Papeles". Por allí también saludé efímeramente a Vicente Villanueva, director de "El futuro está en el porno", ¡uno de los cortos favoritos de Cucún!

Todo guay, pero siempre me suele ocurrir lo mismo: que los festivales de cortos, independientemente de lo bien que me trate la organización y de la gente agradable que en ellos conozca, son ideales para sentirme solo, desubicado, hecho mierda, como un grano de arena en un hostil y ferozmente competitivo circuito cortometrajístico al que me cuesta pillarle el punto de la misma manera que al propio circuito le cuesta pillármelo a mí.

Pero la vida festivalera prosigue: en esta noche de lunes, a las 22:30 horas, "Globos" se proyecta en los Cines Florida Guridi Zinemak, en Vitoria, dentro del NEFF (Festival de Nuevo Cine Europeo). "Vuelco", por su parte, se verá en una sección paralela de Almería en Corto, ha sido seleccionado en la 23ª Marató de l'Espectacle (Barcelona) y en la cuarta edición de Corta!, Festival Internacional de Curtas Metragens do Porto (Portugal) y también ha sido adquirido por la televisión canadiense Channel Zero.

Por otro lado, "Vuelco" continúa participando en el I Festival de Cortometrajes FIEC Ibi, donde es uno de los dieciocho últimos finalistas. Para formar parte de la finalísima y optar a premio, se ha abierto un nuevo periodo de votos (hasta el próximo domingo día 14) y vuelvo a necesitar vuestra gentil ayuda. Hay que pinchar en la ficha del corto, escribir vuestra dirección de correo electrónico y confimar el voto cuando os llegue un e-mail. Podéis votar una vez con cada una de vuestras direcciones de correo. Si tenéis un minuto, os agradeceré mucho que echéis un cable, y Dios os lo pagará con muchos hijos... Aish.

En fin, atosigado por mi alergia y previendo que "Vuelco" se comería los mocos en la gala de clausura, ayer volví a Madrid antes de lo previsto. En el tren de regreso, me picaban tanto los ojos que me rasqué y me rasqué compulsivamente. Entre el moqueo aplastante y los ojos rojísimos, me temo que parecía recién salido de un doloroso funeral. "¿Qué te pasa? ¿Has llorado?", me preguntó de repente el revisor de billetes en un momento en que, en pleno trayecto, pasó junto a mí. El revisor, un tipo simpático y campechano, ya me conocía del viaje de ida a Badajoz, pero, aún así, su indiscreta e impulsiva pregunta me pilló del todo desprevenido... "No, es por la alergia", respondí casi balbuceando, pero me quedé con la sensación de que, con su mirada, el revisor vino a decirme algo así como: "Sí, claro, a quién pretendes engañar, yo sé que has llorado". Jo. Además, ya puestos, supongamos que se me ocurre mentirle y contestarle: "Pues sí, he llorado". ¿Cómo habría reaccionado él? ¿Se habría sentado a mi lado para consolarme? Estos revisores de Renfe...

Pese a todo, y de cara a futuras ocasiones, he descubierto que los días de alergia son excelentes para llorar dos o tres océanos de lágrimas sin reparo alguno. Cuando la gente se fije en tus ojos enrojecidos, siempre podrás echarle la culpa al puto polen...

FUNDIDO A NEGRO