|
|
21 Abril 2006
153. Casi un hogar. INT./DÍA

Recuerdo un pollo muerto. Y una pera grande, muy grande. Y también recuerdo a Cucún introduciendo sin compasión la enorme pera en el recto del pollo. Así, toda para dentro, a pelo, sin sutilezas, sin lubricación alguna, sin dilataciones previas. Eso debe de doler.
Ocurrió hace unos cuantos días. A Cuc y a mí nos dio por preparar un almuerzo decente en mi casa, más que nada para utilizar un poco mi vitrocerámica y mi horno, electrodomésticos que un día de éstos se averiarán por falta de uso. Cucún se propuso reeducar mi paladar, excesivamente viciado por los sabores de microondas, y, como plato estrella, encontró una, en principio, prometedora receta de "Pollo con peras" en la web de Arguiñano...
Para acompañar el pollo, Cuc eligió:
-de primero, algo sencillo pero elegante: ensalada de tomates con queso rallado.
-de postre, algo vistoso con un toque sofisticado: fresas sumergidas en chocolate fundido.
Yo le oculté, para no herir su excitado ego culinario, que en realidad las fresas, desde pequeño, me provocan un poco de asquillo... En fin, debido a mi constatada ineptitud en la cocina y tras el impacto que me causó la descarnada violación del pollo, decidí estorbar lo mínimo en los alrededores del horno. Cuc se afanó a fondo a la hora de seguir paso a paso la receta de Arguiñano, pero se ve que el pollo se rebeló ante su desgarro rectal, porque tardó muchísimo en asarse y, tras cuarenta minutos, el horno comenzó a despedir mucho humo... La web de Arguiñano es un fraude. ¡Faltan indicaciones en la receta!
A mí me dio igual que el pollo quedara insípido, medio crudo y con salsa pelín vomitiva, porque la presentación resultó así de molona, una imagen insólita en mi cotidianidad doméstica de desastroso soltero cutre, experto en fast-food y envases desechables:

Nótese mi gran aportación: yo coloqué las servilletas; qué bonitas y bien ubicadas lucen... "Esto parece un hogar", dije pensando en voz alta al contemplar la mesa lista para empezar a comer. Y, segundo después, me estremecí, repentinamente consciente de la desasosegante dimensión semántica de mis palabras...
Ahora va a ser que busco un hogar, o cualquier cosa que se le parezca, con gente leyendo recetas, hornos humeantes, vajillas conjuntadas, mesas dispuestas simétricamente, pollos enculados y fresas aunque no me gusten... A este paso, dentro de poco, se me desarrollará hasta el instinto paternal. Y entonces sí, entonces sí que me cagaré por la pata abajo...
FUNDIDO A NEGRO
|
|